|
MILITARES II Intervención
de los Militares en la Política. Continuamos. Desde el punto de vista teórico, claro
está. El autor S. E. Finer apunta cuatro maneras de participar: "influencia, chantaje, desplazamiento y
suplantación", con cierta dificultad para establecer claros límites entre
ellas. El uso
de la influencia y el chantaje por el sector militar es semejante al manejado por
los demás sectores o grupos de interés que participan en una sociedad. Y sus
particularidades dependerán del tipo y grado de desarrollo de cada sociedad y de sus
valores. EL
CHANTAJE. Busca conseguir sus objetivos tratando de cambiar la relación con las
autoridades superiores en beneficio del sector militar. La "dimisión" y
"amenaza", incluso de dimisión, es la conducta clásica aplicada para lograr
cambio de relación con los superiores u obtención de objetivos. En los países
liberales, democráticos, se considera una conducta "casi normal", pero
"chantajista" y explica los desacuerdos del sector militar con las autoridades
superiores. La función militar es defender al Estado, la Sociedad, el Pueblo. La
disciplina y la jerarquía aseguran la total "dependencia" de los militares y la
imposibilidad de fallarle al País, sobre todo, cuando ellos quieran o les convenga. LA
INFLUENCIA. Para tratar de aumentar sus recursos; alterar la orientación política,
tanto general como en particular hacia los militares; pero sin tratar de cambiar el tipo
de relaciones existente con los superiores. Un ejemplo lo tenemos en el comportamiento de
los militares norteamericanos en cuanto al uso del "cabildeo" frecuente
ante los Congresistas de su Parlamento y constante asesoramiento y contacto con oficinas
importantes del Ejecutivo. EL
DESPLAZAMIENTO. Se busca un cambio de relación y sustitución de las autoridades
superiores civiles del momento. Se presiona al personal civil para que abandone las
posiciones y sustituirlos por otros civiles apoyados por los militares. En algunos casos,
ya historia, los militares se convirtieron en "poder moderador", ejemplo Brasil.
En otros casos, los militares propiciaron la creación y formación de un partido
político para llegar al poder, ejemplo Venezuela. En
Venezuela hemos observado en los últimos 10 años la presencia de militares activos y
retirados en determinadas posiciones que anteriormente ocupaban civiles. Hoy, en esta
nueva administración, se acentúa rápidamente el desplazamiento de civiles por militares
activos, desde ministros para abajo. Y la pregunta obligada es: ¿Vamos hacia la
suplantación parcial o total del poder civil por un nuevo poder militar?. ¿Es acaso una
estrategia o un objetivo?. La
Asamblea Nacional Constituyente debería hacer una declaración en donde deje
perfectamente claro la supremacía del poder civil y la dependencia del sector militar. Es
más, deberían coincidir con el profesor Karl Loewenstein, quien sostiene que: "el
deber de obediencia militar debería limitarse de modo que esté desligado de él el que
reciba una orden de un superior que se dirija contra el gobierno legítimo". Propone
la inclusión, en el texto Constitucional, de un artículo con la siguiente redacción: "Los miembros
de las Fuerzas Armadas quedan desligados de la obligación de obediencia a las órdenes de
sus superiores cuando éstas contradigan la constitución vigente". Así
protegeríamos a los militares y a la Constitución. LA
SUPLANTACION. La "Junta Militar" asume el poder directamente; suplanta al
poder civil. Es una actuación colectiva del sector militar contra otros sectores, tales
como los partidos políticos quienes son, generalmente, sus primeras víctimas. En
Venezuela tenemos ejemplos, en cierta forma, muy recientes. Sin mayores comentarios.
Afortunadamente la población venezolana, por ahora, se ha pronunciado expresamente y
contundentemente contra ese tipo de gobierno. Y esperamos que perdure ese criterio por
muchísimo tiempo. ¡Ojo Pelao!.
|
Lic. Nelson Maica C Página Principal nmaicac@starmedia.com |