Ese "maldito tipo listo", ese
"genio" fascinó a Freud cuando dictaba sus cursos y
daba conferencias en la universidad de Viena. El ex-sacerdote era
un exponente claro de la filosofía aristotélica y la
psicología empírica. En carta a Silberstein del 15 de marzo de
1875, decía Freud: "...es un hombre que vino hacia aquí
para hacer escuela, ganar adeptos, y por eso dirige su tiempo y
amabilidad a aquellos que desean algo de él...". "No
pude evitar su influencia...El me demuestra a Dios con tan poco
partidismo como exactitud...Naturalmente solo soy teísta por
necesidad, solo por que soy tan honesto como para aceptar mi
indefensión ante su argumento, pero no tengo la intención de
darme por aprisionado tan fácil ni completamente. En el correr
de muchos semestres pienso conocer profundamente su filosofía y
hacerme una opinión acerca de ella así como una decisión
acerca del teísmo y el materialismo. Por ahora no soy más
materialista, pero todavía no soy teísta..." Este
filósofo nació en Maremberg, vivió entre 1838 y 1917 y
escribió entre otras obras "La psicología desde el punto
de vista empírico", "Evolución de la teoría del
valor" y la más importante, "Aristóteles y su
concepción del mundo". (11 Bb)