4 de Septiembre - Democracia Obrera |
Edición
Especial
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Grupo obrero internacionalista (CI) de chile
Las lecciones de las dos revoluciones chilenas al servicio de la revolucion que han iniciado la clase obrera y los explotados en la Argentina
Compañeros y compañeras: En este acto en homenaje al camarada León Trotsky en el 62 aniversario de su asesinato a manos del stalinismo, los trotskistas chilenos del Grupo Obrero Internacionalista saludamos las inmaculadas banderas de la IV Internacional, sus principios, su programa, y su legado estratégico.
Camaradas: Venimos del otro lado de la cordillera a transmitir
el sentimiento de la clase obrera chilena, que vibra con la
revolución que sus hermanos han comenzado en Argentina
y que intuye, con agudo instinto de clase, que su destino
se está jugando en el triunfo o la derrota de esa revolución.
Ayer, en 1973, fue en gran medida el aplastamiento a sangre
y fuego de la grandiosa revolución chilena de los Cordones
Industriales, la que fortaleció al imperialismo y a la burguesía
argentina para largar el sangriento golpe militar de Videla
que bañó en sangre a la clase obrera argentina. Y hoy de la
misma manera, depende del resultado de la revolución argentina,
en gran medida, si la clase obrera chilena podrá recuperarse
de aquella derrota histórica, romper el chaleco de fuerza
que le impone el stalinismo, y abrir el camino a su tercera
revolución.
Las traiciones de la socialdemocracia y el stalinismo le han costado carísimas a la clase obrera chilena, que ha sufrido dos derrotas históricas. Gracias a ellas, hoy es uno de los proletariados más explotados del planeta que trabaja 2500 horas hombre por año, y con salarios de hambre. Compañeros, la división en las filas obreras es terrible, existen más de cinco sindicatos por cada fábrica, y completamente estatizados. ¡Un promedio de 80 trabajadores por cada sindicato! La clase obrera y los explotados chilenos han perdido la mayoría de sus conquistas, nos privatizaron la educación, la salud, y las jubilaciones, se la entregaron a los yanquis y europeos, al igual que la electricidad, el agua, la telefonía, las tierras, y se preparan para terminar de entregarles el cobre. ¡Ese es el famoso “modelo chileno”: un país completamente entregado al imperialismo, un nuevo virreinato yanqui! Esto mismo y peor, es lo que quiere imponer el imperialismo en Argentina, pero sobre la derrota de la revolución en curso.
Venimos con la intención dee acercarles a ustedes, a los trabajadores y el pueblo de Argentina, las lecciones de las dos revoluciones que protagonizó el heroico proletariado chileno en las décadas del ’70 y del ’80, y de cómo ambas fueron traicionadas por la socialdemocracia y el stalinismo, que son los mismos que hoy están intentando estrangular la revolución argentina, bajo las banderas de la internacional reformista del Foro Social Mundial.
Compañeros: A principios de los ’70, irrumpía la gloriosa revolución de los Cordones industriales en Chile, donde los obreros revolucionarios pusieron en pie sus propios organismos de doble poder: los Cordones Industriales, que expropiaron bajo control obrero las fábricas, planificando la producción. Eran organismos de democracia obrera, que habían comenzado a armarse, poniendo en pie sus comités de autodefensa. Se coordinaban con los campesinos que peleaban por la tierra, y con los sectores de las poblaciones para controlar la distribución de los productos, a través de las Juntas de Abastecimiento y de Precios, contra la patronal y los grandes comerciantes les habían impuesto un paro patronal.
Mientras tanto, el stalinismo y la socialdemocracia dentro del gobierno de la Unidad Popular, colaboraban con el nacionalista burgués de Allende, que utilizaba la lucha de los trabajadores para chantajear y regatear con el imperialismo una tajada mayor de la explotación de los trabajadores y el pueblo.
El PC, el PS, y Fidel Castro, se dedicaron a decirle al proletariado revolucionario que la revolución socialista no había que hacerla tomando el poder, derrotando a la burguesía y expropiándola, sino que se podía conseguir mediante la “vía pacífica al socialismo”.
Cuando los obreros querían extender y centralizar los Cordones industriales, los stalinistas les exigían que se subordinaran a las ordenes de la CUT y su burocracia sindical sostenedora del gobierno de Allende, llevándolos a votar en elecciones para la CUT con el objetivo de disolver a los cordones industriales, para destruir al doble poder.
Cuando los obreros de los cordones y el pueblo pobre pedían armas para enfrentar a los fascistas de Patria y Libertad y al golpe que se venía, y comenzaban a armarse por su cuenta, el stalinismo los llamaba “ultrizquierdistas” y desde el gobierno, junto a la socialdemocracia, les aplicaron la ley de control de armas para desarmarlos. Cuando vino la intentona golpista, y estaba planteado que los obreros llamaran a los soldados de base del ejército, hijos de obreros y campesinos, a organizarse en comités, a destituir a la casta de oficiales golpistas, a pasarse con sus armas al lado de la clase obrera y a organizarse junto a los obreros y el pueblo en los Cordones Industriales, los stalinistas desarmaban a los obreros diciéndoles que debían confiar en las fuerzas armadas porque eran "defensoras de la democracia", y que Pinochet, al que nombraron en el gabinete de seguridad nacional, era un "general patriota y democrático".
¡Así estrangularon la grandiosa revolución chilena! Así, la supuesta “vía pacífica al socialismo” terminó en la masacre sangrienta del golpe de Pinochet, la burguesía y la ITT, y en una derrota histórica de la clase obrera chilena.
Compañeros: sepan también, que no transcurrieron mas de diez años en Chile, para que las masas obreras y populares se sublevaran -entre 1982 y 1986- por medio de una nueva revolución contra la sangrienta dictadura pinochetista, poniendo a la orden del día la caída de Pinochet por la vía revolucionaria.
Los traidores del stalinismo y de la social democracia llevaron a esta nueva revolución a su derrota. Dividieron a las filas obreras entre ocupados y desocupados impidiendo la huelga general política hasta derrocar a Pinochet revolucionariamente. El stalinismo le dio la dirección de los trabajadores ocupados a la golpista democracia cristiana, mientras conducía a los obreros desocupados y de las poblaciones a acciones ultraizquierdistas con el FPMR, con el objetivo de sostener la “transición pactada a la democracia”. Y terminó llamando a votar por el “No” en el plebiscito del ‘88 que consagró a la constitución Pinochetista del 80 y al los sucesivos gobiernos cívico militares de la concertación que mantienen sometido al proletariado chileno al imperialismo.
Queremos transmitirle estas lecciones a la clase obrera argentina. Porque los stalinistas de aquí han aprendido muy bien de sus congéneres chilenos cómo estrangular la revolución. Por eso, el stalinismo en todas sus variantes –junto a los liquidacionistas del trotskismo que les ponen el hombro- se han dedicado a estrangular y atrofiar los organismos embrionarios de democracia directa y doble poder que las masas pusieron de pie en la revolución argentina, como lo hicieran ayer con los Cordones Industriales en Chile. Dividieron las asambleas populares, vaciaron la Interbarrial, tratando de destruir todo vestigio de democracia directa, intentando subordinarlas a los aparatos de los partidos. Liquidaron toda democracia obrera en el movimiento de trabajadores desocupados, imponiendo una nueva burocracia sindical que maneja los Planes Trabajar sin ningún control de la base y que trata a los desocupados como mendigos. Son enemigos de tirar abajo a la burocracia sindical traidora, y quieren subordinar a los trabajadores en lucha a la burocracia sindical del CTA.
Al igual que ayer en Chile hoy, en Argentina, cuando la clase obrera ya ha dejado más de 40 mártires en su lucha en las calles, cuando ya la burguesía ha mostrado que está sedienta de sangre obrera masacrando en el puente Pueyrredón, el stalinismo en todas sus variantes –junto a los oportunistas que se dicen trotskistas- son enemigos de que las organizaciones obreras y populares en lucha pongan en pie sus comités de autodefensa.
Es que todos, al igual que ayer en Chile, hoy pregonan en Argentina la “vía pacífica al socialismo”. Cuando los trabajadores y el pueblo gritan “Que se vayan todos” y quieren derribar al régimen infame, los stalinistas –junto a sus socios renegados del trotskismo- les dicen que con elecciones generales y una Asamblea Constituyente se cambia todo. ¡Ahora queda claro por qué el legislador Altamira le rindió un homenaje a Salvador Allende en el parlamento. Hoy en Argentina, el stalinismo aplica también la misma política que en Chile en los ’80: dividir las filas obreras, a los trabajadores ocupados de los desocupados, y a los desocupados entre sí, para impedir un nuevo embate de las masas que termine de barrer con el régimen infame".
Compañeros, queremos, en este acto internacionalista, transmitirles estas lecciones porque hoy en Argentina, y también en Chile, son fuerzas contrarrevolucionarias internacionales las que se conjuran para traicionar, concentradas y centralizadas por el Foro Social Mundial, esa verdadera “Internacional Quinta y un cuarto” reformista.
Así, cuando las ondas expansivas de la revolución argentina han comenzado a golpear en América Latina, y amenazan con llegar a Chile, ese monstruo contrarrevolucionario que es el PC alista ya sus fuerzas para impedir que irrumpa el proletariado chileno en lucha revolucionaria. Le dicen a la clase obrera, a los estudiantes y a todos los explotados que “otro Chile es posible”, un Chile “más justo”, “controlando a las transnacionales”, y eso sí, con una “constitución democrática”. Mientras el gobierno de Lagos le lava la cara al régimen cívico-militar sacándolo a Pinochet, el PC quiere impulsar un plebiscito para reformar la constitución: se preparan para tenderle nuevas trampas a la clase obrera y al pueblo, porque saben que si éstos se levantan van a dirigir todo su odio revolucionario contra ese régimen pinochetista infame. ¡Son salvadores del régimen burgués, al igual que en Argentina donde dicen “elecciones generales y una Asamblea Constituyente”! ¡Son enfermeros del capitalismo!
Los trotskistas decimos que “otro Chile es posible” solamente
si derribamos al régimen cívico militar de la Constitución
del 80 pinochetista concertacionista. ¡Un Chile independiente
del imperialismo yanqui y europeo! ¡un Chile más justo, con
educación y salud pública y gratuitas, con salarios justos
y trabajo para todos! un Chile con justicia y castigo para
los genocidas y sus cómplices civiles, “es posible” solamente
bajo un gobierno obrero y campesino basado en los organismos
de autodeterminación de las masas en lucha. ¡Sigamos el
ejemplo de los trabajadores y el pueblo de Argentina que
aprendieron que a los gobiernos chupasangres aliados a los
yanquis hay que sacarlos con la lucha política en las calles,
tomándose las fábricas, y autorganizándose!
Los trabajadores y el pueblo en lucha de Chile debemos exigirle de inmediato a la CUT, al Colegio de Profesores, a la FECH, etc., y al propio Partido Comunista, a que si realmente quieren “otro Chile”, que empiecen por coordinar ya todas las luchas, llamando a un congreso nacional de delegados de base de todo el movimiento obrero ocupado y desocupado, con delegados estudiantiles, mapuches, campesinos pobres y de los comerciantes arruinados por la crisis. Un congreso donde preparemos y organicemos la Huelga General Indefinida, impulsándola en cada fábrica con piquetes y comités de autodefensa, tomándose las escuelas, y hasta el último campo, levantando un programa contra la entrega de la nación al imperialismo, por dejar de pagar la deuda externa, acabar con las privatizaciones, los despidos masivos y con los planes del FMI de más flexibilización laboral; un programa obrero de salida a la crisis para recuperar la educación y salud publica y gratuita para nuestros hijos y nuestras familias, para conseguir trabajo para todos y salarios dignos, expropiando bajo control obrero a todas las empresas privatizadas, las que quiebren o despidan, e imponer un gobierno obrero y campesino. Solo por este camino podremos triunfar y hacer posible otro Chile.
Los stalinistas les dicen a los trabajadores y a los jóvenes chilenos que con ellos se puede luchar por el socialismo, cuando son los que traicionaron las dos revoluciones chilenas, cuando fue el stalinismo el que entregó los estados obreros a la restauración capitalista, que traicionaron con la “vía pacífica al socialismo” la gloriosa revolución de los Cordones Industriales del ‘73. Los trotskistas decimos en cambio que el verdadero comunismo viviente no es el de la ex-burocracia stalinista del Kremlin, que entregó los ex estados obreros al capitalismo, para transformarse ellos mismos en burgueses; que el verdadero comunismo no es el de la ex burocracia China, masacradora de millones de jóvenes y obreros revolucionarios en Tiannamen y que está entregando como esclavos a los cientos de millones de obreros chinos a las transnacionales imperialistas para que los revienten como mano de obra barata; el comunismo verdadero tampoco es la burocracia restauracionista cubana y Fidel Castro, que negocia con Jimmy Carter y Rockefeller la entrega de las conquistas del primer estado obrero latinoamericano, y que no dice una palabra sobre los milicianos antiimperialistas presos en Guantánamo.
Por eso en Chile impulsaremos ccon todas nuestras fuerzas -junto a los
camaradas de Argentina y los trotskistas japones- la campaña internacional
por por la libertad de los milicianos antiimperialistas
presos en Guantánamo; que en Chile no puede estar separada de
la lucha por la libertad de los cientos de presos políticos chilenos
que son mantenidos como rehenes en la cárcel del régimen
de la Concertación y Pinochet.
Afirmamos que el único comuunismo viviente y verdadero es el trotskismo y la IV Internacional, que los verdaderos continuadores del comunismo somos los trotskystas, porque somos los únicos que luchamos por la restauración de la dictadura del proletariado bajo formas revolucionarias en los ex estados obreros, porque peleamos por poner en pie una dirección revolucionaria a nivel internacional para llevar al triunfo a la revolución mundial.
Reafirmamos que el verdadero comunismo, el marxismo revolucionario es el trotskismo. Porque, ¿saben quiénes fueron los invitados de honor en el último Congreso del PC de Chile? El embajador cubano, el embajador chino y los Honecker. ¡Sí, compañeros, los representantes de los nuevos burgueses chinos, masacradores de los obreros y campesinos en la Plaza Tian an Men; Honecker el ex burócrata stalinista de Alemania Oriental, el capo de la Stassi asesina de obreros; los mismos que entregaron los estados obreros a la restauración capitalista y se hicieron ellos mismos burgueses! Hoy son todos millonarios, anclan el yate en algún puerto del mediterráneo y se van de paseo... al congreso del PC de Chile. Y se codean ahí con el representante de la burocracia castrista, cómplice de Bush en el encarcelamiento de los milicianos antiimperialistas en Guantánamo, que se prepara a restaurar el capitalismo en Cuba y hacerse, ellos también burgueses.
Pero acá no terminan las sorpresas, ¿saben quién más estuvo como
invitado especial? La Izquierda Socialista, el grupo hermano
del MST. Y ese mismo PC, el grupo de la LIT en Chile le propone
un “frente político y sindical que sea un
polo de referencia para la clase obrera chilena”!!!
Se lo proponen a la secretaria general del PC, Gladys Marín, que hace pocos días atrás estuvo acá, en Argentina, en la marcha a Plaza de Mayo el día del “acampe piquetero”, con Patricio Echegaray, y con el secretario general del PC venezolano que es parte del gobierno de Chávez, es decir, con los que se entregaron sumisos a los milicos y los patrones golpistas mientras las masas revolucionarias bajaban de los cerros y aplastaban el golpe proimperialista.
Camaradas: Las ondas expansivas de la revolución argentina están golpeando en América Latina, en Uruguay, en Perú, en Bolivia, y amenazan con llegar a Chile. Venezuela se ha transformado en el segundo eslabón más débil de la cadena de dominio imperialista en el continente, y se abre la perspectiva de que vuelva a irrumpir la revolución, ya directamente como guerra civil. La revolución y la crisis en Argentina han golpeado también al interior de España, colaborando en abrir una profunda crisis en ese país cuya burguesía fue una de la que más inversiones había concentrado en Argentina durante las privatizaciones de los ’90. Esto ha obligado al gobierno de Aznar a pasar al ataque de las conquistas de su propia clase obrera, que ha comenzado a responder y se ha puesto de pie con la masiva huelga general del 20 de junio.
¡Estos son los aliados de la clase obrera y el pueblo argentino!
Sin embargo, los renegados del trotskismo –como la LIT, como el MAS- les dicen a los trabajadores argentinos que para unirse con sus hermanos del continente en una lucha unificada contra el imperialismo y los gobiernos cipayos, lo que hay que hacer es un “movimiento continental por la Segunda Independencia” con la dirección stalinista de las FARC, con la dirección stalinista y de la iglesia del Movimiento Sin Tierra de Brasil, con la dirección stalinista de la Conaie de Ecuador que le entregó el poder al coronel Gutiérrez para que se lo devolviera a la burguesía, con Evo Morales de Bolivia que le aseguró a la burguesía de ese país que, en caso de ganar las elecciones no tocaría uno solo de sus intereses y propiedades, y con los dirigentes castristas y stalinistas del Bloque Piquetero de Argentina.
Llaman a estas direcciones traidoras que son todas agentes de las burguesías nacionales a hacer un movimiento común para enfrentar al imperialismo... ¡sin exigirles que rompan con la burguesía! Las embellecen, dicen que son ““los dirigentes de los grandes procesos de lucha de los últimos tiempos”. Reniegan del Programa de Transición y de la táctica revolucionaria que éste recomienda para desenmascarar a estas direcciones traidoras ante las masas, para demostrar que su lenguaje “antiimperialista” no es más que cháchara: es decir, la de llamar a los trabajadores a que les exijan a estas direcciones que si dicen ser antiimperialistas, tienen que demostrarlo: ¡rompan con la burguesía! ¡dejen de subordinar a ella las organizaciones de masas que dirigen! ¡organicen y coordinen ya una lucha continental unificada contra el imperialismo y los regímenes y gobiernos cipayos, y garanticen el armamento de las masas para dar esa pelea en todo el continente!
Es más, los renegados del trrotskismo les quieren hacer creer a
los trabajadores y los explotados argentinos, latinoamericanos,
que podrán enfrentar y derrotar al imperialismo sin unirse
con la clase obrera norteamericana, española, francesa,
etc., que son las que pueden golpear al corazón del imperialismo
y atarles las manos a sus propias burguesías imperialistas.
Por el contrario, les dicen que podrán hacerlo... con movimientos
y partidos únicos con el stalinismo!
En última instancia, son todos continuadores del liquidacionista Jack Barnes que llevó a la peor de las degeneraciones al SWP norteamericano –el partido cuartainternacionalista fundado por Trotsky y Cannon en el corazón mismo del imperialismo yanqui-, entregándoselo al castrismo, transformándolo en una agencias de viajes a La Habana. Así, por culpa de los liquidacionistas, los trotskistas latinoamericanos perdimos una de las más grandes conquistas que teníamos, que era ese partido que podía luchar por sublevar a la clase obrera norteamericana, a sus sectores más explotados como los trabajadores negros y latinos, en apoyo y en ayuda de sus hermanos de clase de América Latina.
Compañeros, hoy, en este acto internacionalista queremos afirmar y reafirmar que no serán la burocracia sindical de la AFL-CIO ni el Partido Comunista de Estados Unidos los que subleven al proletariado norteamericano, y a sus sectores más explotados y oprimidos, como el poderoso movimiento negro y latino, para que vengan en ayuda de la revolución argentina, palestina, y de sus hermanos de América Latina. No serán los sirvientes de la aristocracia obrera europea y yanqui, los que subleven a la clase obrera de los países centrales al grito de “¡El enemigo está en casa!” cuando las potencias imperialistas ataquen -como hicieran ayer contra Afganistán-, a futuras revoluciones triunfantes en nuestro continente.
No será la nueva burguesía de los mandarines chinos, los viejos burócratas stalinistas hoy reciclados que ayer masacraron a los obreros en la Plaza Tian an Men, y que entregaron a los trabajadores como mano de obra esclava a los monopolios imperialistas, los que subleven a la clase obrera y los explotados del Asia, para luchar en común con sus hermanos de América Latina.
No será la burocracia restauracionista castrista, cómplice de Bush en el encarcelamiento de los luchadores antiimperialistas en Guantánamo, que se ha propuesto que nunca más haya una Cuba en América Latina, y que quiere restaurar el capitalismo en la isla, la que salga en ayuda para que triunfe una revolución obrera y socialista en el continente.
No serán los Lula, aliados a la gran burguesía brasileña, ni los Chávez rendidos a la reacción imperialista, ni los comandantes de las FARC, ni Gladys Marín y el PC chileno los que vendrán en auxilio de la revolución argentina.
Compañeros, solamente la IV Internacional regenerada y refundada, y partidos revolucionarios que sean sus secciones en Estados Unidos, en España, en Francia, en los países latinoamericanos, podrá resolver las tareas históricas de los trotskistas de América Latina , que tan certeramente definieran Trotsky y la IV Internacional: “El proletariado de América Latina no ha podido, no puede, no podrá luchar eficazmente por sus intereses de clase, sino en concurso del proletariado de los países imperialistas. Así pues, para los bolcheviques-leninistas no hay ninguna tarea más importante que la de establecer la conexión y más tarde la unificación entre las distintas partes de la organización proletaria del continente, creando un organismo tan bien construido que cualquier vibración revolucionaria en él acaecida en la Patagonia, repercuta inmediatamente, como transmitida por un sistema nervioso perfecto, en las organizaciones proletarias revolucionarias de los Estados Unidos. Mientras tal cosa no se realice la tarea de los bolcheviques-leninistas en el continente americano no se habrá llevado a cabo”.
Compañeros y compañeras: esa es la enorme tarea que los trotskistas principistas tenemos por delante. Hoy, en el aniversario del asesinato del camarada Trotsky, y en su honor, no podemos menos que decir: ¡manos a la obra, camaradas! ¡La IV Internacional está viva: viva la IV Internacional!•