SUMARIO
· EL ATAQUE A EE.UU. Y
EL FUTURO DE LA O.N.U. EN EL "NUEVO ORDEN" DE UN MUNDO SIN LEY
"RIESGO CALCULADO" · LA PSICOSIS Y
LAS CULPAS TRAS "EL EFECTO DE LA CAUSA" · EE.UU. Y LAS FUERZAS DE
PAZ DE LA ONU · LA REBELIÓN DEL SIERVO A SU AMO ·
REPRESALIAS Y PERSISTENCIA EN EL ERROR INTERVENCIONISTA · LAS FUERZAS
DE PAZ NECESARIAS · QUÉ HACER ENTONCES
· EL PODER DE UNO
· MENSAJE A "VOLUNTARIOS
DE LA ONU"
DE "NACIONES UNIDAS", A "HUMANIDAD UNIDA"
SIN NACIONES
· EL NUEVO Y EL FUTURO
ORDEN
EL "NUEVO ORDEN MUNDIAL" · NECESIDAD
DE REFORMA DE LA ONU · LAS FUERZAS DE PAZ · SOCIEDAD INTERNACIONAL
Y CAMBIO DE ESTRUCTURA · GOBIERNO MUNDIAL · LEGISLACIÓN
MUNDIAL · NACIONALISMO Y SOBERANÍA · NACIONALIDAD
COMÚN Y PATRIOTISMO MUNDIAL · FRONTERAS Y UNIDAD GEOGRÁFICA
· ENTENDIMIENTO MUNDIAL Y EL CONCEPTO DE COMUNIDAD · NECESIDAD
DE INICIATIVA INDIVIDUAL Y GRUPAL ANTE LA INACCIÓN GUBERNAMENTAL
· ¡PROCLAMA! Mi derecho humano básico
EL ATAQUE A EE.UU. Y EL FUTURO
DE LA O.N.U.
EN EL "NUEVO ORDEN" DE UN MUNDO
SIN LEY
El impacto emocional de la
operación terrorista contra objetivos en Estados Unidos, condujo
a diversos analistas a establecer una nueva línea divisoria en la
historia de la nación, y hasta del mundo: "el comienzo de una nueva
era", "el establecimiento de un nuevo orden internacional", ante el dimensionamiento
de la vulnerabilidad bajo las posibilidades operativas del terrorismo.
Pero este cuadro descriptivo de la situación no es más que
reflejo del asincronismo con los acontecimientos, mostrado por un pueblo
y un gobierno dormidos en sus laureles de la omnipotencia de los que ni
Vietnam, ni los sacudones de Oklahoma y del atentado del '93 contra las
torres gemelas, alcanzaron para hacerlos despertar a la realidad.
"RIESGO CALCULADO"
Para los estadounidenses que
subestimaron al enemigo y que sobrestimaron lo efímero y vulnerable
creyéndolo eterno, el shock emocional del ataque con aviones secuestrados
les hace ver -fuera de tiempo, porque el aviso lo tuvieron desde que Hussein
llamó a "guerra santa" mediante atentados terroristas en todo el
mundo- que la amenaza exigía precauciones. Porque para frustrar
atentados no alcanza con Steven Segall, Kurt Russell y Bruce Willis; los
héroes norteamericanos que Hollywood le vende a la nación
y al mundo, no son creíbles ni para sus compatriotas. La inseguridad
ha estado cruzando el espacio aéreo estadounidense, sin que aviones
y pasajeros tuvieran su suerte asegurada en otra cosa que no sea la decisión
de fundamentalistas de abordar o no un vuelo. En plena era de las armas
electrónicas, basta tomar por asalto con cuchillos un jet, para
convertirlo en un misil tripulado. No es difícil pasar por los controles
de aeropuertos una navaja de campamentismo, cutter y tijeras (elementos
suficientes para emplear abordo como armas) sin que los mecanismos de detección
lo noten (a mi experiencia personal me remito). El "riesgo calculado" de
dar a los pasajeros tanto margen de maniobrabilidad, a lo sumo, podía
suponer la búsqueda de soluciones una vez consumado el secuestro
de una aeronave, a saber: acceder a las demandas de los terroristas o lamentar
una tragedia. Vigilancia armada en los aviones, ¿para qué?
Recién ahora, sí se empieza a hablar de su necesidad…
LA PSICOSIS Y LAS CULPAS TRAS "EL EFECTO DE LA CAUSA"
Para Estados Unidos, la psicosis
recién comienza: tomar un vuelo, ir caminando por las calles o estar
en un centro comercial de sus mayores ciudades, con la tranquilidad de
que hay seguridad, empieza a parecer difícil. Para los argentinos,
aunque en los últimos años decreciente, la psicosis de la
inseguridad, la vulnerabilidad ante la amplitud de facilidad de movimientos
de terroristas musulmanes lleva casi una década, luego de la destrucción
de la Embajada de Israel, y luego la mutual judía. Fueron claras
señales de lo que podía pasarle a quien, desde Occidente,
se metiera en conflictos internos del mundo árabe; en el caso de
la Argentina, el envío de tropas al Golfo Pérsico, con una
política no exenta de contenidos pro-judíos y "pro-yanquis"
por parte del presidente Menem que, siendo de linaje árabe, cometía
lo que podía ser entendido como un acto de traición que le
iban a cobrar de alguna forma. Más allá de la visión
política del incidente, una visión metafísica basada
en simples leyes herméticas, no puede menos que explicarlo así:
se cosecha lo que se siembra; ley de causa-efecto. El pueblo argentino
no apoyaba el envío de las tropas, ni la intervención de
Bush con la operación "Tormenta del desierto"; se panfleteaba con
la frase "Fuera yanquis del Golfo Pérsico", y hasta en los estadios
de fútbol se vitoreaba a Saddam Hussein. De haberse imaginado las
consecuencias con los edificios judíos en Buenos Aires y con las
torres gemelas y edificios cercanos, cuál no hubiera sido una oposición
mucho más ferviente a ese intervencionismo en el Golfo del que ahora
tenemos que lamentar las consecuencias en nuestras propias ciudades de
América. Además de tener que aguantarse a un autócrata
como Menem, sobre el que recién ahora empieza a caer el peso de
la ley (efecto de su siembra), el pueblo tuvo que lamentar en judíos
y no judíos víctimas de los atentados, los efectos de una
política que no apoyó.
Cincuenta años después
del bombardeo nuclear sobre Hiroshima, japoneses pedían perdón,
sintiéndose responsables de haber provocado lo que al final sufrieron.
Quizá deban pasar cincuenta años para que los descendientes
de las víctimas o los para entonces viejos sobrevivientes de la
masacre de Manhattan pidan perdón en vez de acusar. (Ironía
del destino, "karma" dirían muchos, se llamó Manhattan el
proyecto que condujo a la destrucción de Hiroshima). Por lo pronto,
el pueblo estadounidense prefiere comparar lo sucedido, con Pearl Harbor,
y no con los genocidios de Hiroshima y Nagasaki (que la balanza de "Allá
Arriba" mide y compensa tarde o temprano); pueblo que recibe los efectos
de una política de intervencionismo militar que el Islam no está
dispuesto a tolerar. Una política implementada bajo el pretexto
de la Casa Blanca de que, como el mundo necesita una policía, para
eso está el Tío Sam…
EE.UU. Y LAS FUERZAS DE PAZ DE LA ONU
Las razones por las cuales
Estados Unidos deba asumir el liderazgo de las operaciones armadas en Medio
Oriente, no son sustentables ante la comunidad islámica, y hasta
simplifican la estrategia de represalias musulmanas: atacar al enemigo
mayor.
Estados Unidos, para mantener
su liderazgo armado, ocupa el espacio que viene dejándose intencionalmente
vacío en la O.N.U. en materia de fuerzas de intervención:
el Consejo de Seguridad puede autorizar el envío de tropas y empleo
de armamento por parte de naciones, pero no dispone de una fuerza supranacional.
Dicha fuerza es la única policía que terminaría con
las suspicacias que despiertan las intervenciones de potencias como EE.UU.
en conflictos bélicos de terceros. Una fuerza de paz con arsenales
y soldados propios, y no prestados por los países intervinientes,
no tendría diversidad de banderas ni jugaría para el lado
de los intereses económicos, como sucedió con el petróleo
en Kuwait como eje de la cuestión. Mientras que la no-intervención
estadounidense -ni de nadie- en ayuda de otros pueblos hostigados, muestra
que no se puede depender de políticas e intereses establecidos desde
Washington, para que la O.N.U. disponga de recursos bélicos donde
la solidaridad internacional sea necesaria en forma de intervención.
La comunidad internacional debe proveer a la O.N.U. de efectivos y de equipamiento,
cediendo cada país parte de sus fuerzas para constituir esa fuerza
supranacional, protectora de la humanidad sin otra bandera que la azul
de Naciones Unidas. Fuerza que, para garantizar su poderío, supere
a la del propio autoproclamado país líder del militarismo
mundial. Para esto, a ese país, al igual que a las demás
superpotencias, debería obligárseles a someterse a lo que
en 1959 John J. McCloy, secretario general adjunto del Departamento de
Guerra de los EE.UU. sugirió: "Lo necesario es un desarme total:
universal, obligatorio y completo".
Pero ninguna potencia va a
desarmarse considerando que, de hacerlo unilateralmente, si un potencial
enemigo no hiciera lo mismo y aprovechara para atacar, no se tendría
defensa. A la defensa ante una eventualidad tal, hay que crearla primero:
la fuerza supranacional; la garantía de protección para todas
las naciones que se desarmen, ante cualquiera que se resista. Donde se
empieza a disponer de recursos para aplicar una ley, la ley empieza a existir
en la realidad. En los papeles nada más, ninguna ley es ley; lo
prohibido, sin elementos para penarlo, es lo mismo que permitido. Sin una
fuerza propia, la O.N.U. no es gobierno, no tiene ley: es un ámbito
manipulable dentro de la anarquía mundial, donde las potencias con
veto en el Consejo de Seguridad pueden tomar las resoluciones que les convengan,
procurando no ceder en el manejo del mundo la mínima porción
de poder para que haya una ley y un gobierno mundiales por encima de las
soberanías nacionales.
LA REBELIÓN DEL SIERVO A SU AMO
La más soberana de las
soberanías -la estadounidense- tiene el destino de todo soberano
de toda dictadura: el constante peligro de que el siervo se rebele violentamente.
Las razones del atentado del martes 11 de setiembre simbolizan el sentir
de la mayor parte de la humanidad: el hartazgo del sometimiento a un amo
en condición de siervos que -reconozcamos- es lo que somos los tercermundistas
dentro del orden internacional establecido. Aunque la forma de expresión
de esas razones, la mayoría de los siervos del amo no las aprobamos:
lo que queremos es que el amo deje de serlo y nos libere; no destruirlo.
Menos aun, con el ataque a un núcleo neoyorquino donde había
gente de todas partes del mundo, sobre todo hispanos en abundancia. Lo
del pentágono no afecta tanto la sensibilidad mundial: por el contrario
-y, honestamente, pese a la lamentaci&ooacute;n de víctimas-, no
deja de ser un golpe aleccionador al orgullo bélico de un opresor
mundial que, en lo más interno de cada uno de los oprimidos, hasta
nos puede resultar satisfactorio por merecido. Muchos habrán pensado
que si los cuatro aviones hubieran sido dirigidos a ese blanco para arrasarlo
por completo, el pesar mundial no sería el mismo que con el ataque
al World Trade Center. Los cientos de millones de pacifistas, no sueñan
otra cosa que el fin de las centrales bélicas que ponen en jaque
al planeta, y lo del Pentágono hasta puede ser entendido por creyentes
de religiones, como una manifestación de que la "justicia divina"
le llega a todos ("cosecharon las espinas que sembraron", dijo Hussein
a todo esto). Pero lo de atacar al corazón de la economía
mundial y causar miles de víctimas de todo el mundo, ya no es un
ataque al "amo", sino a la humanidad, por parte de una minoría intolerante
para con el amo, para la cual la destrucción del enemigo considerado
"diabólico" es sinónimo de heroísmo y de beneplácito
por parte de Alá.
Ser enemigo de gente con delirios
religiosos, es más peligroso que haber sido enemigo del Kremlin
incluso en pleno incidente de los misiles en Cuba. Manhattan y el Pentágono
son una pequeña muestra de ello; pequeña, porque lo peor
no pasó, no porque no se hubiera podido, sino porque simplemente
no se quiso: más terroristas y más blancos que atacar, no
hubieran tenido impedimento. Pero nada asegura que, en lo sucesivo, no
se vaya a efectuar una operación a mayor escala: la política
norteamericana en Medio Oriente ha tenido su respuesta terrorista más
como aviso, que como operación a nivel devastador, porque eso es
posible; es más económico que los misiles, los cazas, los
portaaviones y miles de soldados. Es más práctico, invisible,
imprevisible. La vulnerabilidad desnudada a la Unión por los atentados
con aviones propios, es toda una invitación para delirantes fundamentalistas
que deseen imitar la operación.
REPRESALIAS Y PERSISTENCIA EN EL ERROR INTERVENCIONISTA
Mediante lo que queda del Pentágono,
la solución a buscarse parece ser una aleccionadora cadena de represalias
contra objetivos en medio Oriente, y la persistencia en la política
intervencionista en la región. De Ho Chi Minh y su resistencia,
Estados Unidos tuvo una lección que no quiso aprender: no se le
puede ganar -al menos no fácilmente- a quienes luchan por su patria.
¿Por qué patria luchó cada muchacho estadounidense
en Vietnam? ¿Por qué causa patriótica lucharon en
el Golfo las fuerzas de cada país interviniente? ¿Cuál
es la diferencia de eso con ser mercenarios, y cuánto puede un mercenario
estar dispuesto a dar por una causa que no es suya? En una guerra con participantes
cuyas banderas y consignas estuvieron manchadas de petróleo, los
pueblos no les creyeron a los gobiernos beligerantes el cuento de la solidaridad
-de$intere$ada- para con los invadidos kuwaitíes. No por nada la
solidaridad de los ciudadanos comunes de tantas naciones estuvo del lado
del pueblo iraquí ante los ataques a Bagdad y las sanciones económicas
de la ONU.
Luego fue lo del bombardeo
del 17 de diciembre de 1998, en cuya ocasión difundí este
comunicado: "La maternal USA, protectora de la paz y seguridad mundial,
con su madre Gran Bretaña, atacan a los iraquíes porque la
negativa de ellos a la inspección de la ONU, confirma que están
fabricando armas no permitidas; no permitidas, porque son perjudiciales
para la humanidad, para el planeta. Lo mismo que el armamento nuclear del
que USA y el Reino Unido disponen; por cierto, mucho más peligroso
para la continuidad de la biosfera planetaria. Sin embargo, no hay ninguna
prohibición de fabricar ojivas atómicas, y la Convención
de Ginebra de 1968 sobre el uso pacífico del espacio, ha corrido
la misma suerte que luego corriera la Agenda 21 sobre la biodiversidad
en la Conferencia de Río 92, pues el medio ambiente no importa.
Tampoco el ambiente extraplanetario: con el pretexto de defenderse de eventuales
ataques extraterrestres, Reagan lanzó el programa "Guerra de las
Galaxias", y ahora, con estas películas sobre asteroides que son
destruidos con bombas nucleares para salvar la Tierra, se pretende meter
en las mentes la idea de que esta tecnología es necesaria y que
debe ser llevada al espacio. Lo de Hiroshima y Nagasaki no bastó;
lo de Chernobyl tampoco sirvió, y se sigue jugando con la energía
nuclear, no inconcientemente, sino con plena conciencia del peligro en
que están poniendo al mundo. Pero van a meterse con los iraquíes,
que con sus "armas prohibidas", son un riesgo menor para el mundo. Si tienen
derecho a meterse en Irak para resguardar la seguridad de la humanidad,
¿por qué no empiezan por desarmarse ellos de sus cabezas
nucleares? ¿A éstos quién los para? ¿Para qué
existe la ONU? ¿Quiénes la manejan para que ella no prohiba
las armas nucleares?
Ha sido un día triste
para la humanidad. Una burla de los Estados Unidos y Gran Bretaña
al mundo entero. Un mundo que mira pasivo por TV el triste show, como si
fuera una película de Hollywood: Reagan con el rifle es Clinton
con los misiles sobre Bagdad, y los iraquíes son los "salvajes"
pieles rojas. Pero bien, ¡vivan los yanquis!; la ONU aplaude, y que
Alá se apiade de los suyos..."
LAS FUERZAS DE PAZ NECESARIAS
El "Vigía de Occidente",
instalado en Medio Oriente con sus Patriot apuntando, no es representativo
de las libertades y democracias del mundo como pretende serlo; no es representativo
(ni sus aliados de la O.T.A.N., ni ninguna nación que intervenga
con sus tropas), de una autoridad mundial que todo país entienda
como tal; para Hussein, esto no es autoridad, sino conspiración
mundial; esto no son "Fuerzas de Paz", sino agentes de provocación.
Era necesario que una fuerza mundial intercediera por el pueblo de Kuwait
ante la invasión iraquí; no era correcta la postura anti-intervencionista
de que "los árabes arreglen sus problemas entre ellos", y dejar
desprotegido al atacado como se dejó a los tibetanos en la invasión
china ante la inacción de la ONU. Pero, lamentablemente, no se disponía
de una vía correcta de intervención en el Golfo, que no involucrara
a países (de la O.T.A.N. y otros) en una nueva forma de Guerra Mundial
(así es la Tercera, que provocó aquél Bush y que éste
veremos a dónde la lleva… la nuclear sería la Cuarta); guerra
abierta a objetivos terroristas en los países intervinientes. No
se disponía de un ejército mundial supranacional. La necesidad
de crearlo no estaba clara; no lo está todavía para los que
deciden, pese a que celebridades de todo el mundo lo vienen reclamando
desde hace décadas. Se sigue insistiendo en involucrar a países
haciendo que envíen tropas y armas por vía del Consejo de
Seguridad. Contratados para librar combates donde les toque, esos militares
de carrera prestos para tal acción, vistos desde Irak -y por qué
no desde Occidente y desde lo más profundo y pleno de nuestras conciencias-
no difieren de los guerreros gurkas nepaleses contratados por Inglaterra
en 1982 para ir a las Malvinas a -según el ritual y la pretendidamente
aterradora propaganda inglesa- decapitar muchachos argentinos con sus sables.
El mercenario o nacionalista
material humano con que Naciones Unidas puede contar como única
fuerza disponible para ir al frente que se le designe, no es lo que la
humanidad necesita para ser protegida. Se necesita patriotas, pero no de
naciones (buscando la grandeza de su nación en la vidriera mundial
de un acontecimiento bélico extraño a su país), sino
de la Gran Nación ("Arco Iris", anunciada por los nativos de América)
que las soberanías nacionales obstruyen evitando que de una vez
se constituya como está previsto y se ha venido proponiendo desde
hace décadas; la federación de los "Estados Unidos del Mundo"
(anunciados por Víctor Hugo), patria planetaria suprema que deberá
tener cualquier integrante de los Cascos Azules, por encima de su propia
nacionalidad, para que el mundo esté custodiado por seres leales
a él, por sobre cualquier bandera.
Ésa es la policía
mundial que necesita la humanidad. Ningún tirano y ningún
terrorista podrá justificar como "voluntad de Alá" un ataque
a una fuerza de intervención genuinamente representante de la humanidad
y apoyada en una ley mundial y no en simples tratados o en arbitrariedades
de una votación del Consejo de Seguridad. Y aunque la resistencia
se produjera, una fuerza supranacional no pertenece en especial a ningún
país, ni Estados Unidos ni potencia alguna estarían en la
contienda (porque para mantener a las naciones como neutrales, es que se
establecería dicha fuerza mundial, evitando luchas entre países);
no habría más atentados terroristas contra EE.UU. si éstos
se retiraran de toda acción bélica, al disponerse ya de Fuerzas
de Paz no internacionales, sino supranacionales.
QUÉ HACER ENTONCES
La única alternativa
que le queda al arrogante poderío y orgullo estadounidense humillado
por los ataques de unos simples grupitos terroristas, es empezar a aprender
humildad bajándose del pedestal de los dioses en el que pretende
ser adorado por tiempos sin fin, y obedecido como jefe de la policía
mundial por la simple aplicación de la ley del más fuerte.
El Viejo Desorden Mundial seguirá vigente mientras la nación
sobreprotectora de sus grandes y pequeñas naciones útiles
a sus fines, y no-amiga de las naciones que no quieren subordinarse a ella,
no renuncie a su pretensión de liderazgo y asuma un rol decisivo
en la conformación de la referida fuerza supranacional, bajo un
gobierno mundial federal con una Constitución, a ser establecido
por una Asamblea Constituyente Mundial, como el único "Nuevo Orden"
emanado de la voluntad de la humanidad; no así el otro, el que,
desintegrada la U.R.S.S. y debilitada Rusia, quiso imponer George Bush
con la operación en el Golfo y reafirmado ahora por la política
exterior de su hijo. De este inadecuado "Nuevo Orden", sólo podemos
esperar un nuevo caos. A menos que hagamos algo, para sacar provecho del
ataque terrorista que todos hemos sufrido por no habernos movilizado lo
suficiente en busca de un verdadero y valedero orden mundial. Como pueblos,
tenemos el derecho y el deber de hacerlo a través de nuestros respectivos
gobiernos. En memoria de todas esas vidas perdidas, lo que se necesita
no es reedificar las torres gemelas para restaurar el orgullo desplomado
-propósito del alcalde de NY- nii levantar, en su lugar, una plaza
con un monumento recordatorio -idea mejor, expuesta ya por otra gente-;
lo que transformará a esas muertes en algo que no resulte en vano,
es que a partir de ellas evitemos millones de muertes más -ni más
ni menos que las nuestras- cambiando la estructura mundial de poder y el
concepto de qué se debe entender por "Fuerzas de Paz", y bajo qué
reformas a la ONU ellas deben ser organizadas y dirigidas, desmilitarizando
a los países para mantenerlos neutrales (consecuentemente, a salvo
sus poblaciones) ante cualquier conflicto que con la fuerza supranacional
se resuelva.
12-13 de setiembre de 2001
Comandante Clomro,
http://www.geocities.com/clomro
Autor: "Proyecto Organización de la Humanidad
Unida" (O.H.U.),
http://www.geocities.com/libertylove.geo/OHU.htm
clomro@hotmail.com
clomro@yahoo.com
EL PODER DE UNO
Luego
del ataque terrorista a Estados Unidos el 11 de setiembre, como producto
de un estado de desorden mundial que el supuesto "Nuevo Orden" liderado
desde Washington y Nueva York, no podía disfrazar como pretendía,
quedó una mezcla de sensaciones encontradas. Por un lado, la de
imposibilidad de hacer, de aquí en más y urgentemente, algo
que definitivamente cambie al mundo; por otro lado, una extraña
esperanza de que esta tragedia conmueva de una vez a los inconmovibles
que han manejado tan mal a la O.N.U. que la han inutilizado, y se pongan
de una vez por todas a reformarla y establecer el gobierno, la ley y el
ejército mundiales que se necesita para proteger a la humanidad.
También hay una sensación de que, antes de que el problema
pueda derivar en algo catastrófico, y antes que esperar a que los
políticos hagan algo -que no precisamente pueda ser constructivo,
sino todo lo contrario-, los pueblos debemos movilizarnos como nunca en
la historia, para el establecimiento de una paz mundial sustentada en un
orden mundial distinto del que nos están queriendo imponer.
Más allá de
que ni Hiroshima ni Nueva York merecían lo sufrido, tanto el gobierno
japonés de la Segunda Guerra Mundial, como el gobierno estadounidense
actual, han merecido mucho más que esos respectivos golpes, que
al final los recibe la población civil, cuya única culpa
a pagar -aunque no tan caro debería ser- es no protestar más
de lo que lo hace para frenar la irracionalidad destructiva de los políticos
y militares.
A estas alturas, más
de medio siglo después de la constitución de las Naciones
Unidas -tiempo que debió ser suficiente para hacerlas funcionar
como se debe- no podemos quedarnos en la pasiva actitud de ver cómo
la nación atacada busca eliminar la supuesta raíz del problema,
destruyendo al terrorismo islámico y atacando a los regímenes
políticos que lo amparan y promueven. La raíz verdadera,
en el orden político-económico-militar, es la estructura
de orden internacional que ha sido montada sobre el poderío de las
potencias, imperando sobre las naciones débiles; los terroristas
ocupando el lugar cinematográfico que en la conquista del far west
tuvieron los "salvajes" indios, no sirve para entender y modificar la realidad
de lo que está sucediendo.
Los que no queremos que este
mundo siga en manos del destino que le fue dado, porque creemos en nuestra
libertad como poder transformador, en especial contra un destino espantoso
que podemos reemplazarlo por un camino de vida, debemos aplicarnos a revisar
todas las ideas y propuestas en las que hemos estado trabajando los visionarios
y planificadores de un mundo mejor, y empezar a concretarlas urgentemente.
No faltan argumentos, estrategias, teoría suficiente para obrar
un milagro en la Tierra. Sobran estorbos, pero remover muchos de ellos
o hasta hacer que empiecen a funcionar para bien de la humanidad es bien
posible.
De la desunión a la
unión de los pueblos en una Comunidad Planetaria, no debe importar
cómo llegar al paso definitivo del éxito, porque el sólo
pensar en lo lejos que está -o que parece estar-, desanima; lo que
debe importar es que no estamos todavía por dar el primer paso,
porque ya se han dado muchos pasos: aprovechémoslos; no hay sólo
páginas en blanco hasta aquí, sino muchas páginas
escritas para orientar nuestros pasos del presente y del futuro. Quizá
estemos más cerca del éxito que del fracaso de milenios:
quizá estemos a un sólo paso... lo más lento ya pasó,
ahora todo se acelera, contamos con más recursos y posibilidades
para comunicarnos y decidir el mundo que queremos. Ya no estamos para darle
tiempo al tiempo, como hace milenios, siglos y luego décadas para
poner al mundo en orden: más de una década sería demasiado
en estos momentos, hay urgencias dadas por una catástrofe ecológica
global en puerta, y esto obliga a que no sean futuras generaciones las
que resuelvan si el mundo debe o no seguir siendo habitable: esa responsabilidad
la cargamos los que estamos aquí y ahora. Ya no es en los niños
en quienes se deban depositar las esperanzas y responsabilidades del futuro:
si los jóvenes y adultos no hiciéramos lo que debemos, muchos
no llegaremos a viejos, ni muchos jóvenes a adultos, ni muchos niños
a jóvenes, hasta que muchos ni siquiera nacerán. Aquello
de que "el futuro es hoy", nunca como ahora pudo resultar más cierto
e inevitable.
Esto parece una visión
agorera, pero cuando lo apocalíptico está a la vista, la
única línea divisoria entre el cumplimiento de las profecías
bíblicas y la posibilidad de que las escrituras no se cumplan y
lleguemos a una humanidad unida sin tener que atravesar por una catástrofe,
es dejarse de vegetar en el sistema como plaga de zombies manipulados y
empezar a vivir con autodeterminación, rebelándose a cuanto
lo impida y poniéndose al servicio del planeta y de la elevación
de la dignidad de vida de sus habitantes. Cómo hacerlo, desde la
Casa Blanca no se escucha ni se escuchará decir la forma; de allí
sólo seguirán emanando directivas para bombardeos o para
el mantenimiento del liderazgo mundial de la nación. Esperar ayuda
de ese lado es lo último que la humanidad puede hacer; antes bien,
debería la humanidad conmoverse y brindar orientación a esta
pobre gente en Washington, presa de una esclavitud espiritual que la mantiene
encerrada en sus ambiciones desmedidas de poder, e incapaz de renunciar
a parte de él para que cada porción de la humanidad reciba
un justo reparto. El líder mundial, que cree ser quien más
ayuda puede brindar al mundo, es quien más ayuda necesita: debemos
dar más al que menos tiene, el espiritualmente más pobre,
para ayudarlo a levantarse, lo cual conseguirá cuando decida bajarse
de su orgullo prepotente de omnipotencia, para no seguir cayéndose
de lo alto de los derrumbables rascacielos de la ostentación de
magnificencia. Estados Unidos tiene todo para hacer que este mundo cambie
para bien; nosotros tenemos todo para hacer que cambie para bien del mundo
Estados Unidos. No importa dónde estemos, si dentro o fuera de sus
millones de habitantes extranjeros, si dentro o fuera de sus fronteras:
ese pueblo nos necesita, como nos necesita la O.N.U., para que el nuevo
camino a seguir seamos millones los que se los mostremos, en lugar de subordinarnos
a aceptar seguir recorriendo el ya conocido camino por el que no nos llevan
más que a la ruina.
Cuando asumamos el comando
de nuestras existencias, no sólo no necesitaremos líderes,
sino que hasta al líder mayor estaremos en condiciones de ayudarlo,
relevándolo entre todos de la función que cree que debe tener,
para que asuma la que se necesita que tenga. Ese relevo no es ni más
ni menos que una determinación a ser tomada en una asamblea internacional
constitutiva de una federación mundial cuya ley y fuerzas de paz
a establecerse, son la prioridad máxima derivada de estos trágicos
acontecimientos terroristas que han sacudido al mundo. La paralela creación
de una red mundial de pequeñas comunidades integradas por gente
de todo el planeta, en un modelo de humanidad unida que pueda ir reproduciéndose
a escala cada vez mayor, puede ir sirviendo como punto de apoyo para el
establecimiento del referido orden mundial federal. Es la hora de los proyectos
en divulgación, de las pequeñas reuniones de estudio y deliberación
de esos proyectos en toda ciudad posible de todo país posible, preparatorias
a la organización de grandes reuniones a nivel mundial para que
el propósito se logre. La diferencia entre lo apocalíptico
y lo paradisíaco del futuro que determinaremos, no es otra cosa
que la diferencia entre creer que millares no pueden contra un sólo
individuo con poder de decidir guerras y muerte, y saber que un sólo
individuo luchando por la paz y la vida, puede contra millares de poderosos
dominando el mundo. Si cada uno de nosotros asume su condición de
ser ese individuo que tanto puede, multiplicado por todos los que seremos,
nuestro poder de lograr el milagro no será milagro alguno.
"Jamás dudéis de que un pequeño grupo de ciudadanos precavidos y comprometidos pueda cambiar el mundo. Ciertamente, son los únicos que alguna vez lo han conseguido."
MENSAJE A "VOLUNTARIOS DE LA ONU"
(ONG para el adelanto de la comunidad mundial, cuyo objetivo principal es la divulgación de todas las actividades de las Naciones Unidas, incluyendo su historia y campañas específicas encaminadas al bienestar, desarrollo social y estímulo del espiritu cívico del individuo, con el fin de lograr una sociedad enmarcada en el campo internacionalista de la convivencia pacífica, la amistad entre los pueblos, el respeto a la dignidad humana e intercambios ideológicos, culturales, artísticos y científicos.)
REGISTRADA AL PROGRAMA "VOLUNTEERS OF THE U.N." DE LAS NACIONES UNIDAS.
"Voluntarios de la ONU -sede Mundial"
<voluntariosdelaonu@hotmail.com>
Un espacio libre y respetuoso donde
charlar, practicar idiomas, intercambiar ideas y opiniones internacionales:
voluntariosdelaonu@yahoogroups.com
Suscripción gratuita a:
voluntariosdelaonu-subscribe@yahoogroups.com
DE "NACIONES UNIDAS", A "HUMANIDAD UNIDA" SIN NACIONES
Mensaje motivado por observaciones al reglamento recibido por e-mail de "Voluntarios de la ONU" (Punto 2: "Toda Direccion Nacional, Estatal y municipal promovera entre sus miembros los cursos en Derechos Humanos, Relaciones Publicas, supervivencia, montañismo, oratoria y la historia de la ONU.")
Respuesta enviada:
"También podrían
haber cursos de ciencias políticas y economía, para que se
tenga bien claro que la ONU funciona dentro de las limitaciones impuestas
por gobiernos y sistemas corporativos que manipulan a los pueblos, de modo
que alguna vez los hoy "Voluntarios de la ONU" quizá puedan llegar
a ser miembros de la ONU que no sean corruptos cómplices del sistema
como muchos de los actuales integrantes. Es decir, de nada servirá
participar en esta causa si no se prepara a los "Voluntarios" para edificar
un nuevo concepto de ONU totalmente distinto del actual, donde en
vez de que la organización sea de representantes de gobiernos, lo
sea representantes de los pueblos, porque éstos suelen no
estar legítimamente representados por sus gobernantes. Las ONG's
son más representativas de las necesidades de los pueblos que los
gobiernos, y por eso ellas, reunidas en el Forum Global'92 paralelo a la
"Cumbre de la Tierra" de las Naciones Unidas, generaron algo con más
alma que las insensibles y al final inconducentes negociaciones de los
presidentes reunidos en la Conferencia de Río. Y agreguemos la reciente
reunión anual en Génova del G-8, que, como de costumbre,
no llegó a nada en cuanto al Protocolo de Kioto sobre reducción
de gases con efecto invernadero en el calentamiento global, y eso que es
recién para el 2012 (no tienen urgencia alguna, eso está
claro, y menos con la postura de Estados Unidos de que tales medidas ambientales
"son contraproducentes para su desarrollo industrial"...). Ésa es
la clase de políticos que, vía ONU, decide la suerte del
ecosistema mundial representando a nadie de los millones que les están
exigiendo en sus respectivas naciones, que hagan algo para revertir el
curso de la historia encaminado al desastre ambiental extremo.
Podrá decirse que si
al seno de la ONU llegan políticos que no representan a los pueblos,
la solución está en que los pueblos elijan gente representativa
para que los gobierne. De ese modo, en la ONU confluiría lo mejor
y no lo peor de las naciones. Pero no somos tan ingenuos para ignorar que
lo peor de las naciones está en las estructuras de poder, por las
cuales ni los más honestos e incorruptibles candidatos a presidentes
o congresistas podrán obrar como quisieran, al darse cuenta de que
sólo evitarán ser monigotes manejables, si prefirieran ser
cómplices y renunciar a sus promesas electorales en favor del pueblo.
La pretensión de los gobiernos, de determinar un mundo del futuro
sobre la base de las actuales estructuras de sociedad internacional, no
hará más que extender a ese futuro el mundo del presente.
Hasta la idea de un gobierno mundial único se basa en las mismas
estructuras; los políticos creen que ese gobierno será la
solución, pero de nada servirá cuando será emergente
de las estructuras políticas y económicas existentes. La
creación de una nueva estructura de sociedad, es la clave del único
éxito posible. Una sociedad mundial y no "internacional"; más
próxima a la "Gran Nación Arco Iris" que a una unión
de naciones. Porque más fácil que unir naciones, es deshacerlas
primero para, ya sin nación, ver cómo los motivos de desunión
desaparecen, sin necesidad de tener que unir a los pueblos, porque la unión
no tendrá nacionalismos como factor de división. Las estructuras
de gobierno son lo que separa a los pueblos, no las diferencias culturales.
Las fronteras de las naciones son producto de poderes políticos
que fijaron límites, y si esas estructuras de poder desaparecieran,
con ellas los límites se diluirían; los pueblos se fusionarán,
combinando la conservación de su diversidad cultural, con un intercambio
constitutivo de una cultura global. Al igual que las fronteras, se desvanecerán
otros dos factores separatistas inventados por los gobiernos de los países:
el orgullo nacionalista y la soberanía, absurdos insostenibles para
los pueblos cuando éstos sean convertidos en Estados de una unión
mundial de la comunidad humana.
Los pueblos queremos gente
que nos represente, y no supuestos representantes que demostrarán
no serlo al involucrarse en las trampas del sistema al que ingresan cuando
asumen el cargo político donde los ponemos sabiendo lo que les va
a pasar cuando lleguen. Por lo tanto la ONU no puede estar integrada por
gente libre de eso; gente libre de representarnos y de salvarnos de guerras
o de quiebres de industrias provocados por intereses respaldados por la
Organización Mundial del Comercio.
De no poner en claro esta
realidad a los Voluntarios que noblemente -quizá algunos ingenuamente-
creen que la ONU es algo sensacional que como está, está
bien y hay que apoyar, los cursos en Derechos Humanos servirán para
seguir presenciando la inoperancia de la ONU ante la sistemática
violación de derechos en muchos países; las Relaciones Públicas,
para tener nociones de venta de imagen al mundo para hacerle creer que
la ONU es tan benefactora como se pregona; los cursos de oratoria servirán
para tener una noción más clara del "blá, blá,
blá" de los participantes de la Asamblea General; los cursos de
supervivencia servirán para tratar de ponerse a salvo cuando reine
el descontrol mundial, luego de que la ONU no haya podido -o querido realmente-
evitar la catástrofe ambiental que se avecina, cuando el calentamiento
global haya hecho subir los océanos tan alto, que los cursos de
montañismo van a venir bien para trepar y no tragar agua salada
y ser tragado por ella.
Por mis puntos de vista, puede
haber quienes piensen que soy enemigo de la ONU y que en ella o en "Voluntarios
de la ONU" mis ideas no tienen cabida. Por el contrario, ideas como éstas
contribuyen, más que las conservadoras posturas de los gobernantes,
a que la ONU se convierta en lo que la Humanidad y el planeta necesitan
con urgencia. Más aun, gente que integra la ONU y que no pertenece
a gobiernos, ni a transnacionales, ni está involucrada en corrupciones
políticas y económicas, sabe perfectamente que lo que acabo
de exponer es la realidad.
Más concretamente,
se trata de gente que sabe que la ONU no es más que una transición
hacia algo más trascendente a nivel planetario, en lo que no habrá
más "Naciones Unidas", con sus respectivas fronteras, sino una Humanidad
Unida, sin naciones, que estará dirigida y resguardada por un gobierno
de todos los pueblos y para todos los pueblos (no el arbitrario gobierno
mundial único del Nuevo Orden Mundial que se está tramando
para imponer a los pueblos, en especial a los menos fuertes, lo que le
convenga a los poderosos). Una de las finalidades de la ONU debe empezar
a ser su propia disolución en el momento en que se alcance esa
democracia planetaria de todos los pueblos, ya sin fronteras divisorias
entre pueblos y sin gobiernos autónomos nacionales que los separan.
Y una de las finalidades de "Voluntarios de la ONU", que debería
agregarse
a las ya proclamadas, tendría que ser la concientización
mundial de la necesidad de ese ideal, fijando como meta el reemplazo
de la Organización de las Naciones Unidas, por una Organización
de la Humanidad Unida, pues la nueva unión ya no será
de naciones, sino de humanos sin distinciones nacionales. En ese
nuevo organismo, las naciones, por ser estructuras arcaicas sin razón
de ser en un mundo unificado, serán el estorbo quitado de en medio
para que la unión de los pueblos sea viable.
La Humanidad debe estar unida
en pueblos, no en naciones. Junto a éstas, las religiones
también han sido siempre estratégicos medios de división,
y deberán ser también un problema a encarar seriamente en
ese proyecto de Organización de la Humanidad Unida. Porque en una
humanidad tal, violaciones a las libertades y a los más elementales
derechos humanos fomentados por dogmatismos y sistemas religiosos, no deberán
tener continuidad.
La Gran Mentira de los gobiernos
y de los líderes religiosos, consistente en el logro -imposible-
del ideal de "la unión de las naciones y de las religiones", mentira
en la cual se sustentan los propósitos de la ONU, tiene su contrapartida
en la Gran Verdad del ideal de una humanidad unida sin naciones ni religiones,
a no ser el mundo todo como una Gran Nación, y el Amor como única
religión. Mientras los pueblos sigan dejándose engañar
por los gobiernos y jerarcas religiosos, con el falso ideal de esa unión
plurinacional y plurirreligiosa, seguirá dándosele tiempo
y alimentación a las divisiones que les convienen a los que quieren
que los ciudadanos sigan divididos para que sigan siendo manejables. La
ONU en nada contribuye con un cambio radical de la situación, al
proponerse a sí misma como una estructura multinacional a perpetuidad,
en lugar de proponerse como una futura organización supranacional
que suprima fronteras y gobiernos que parcelan el poder en el mundo.
La globalización, en
su concepto ideal como homogeneizadora de cultura y de orden económico,
en manos de los poderosos de las naciones y de los poderosos "sin nación"
de la economía, produce todo lo contrario de lo que se pregona,
y ante ello la regionalización, la localización y el nacionalismo
son defensas necesarias. En un mundo que pretende unir naciones de la manera
inadecuada, hay que levantar aun más las barreras contra lo antinacional
que desde afuera pretende debilitar y explotar los países. Preferible
es esta división, a una globalización esclavista como la
que la Organización Mundial del Comercio está gestando. Preferible
un mundo desunido, a un mundo unificado para ser mejor dominado. Por lo
tanto, el mejor servicio que los "Voluntarios de la ONU" o que los empleados
o autoridades de la ONU pueden brindar, es empezar a reformular el concepto
de mundo del futuro que se quiere lograr, y reorientar la definición
de la finalidad de la ONU, en vez de dejarla seguir como está pretendiendo
que ella sirva para algo. Porque de esa manera sólo seguirá
sirviendo para "algo", pero no para todo lo que debe ser hecho en
este planeta. Y la situación mundial ya no está para que
algunos hagan "algo" en función de cambiar algo, sino para que todos
hagamos mucho en función de cambiar todo. Porque "el que no cambia
todo, no cambia nada", y como la ONU no tiene el propósito de cambiar
del todo, sino cambiar en algo el mundo, así ella no va a cambiar
nada.
Y una organización así no merece el concurso de "Voluntarios"
que sí tengan por meta que el mundo cambie sustancialmente; no merece
que ellos sean voceros de sus propósitos de tan poca trascendencia
y tan nula operatividad para un cambio total del estado de la Humanidad.
La ONU no merece tal apoyo de los "Voluntarios", sino que necesita de ellos
para que sean los primeros en modificarla, de afuera hacia adentro, para
transmutarla en una organización de pueblos unidos y no de naciones
unidas.
Sin una reforma de la ONU
en cuanto al cambio de finalidad que deberá operarse en ella para
que verdaderamente haya unión de los pueblos; sin el establecimiento
de una planificación política para un mundo unido sin naciones,
UNICEF, FAO, UNESCO, OMS, etc., seguirán siendo pura pantalla para
disimular la podredumbre de fondo. Porque el mundo está podrido
de estructuras divisorias de pueblos, debido a que ese proceso, de su etapa
"verde", no podía nunca pasar por una etapa de maduración
antes de pudrirse, porque no es propio de planetas maduros llegar a la
unión de los seres manteniéndolos separados por cuestiones
gubernamentales, limítrofes y religiosas.
Hablando de pudriciones y
de religiones, dícese del "angel caído" (el Diablo) que su
caída o corrupción (pudrición) fue debida a que, como
fruto del Creador, "cayó verde", sin haber madurado. Este mundo
como obra de un corrupto, no podrá dar frutos maduros, sino verdes
destinados a pudrirse, mientras se sigan imitando las metodologías
de quien lo ha diseñado para que los humanos permanezcan divididos.
Hablando de deidades, falsas o reales, con un "Dios de este mundo" que
las Sagradas Escrituras muestran muy distante de la idea de un Dios Universal
de Amor y Bondad, La Torre de Babel nos da una enseñanza: que el
hombre una lo que Dios (ese "Dios de este mundo") ha separado. Llámese
Diablo o Dios bíblico propiciando las divisiones, poco importa si
fue diabólica o si fue "divina" la causa de la desunión humana
(para el caso es lo mismo): ella existe y hay que solucionarla, no con
más pudriciones, sino con maduración; no con más naciones
y religiones, sino con unión. No unión de naciones y religiones,
porque ellas representan la desunión, irreductible al primigenio
estado de unidad. No hay concepto posible para la unión, sin suprimir
los factores de separación. Pretender unir cosas por naturaleza
separadas, no es más que un rejunte; son ladrillos apilados pegados
con argamasa y cubiertos por un revoque que aparenta homogeneidad. La verdadera
unidad debe ser monolítica, de una sola pieza y no de partes rejuntadas,
pegadas y recubiertas para que no se note la separación que realmente
hay por debajo. El monolito debe ser la Humanidad, y los ladrillos a reemplazar
por ella como estructura de una sola pieza, son las naciones y religiones.
Las bases de una organización
mundial de estas características, podrán ser consultadas
en: www.geocities.com/libertylove.geo/OHU.htm
Comandante Clomro, julio 2001