La Escuela de Nancy, con Liébault y su discípulo
Bernheim, discrepaban con Charcot: decían que la hipnosis era
pura sugestión y que todas las personas podían ser
hipnotizadas. Habían demostrado que las manifestaciones del
hipnotismo, lejos de ser excéntricas, estaban vinculadas con
"fenómenos familiares de la vida psicológica normal y del
sueño". Para Freud, este viaje a Nancy había sido uno de
los más provechosos de su vida puesto que el psicoanálisis, tal
como lo desarrolló desde 1890, representaba una emancipación
respecto de la hipnosis. (11 Bb)