N° 1063 10 de mayo de 1997
En la Argentina premenemista
de una décadas atrás, la ranchera sonaba lejos del centro
y las fotos de "Radiolandia", pegadas en las habitaciones de las sirvientas,
apenas eran un mal presagio de lo que vendría. Palito, Raphael,
Sandro, Leo Dan sonaban en barrios apartados. El abolengo coincidía
con el dinero y el poder, civil o militar -a veces más, a veces
menos-, también. No fue hace tanto, pero parece hace siglos.
Entonces lo "cursi", lo "mersa" -vocablos hace rato
desgastados, no tanto por el tiempo como por su generalización-
eran expresiones populistas que la cultura "bienpensante" mantenía
a raya, sin contaminarse.
Pero, ¿qué sucede cuando un rayo de
dinero y de poder atraviesa ese fenómeno y lo convierte en la nueva
cultura dominante? "Hemos ingresado en la neovulgaridad: una sociedad de
derechas cuya primera prioridad es rebajar el nivel de comunicación",
arriesga el semiólogo Ugo Volli.
TIGRE DE LOS LLANOS. En
el comienzo fue un hombre de "trajes entallados y con hombreras, estridentes
zapatos blancos, anillos muy grandes y pesadas cadenas en el cuello y en
la muñeca", según la precisa descripción de la periodista
Sylvina Walger. Un gobernador de una desértica y perdida provincia,
de cuyas abundantes e impresentables patillas, la frívola Capital
Federal se mofaba convencida de sus remotas chances electorales, aunque
finalmente terminó votándolo.
Ocho años después, aquellas estridencias,
sólo un tanto más refinadas, son ahora parte constitutiva
del nuevo "ser nacional". La estética "berreta" se socializa, suprime
fronteras clasistas. El grupo bailantero Sombras triunfa con idéntica
comodidad en Villa Insuperable y en las ya no tan selectas fiestas de las
otrora venerables manzanas que rodean la Parroquia del Socorro. El fenómeno
bailantero crece a pasos agigantados: las ventas de sus compacts trepan
geométricamente y ATC, antes conspicuo canal decano y cultural,
rebasa de esos ciclos supuestamente musicales. "Hay una moda de lo tropical
en todo el mundo -justifica Claudia Legarejo, presidenta de la Distribuidora
Disgal que maneja a Sombras, Comanche, Luz Mala y Peluche, entre otros
grupos-; antes preferían la música enlatada americana y no
nos aceptaban porque nos consideraban grasas. Ahora la gente se abrió
y todo cambió".
La "reina del beso seco" y del "chizito", Silvia
Süller (39), sorprende por igual con su rancioerotismo televisivo
a televidentes de Lanús como de las Lomas de San Isidro (ver reportaje,
pág. 98). Y hasta se dio el lujo de grabar un cachondo compact -"Süllermanía"-
y de subirle pronunciadamente el alicaído rating al "El papparazzi"
dos noches a la semana sumando sin parar procacidades apologéticas
de la prostitución.
La chillona Thalía resuena triunfante en
disquerías de Plaza Italia como de Recoleta. Lo ordinario se escuda
tras la excusa humorística: Marcelo Tinelli propulsó al alienante
"Lobizón del Oeste" y obligó a grabar otro CD a Toti Ciliberto,
animador en musculosa de un ciclo diario que va por el canal que dirige
el distinguido Carlos Fontán Balestra. Es cierto; la voz gangosa
de Palito ya no tortura desde ninguna disquería, pero sus probabilidades
de ser presidente en 1999 no son tan escasas. Más chances tendrá
Daniel Scioli, si supera el cisma interno del PJ, de acceder a la banca
que ocupaba décadas atrás Alfredo Palacios. Zulemita Menem,
virtual primera dama, rompió esta semana su silencio de años
con los medios para presentarse a participar en un sketch con Figuretti
de "El Show de VideoMatch". Eduardo Duhalde y Menem liman asperezas distrayéndose
en actividades alejadas de la política: el lunes inauguraron un
parque de diversiones y el martes jugaron al fútbol (menos mal que
en el mismo equipo, observaron los analistas políticos).
> Usa ropa Versace, teléfono celular, mucho oro, cirugías estéticas y pelo teñido. > Suele ir a la cama solar, a los palcos de la Bombonera, al restaurante "El Mangrullo" y de compras a Miami. > Le gusta combinar la pizza con champagne, pasear en limousine y tener la música del auto a todo volumen. |
GRASA TAQUILLERA. También
retroceden dramáticamente los títulos de calidad en la cartelera
teatral. Al frente de las taquillas, a razón de envidiables 3.700
espectadores semanales, los antes periféricos nito Artaza y Miguel
Ángel Cherutti constituyen con "Nación imposible" un boom
inédito y creciente de humor revisteril y concursos con premios
que incluyen hasta un auto. Daniela cardone, partenaire femenina del dúo
cómico, modelo reciclada en vedette, prefiere "ser igual a cualquier
persona Me gusta que el taxista me reconozca, estar en contacto con el
pueblo, que es lo más lindo de todo. Yo soy del pueblo, no me interesa
la high society".
Mientras se repliega el teatro de catálogo
y avanzan Dady Brieva y Chino Volpato (ex Midachi) en el Lola Membrives
y la picante troupe de Hugo Sofovich hace "Duro de parar" en el Tabarís,
el snobismo por lo asombroso no tiene límite: 89 mil entradas, entre
20 y 80 pesos la platea, volaron en tiempo récord de las boleterías
del gran Rex para ver al recién llegado mago David Copperfield,
a cuya novia -la top model Claudia Schiffer- el presidente Menem no tendrá
inconveniente en recibir por segunda vez en la Casa Rosada si se presenta
la ocasión.
Más de un millón de personas en la
reciente Feria del Libro indicarían que no todo está perdido.
Pero la sensación de que la recorrida se parece cada vez más
a la apiñada visita de fin de semana a un shopping, se vio confirmada
por la cantidad de concursos y de figuras estelares extraliterarias que
asolaron la muestra. De hecho, en el programa de entretenimientos periodísticos
"Memoria", Chiche Gelblung puso en el aire el martes último, una
ilustrativa encuesta callejera: de diez personas consultadas, sólo
una pudo balbucear el título de una obra de Adolfo Bioy Casares,
pero todos sabían perfectamente a qué se dedican Mariana
Arias y Daniela Urzi, un conocimiento tan selectivo como inútil.
Barbarie urbana, tosquedad estética, la frivolidad
perdió glamour y trocó en ignorancia ampulosa, en cachivache
rancio. "El éxito de lo burdo -opina el empresario artístico
Héctor Cavallero, que algo conoce sobre el tema- es un fenómeno
latinoamericano desde hace mucho tiempo. Pasa que tardó en llegar
al país. Siempre fuimos europeos, pero ahora nos acercamos a nuestras
raíces. Estamos involucionando".
El escritor Dalmiro Sáenz, en cambio, se
muestra más condescendiente con el fenómeno: "¿Con
qué burdómetro medimos lo burdo? Lo burdo de un espectáculo
lo aportamos nosotros cuando lo miramos". Igual de entusiasta se muestra
la artista plástica Martha Minujín (54) "Lo horrible puede
ser hermoso -sic-; lo que antes era elegante, dejó de serlo. Lo
grosero depende del punto de vista".
|
FOTOS: DANIEL DARRAS Y ARCHIVO PERFIL - INFOGRAFÍA:
LEDA AGOSTONI
PIZZA Y CHAMPAGNE. Para
pasar de cierta placidez estética al kistch relajante que todo lo
apesta, debió mediar un determinado hábitat deshinibidor
que hiciera propicia la transformación. ese entorno se llamó
-y se llama- menemismo, una manera inesperada y atomizante de hacer política,
que se desborda, incluso, muy por fuera del entorno presidencial, ganando
a la oposición y hasta a ciertas capas sociales tradicionalmente
antiperonistas. El resto lo obró la caída internacional de
las ideologías que redujo prácticamente a cero el campo de
las ideas y acrecentó el de las anécdotas, la farandulización
de la política y finalmente la explosión mediática
que aceitó cínicamente todo el mecanismo.
la desprejuiciada combinación de pizza y
champagne del "polideportivo de Olivos" como rebautizó el periodista
Horacio Verbitsky a la muy remodelada quinta presidencial, abrió
los tiempos de una época donde manda el gusto por lo refulgente
y chirriante de altísimo poder adquisitivo.
Precisamente en su libro homónimo, Sylvina
Walger dedica generoso espacio a las "señoras tapizadas de colorinches,
enjoyadas y rehechas", en referencia al alocado frenesí de liftings
de rostros y bustos y la moda fastuosa y recargada (Gianni Versace, Elsa
Serrano, etc.) que continúan brotando en la presente década.
Y le echa otra buena cantidad de párrafos a la metamorfosis arquitectónica
que sacudió a la nueva aristocracia menemista y a su imparable descendencia.
"Casas ambientadas para mostrarlas y mostrarse. Decorados con carísimos
entelados y baratijas de alto precio. Ausentes las obras de arte, todo
parece "como" de rico pero nada tiene verdadero valor.
FOTOS: DANIEL DARRAS Y ARCHIVO PERFIL
Escribe Jorge Rial *
EN VIVO Y EN DIRECTO Como aquellos "cabecitas" que osaron posar
sus patas en las fuentes de Plaza de Mayo aquel 17 de octubre de 1945,
los desclasados de hoy tomaron por asalto la televisión criolla.
También, como en aquellos tiempos, los oligarcas de antes y los
sensibles críticos de ahora lanzan gritos histéricos de horror:
"¡Los negros nos invaden!"
|
Se acabó la fiesta. El espejismo de la estabilidad menemista
se desmorona y la farándula, invitada de honor, está huyendo
despavorida. El espacio quedó vacío y la gente común
comenzó a asomarse a ese mundo que le era ajeno.
Así comenzaron a desfilar los hijos dilectos de la otra Argentina: ladrones de verdad y no esa pintura naif de "Poliladron". Travestis de carne y hueso y no la versión posmoderna y mediática de Cris Miró. En definitiva, buenos y malos sacados de nuestra realidad y no de algún viejo libreto de Alberto Migré. ¿Que la culpa la tienen Mauro Viale y Chiche Gelblung? En todo caso, ellos fueron los hábiles exorcistas de esos demonios ocultos durante tantos años. O acaso la gente que desfila por sus programas no pregunta lo que la gente |
quiere escuchar. Claro que sin la solemnidad de Mariano Grondona y
eso, para los oídos sensibles de los críticos, puede sonar
a burdo.
Tanto jodió Bernardo Neustadt con Doña Rosa que al final apareció en televisión. Se putea, se habla de sexo con lenguaje saunero, se muestran las bajezas más grandes y nada es ficción. Es la Argentina que supimos conseguir. Que los críticos bajen del penthouse y se den una vuelta por el barrio. Allí se van a encontrar con cientos de Samanthas, Natalias, Jacobos, y Süllers. Eso sí, no se olviden de que también los inmaculados críticos ayudaron a crear estos Frankenstein modernos. Y ahora... ¿quién se atreve a desenchufarlos? * Animador televisivo
|
RICOS Y FAMOSOS. La rancia
opulencia de las megafiestas veraniegas de gilberto Scarpa y de Oscar Andreani
se estrellan en las miserias del desarrollo desmedido. El brasileño
la suspendió este año perseguido por los implacables inspectores
de réditos. Y el empresario telepostal, de no mediar una amnesia
colectiva, no podrá volver a encender sus fuegos artificiales pinamarenses
sin que el fantasma de José Luis Cabezas lo atormente.
Lo kitsch, atravesado por el dinero sin fin, se
transforma en decorado oneroso y absurdo. Con Mónaco de fondo y
Valeria Mazza de acompañante en un bello auto descapotable, ¿no
habrá estado de más el saco rosa abrillantado que lució
para la foto su novio, el pujante empresario de Caballito, Alejandro Gravier?
Inútiles sobreañadidos, como el tapado
de zorro sobre los hombros del hijo dilecto de Villa Fiorito, Diego Maradona;
como los publicitados atributos de status que condujeron al suspendido
juez Francisco Trovato a su propia hecatombe; como los autos para discapacitados
importados por ricos y famosos; como el juez Bernasconi jugando al golf
y estrenando noviazgo con Alicia Barrios en medio del escándalo
Cóppola. Vedettes colgadas de repentinos millonarios; bautismos
y casamientos en la residancia de Olivos; el Roof Garden de Alvear trajinado
por una fauna ecléctica y lustrosa; el forzado reciclado social
de Amira Yoma; la televisión convertida en consentida cloaca.
La degradación del ser en tener y el consecuente
deslizamiento del tener en parecer, hace estragos en la sociedad, la embrutece,
la aniquila. "La res pública -anota Gilles Lipovetsky en ´´La
era del vacío´´- está desvitalizada, las grandes
cuestiones ´filosóficas´, económicas, políticas
o militares despiertan poco a poco la misma curiosidad desenfadada que
cualquier suceso, todas las ´alturas´ se van hundiendo, arrastradas
por la vasta operación de neutralización y banalización
sociales".
Para la periodista Magdalena Ruiz Guiñazú
el asunto está muy claro: "El aprender a pensar no es gratuito,
y en la medida en que nuestras pocas o muchas capacidades no reciban algún
tipo de impulso, será muy difícil que tengamos alguna idea
clara de lo que nos gusta o no. Lo grosero, lo burdo, lo obsceno son fáciles
de asimilar, pero son como firmar nuestras propias sentencias".
Tiempos almodovarianos donde el presidente de la
Cámara de Diputados, Alberto Pierri, tiene pintoresco canal propio
y un patrimonio personal que asciende a los 200 millones de pesos (la mitad
de lo declarado oficialmente por el cada vez menos enigmático Alfredo
Yabrán, cuya vocación por el exceso exhibe contornos truculentos).
Gurúes estables y de gran predicamento social
como Diego Maradona, Susana Giménez o Mariana Nannis colaboran elocuentemente
con sus atigradas estéticas y dichos estrambóticos a hacer
del kistch fastuoso, un sentimiento hegemónico que se derrama sobre
toda la sociedad.
La opulencia desvencijada y guaranga retarda sin
remedio el ansiado desembarco en el prometido Primer Mundo.