Febrero 1999 (800 km)
CARRETERA AUSTRAL
Puerto Montt (110.000 hab):
ubicada a 1016 Km. al sur de Santiago, es el punto de partida de la
aventura... Esta es la última ciudad importante en la ruta que se recorrerá, por
lo que es preciso abastecerse de cosas específicas como combustible para
cocinilla, medicamentos, cintas de video, “papel de arroz o papaelillos”, etc.
Saliendo de Puerto Montt el camino es de ripio y muy suelto, lo que exige
esfuerzo desde el comienzo, poco a poco aparecen una que otra cuesta, las que
son cortas, pero con una pendiente bastante pronunciada.
Transbordador Fiordo Reloncaví |
Este tramo es bastante poblado
por campesinos, pescadores y algunas casas para turistas. En el km. 30,
a la altura de Lenca, se puede tomar un desvío hacia el este que conduce
al Parque Nacional Alerce Andino. En el km. 45 se llega a Caleta La
Arena, lugar donde es posible observar numerosas balsas de piscicultura
de salmones. Aquí es necesario tomar un transbordador para cruzar el fiordo
de Reloncaví. Afortunadamente para ciclistas y mochileros este cruce es
gratuito, no así para los automovilistas. El viaje dura ½ hora aproximadamente
y se tiene una hermosa vista panorámica de los boscosos cerros que flanquean
al mar. |
En la otra orilla del fiordo se encuentra la Caleta Puelche en donde
de inmediato se ve una notable disminución del tráfico vehicular debido a
la barrera que produce el costo del transbordador, por lo mismo tambien hay
una disminución de la población y del impacto humano en el paisaje de esta
zona, por lo que de aquí en adelante comienza verdaderamente la Carretera
Austral. 15 km. más al sur por un camino más apretado que el tramo anterior
se llega a Contao, pequeña localidad con un pasado de fugaz riqueza, que trajo
como consecuencia una gran y prolongada pobreza actual (haz clic para
enterarte por qué). Desde aquí el camino se aleja
de la costa y pasa por una constante bóveda arbórea con mucha sombra y cantos
de las aves que aquí habitan.
Es importante decir que a lo largo de la carretera la gente es
muy amable con el turista, más aún si es ciclista, por lo que para acampar lo
mejor es acercarse a una casa y pedir que te permitan ocupar el patio para
instalar tu carpa, así te aseguraras de contar con agua, tal vez puedas comprar
pan y por sobre todo podrás conocer la forma de vida en estos lugares. además
es muy probable que te inviten a dar un paseo a caballo o que te lleven a
lugares inimaginables, que tan solo ellos conocen...
15
km. al sur de Contao la carretera vuelve a la costa y puede apreciarse, cuando
la marea está baja, la gran cantidad de terreno que pierde el mar, lo que hace
posible aventurarse por esta anegada costa en busca de moluscos comestibles,
pero ten CUIDADO en algunos lugares existe la Marea Roja, como en Pto Cisnes,
por lo que primero debes consultar si se pueden consumir los mariscos de la zona.
A 45
km. de Contao se llega a Hornopirén (o Río Negro), pueblo de 1.122
habitantes, cuenta con bencinera, supermercado, “botillería”, etc. Este
pueblito se encuentra a los pies del imponente volcán Hornopirén el cual rara
vez deja ver su nevado crater (este volcán está dentro del Parque Nacional
Hornopirén). De aquí se puede seguir un camino hacia el este, que cruza el
calmo Río Negro y que vira hacia el sur entre montañas y costa, rodeado de
cascadas y una muy densa selva donde destaca una gran cantidad de helechos que
se encaraman en laderas de más de 70°, por aquí pasa también el torrentoso y
caudaloso Río Blanco, que forma un paisaje que ha sido tomado para numerosas
postales que lo muestra como uno de los paisajes más hermosos de Chile. 3 km.
más al sur es posible encontrar una pequeña capilla a orilla del mar que se
encuentra bajo una enorme roca que le sirve como alero, la que está cubierta en
su parte superior por añosos árboles, los que dejan ver sus raices a través de
la concavidad que se genera bajo los árboles, lo que lo hace un espectáculo
asombroso. Este último camino es muy poco transitado, debido a que es como una
calle sin salida de 36 km., de todas maneras se los recomiendo que lo recorran,
no se arrepentirán.
Para
seguir hacia el sur por la Carretera Austral es necesario tomar un transbordador
en Hornopirén, el que tiene dos salidas diarias en verano, con una duración
del viaje de 5 horas aproximadamente y un costo de $ 5.000 por persona
(1999), el pasar una bicicleta cuesta $ 3.000, sin embargo es posible ahorrase
estos 3.000 pidiendo a alguna persona de buena voluntad, que vaya a subir
al transbordador en camioneta, que te permita subir tu bicicleta al pick-up,
lo que no le significará ningún costo adicional al dueño del vehículo. Si
tienes posibilidad es recomendable que cubras la bicicleta y las alforjas
durante el viaje, porque es frecuente que las olas que revientan en el casco
del transbordador mojen todo por completo, lo que hará que tu ropa quede inutilizable
y sobre todo que tu bicicleta se oxide rápidamente. Durante el viaje debes
ir atento porque de vez en cuando aparecen las juguetonas toninas (muy parecidas
a los delfines), las que disfrutan nadar con su aleta dorsal al aire y saltar
las olas que va produciendo el paso de la embarcación, son un espectáculo
realmente sobrecogedor...
A través del fiordo Reñihue
se llega a Caleta Gonzalo, donde se acaba el viaje marítimo y reinicia
la carretera. Aquí comienza el proyecto Parque Pumalín, de iniciativa
del norteamericano Douglas Tompkins. Este parque de más de 300.000 hás,
se convierte en uno de los puntos más maravillosos de la ruta, cuenta
con una gran cantidad de senderos que se internan por esta impenetrable
selva, los que conducen a cascadas, lagunas y bosques de alerce (especie
endémica en peligro de extinción). En Caleta Gonzalo hay un café, donde
hay abastecimientos y pan amasado. |
Campamento a orilla del mar |
Al
sur del parque es un total despoblado boscoso hasta llegar a Chaitén (3258
habitanttes), a 60 km. de Caleta Gonzalo. En Chaitén hay aeródromo (con vuelos
diarios a Puerto Montt) hoteles, supermercados, ferretería, un par de pubs, una
galería de arte, una rampa para tomar transbordador a Quellón (Chiloé) o a
Puerto Montt, tienda de revistas especializadas y mucha gente amable... Chaitén
tiene una bella costanera con jardines y un cerro en su parte norte, que al
igual que su similar de Santiago (capital de Chile) tiene una imagen de la
virgen en su cumbre, desde donde se puede apreciar todos los movimientos de
este pueblo frío, pero de cálidos habitantes.
Chaitén es el último punto en que se ve el mar
hasta 200 km. más al sur.
Saliendo de Chaitén comienza a bajar notoriamente la
población, de hecho de aquí en adelante pueden pasar 20 km. sin ninguna
presencia humana, por lo que el pedaleo se hace por un camino donde circula un
vehículo cada dos horas (eso es bueno para los ciclistas, pero muy malo para
los mochileros). A 30 km. de Chaitén,
se puede tomar un desvío hacia las termas del Amarillo, las que cuentan con equipamiento mínimo,
pero posee aguas cálidas que son un deleite bañarse en ellas en momentos que
llueve torrencialmente.
A 37
km. de Chaitén el caudaloso y ancho río Michimahuida se presenta como el lugar
ideal para acampar, ya que permite contar con agua, peces para los que quieran
probar suerte, un aterrazamiento con pasto para instalar la carpa y restos de
ramas (leña) que el río deja a la orilla. ¡¡NUNCA CORTES UN ÁRBOL VIVO PARA
OCUPARLO COMO LEÑA!!, además no te servirá por la humedad. Ahhh y mucho ¡¡OJO
CON EL FUEGO!!, tapar una fogata con tierra no basta, debe quedar bien apagada
con abundante agua.
9 km. al sur del río Michimahuida se encuentra Puerto
Cárdenas, pequeño caserío con un retén de carabineros, un negocio básico
con teléfono y un restorán. Este caserío se encuentra en el extremo norte del
gran lago Yelcho, que ocupa el espacio dejado por un antiguo glaciar ya
retrocedido. A partir de este lugar se observan frecuentemente glaciares
colgantes en las caras libres de las montañas que rodean el camino, mostrando
una maravillosa convivencia entre el estéril hielo y el fértil bosque.
A 11 km. de puerto Cárdenas, y bordeando la rivera oeste
del lago Yelcho, se llega a las Aguas Minerales, a las cuales se llega
caminando por un descuidado sendero de 300 mts. que comienza al lado de la
carretera. Estas aguas se encuentran en un pozo rodeado de un barro anaranjado – rojizo (mineral de hierro), de
donde surge agua desde el interior de la tierra, esta tiene un sabor como a
óxido debido al hierro y como si tuviera gas, son muy parecidas a las Aguas
Panimavidas del Monumento Natural El Morado (Cajón del Maipo, Reg. Mtr.).
3
km. más al sur de las Aguas Minerales se encuentra el sendero hacia el Ventisquero
Yelcho, lugar agreste, sin infraestructura, pero donde existen sitios
adaptados para el camping, convirtiéndose en un lugar de encuentro preferencial
para mochileros. Este se encuentra junto al río ventisquero, formado por la
fusión del hielo glaciar, el que se encuentra a dos horas de caminata a través de un terreno bastante húmedo y con
varias pasadas a través de pequeños riachuelos que hay que sortear. El glaciar,
aunque retrocedido, es una grandiosa cascada de hielo de un color azulado
intenso, su derretimiento es notable con los continuos crugidos que emite la
masa de hielo. Impactante resulta ver que a escasos 10 mts. de esta mole
congelada exista un bosque con árboles que sobrepasan los 15 mts. de altura,
soportando las más duras condiciones.
Para
seguir hacia el sur por la Carretera Austral es necesario pasar la Cuesta
Moraga, la que tiene una altura máxima de 650 m.s.n.m. (la mayor en toda la
carretera). Esta cuesta con 9 km. de subida se convierte en uno de los puntos
inolvidables de la ruta, ya que exige de todas tus energías para pedalear metro
a metro, -es tanto así que cuando la subí, por varios minutos pensé que llovía,
pues veía como las gotas de agua hacían un poco borroso el camino, pero tras
levantar la vista y notar que el cielo estaba completamente despejado me di
cuenta que no era más que un efecto visual producto del agotamiento. Y esto no
solo me pasó a mí, a mi amigo le ocurrió exactamente lo mismo. Por esto es
bueno siempre llevar dulces, chocolates y jugo para beber, para constantemente
consumir glucosas-. Sin embargo, el paisaje con un río encajonado al lado del
camino, con huellas de más de alguna remoción en masa con troncos caídos y
despedazados a orillas del río, además de los glaciares que se acercan cada vez
más a medida que uno avanza, hacen de la cuesta un lugar de los más bellos.
Finalmente después del enorme esfuerzo viene la recompensa, una exquisita
bajada de 6 km., ya no es necesario dar ni una sola pedaleada, pero ahora son
las manos las que se cansan de tanto frenar (de lo contrario no sería nada de
raro alcanzar velocidades cercanas a los 80 o 90 km/h). Tras dos horas de lenta
batalla y veloz satisfacción, la cuesta moraga se convierte en historia y en un
inmenso triunfo que te hace sentir un imparable!!.
Llegando con el “vuelito” de la bajada de la Cuesta
Moraga se llega a la Villa Santa Lucía, caserío que cuenta con una
vulcanización, almacén con abastecimientos básicos, una residencial, teléfono
público y un regimiento del ejercito, producto del cual no se puede vender
alcohol en este caserío. Un buen lugar para acampar es a orillas del río Frío,
donde existe una ancha pampa de pastos duros (propios de la Patagonia). Debes
tener cuidado con la gran cantidad de perros que rondan por estos lugares, no
porque sean agresivos, al contrario son muy amistosos, pero también son muy
astutos para obtener comida.
En villa Santa Lucía se puede seguir hacia el este rumbo
a Futaleufú (capital mundial del raffting) y Palena, o continuar por la Carretera
Austral hacia el sur. Esta última alternativa es la que les sigo relatando.
Río Frío |
El viaje hacia el sur se hace
por un camino bastante plano que va permanentemente orillando el río Frío,
en un total despoblado, solo bosques con enormes nalcas al camino. Tras
20 km. se llega a Villa Vanguardia, en la confluencia de los ríos
Frío y Oeste, donde solo existe una hostal con restoran para turistas
y un par de casas de pobladores. El camino continúa de un color negruzco,
producto de la presencia de cenizas las volcánicas. |
46 km. más al sur se llega a Las Juntas, su nombre
se debe a que se emplaza en la junta de los ríos Palena y Rosselot, los cuales
son navegables. En las Juntas hay bencina, supermercado y residenciales, a las cuales
se debe recurrir en caso de que la lluvia sea muy violenta, en este caso
recomiendo la residencial Brisas Del Sur, donde por $ 3000 (1999) dan
alojamiento con desayuno en una cálida y hermosa casa de madera, la que cruje y
se mueve levemente con las fuertes ráfagas de viento en los días de
tormenta.
Desde
Las Juntas el camino continúa prácticamente en línea recta con una que otra
cuesta, pero las que ya no molestan debido al entrenamiento que han significado
días (y semanas) de pedaleo. A 16 km. de las Juntas se entra al Parque Nacional
Queulat, donde no se paga por entrar, puesto que la carretera pasa por el
parque. Este lugar se hace sumamente boscoso (cosa que de aquí en adelante irá
en disminución), lo que se ve realzado en hermosura con el alargado lago
Risopatrón, el que al igual que la mayoría de los lagos de acá es producto del
retroceso de los glaciares. A 45 km. y tras una gran bajada que permite ver una
hermosa panorámica se llega nuevamente al mar después de 200 km. en el hermoso
pueblo de Puyuhuapi (537 habitantes), originado por colonos alemanes, lo
cual se ve reflejado en la arquitectura y en los nombres de sus principales
avenidas. Puyuhuapi cuenta con supermercado, teléfono público, residenciales,
hoteles, restoranes, bencina, etc. presenta un gran comercio, respecto de su
pequeña población. Esta localidad vive fundamentalmente del turismo, que tiene
como centro a las Termas de Puyuhuapi, por lo cual los abastecimientos en
general son mas caros que en las localidades anteriores. De aquí en adelante
las frutas y verduras comienzan a subir notoriamente de precio dada su escasez
en estas latitudes. Para acampar resulta bueno en la orilla del mar a un lado
del galpón de los pescadores, a quienes hay que pedir permiso, constituyéndose
en lugar de encuentro de mochileros.
Saliendo de Puyuhuapi al sur, el camino va en línea recta
flanqueado por las aguas del tranquilo mar del fiordo Puyuhuapi Y las enormes
paredes verticales de los cerros que fueron dinamitados para la penetración de
la Carretera Austral, convirtiéndose en un maravilloso museo geológico in
situ. Tras 25 km. de relajado pedaleo a
nivel del mar se llega al acceso al Ventisquero Colgante Queulat, dentro
del Parque nacional del mismo nombre, donde hay que pagar entrada ($ 1500 en 1999),
permitiendo internarse en un sendero que cruza el río Ventisquero a través de
un puente colgante que está casi a ras del agua en momentos que el caudal sube
a causa de las intensas precipitaciones que aquí se dan durante todo el año.
Durante dos horas de caminar por una imponente selva húmeda, llena de aromas
frescos dentro de una bóveda donde la luz escasea debido a la gran densidad del
bosque, se llega a un mirador sobre un escarpado farallón, donde se aprecia la
real magnitud del ventisquero Colgante, asomando sus hielos turquesas que se
asoman desde el valle glaciar en altura, del que cada cierto rato se van
desprendiendo desde su gran altura enormes trozos de hielo que caen
estrepitosamente generando un pavoroso estruendo que da cuenta de la fuerza y
dinamismo de la naturaleza viva en esta región. Debido a que el recorrer este
sendero del ventisquero Queulat requiere de medio día (a lo menos 4 horas), es
recomendable acampar en el camping que habilitó CONAF en la entrada al
Ventisquero. Es un excelente camping con baños impecables, cada sitio cuenta
con mesa, bancas, fogón, leña, llave de agua, tarro de basura y cobertizo ($
7500 por día en 1999).
Volviendo a la Carretera Austral y siempre hacia el sur,
se recorren 3 km. a nivel del mar, para después internarse hacia el sureste
siendo necesario enfrentar el desafío de la Cuesta Queulat (500 m.s.n.m.),
la que en altitud es menor que la Cuesta Moraga (650 m.s.n.m.), pero de mayor
diferencia altitudinal, debido a que la C. Queulat comienza desde el nivel
del mar, por lo que sus 17 curvas se constituyen en una prueba a lo recorrido
en los días (o semanas) anteriores, te aseguro que a estas “alturas del partido”
el pedaleo te surgirá con la misma fuerza con que fluyen los ríos y cascadas
que te rodean y que ya comienzan a ser parte del alimento a tus sentidos...
De bajada, a media cuesta,
se encuentra el sendero peatonal hacia el maravilloso río Cascada, el
que parte cruzando un pequeño puente cuyos maderos están totalmente invadidos
de musgos como una alfombra. Tras caminar 20 minutos a través de un paisaje
que hace recordar el cuento de Hansell y Gretel con añosos, robustos y
retorcidos árboles y rodeado de pequeños y calmos riachuelos transparentes
que dejan ver sus peces... |
Cuesta Queulat |
Finalmente queda lo mejor de
la zona del Queulat, la gran bajada!! Que te permite alcanzar sin dificultad
velocidades cercanas a los 70 km/h,lo que es una locura teniendo en cuenta el estado
del camino, las curvas y el peso de la carga de la bicicleta que por lo general
es de 30 kg aprox.
Al terminar la cuesta Queulat tienes dos alternativas: seguir
hacia el sur rumbo a Coihaique o virar hacia el oeste hacia puerto Cisnes.
Son 35 km los que hay que pedalear bordeando el río Cisnes
para llegar al hermoso y acogedor Puerto Cisnes (1.784 habitantes), este
pueblo por encontrarse un poco retirado de la carretera no es tan visitado como
los que si están en la carretera, por lo que la gente es muy amable y acogedora
(será deber de nosotros los turistas cuidar que eso se mantenga en la medida
que no seamos patudos con ellos). En Cisnes hay supermercado, bencinera,
teléfono, residenciales y un pub.
Desde la parte alta del pueblo
se aprecia una amplia panorámica enmarcada por cerros a ambos lados de la
bahía, donde el frío mar constantemente oculta su horizonte con una persistente
niebla que da una sensación algo lúgubre, pero que le da una mística
especial... Este pueblo siempre ha sido eminentemente de pescadores
artesanales, los que se dedicaban mayoritariamente a la extracción de moluscos,
sin embargo hace unos años se han visto fuertemente afectados producto de la
aparición de la Marea Roja, que
es la presencia de un tipo de plancton marino que puede producir la muerte a
los seres humanos. Este fenómeno no se debe a ningún tipo de contaminación,
sino que se debe a la presencia de nutrientes propios del suelo que llegan
hasta el mar alimentando al plancton de la marea roja. La causa de que los
nutrientes lleguen al mar es producto de la deforestación,
que deja los suelos desnudos, los que son lavados por las lluvias. En todo caso
esta infección se da solo en algunos lugares, por lo que es cosa de preguntar
si es posible consumir mariscos o no.
Para
continuar el viaje es necesario salir de Puerto Cisnes por los mismos 35 km.
por los que se entró para volver nuevamente a la carretera Austral y seguir
como siempre rumbo al sur.
Puerto Cisnes |
Desde esta unión entre caminos
y hasta los próximos 82 km. tengo un casi total vacío en mi bitácora,
debido a que tuve que recorrer este tramo en camioneta para poder avanzar
a pesar de la intensa lluvia, llegando así a la Villa Mañihuales (1.339
habitantes), un pequeño pueblo en la carretera que cuenta con almacenes de abastecimientos y teléfono. En este
lugar puede apreciarse el devastador impacto que tuvieron los primeros
habitantes, que como forma de abrirse paso en el bosque provocaron gigantescos
incendios, dejando las laderas de cerros totalmente desnudas, que en algunos
sectores a lo lejos se ven |
El camino que sigue al sur de
Mañihuales es muy ancho, y a estas alturas probablemente ya esté pavimentado.
El paisaje cambia radicalmente con lo que se había visto hasta Puerto Cisnes,
ahora dominan los grandes valles en forma de U (debido a la antigua presencia
de glaciares), la deforestación de los cerros, el viento intenso y los pastos
duros propios de la Patagonia. Al llegar al km. 13 resulta bastante extraño el
volver a transitar un camino pavimentado, el que a medida que se acerca a
Coihaique va aumentando su tráfico, lo que sirve de preparación para
reencontrase nuevamente con “la ciudad”, la que no se echa de menos en absoluto
durante el viaje. En el km. 41 hay que virar hacia el este, para seguir
pedaleando aguas arriba del hermoso río Simpson, el que hay que bordear durante
48 km. de pendiente moderada, que se hacen agradables con los saltos de la
Virgen y Velo de la Novia, además de los campos ganaderos, y de la gran
exuberancia del bosque que rodea el camino (Reserva Nacional Río Simpson). Tras
pasar un pequeño tunel, y subir los últimos metros se llega al mirador Alto
Baguales, el punto más alto de la ruta, desde donde se tiene una panorámica
total de Coihaique, que se encuentra a los pies de escarpados y rocosos cerros
estriados por antiguos hielos. Finalmente después de una vertiginosa bajada que
te deja la cara algo adormecida por el viento helado, se llega a Coihaique
(36.376 habitantes), ciudad capital de la XI región.
Aquí encontrarás con una
ciudad de un turismo muy activo, con restoranes, pubs, cibercafé, hoteles,
agencias, etc. La comida es algo cara, por lo que te recomiendo el casino de
los bomberos. En Coyhaique no puedes dejar de visitar el Monumento Natural
Piedra del Indio, que es una gran roca que ha sido moldeada por el río Simpson,
que de perfil muestra evidentemente el rostro de un indio que mira hacia el
oeste.
El camino llega a su final...
Al salir de Coyhaique por el mismo camino de entrada,
comienza con una ruda subida que trata de retenerte en la ciudad. Desde el
Mirador Alto Baguales, último punto desde donde se divisa la ciudad, comienza
un gran descenso, que en 67 km. llega a Puerto Aisén (12.762
habitantes), antiguo puerto fluvial para barcos de gran calado, sin embargo con
el aumento de la sedimentación del río Simpson, debido a la tala del bosque
nativo, favoreciendo la erosión de los suelos por el escurrimiento superficial.
Por Sargento Aldea, la calle
principal de Aisén, se encuentra un activo comercio y gastronomía bastante
económica, mostrando características similares a las ciudades puerto de la zona
central del país.
A tan solo 16 km. por un
camino ancho, pavimentado y con una leve bajada, se encuentra Puerto
Chacabuco (1.175 habitantes), pequeño pueblo de unas cuantas casas, pero
con una gran actividad portuaria y de piscicultura. en Chacabuco hay salida de
transbordadores hacia Puerto Montt, Quellón y Laguna San Rafael. Hacia Puerto
Montt existen al menos dos transbordadores, uno directo y otro que va atracando
continuamente en islas y caletas que se encuentran aisladas, como Melinka o
Melimoyu, por lo que este último demora bastante más tiempo, pero significa un
descubrimiento de una realidad totalmente ignorada y en cierta forma
inexplicable, lo que convierte al viaje en transbordador en una verdadera
aventura. Por otro lado el transbordador que hace el viaje directo a Puerto
Montt demora 24 hrs. Aprox. en un cómodo barco con casino, espaciosa cabina
para pasajeros y una cubierta enorme desde donde a la distancia se aprecian las
siluetas de las cumbres de las montañas de Chiloé insular y continental. las
salidas y costos del viaje maritimo
pueden confirmarse en Coyhaique.
Aquí se acabo el viaje a Carretera Austral, que no es más que el
comienzo del amor a viajar en dos ruedas, con la tranquilidad que aún nos queda
mucho Chile por conocer...
[1] US$ 1 = $ 700 chilenos (2002)
Menú – Cajón del Maipo
– Valles de la IV región
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