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¿FALTA ALGO? PRIMERO: el 8N 98, 60% de los electores no
sufragó o lo hizo mal, pero en todo caso el resultado fue a favor de los partidos
políticos, la población votante equivalente al 40% de los electores ratificó su
respaldo al clientelismo; 40 de cada 100 le impuso su criterio a los 100 y ahí están los
resultados: casi los mismos partidos, casi con los mismos dirigentes de nuevo en el
Congreso, las Asambleas Legislativas y Gobernaciones de Estado. Casi las mismas
caras y los mismos grupos cogolléricos en los Estados.
Ilegitimidad. SEGUNDO: El 6D 98, 41% de los electores no
sufragó o lo hizo mal, pero el resultado fue distinto, sufragó por un cambio, por el
acelerador del cambio", quien obtuvo el voto del 59% de los electores; 59 de
cada 100 electores votó por un cambio, por una aceleración del proceso o, quizás, por
un dictador. Aquí no analizaremos por qué. Pero los electores, los que
sufragaron, los que fueron a votar el 8N aproximadamente eran 5.800.000. - y los que
fueron a votar el 6D 5.600.000. casi los mismos, un poco menos, con cierto
desplazamiento entre ellos por causas que no entraremos a analizar aquí, y el asunto es
el de fondo, ¿cuál mensaje le están dando al mundo, a la población, a los líderes, al
gobierno?. ¿Qué quiere decir el electorado con esa resultado?. ¿Legitimidad precaria
para hacer qué?. TERCERO: si el cambio es tan sentido, tan
deseado, cuál será la explicación, entonces, para que no se produjera el 8N una
votación a favor del cambio y ahora sí. A favor de los nuevos partidos, grupos y
líderes que de alguna manera expresaban esa posibilidad. Un cambio en el sistema de
partidos por la vía del resultado electoral. ¿Es acaso un mandato muy restringido o muy
específico únicamente para el Presidente de la República?. Sobre todo por la identidad
de los votantes, quienes a la luz de estos resultados son los mismos de siempre y son los
de las maquinarias partidistas. Quedamos, a la luz de estos resultados, condenados a no
cambiar por la vía del voto en procesos electorales similares al efectuado. He aquí una
buena razón para explorar el referéndum en la Constituyente. Enfrentamiento y/o
entendimiento Ejecutivo vs Legislativo. CUARTO: y dónde queda la legitimidad, en cuál
cuarto obscuro. Un Presidente con una legitimidad precaria, 59%, y un Congreso con
ninguna, 40%. Qué tal. ¿En dónde queda la tercera rama del poder público, el
Judicial?. Si el voto es obligatorio y el 60% no lo ejerce o lo hace mal nadie dice nada.
La Constitución no dice nada. La Corte Suprema no dice nada. ¿Entonces?. Todo es legal
aún cuando sea ilegítimo. Acaso se le dio un mandato al Presidente para que actúe
sólo. Para que mande sólo. Aquí falta algo. Y es apremiante identificarlo y
comprenderlo. ¿Cómo, cuándo y quién va a reformar la Constitución?. QUINTO: ¿Cuánto más da este sistema
político, esta Constitución?. Acaba de demostrar, por lo menos,
persistencia. Ha sobrevivido a intentos de golpes, enjuiciamiento de
Presidentes y transitoriedad gubernamental, modificaciones sucesivas de la ley del
sufragio, corrupción desmedida, en la presente campaña electoral, a inesperados acomodos
partidistas conjuntamente con un despliegue, incluso internacional, de ahí viene el
lobo. Espero
que aguante y permita identificar mejor, más claramente, los
nuevos objetivos del futuro Sistema Político Venezolano, incorporándolos a la nueva
Constitución; que se establezcan en ella los mecanismos necesarios para su
autotransformación, para sus cambios y que se realicen de una manera creativa, novedosa,
ajustados a lo exigido y deseado por los Venezolanos. Sí, indudablemente falta algo.
Creatividad, trabajo, honestidad.
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Lic. Nelson Maica C Página Principal nmaicac@starmedia.com |