1885 - Jean-Martin Charcot (*)

En marzo de 1885 Freud se marchó a París, usufructuando la beca que había conseguido a través de sus maestros en Viena. Dedicó las primeras semanas al estudio microscópico de cerebros de niños en el Laboratorio Patológico de Charcot en la Salpêtrière, haciendo publicaciones sobre la parálisis cerebral en niños y la afasia. Pero la poderosa atracción de Charcot lo fue separando cada vez más de la neurología y lo llevó a la psicología. Ese hombre teatral, siempre lúcido, habitualmente serio aunque a veces humorístico, fascinó a Freud. "Nunca parece más grande ante sus oyentes que después de haber realizado el esfuerzo de reducir el abismo entre maestro y alumno, brindando el más detallado informe de su cadena de pensamientos, con la mayor franqueza acerca de sus dudas y vacilaciones". En sus presentaciones de enfermos en la Salpêtrière, Charcot diferenciaba una enfermedad mental de otra y de los trastornos físicos, lo cual era una rareza en aquellos tiempos. Freud admitió que "autoridades de Viena más grandes que yo solían diagnosticar la neurastenia como un tumor cerebral". Charcot disfrutaba de un prestigio sin par como la luminaria médica que era. Había diagnosticado la histeria como la dolencia médica que era y descubrió que también afectaba a los hombres. Había puesto la hipnosis al servicio de los serios propósitos de la curación mental. Freud se asombró de ver a Charcot curando parálisis histéricas por medio de la hipnosis. Charcot era un artista, un gran observador, un "hombre que ve" según Freud. Confiaba en lo que veía y lo defendía por encima de la teoría. Freud nunca olvidó una de sus observaciones: "La théorie, c'est bon, mais ça n'empêche pas d'exister" ("La teoría está muy bien, pero eso no impide que los hechos existan"). Charcot no resolvió de modo completo cual era la naturaleza de la hipnosis. Definía el estado hipnótico como "una condición morbosa producida artificialmente, una neurosis", o sea, un desorden nervioso, la histeria con componentes orgánicos, y aducía que la hipnosis solo podía provocarse en histéricos. Freud llamó Jean-Martin a su primer hijo en honor a Charcot. (11 Bb)

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