LA FE COMO UNICA SOLUCION


Antes hasta los no practicantes decían que había un Dios, ahora hay un gran escepticismo. "¿Debe considerar-se la muerte como la derrota definitiva de la persona humana... o que la esperanza, ya viva en el hombre, es más grande que la muerte" (Gevaert p.325)

"Si el hombre en el momento de la muerte es radical-mente el resultado de fuerzas materiales e impersonales, ¿por qué no lo es en toda su existencia y en cada una de sus manifestaciones?" "El hombre no es simplemente expresión de procesos naturales" (Gevaert p. 329) Así que no se puede afirmar que la muerte sea el fin de la existen-cia personal.

"Para que la muerte no sea verdaderamente radical, es necesario que deje filtrar la más valiosa esencia de nuestros seres: no lo que es más primitivo e inconsciente, sino lo que es la expresión más noble y más elevada de nuestra existencia... rechazar el poder abstracto y radical de la muerte, en cuanto incompatible con la espiritualidad y la libertad del hombre" (Gevaert p.331)

Si tomamos a la vida como ser para los demás, diremos: "Si el hombre ve su propia existencia como existencia encarnada, ligada constitutivamente al reconocimiento de los demás, será precisamente la perspectiva de inmortalidad personal la que le empujará a un compromiso profundo con los demás en el mundo" "La realización del destino personal e inmortal pasa necesariamente a través de los demás...ninguna libertad definitiva se construye mas que a través de la respuesta, en el amor y la justicia, a la llamada del otro" (Gevaert p. 339)

Y si tomamos a la vida como un don, Gevaert cita a C.Tresmontant (p. 348) "No tenemos argumento racional decisivo que nos costriña a asegurar, apoyándo-nos solamente en lo que somos, que continuaremos existiendo después de la muerte, ... Por la metafísica cristiana, la existencia es un don. ¿Qué nos puede confirmar, pues, que este DON nos será conservado con bienes mucho más excelentes todavía?...no podemos encontrar esta seguridad, solamente la encontrare-mos en aquel de quien recibimos hoy el ser" ligándose con algo que dice poco más adelante; "Descubrirse como criatura implica que en definitiva uno es alguien frente a los demás, con todas las dimensiones esenciales de esta existencia personal, puesto que uno es alguien frente a Dios" "La fuerza creadora de Dios trasciende absolutamente todas las causalidades naturales e históricas...Como tal no se ve afectada por la muerte que se mueve en el ámbito de las relaciones históricas" (Gevaert p. 351)

"El pensamiento griego concebía a la inmortalidad como propiedad natural de un alma espiritual (divino), mientras que la idea de resurrección pone todo el acento en la relación dialógica con el Creador" (Gevaert p.349)

Hay cuatro puntos que sostienen la esperanza y la perspectiva de un futuro absoluto.

1.- "Nada puede destruir la certeza de que en la vida hay algo con sentido; esa experiencia rechazará siempre el carácter absoluto de la muerte"

2.- "La persona humana no puede comprenderse solo como expresión de la materia evolutiva e histórica; por lo tanto, la persona tiene otro fundamento y un destino metahistórico; existe en virtud de un don" .

3.- "Por tanto, la muerte no puede se interpretada como la última palabra de la existencia personal, ya que esto significaría caer en el materialismo más vulgar y negar la evidencia de que hay algo en la existencia con sentido.

4.- "La superación de la muerte tiene que concebirse como existencia personal sin término, ya que los valores humanos que dan sentido a la vida no existen sin las personas" (Los cuatro puntos citados en Gevaert p.339-340)

Como hemos estado diciendo la antropología filosófica, cuando tiene que resolver sus problemas fundamentales, debe convertirse en metafísica, ya que el núcleo más escondido de los problemas humanos es de orden religioso y metafísico. Nuestra visión cambia por completo.

"Todos los aspectos de trascendencia del hombre, antes de ser incluso exigencias e indicaciones de una inmortalidad personal, son indicaciones de la existencia de un Dios creador que se encuentra en el centro de la existencia humana como origen y como destino" (Gevaert p. 350)

"El sentido último del hombre no es una cosa al lado de la relación con Dios, sino que es la misma relación interpersonal con Dios" "No se puede pensar en un Dios que sabe mi existencia sin pensar en un Dios que salva las dimensiones interpersonales y la realización fundamental del hombre en la historia" (Gevaert p.351- 352)

"La fuerza convincente de la perspectiva de la inmortalidad, arraigada en la relación interpersonal con el Dios creador, depende de la medida con que el hombre, a nivel prefilosófico y filosófico, consiga descubrir y reconocer al Dios del Amor" (p. 352)

"La filosofía aunque afirme la existencia de Dios, no es capaz de levantar el velo del Dios misterioso ...,incapaz de ser captado con ninguna de las categorías humanas" (Gevaert p.353)

Algunos pueden sentirse humillados al reconocer que no pueden con la razón llegar al significado último de su existencia pero se puede decir mejor que "La grandeza de la razón consiste también en reconocer objetivamente los propios límites, esto es, la verdadera condición humana" (p. 353)

"El misterio del hombre es en último análisis una invitación a caminar hacia el misterio del Dios del Amor" (p. 353)

Me gustaría volver un poco a nuestras bases filosóficas, para reflexionar junto con Edith Stein acerca de nuestro ser, que es tan frágil por nuestra temporalidad, que estamos al borde de la nada, del vacío. Nos dibujamos como un ahora suspen-dido entre el ya no y el todavía no. Nuestro ser de criaturas que "cambian incesante-men-te nos lleva a la idea del ser verdadero, del acto puro, perfecto, eternamente inmu-table". ¿En que podemos apoyarnos nosotros siendo tan frágiles si no es en este ser, completa-mente real, completamente acto puro?. "Debemos recurrir a la fe que nos da al Dios de la proximidad personal, amante y piadoso, con una certeza que no posee ningún otro conocimiento personal". "Tal vez, la verdad revelada nos ayudará a superar las dificultades filosóficas". Todo ser busca su perfección, "Sólo Dios no busca su propio perfeccionamiento porque es la plenitud y la realidad más elevada. Es la bondad misma y al mismo tiempo la fuente de todas las perfecciones. Es el bien supremo, el fin último de toda criatura". "Lo que necesitamos para acercarnos a Dios, es descartar del yo humano todo lo que es no-ser, porque Dios es la plenitud del ser formada personalmen-te, o bien el infinito, que todo lo abarca, que se determi-na a si mismo, aunque captar conceptualmente este Yo divino es una tarea imposi-ble, porque escapa de todas las categorías y trascendentales". "Todo ser creado posee la capacidad maravillosa de la potentia oboedentiali, es decir la capaci-dad fundamental de escuchar la voz de Dios, de obedecerle y de darse a él con toda libertad". "El hombre llega a ser persona porque se constituye en un centro que decide racional y libremente sus acciones, pero para que el amor sea eficaz tiene necesidad de un reino que le dé la plenitud que le falta, del que recibe nuevos contenidos: este reino es el reino de la gracia que es el espíritu de Dios que des-ciende al alma del hombre. Ella no puede encontrar ahí un lugar, si no es recibida libremente...El amor, la piedad, el perdón, la felicidad, la paz se convierten en las formas específicas de su vida actual. El abandono del alma a Dios es el más libre acto de la libertad". "El hombre, dándose a Dios, tiene la posibilidad de acercarse a la idea pura del amor en la medida en que le es posible y así llegar a la perfección del ser, a este amor que al mismo tiempo es conocimiento, abandono del corazón y acción libre. El hombre se da a Dios, pero Dios también se da al hombre. Pues el amor de Dios encuentra su realización cuando el mismo Dios se da al alma en la vida de gracia y de gloria, le comunica su vida divina y lo arrastra a su vida divina".

La persona humana esta constitutivamente orientada hacia la inmortalidad personal aunque no tengamos conciencia de ello. Y aún cuando no haya certeza de esta inmortalidad, no puede ser alienante, porque está basada en la realidad del hombre.

"La existencia humana no se agota en su relación con la naturaleza material, ni en la intersubjetividad con los demás hombres; es también connatural apertura a Dios, a quien descubre como definitivo fundamento de su ser y como meta final de su perfeccionamiento" "La certeza de la inmortalidad es la base más sólida para trabajar por la promoción de los demás en este mundo. La humanizacíon del hombre es el primer acto de reconocimiento de la voluntad de promoción por parte de Dios para con todos los hombres" (Ateísmo p. 333)

Dice Karl Rahner: "Según que el hombre quiera entender y superar autónomamente esta muerte postlapsaria (sustraída a su disposición), que él realiza como acción personal durante toda su vida, o bien se abra en una disposición incondicional de fe al Dios incomprensible, su muerte será o bien la repetición y confirmación personal de la emancipación pecadora del primer hombre frente a Dios, y así se convertirá en el punto culminante de pecado, en el pecado mortal definitivo, o bien la repetición y apropiación personal de la muerte obediente (Flp 2,8) de Cristo (por la que él ha injertado en el mundo mismo su vida divina), y con ello pasará a ser el punto culminante de la acción salvífica del hombre. En tal caso la configuración con la muerte de Cristo, anticipada en la vida por la fe y los sacramentos, ahora se consuma personalmente y se traduce en un bienaventurado morir en el Señor (Ap 14,13), en el cual la experiencia del final desemboca en la irrupción de la consumación" (Sacramentum p. 824-825)


Introducción Tiempo y Temporalidad Muerte

La Enseñanza de la Muerte Conclusión y Bibliografía


Para regresar a la Página principal por favor presiona Theology and Bible Studies 1