4 de Septiembre - Democracia Obrera |
Edición
Especial
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"El
trotskismo chileno también se pondrá de pie sacando las lecciones
revolucionarias de la lucha de los estudiantes secundarios, los hijos
de la clase obrera y el pueblo”
El compañero Gato, estudiante chileno, que estuvo en la primera línea de la heroica rebelión que a principios de agosto protagonizaron los estudiantes secundarios chilenos como parte del ascenso de la lucha obrera y popular antiimperialista en América Latina, también se hizo presente en este acto en homenaje a León Trotsky, trayendo consigo el saludo de la heroica juventud chilena.
Compañeras y compañeros: Apenas unos días antes de que partiéramos de Chile para estar aquí con ustedes en este acto internacionalista, los estudiantes secundarios volvieron a ganar las calles de Santiago, por segundo año consecutivo. Fue una nueva rebelión de los hijos de los trabajadores y el pueblo, que durante una semana se enfrentaron a la violenta represión de los pacos asesinos, atacando y destruyendo a su paso los símbolos del imperialismo, como los MacDonald’s, la telefónica, las grandes cadenas comerciales, y los símbolos del poder, como el Ministerio de Educación. La chispa que volvió a encender el odio profundo de los estudiantes fue el aumento del boleto estudiantil, y el anuncio de la imposición de un nuevo sistema de ingreso a la universidad, más restrictivo aún que el actual. Explotó así otra vez la bronca y la lucha de la juventud por el derecho a la educación, que en Chile está totalmente privatizada y arancelada, desde el jardín de infantes hasta la universidad, y es cada vez más inaccesible para los hijos de los trabajadores y de los casi dos millones de obreros desocupados y subocupados.
Con su rebelión, los estudiantes se pusieron a la vanguardia enfrentando el salvaje ataque que han largado contra los trabajadores y el pueblo el FMI, el régimen pinochetista-concertacionista y el gobierno cipayo de Lagos, con brutales y masivas privatizaciones, con flexibilización laboral, con despidos y cesantía en aumento, con la subida de los precios y la baja de salarios.
Los estudiantes salieron a la lucha convocados por la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios, la ACES, el organismo embrionario de democracia directa que habían puesto en pie en la lucha del año pasado, y que hoy, ante el nuevo ataque, volvió a formarse en apenas dos días.
La nueva rebelión estudiantil preanuncia la posible entrada en escena de la clase obrera chilena, y la perspectiva de que, al calor de las ondas expansivas de la revolución argentina, de los golpes de la crisis económica mundial, y del ascenso obrero y campesino en América Latina, termine por abrirse paso la tercera revolución chilena.
Por eso, el régimen y el gobierno lanzaron, como no podía ser de otra manera, una feroz represión sobre los estudiantes, como fieles continuadores del Pinochetismo que son. Sacaron las fuerzas especiales de carabineros a la calle trayendo refuerzos de otras ciudades para que molieran a palos a la juventud rebelde. En cada día de la protesta, 500 estudiantes caían presos, -entre los que contamos uno de nuestros militantes que estuvieron en la primera línea del combate-, muchos de ellos están procesados y se los amenaza con cinco años de cárcel. Mientras tanto, desde los medios de comunicación se lanzaba una campaña ultrareaccionaria calificando a los estudiantes de lúmpenes, vándalos, ladrones, delincuentes juveniles.
Pero sepan ustedes compañeros que no fue la brutal represión ni los ataques del régimen y el gobierno los que desactivaron la rebelión juvenil. Otra vez, como el año pasado, la lucha fue traicionada desde adentro, por el stalinismo. El PC, consecuente sostenedor del régimen, dirigiendo a la CUT, a la confederación de estudiantes universitarios, al sindicato de los profesores, dejó al movimiento secundario en el más criminal de los aislamientos, igual que en la lucha anterior. Como parte de la política del Foro Social Mundial y sus llamados “frentes sociales”, el PC montó su propio aparato en el movimiento secundario -el Frente Amplio por la Educación, que llamó a levantar el paro estudiantil, a la “no violencia” y a negociar lo antes posible con el gobierno, y así destruir a la ACES como organismo incipiente de democracia directa.
Repitiendo la campaña del régimen, el PC y su Frente Amplio salieron
a tratar a la juventud rebelde y a la ACES de “vándalos” y de
“lúmpenes”, diciendo que las marchas eran demasiado violentas,
acusando de “delincuentes” a los jóvenes de los colegios de
las barriadas pobres de Santiago que fueron los luchadores
más osados. ¡Los stalinistas tratan de “vándalos” y “delincuentes”
a los jóvenes rebeldes, a los hijos de los trabajadores y el
pueblo, al espectro de la tercera revolución chilena! Así
trataban también a los obreros de los Cordones Industriales
en la revolución de los ’70, acusándolos de “ultraizquierdistas”
por querer tomarse las fábricas y ponerlas a producir, por
querer armarse para defenderse de los fascistas y los militares
golpistas, por querer luchar por hacerse del poder.
Hoy, nuevamente el stalinismo aisló a los estudiantes en lucha, los sacó de las calles, debilitó a la ACES y terminó por disciplinar a sus dirigentes, llevando la lucha a la derrota.
Las corrientes oportunistas que usurpan las banderas del trotskismo, se arrodillaron otra vez ante el PC, o directamente se borraron. La Izquierda Socialista –el grupo hermano del MST de Argentina- levantó la misma política del PC y su Frente Amplio, del que este grupo forma parte. El MPS –el grupo de la LIT- abandonó la ACES y se sumó también al Frente Amplio por la Educación. Y Clase contra Clase, el grupo hermano del PTS –los que se dicen los campeones de la “juventud anticapitalista” directamente ni apareció. De una u otra manera, terminaron legitimando y poniéndole el hombro a la política traidora del stalinismo, y contribuyendo a que éste destruyera el organismo embrionario de democracia directa de los estudiantes en lucha que era la ACES.
Compañeros:
El trotskismo chileno se pondrá de pie enfrentando a muerte a ese monstruo contrarrevolucionario que es el stalinismo, y también a los oportunistas que les ponen el hombro. Se pondrá de pie sacando las lecciones revolucionarias de la lucha del proletariado mundial, de la revolución argentina y palestina, de las dos heroicas revoluciones chilenas traicionadas por la socialdemocracia y el stalinismo. Pero el trotskismo en Chile también se pondrá de pie sacando las lecciones de la lucha de los estudiantes secundarios, los hijos de la clase obrera y el pueblo. Porque de sus filas -que ya se están fogueando en estos combates preparatorios, que ya están sufriendo en carne propia las traiciones del stalinismo-, saldrán sin ninguna duda, batallones enteros de obreros y jóvenes revolucionarios, llenos de abnegación y heroísmo, que serán la carne y la sangre de la tercera revolución chilena, y la fuerza revolucionaria para poner en pie al trotskismo en Chile.
Contra los stalinistas que tratan de “vándalos” y “delincuentes” a los futuros oficiales de la revolución chilena, los jóvenes trotskistas levantamos bien alto el grito de guerra de nuestro Programa de Transición:
¡Paso a la juventud! ¡Paso a las mujeres trabajadoras!
“La IV Internacional presta una atención y un interés particularísimos
a la joven generación del proletariado. Toda su política
se esfuerza por inspirar a la juventud confianza en sus propias
fuerzas y en su porvenir. Sólo el entusiasmo fresco y el espíritu
beligerante de la juventud pueden asegurar los primeros triunfos
de la lucha y solo éstos devolverán al camino revolucionario
a los mejores elementos de la vieja generación. Siempre fue
así y siempre será así.
La marcha de las cosas lleva a todas las organizaciones oportunistas
a concentrar su interés en las capas superiores de la clase
obrera y, en consecuencia, ignoran tanto a la juventud como
a las mujeres trabajadoras. Ahora bien, la época de la declinación
del capitalismo asesta a la mujer sus mas duros golpes tanto
en su condición de trabajadora como de ama de casa. Las secciones
de la IV Internacional deben buscar apoyo en los sectores mas
oprimidos de la clase trabajadora y, por tanto, entre las mujeres
que trabajan. En ellas encontraran fuentes inagotables de devoción,
abnegación y espíritu de sacrificio.
¡Abajo el burocratismo y el arribismo!
¡Paso a la juventud! ¡Paso a la mujer trabajadora! Tales son
las consignas inscriptas en la bandera de la Cuarta Internacional”
Nada más, camaradas
y muchas gracias.
¡Viva
Trotsky, viva la IV Internacional!