Febrero 1999 (800 km)

VIAJE AL REINO DEL BOSQUE

CARRETERA AUSTRAL

 

Puerto Montt (110.000 hab):  ubicada a 1016 Km. al sur de Santiago, es el punto de partida de la aventura... Esta es la última ciudad importante en la ruta que se recorrerá, por lo que es preciso abastecerse de cosas específicas como combustible para cocinilla, medicamentos, cintas de video, “papel de arroz o papaelillos”, etc. Saliendo de Puerto Montt el camino es de ripio y muy suelto, lo que exige esfuerzo desde el comienzo, poco a poco aparecen una que otra cuesta, las que son cortas, pero con una pendiente bastante pronunciada.

Transbordador Fiordo Reloncaví

Este tramo es bastante poblado por campesinos, pescadores y algunas casas para turistas. En el km. 30, a la altura de Lenca, se puede tomar un desvío hacia el este que conduce al Parque Nacional Alerce Andino. En el km. 45 se llega a Caleta La Arena, lugar donde es posible observar numerosas balsas de piscicultura de salmones. Aquí es necesario tomar un transbordador para cruzar el fiordo de Reloncaví. Afortunadamente para ciclistas y mochileros este cruce es gratuito, no así para los automovilistas. El viaje dura ½ hora aproximadamente y se tiene una hermosa vista panorámica de los boscosos cerros que flanquean al mar.

En la otra orilla del fiordo  se encuentra la Caleta Puelche en donde de inmediato se ve una notable disminución del tráfico vehicular debido a la barrera que produce el costo del transbordador, por lo mismo tambien hay una disminución de la población y del impacto humano en el paisaje de esta zona, por lo que de aquí en adelante comienza verdaderamente la Carretera Austral. 15 km. más al sur por un camino más apretado que el tramo anterior se llega a Contao, pequeña localidad con un pasado de fugaz riqueza, que trajo como consecuencia una gran y prolongada pobreza actual (haz clic para enterarte por qué). Desde aquí el camino se aleja de la costa y pasa por una constante bóveda arbórea con mucha sombra y cantos de las aves que aquí habitan.

 

Es importante decir que a lo largo de la carretera la gente es muy amable con el turista, más aún si es ciclista, por lo que para acampar lo mejor es acercarse a una casa y pedir que te permitan ocupar el patio para instalar tu carpa, así te aseguraras de contar con agua, tal vez puedas comprar pan y por sobre todo podrás conocer la forma de vida en estos lugares. además es muy probable que te inviten a dar un paseo a caballo o que te lleven a lugares inimaginables, que tan solo ellos conocen...

 

15 km. al sur de Contao la carretera vuelve a la costa y puede apreciarse, cuando la marea está baja, la gran cantidad de terreno que pierde el mar, lo que hace posible aventurarse por esta anegada costa en busca de moluscos comestibles, pero ten CUIDADO en algunos lugares existe la Marea Roja, como en Pto Cisnes, por lo que primero debes consultar si se pueden consumir los mariscos de la zona.

A 45 km. de Contao se llega a Hornopirén (o Río Negro), pueblo de 1.122 habitantes, cuenta con bencinera, supermercado, “botillería”, etc. Este pueblito se encuentra a los pies del imponente volcán Hornopirén el cual rara vez deja ver su nevado crater (este volcán está dentro del Parque Nacional Hornopirén). De aquí se puede seguir un camino hacia el este, que cruza el calmo Río Negro y que vira hacia el sur entre montañas y costa, rodeado de cascadas y una muy densa selva donde destaca una gran cantidad de helechos que se encaraman en laderas de más de 70°, por aquí pasa también el torrentoso y caudaloso Río Blanco, que forma un paisaje que ha sido tomado para numerosas postales que lo muestra como uno de los paisajes más hermosos de Chile. 3 km. más al sur es posible encontrar una pequeña capilla a orilla del mar que se encuentra bajo una enorme roca que le sirve como alero, la que está cubierta en su parte superior por añosos árboles, los que dejan ver sus raices a través de la concavidad que se genera bajo los árboles, lo que lo hace un espectáculo asombroso. Este último camino es muy poco transitado, debido a que es como una calle sin salida de 36 km., de todas maneras se los recomiendo que lo recorran, no se arrepentirán.

Para seguir hacia el sur por la Carretera Austral es necesario tomar un transbordador en Hornopirén, el que tiene dos salidas diarias en verano, con una duración del viaje de 5 horas aproximadamente y un costo de $ 5.000 por persona (1999), el pasar una bicicleta cuesta $ 3.000, sin embargo es posible ahorrase estos 3.000 pidiendo a alguna persona de buena voluntad, que vaya a subir al transbordador en camioneta, que te permita subir tu bicicleta al pick-up, lo que no le significará ningún costo adicional al dueño del vehículo. Si tienes posibilidad es recomendable que cubras la bicicleta y las alforjas durante el viaje, porque es frecuente que las olas que revientan en el casco del transbordador mojen todo por completo, lo que hará que tu ropa quede inutilizable y sobre todo que tu bicicleta se oxide rápidamente. Durante el viaje debes ir atento porque de vez en cuando aparecen las juguetonas toninas (muy parecidas a los delfines), las que disfrutan nadar con su aleta dorsal al aire y saltar las olas que va produciendo el paso de la embarcación, son un espectáculo realmente sobrecogedor...

A través del fiordo Reñihue se llega a Caleta Gonzalo, donde se acaba el viaje marítimo y reinicia la carretera. Aquí comienza el proyecto Parque Pumalín, de iniciativa del norteamericano Douglas Tompkins. Este parque de más de 300.000 hás, se convierte en uno de los puntos más maravillosos de la ruta, cuenta con una gran cantidad de senderos que se internan por esta impenetrable selva, los que conducen a cascadas, lagunas y bosques de alerce (especie endémica en peligro de extinción). En Caleta Gonzalo hay un café, donde hay abastecimientos y pan amasado.

Campamento a orilla del mar

En este sector está prohibido acampar en lugares no habilitados, por esto es que en Caleta Gonzalo el camping cuesta tan solo $ 500 diarios por carpa (1999). Dentro del camping hay un huerto donde se pueden comprar huevos, hortalizas y legumbres producidas orgánicamente (sin fertilizantes ni pesticidas químicos) , los que son cortados de la mata solo en el momento que se compran. Pumalín merece varios días de permanencia porque es de los pocos lugares que permite internarse en profundidad a través de senderos por la selva.

Al sur del parque es un total despoblado boscoso hasta llegar a Chaitén (3258 habitanttes), a 60 km. de Caleta Gonzalo. En Chaitén hay aeródromo (con vuelos diarios a Puerto Montt) hoteles, supermercados, ferretería, un par de pubs, una galería de arte, una rampa para tomar transbordador a Quellón (Chiloé) o a Puerto Montt, tienda de revistas especializadas y mucha gente amable... Chaitén tiene una bella costanera con jardines y un cerro en su parte norte, que al igual que su similar de Santiago (capital de Chile) tiene una imagen de la virgen en su cumbre, desde donde se puede apreciar todos los movimientos de este pueblo frío, pero de cálidos habitantes.

 

Chaitén es el último punto en que se ve el mar hasta 200 km. más al sur.

 

            Saliendo de Chaitén comienza a bajar notoriamente la población, de hecho de aquí en adelante pueden pasar 20 km. sin ninguna presencia humana, por lo que el pedaleo se hace por un camino donde circula un vehículo cada dos horas (eso es bueno para los ciclistas, pero muy malo para los mochileros).  A 30 km. de Chaitén, se puede tomar un desvío hacia las termas del Amarillo,  las que cuentan con equipamiento mínimo, pero posee aguas cálidas que son un deleite bañarse en ellas en momentos que llueve torrencialmente.

A 37 km. de Chaitén el caudaloso y ancho río Michimahuida se presenta como el lugar ideal para acampar, ya que permite contar con agua, peces para los que quieran probar suerte, un aterrazamiento con pasto para instalar la carpa y restos de ramas (leña) que el río deja a la orilla. ¡¡NUNCA CORTES UN ÁRBOL VIVO PARA OCUPARLO COMO LEÑA!!, además no te servirá por la humedad. Ahhh y mucho ¡¡OJO CON EL FUEGO!!, tapar una fogata con tierra no basta, debe quedar bien apagada con abundante agua.

            9 km. al sur del río Michimahuida se encuentra Puerto Cárdenas, pequeño caserío con un retén de carabineros, un negocio básico con teléfono y un restorán. Este caserío se encuentra en el extremo norte del gran lago Yelcho, que ocupa el espacio dejado por un antiguo glaciar ya retrocedido. A partir de este lugar se observan frecuentemente glaciares colgantes en las caras libres de las montañas que rodean el camino, mostrando una maravillosa convivencia entre el estéril hielo y el fértil bosque.

            A 11 km. de puerto Cárdenas, y bordeando la rivera oeste del lago Yelcho, se llega a las Aguas Minerales, a las cuales se llega caminando por un descuidado sendero de 300 mts. que comienza al lado de la carretera. Estas aguas se encuentran en un pozo  rodeado de un barro anaranjado – rojizo (mineral de hierro), de donde surge agua desde el interior de la tierra, esta tiene un sabor como a óxido debido al hierro y como si tuviera gas, son muy parecidas a las Aguas Panimavidas del Monumento Natural El Morado (Cajón del Maipo, Reg. Mtr.).

3 km. más al sur de las Aguas Minerales se encuentra el sendero hacia el Ventisquero Yelcho, lugar agreste, sin infraestructura, pero donde existen sitios adaptados para el camping, convirtiéndose en un lugar de encuentro preferencial para mochileros. Este se encuentra junto al río ventisquero, formado por la fusión del hielo glaciar, el que se encuentra a dos horas de caminata  a través de un terreno bastante húmedo y con varias pasadas a través de pequeños riachuelos que hay que sortear. El glaciar, aunque retrocedido, es una grandiosa cascada de hielo de un color azulado intenso, su derretimiento es notable con los continuos crugidos que emite la masa de hielo. Impactante resulta ver que a escasos 10 mts. de esta mole congelada exista un bosque con árboles que sobrepasan los 15 mts. de altura, soportando las más duras condiciones.

Para seguir hacia el sur por la Carretera Austral es necesario pasar la Cuesta Moraga, la que tiene una altura máxima de 650 m.s.n.m. (la mayor en toda la carretera). Esta cuesta con 9 km. de subida se convierte en uno de los puntos inolvidables de la ruta, ya que exige de todas tus energías para pedalear metro a metro, -es tanto así que cuando la subí, por varios minutos pensé que llovía, pues veía como las gotas de agua hacían un poco borroso el camino, pero tras levantar la vista y notar que el cielo estaba completamente despejado me di cuenta que no era más que un efecto visual producto del agotamiento. Y esto no solo me pasó a mí, a mi amigo le ocurrió exactamente lo mismo. Por esto es bueno siempre llevar dulces, chocolates y jugo para beber, para constantemente consumir glucosas-. Sin embargo, el paisaje con un río encajonado al lado del camino, con huellas de más de alguna remoción en masa con troncos caídos y despedazados a orillas del río, además de los glaciares que se acercan cada vez más a medida que uno avanza, hacen de la cuesta un lugar de los más bellos. Finalmente después del enorme esfuerzo viene la recompensa, una exquisita bajada de 6 km., ya no es necesario dar ni una sola pedaleada, pero ahora son las manos las que se cansan de tanto frenar (de lo contrario no sería nada de raro alcanzar velocidades cercanas a los 80 o 90 km/h). Tras dos horas de lenta batalla y veloz satisfacción, la cuesta moraga se convierte en historia y en un inmenso triunfo que te hace sentir un imparable!!.

            Llegando con el “vuelito” de la bajada de la Cuesta Moraga se llega a la Villa Santa Lucía, caserío que cuenta con una vulcanización, almacén con abastecimientos básicos, una residencial, teléfono público y un regimiento del ejercito, producto del cual no se puede vender alcohol en este caserío. Un buen lugar para acampar es a orillas del río Frío, donde existe una ancha pampa de pastos duros (propios de la Patagonia). Debes tener cuidado con la gran cantidad de perros que rondan por estos lugares, no porque sean agresivos, al contrario son muy amistosos, pero también son muy astutos para obtener comida.

            En villa Santa Lucía se puede seguir hacia el este rumbo a Futaleufú (capital mundial del raffting) y Palena, o continuar por la Carretera Austral hacia el sur. Esta última alternativa es la que les sigo relatando.

Río Frío

El viaje hacia el sur se hace por un camino bastante plano que va permanentemente orillando el río Frío, en un total despoblado, solo bosques con enormes nalcas al camino. Tras 20 km. se llega a Villa Vanguardia, en la confluencia de los ríos Frío y Oeste, donde solo existe una hostal con restoran para turistas y un par de casas de pobladores. El camino continúa de un color negruzco, producto de la presencia de cenizas las volcánicas.

A 4 km. de vanguardia se encuentra el límite que índica el paso a la XI región, lo que significa un nuevo logro sobre dos ruedas. Lamento no poder dar más antecedentes de este tramo, pero al momento de visitarlo la lluvia nos obligó a pedalear rápidamente sin poder contemplar con detención el paisaje, será misión de otro aventurero agregar lo que falta y aportar con nuevos datos.

            46 km. más al sur se llega a Las Juntas, su nombre se debe a que se emplaza en la junta de los ríos Palena y Rosselot, los cuales son navegables. En las Juntas hay bencina, supermercado y residenciales, a las cuales se debe recurrir en caso de que la lluvia sea muy violenta, en este caso recomiendo la residencial Brisas Del Sur, donde por $ 3000 (1999) dan alojamiento con desayuno en una cálida y hermosa casa de madera, la que cruje y se mueve levemente con las fuertes ráfagas de viento en los días de tormenta. 

Desde Las Juntas el camino continúa prácticamente en línea recta con una que otra cuesta, pero las que ya no molestan debido al entrenamiento que han significado días (y semanas) de pedaleo. A 16 km. de las Juntas se entra al Parque Nacional Queulat, donde no se paga por entrar, puesto que la carretera pasa por el parque. Este lugar se hace sumamente boscoso (cosa que de aquí en adelante irá en disminución), lo que se ve realzado en hermosura con el alargado lago Risopatrón, el que al igual que la mayoría de los lagos de acá es producto del retroceso de los glaciares. A 45 km. y tras una gran bajada que permite ver una hermosa panorámica se llega nuevamente al mar después de 200 km. en el hermoso pueblo de Puyuhuapi (537 habitantes), originado por colonos alemanes, lo cual se ve reflejado en la arquitectura y en los nombres de sus principales avenidas. Puyuhuapi cuenta con supermercado, teléfono público, residenciales, hoteles, restoranes, bencina, etc. presenta un gran comercio, respecto de su pequeña población. Esta localidad vive fundamentalmente del turismo, que tiene como centro a las Termas de Puyuhuapi, por lo cual los abastecimientos en general son mas caros que en las localidades anteriores. De aquí en adelante las frutas y verduras comienzan a subir notoriamente de precio dada su escasez en estas latitudes. Para acampar resulta bueno en la orilla del mar a un lado del galpón de los pescadores, a quienes hay que pedir permiso, constituyéndose en lugar de encuentro de mochileros.

            Saliendo de Puyuhuapi al sur, el camino va en línea recta flanqueado por las aguas del tranquilo mar del fiordo Puyuhuapi Y las enormes paredes verticales de los cerros que fueron dinamitados para la penetración de la Carretera Austral, convirtiéndose en un maravilloso museo geológico in situ.  Tras 25 km. de relajado pedaleo a nivel del mar se llega al acceso al Ventisquero Colgante Queulat, dentro del Parque nacional del mismo nombre, donde hay que pagar entrada ($ 1500 en 1999), permitiendo internarse en un sendero que cruza el río Ventisquero a través de un puente colgante que está casi a ras del agua en momentos que el caudal sube a causa de las intensas precipitaciones que aquí se dan durante todo el año. Durante dos horas de caminar por una imponente selva húmeda, llena de aromas frescos dentro de una bóveda donde la luz escasea debido a la gran densidad del bosque, se llega a un mirador sobre un escarpado farallón, donde se aprecia la real magnitud del ventisquero Colgante, asomando sus hielos turquesas que se asoman desde el valle glaciar en altura, del que cada cierto rato se van desprendiendo desde su gran altura enormes trozos de hielo que caen estrepitosamente generando un pavoroso estruendo que da cuenta de la fuerza y dinamismo de la naturaleza viva en esta región. Debido a que el recorrer este sendero del ventisquero Queulat requiere de medio día (a lo menos 4 horas), es recomendable acampar en el camping que habilitó CONAF en la entrada al Ventisquero. Es un excelente camping con baños impecables, cada sitio cuenta con mesa, bancas, fogón, leña, llave de agua, tarro de basura y cobertizo ($ 7500 por día en 1999).

            Volviendo a la Carretera Austral y siempre hacia el sur, se recorren 3 km. a nivel del mar, para después internarse hacia el sureste siendo necesario enfrentar el desafío de la Cuesta Queulat (500 m.s.n.m.), la que en altitud es menor que la Cuesta Moraga (650 m.s.n.m.), pero de mayor diferencia altitudinal, debido a que la C. Queulat comienza desde el nivel del mar, por lo que sus 17 curvas se constituyen en una prueba a lo recorrido en los días (o semanas) anteriores, te aseguro que a estas “alturas del partido” el pedaleo te surgirá con la misma fuerza con que fluyen los ríos y cascadas que te rodean y que ya comienzan a ser parte del alimento a tus sentidos...

De bajada, a media cuesta, se encuentra el sendero peatonal hacia el maravilloso río Cascada, el que parte cruzando un pequeño puente cuyos maderos están totalmente invadidos de musgos como una alfombra. Tras caminar 20 minutos a través de un paisaje que hace recordar el cuento de Hansell y Gretel con añosos, robustos y retorcidos árboles y rodeado de pequeños y calmos riachuelos transparentes que dejan ver sus peces...

Cuesta Queulat

Finalmente queda lo mejor de la zona del Queulat, la gran bajada!! Que te permite alcanzar sin dificultad velocidades cercanas a los 70 km/h,lo que es una locura teniendo en cuenta el estado del camino, las curvas y el peso de la carga de la bicicleta que por lo general es de 30 kg aprox.      

 Al terminar la cuesta Queulat tienes dos alternativas: seguir hacia el sur rumbo a Coihaique o virar hacia el oeste hacia puerto Cisnes.

            Son 35 km los que hay que pedalear bordeando el río Cisnes para llegar al hermoso y acogedor Puerto Cisnes (1.784 habitantes), este pueblo por encontrarse un poco retirado de la carretera no es tan visitado como los que si están en la carretera, por lo que la gente es muy amable y acogedora (será deber de nosotros los turistas cuidar que eso se mantenga en la medida que no seamos patudos con ellos). En Cisnes hay supermercado, bencinera, teléfono, residenciales y un pub.

Desde la parte alta del pueblo se aprecia una amplia panorámica enmarcada por cerros a ambos lados de la bahía, donde el frío mar constantemente oculta su horizonte con una persistente niebla que da una sensación algo lúgubre, pero que le da una mística especial... Este pueblo siempre ha sido eminentemente de pescadores artesanales, los que se dedicaban mayoritariamente a la extracción de moluscos, sin embargo hace unos años se han visto fuertemente afectados producto de la aparición de la Marea Roja, que es la presencia de un tipo de plancton marino que puede producir la muerte a los seres humanos. Este fenómeno no se debe a ningún tipo de contaminación, sino que se debe a la presencia de nutrientes propios del suelo que llegan hasta el mar alimentando al plancton de la marea roja. La causa de que los nutrientes lleguen al mar es producto de la deforestación, que deja los suelos desnudos, los que son lavados por las lluvias. En todo caso esta infección se da solo en algunos lugares, por lo que es cosa de preguntar si es posible consumir mariscos o no.

Para continuar el viaje es necesario salir de Puerto Cisnes por los mismos 35 km. por los que se entró para volver nuevamente a la carretera Austral y seguir como siempre rumbo al sur.

Puerto Cisnes

Desde esta unión entre caminos y hasta los próximos 82 km. tengo un casi total vacío en mi bitácora, debido a que tuve que recorrer este tramo en camioneta para poder avanzar a pesar de la intensa lluvia, llegando así a la Villa Mañihuales (1.339 habitantes), un pequeño pueblo en la carretera  que cuenta con almacenes de abastecimientos y teléfono. En este lugar puede apreciarse el devastador impacto que tuvieron los primeros habitantes, que como forma de abrirse paso en el bosque provocaron gigantescos incendios, dejando las laderas de cerros totalmente desnudas, que en algunos sectores a lo lejos se ven

como cubiertas de infinitos palos de fósforos, ya que los enormes troncos rectos de los mañíos quemados, algunos aun en pie otros botados, son solo el único testimonio de tiempos anteriores. Esto va mucho más allá de ser una molestia visual, sino que es un verdadero problema para quienes viven en las cercanías a los pie de monte, pues la falta de cubierta vegetal que frene y retenga la gran cantidad de agua que escurre por las laderas, puede provocar inminentes aluviones y remociones en masa de consecuencias fatales para quienes viven en zonas de riesgo. Afortunadamente en los últimos años se a comenzado un plan de reforestación.

El camino que sigue al sur de Mañihuales es muy ancho, y a estas alturas probablemente ya esté pavimentado. El paisaje cambia radicalmente con lo que se había visto hasta Puerto Cisnes, ahora dominan los grandes valles en forma de U (debido a la antigua presencia de glaciares), la deforestación de los cerros, el viento intenso y los pastos duros propios de la Patagonia. Al llegar al km. 13 resulta bastante extraño el volver a transitar un camino pavimentado, el que a medida que se acerca a Coihaique va aumentando su tráfico, lo que sirve de preparación para reencontrase nuevamente con “la ciudad”, la que no se echa de menos en absoluto durante el viaje. En el km. 41 hay que virar hacia el este, para seguir pedaleando aguas arriba del hermoso río Simpson, el que hay que bordear durante 48 km. de pendiente moderada, que se hacen agradables con los saltos de la Virgen y Velo de la Novia, además de los campos ganaderos, y de la gran exuberancia del bosque que rodea el camino (Reserva Nacional Río Simpson). Tras pasar un pequeño tunel, y subir los últimos metros se llega al mirador Alto Baguales, el punto más alto de la ruta, desde donde se tiene una panorámica total de Coihaique, que se encuentra a los pies de escarpados y rocosos cerros estriados por antiguos hielos. Finalmente después de una vertiginosa bajada que te deja la cara algo adormecida por el viento helado, se llega a Coihaique (36.376 habitantes), ciudad capital de la XI región.

Aquí encontrarás con una ciudad de un turismo muy activo, con restoranes, pubs, cibercafé, hoteles, agencias, etc. La comida es algo cara, por lo que te recomiendo el casino de los bomberos. En Coyhaique no puedes dejar de visitar el Monumento Natural Piedra del Indio, que es una gran roca que ha sido moldeada por el río Simpson, que de perfil muestra evidentemente el rostro de un indio que mira hacia el oeste.

 

El camino llega a su final...

            Al salir de Coyhaique por el mismo camino de entrada, comienza con una ruda subida que trata de retenerte en la ciudad. Desde el Mirador Alto Baguales, último punto desde donde se divisa la ciudad, comienza un gran descenso, que en 67 km. llega a Puerto Aisén (12.762 habitantes), antiguo puerto fluvial para barcos de gran calado, sin embargo con el aumento de la sedimentación del río Simpson, debido a la tala del bosque nativo, favoreciendo la erosión de los suelos por el escurrimiento superficial.

Por Sargento Aldea, la calle principal de Aisén, se encuentra un activo comercio y gastronomía bastante económica, mostrando características similares a las ciudades puerto de la zona central del país.

A tan solo 16 km. por un camino ancho, pavimentado y con una leve bajada, se encuentra Puerto Chacabuco (1.175 habitantes), pequeño pueblo de unas cuantas casas, pero con una gran actividad portuaria y de piscicultura. en Chacabuco hay salida de transbordadores hacia Puerto Montt, Quellón y Laguna San Rafael. Hacia Puerto Montt existen al menos dos transbordadores, uno directo y otro que va atracando continuamente en islas y caletas que se encuentran aisladas, como Melinka o Melimoyu, por lo que este último demora bastante más tiempo, pero significa un descubrimiento de una realidad totalmente ignorada y en cierta forma inexplicable, lo que convierte al viaje en transbordador en una verdadera aventura. Por otro lado el transbordador que hace el viaje directo a Puerto Montt demora 24 hrs. Aprox. en un cómodo barco con casino, espaciosa cabina para pasajeros y una cubierta enorme desde donde a la distancia se aprecian las siluetas de las cumbres de las montañas de Chiloé insular y continental. las salidas y costos del viaje maritimo  pueden confirmarse en Coyhaique.

 

Aquí se acabo el viaje a Carretera Austral, que no es más que el comienzo del amor a viajar en dos ruedas, con la tranquilidad que aún nos queda mucho Chile por conocer...

[1] US$ 1 = $ 700 chilenos (2002)



 

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