ENERO 1999 ] FEBRERO 1999 ] MARZO 1999 ] ABRIL 1999 ] MAYO 1999 ] JUNIO 1999 ] JULIO 1999 ] AGOSTO 1999 ] SEPTIEMBRE 1999 ] OCTUBRE 1999 ]


CONSTITUCION  III

Oímos al Presidente: "Hay que refundar la República". Múltiples razones para ello. Discursos larguísimos. Repetitivos. Cansones. Fastidian. Comienzan a sonar vacuos. Todo lo anterior fue un desastre. Nada sirve. No existe el Estado. No existe la Nación. No existe el Gobierno. No existe la economía. No existe lo social. Existen ladrones. Existen muy pocos buenos, entre ellos, él, algunos militares, empresarios, curas y su grupo. Sólo existe un "pueblo" paupérrimo, sin nada, quien necesita todo y para y por el cual se justifica todo. Y dale con la cantaleta.

Sostengo que hay que ponerle atención y cuidado a la cantaleta. Hay que oírla bien, si es posible grabarla y repetirla. Hay que descifrarla, ubicarla, sopesarla, examinarla, comentarla. Hay que extraer de ella lo positivo y "reconducir" lo negativo. Compararla. Buscar en el pasado e imaginar y trabajar por un mejor  futuro.

En vista de que muchas palabras, frases y conceptos emitidos por el Presidente, los asocié, de inmediato, con terminología extranjera, sobre todo Europea, decidí consultar algunos autores.

Esa frase de "refundar la república" me llevó a consultar un libro de André Hauriou, Francés, titulado Derecho Constitucional e Instituciones Políticas. Encontré reflexiones y lecciones importantes y transcribo: ..."No cabe duda de que las instituciones políticas se hallan, en gran medida, bajo la influencia de los sistemas económicos, de las ideologías, de las contradicciones entre países desarrollados y subdesarrollados, de las consecuencias transformadoras del progreso técnico y, por todo ello, están sometidas a la presión de los grupos sociales que expresan esta o aquella fuerza dominante. Pero en medida también considerable, dichas instituciones dan testimonio, de hecho, de su origen, sea cual sea el país donde se implanten y tanto si son respetables como si son violadas"..."Las instituciones políticas son fruto de una civilización mediterránea y occidental, que ha descubierto hace algunos tres mil años el diálogo entre el poder y la libertad en el marco de la polis y que ha vuelto a él, después de siglos de olvido, en el ámbito Estado-Nación: al final de la Edad Media en la Gran Bretaña y a finales del siglo XVIII en los Estados Unidos y Francia.

Esta concepción de una sociedad política en la que el poder de los gobernantes se halla equilibrado y limitado por las libertades de los ciudadanos a través de los propios mecanismos institucionales es con la que se enfrentan en el mundo moderno la ideología marxista, las tentaciones fascistas, el subdesarrollo, el superequipamiento técnico y algunas otras novedades".

Allí encontré, también, que la "operación constituyente" adquiere pleno sentido y alcance cuando se presenta "como una renovación de la fundación del Estado, efectuada esta vez con la participación activa y consciente de la Nación". El órgano constituyente emana de la Nación(para nuestro caso del pueblo) y establece y organiza el poder(Ejecutivo-Legislativo-Judicial) del Estado. La soberanía nacional se realiza sometiendo los órganos del gobierno a un estatuto establecido de forma solemne.

Rousseau y muchos de sus contemporáneos sostenían que la operación constituyente consistía en la renovación del Contrato Social primitivo. Error, porque los Estados han sido consecuencia de varias causas, menos de un contrato en sentido específico. Pero sí puede ser un volver a empezar, revivir, iniciar un nuevo rumbo, con un cambio radical; tal como sucedió con varios Estados Europeos después de la segunda guerra mundial(1.945), pareció como una nueva fundación de cada  Estado.

Se ha destacado la invalidez, la violación o la no-puesta en práctica de la actual constitución, hasta el punto de llegar a suponer que fue sustituida por los acuerdos, por debajo de la mesa en la mayoría de las veces o componendas de los partidos políticos y, últimamente, la pérdida casi total de credibilidad y confianza en los mismos. Se juró sobre la "moribunda". Lo anterior puede tomarse como una evidencia de la ausencia de oposición, ausencia de partidos y grupos organizados cuya actuación está consagrada en la constitución y en leyes; ausencia o carencia de los órganos jurisdiccionales que controlan el poder público en relación con la Constitución.

Esto suma, a las causas inicialmente apuntadas, para justificar la convocatoria, de forma especial, a un poder legislativo especial "originario", que estatuya en nombre del pueblo como señala el Artículo 4º de la CN vigente, en vez de la nación como señalan los franceses, una nueva Constitución.

Se dice del poder constituyente originario o poder de elaboración de la Constitución, en primera instancia, y se diferencia del poder constituyente derivado cuando entra en acción revisando formalmente una Constitución.

Lo notorio en esta oportunidad es que la mayoría del pueblo quiere la Constituyente; pero no una dictadura. Quiere la relación  ciudadano-estado; pero no la relación ciudadano-partido-estado, cero "alcabalas ni peajes institucionales". Quiere democracia directa. Quiere condiciones de legalidad y legitimidad expresas.

03-Abril-1.999

 


CONSTITUCION I ] CONSTITUCION II ] [ CONSTITUCION  III ] CONSTITUCION  IV ] CONSTITUCION  V ]

Lic. Nelson Maica C      Página Principal   nmaicac@starmedia.com      

1