El Centro de Estudios "Economía y
Humanismo" Luis José Lebret O.P., es un ente universitario direccionado
hacia la acción, es decir que trabaja en constante vinculación con hombres
comprometidos en tareas realizadoras y desea ver, a través de ellos, el espíritu,
la doctrina y los métodos del Padre Lebret llevados a la realidad, trabajando así frente al
avance de una civilización universal, más fraternal y solidaria.
Como
Centro Universitario realiza
sus labores desarrollando estudios económicos y sociales de carácter
técnico, así como actividades de proyección social contextualizadas
dentro de los postulados desarrollados por el movimientro de Economía y
Humanismo del Padre L.J. Lebret O.P., la Doctrina Social de la Iglesia y su
entorno específico conformado por la realidad colombiana.
EL
CENTRO DE ESTUDIOS LEBRET
DEBE SER VISUALIZADO COMO UN MOTOR QUE IMPULSA VOLUNTADES PARA
ACTUAR COMO ARTICULADORES Y PROMOTORES DE UN CONCEPTO DE DESARROLLO
INTEGRAL CENTRADO EN EL
HOMBRE
El Centro de Estudios realiza actividades
en Cuatro Dimensiones:
A. Desarrollo Humano
B. Desarrollo Territorial
C. Empresarialidad y Desarrollo
D. Justicia y Paz
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El cuerpo de la DSI ha crecido en el curso de los siglos, siempre que la
Iglesia ha encontrado situaciones sociales nuevas, y en particular en el Siglo
XX. La enseñanza social de la Iglesia contiene un cuerpo de doctrina que se
articula a medida que interpreta los acontecimientos a lo largo de la
historia, y a la luz del conjunto de la Palabra revelada y de la asistencia
del Espíritu Santo.
La posición de la DSI ha sido
diáfana cuando considera que el desarrollo se centra en el ser humano y
cuando no se acepta la separación de la economía v de lo humano. Detrás de
los números y de las estadísticas, el cristiano ve la realidad problemática,
como una oportunidad para promover el desarrollo de las personas que están
detrás de esas cifras. Lo que cuenta para la Iglesia es el hombre, cada
hombre, y cada agrupación de hombres, hasta la humanidad entera.
En
el compendio de la DSI se hace referencia al desarrollo, a la vida económica
y social, a la pobreza y a la riqueza, al uso del dinero, a las exigencias del
bien común, a la solidaridad, al respeto debido a la persona humana, a la
educación, al trabajo, al empleo, a las relaciones entre los estados y los
gobernantes y ciudadanos.
En tal sentido la DSI es un patrimonio de la humanidad de incalculable
valor, de innegable vigencia, e inspiración no sólo para los católicos
sino también para todos los que se ocupan de los temas del desarrollo
personal, económico y social.
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