Maestros



Aunque Freud fue un hombre que con el tiempo se quejó mucho de su suerte y que tendía a subestimar y criticar ácidamente sus logros, no podría lamentarse del plantel docente del que pudo disfrutar en sus años universitarios. Gran cantidad de las luminarias científicas de la época convergieron en Viena y le dieron a su Universidad un nivel de estudios raramente superado. Freud tenía en ese entonces una marcada inclinación científico-positivista, había leído mucho a Darwin y ya empezaba a decidir su futuro en relación a ello. En mayo de 1873, un año antes de su ingreso a la universidad, le confesaba a su amigo Fluss: "...me he decidido a ser investigador de la naturaleza (=naturalista) y por eso le devuelvo a usted su promesa de encargarme todos los procesos (judiciales) que tuviera. Ya no me hace falta. Procuraré una intelección en las actas de la naturaleza, de antigüedad milenaria, acaso llegue a atrapar yo mismo su eterno proceso y a compartir mi botín con todo el que quiera aprender". (25 y 26 Bg) El desarrollo de la capacidad de observación; la aplicación rigurosa de un método, evaluando resultados; la capacidad de concentración en una tarea específica; la posibilidad de contrastar puntos de vista que le estuvo facilitada por las becas de que dispuso; la sumisión a la fuerza de los hechos en desmedro de lo puramente especulativo y teórico; el desarrollo de una perspectiva crítica y personal de los problemas así como la capacidad de producir en relación a los resultados de sus investigaciones mediante escritos, conferencias, publicaciones y cartas pueden contarse entre las adquisiciones de Freud que fueron más allá de la curícula universitaria y del mero acopio de conocimiento. A la luz de la enorme producción de Freud, no puede dejar de verse cuanta influencia tuvieron en él sus maestros.

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