4 de Septiembre - Democracia Obrera |
Edición
Especial
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EN EL ACTO EN HOMENAJE A LEON TROTSKY
Piqueteros del Norte de Salta dijeron ¡Presente!
En
el acto en homenaje a León Trotsky estuvieron presentes compañeros
que fueron parte de los centenares de piqueteros que en el Norte de
Salta tuvieron aterrorizada a la burguesía y a las petroleras,
pero que hoy han sido olvidados en los ríos de tinta que la
izquierda escribe. Lamentablemente hoy nadie los nombra,
son los compañeros piqueteros, los verdaderos piqueteros
que no se bajaron de los 21 puntos, los que se enfrentaron a
la gendarmería;
son un grupo de los compañeros piqueteros del
Norte de Salta que adhirieron a este acto en homenaje a León Trotsky,
algunos de ellos con las balas de la gendarmería aún dentro de
su cuerpo.
Una
ovación recibió a los compañeros cuando pasaron al frente
a hacer uso de la palabra. Los compañeros leyeron un homenaje
al camarada Trotsky,
que
aquí reproducimos.
Hace dos años, los trabajadores desocupados en el norte de Salta le dábamos una paliza en las calles a la policía de Romero y a la gendarmería, quemábamos la Municipalidad y la comisaría, expropiábamos sus armas y desarticulábamos las instituciones del estado patronal en el departamento de General San Martín. Hicimos un levantamiento revolucionario porque estábamos hartos de recibir migajas, estábamos hartos de ser pobres cuando vivimos sobre un mar de petróleo, estábamos hartos de morir cortando rutas.
En Mosconi y Tartagal, en Embarcación y Pocitos, los piqueteros del Norte de Salta poníamos en pie nuestros propios organismos para la lucha: hacíamos piquetes con los que cortábamos las rutas y las entradas a las refinerías de los monopolios petroleros, hacíamos asambleas y, fundamentalmente, poníamos en pie la Coordinadora de Trabajadores Desocupados del Departamento de General San Martín, con sus dos Congresos.
Mientras la burocracia sindical dividía las filas obreras, los
piqueteros del norte de Salta uníamos en una misma lucha a
los trabajadores desocupados y ocupados, haciendo piquetes
comunes en Campo Durán. No había sector obrero y explotado
que no fuera a los piquetes que cortaban la ruta, a las asambleas
y a nuestros congresos a plantear sus demandas y reivindicaciones.
Habíamos puesto en pie organismos de democracia directa
de los que luchan.
Los piqueteros del norte de Salta no esperamos a que ningún burócrata sindical, ningún Moyano ni ningún De Genaro nos dijera que teníamos que hacer. Tomamos la resolución de nuestros problemas en nuestras propias manos. En nuestros Congresos discutimos y votamos el programa obrero de los 21 puntos, que apuntaba a dar una salida obrera y popular a la crisis atacando la propiedad de los patrones, exigiendo trabajo digno para todos partiendo de la reducción de la jornada laboral y un tercer turno en las petroleras para que todos podamos trabajar.
También nos dimos cuenta de que el Estado había “adoptado como política frente a la
rebelión popular la creación de “consejos de emergencia”
o multisectoriales o “mesas de concertación” en las que las
organizaciones de los trabajadores quedan sometidas al
compromiso con los representantes de las fuerzas políticas
y sociales que son responsables de la catástrofe que estamos
viviendo".
Declaramos
frente a este intento la construcción de organizaciones
independientes del Estado y de todo interés contrario al
de los trabajadores. Nuestro programa de los 21 puntos decía
claramente: “Haciendo un balance de las distintas experiencias de lucha
hemos constatado como el gobierno ha tratado de dividir
a los desocupados mediante la compra de dirigentes. Los
dirigentes que han traicionado a los desocupados deben
ser expulsados de las organizaciones y considerados enemigos
de los trabajadores. Se pretende desorganizarnos convirtiendo
a los piqueteros en punteros de los intendentes y muchas
veces lo que se ha conseguido por la lucha, en la ruta, se lo
reparte como si fuese un favor de los funcionarios que en
su momento ordenaron la represión que este año ya mató a
tres compañeros".
Y por eso nuestro Primer Congreso de Trabajadores y Desocupados
del Departamento de General San Martín resolvió: - Funcionamiento en base a asambleas que tomen las decisiones
y elijan los representantes que deben ser revocables cuando
la asamblea lo decida.
- Organizaciones independientes
del gobierno provincial y nacional, de todos sus agentes y
de las organizaciones patronales.
- El manejo de los planes de trabajo, los puestos que se consigan en las privadas, los bolsones alimentarios y todo lo que se conquiste debe estar bajo control de las asambleas para que se reparta a los que mas necesitan y a los que más se comprometen con la lucha.
Pero
en nuestras asambleas y Congresos no solo discutíamos y votábamos.
También ejecutábamos. Así le bochamos el nombramiento del
director del hospital que pretendía y el gobierno y pusimos
al que queríamos nosotros. Con piquetes comunes imponíamos
trabajo genuino en las petroleras. Frente al poder de la patronal poníamos en pie el poder de los
trabajadores en lucha.
Los
piqueteros del norte de Salta tuvimos que enfrentar no solo
a la patronal y al gobierno asesino, no solo a la burocracia
sindical que nos dejó regalados ante la represión de la Gendarmería.
También tuvimos que enfrentar a los partidos de izquierda
que se dicen revolucionarios pero son puro verso, en realidad
son gatitos mimosos en las faldas del régimen. Porque cuando
los piqueteros del norte de Salta llamábamos a realizar
un gran Congreso nacional de trabajadores ocupados y desocupados
con delegados de todo el movimiento obrero, el PO nos decía
que había que ir despacio, que había que calentar el guiso
cuando ya estaba requemado. Cuando en junio del 2001 la
gendarmería había asesinado al compañeros Barrios y Santillán y entrado a sangre y fuego en Mosconi,
todas las corrientes de izquierda que se dicen revolucionarias
fueron al Salón de los Pasos Perdidos del Congreso a dar muestras
de su “fe en la democracia” y a reclamar elecciones inmediatas
en Mosconi y Tartagal. ¡Solo
Hebe de Bonafini y las Madres de Plaza de Mayo, acompañadas
por los compañeros de Democracia Obrera, viajaron a Mosconi
y llegaron en el momento decisivo, ayudando al heroico pueblo trabajador
de Mosconi a romper el cerco de la gendarmería y a poner en pie
la Plaza del Aguante.
Cuando estaba planteado poner en pie una Comuna Obrera en el Departamento de General San Martín y que seamos los propios trabajadores los que manejáramos y controláramos los fondos para subsidios y salarios que estaban en las tesorerías municipales y en los bancos, para distribuirlos nosotros mismos, anulando el pago de los impuestos que ahogan a los pequeños comerciantes, establecer impuestos a los monopolios petroleros que se llevan fortunas, cuando teníamos que tomarnos los bancos y sus fondos para utilizarlos en beneficio del pueblo trabajador; cuando teníamos al alcance de la mano disolver a la policía que había huido como rata por tirante y que nuestros piquetes fueran la base de una guardia obrera que se hiciera cargo de la seguridad, el PO nos decía a los piqueteros en el norte de Salta que teníamos que olvidarnos de todo eso y limitarnos a votar una Asamblea Constituyente en los municipios de Mosconi y Tartagal y el Departamento de General San Martín.
Así esta izquierda electoralista desgraciadamente terminó dividiendo las filas obreras en el norte de Salta y así lamentablemente le hizo el juego a la Santa Alianza del gobierno, los patrones y la burocracia sindical que querían liquidar a los piqueteros del norte de Salta y su experiencia de lucha. Es que el estado patronal, sus partidos y su régimen infame estaban aterrados de que millones de trabajadores en todo el país siguieran nuestro ejemplo, y que sin esperar ninguna orden de ningún burócrata sindical ni de ningún político patronal se autorganicen en Congresos unitarios y democráticos, y no como ahora, donde cada corriente tiene su “sello” y han dividido al movimiento de trabajadores desocupados. Tenían terror que los compañeros desocupados de La Matanza que eran llevados por la CCC y la CTA a mendigar comida a los supermercados, se rebelaran y cortaran las rutas y los accesos de la grandes fábricas del Gran Buenos Aires reclamando trabajo digno para todos. Por eso militarizaron el Departamento de General San Martín con la gendarmería actuando como un ejercito de ocupación a las órdenes del juez Cornejo. Por eso mandaron al actual ministro de seguridad bonaerense, el Juampi Cafiero, a chantajearnos a la Plaza del Aguante y amenazarnos con que si no nos rendíamos nos volverían a reprimir con la Gendarmería. Por eso se volcó con todo la Iglesia con las Pymes y sus microemprendimientos. Por eso coptaron como dirigentes de los microemprendimientos y las Pymes y algunos de ellos terminaron como secretario de trabajo del intendente de Mosconi, el genocida Karanicola.
Compañeros, los piqueteros del norte de Salta que hoy estamos acá en este acto de homenaje a León Trotsky, nos hicimos trotskistas porque aprendimos por nuestra propia experiencia que en Mosconi y Tartagal no faltó heroísmo y abnegación de parte de los piqueteros, no nos faltó un programa obrero. Que es mentira que el problema es que somos ignorantes y atrasados, nuestro programa obrero de los 21 puntos demostró lo contrario.
Lo que nos faltó fue tener al frente una dirección revolucionaria que le marcara con claridad a los trabajadores quiénes son sus aliados y quiénes son sus enemigos y capaz de guiar a los trabajadores al triunfo sobre la burguesía y el imperialismo. Aprendimos por nuestra propia experiencia que tanto la burocracia sindical como los stalinistas -y también los liquidacionistas del trotskismo que los sostienen sobre sus hombros- son todos enemigos de extender y desarrollar los organismos de democracia directa que las masas ponen en pie para su lucha. ¡Por eso se niegan a convocar a la Tercera Asamblea Piquetera y a poner en pie un organismo democrático que unifique a todos los desocupados del país.
Empezamos a hacernos trotskistas escribiendo en "Las Páginas de los Piqueteros del Norte de Salta", junto a los compañeros de Democracia Obrera que tomaron en sus manos nuestro programa obrero de los 21 puntos para completarlo, llevarlo a cada fábrica y que fuera tomado en sus manos por todos los trabajadores del país.
En
la asamblea popular de los fogoneros de Cutral Có que echaban
a los dirigentes de la CGT porque no tenían moral para estar
allí, en los piquetes de desocupados de Jujuy que se enfrentaban
a la gendarmería en Ledesma, en nuestras asambleas y Congresos
en Mosconi decidíamos nosotros, los que poníamos el cuerpo
en la ruta. Lamentablemente en la Asamblea del Bloque Piquetero
del 16 y 17 de febrero todo estaba decidido de antemano
en un acuerdo de cúpulas de las organizaciones que conformaban
la Mesa Convocante, y todo aquel que tenía críticas o diferencias
era expulsado de la misma. ¡Qué lamentable!
Porque no hubo ni hay una dirección revolucionaria hoy ya
no existen los organismos de democracia directa que los piqueteros
del norte de Salta pusimos en pie, y hoy los trabajadores
de la UTD de Mosconi tuvieron que reconstruir la misma Municipalidad
que ellos quemaron dos años atrás, pero no para imponer una
Comuna Obrera en General Mosconi sino para que sea el genocida
Karanicola el que se siente en su sillón de intendente.
Para terminar compañeros,, nos hicimos trotskistas porque comprendimos
que somos parte de una clase obrera latinoamericana y mundial.
Cuando estábamos en la Plaza del Aguante, nos llegaban cartas
de solidaridad de todas partes del mundo como EEUU, Rumania;
y los compañeros de Nueva Zelandia realizaban una marcha
a la embajada argentina exigiendo que se retire la gendarmería
de Mosconi. Así cuando los yanquis empezaron a bombardear
Afganistán, en la Plaza del Aguante flameó una bandera que
decía "¡Fuera Yanquis
de Afganistán!". Comprendimos que nuestro destino
se juega también en Palestina y Venezuela, que ellos son los
que nos estan haciendo el aguante y que también como nosotros
necesitan tener a su frente una dirección revolucionaria.
Por
eso estamos aquí compañeros, para decir junto a ustedes:
¡Viva Trotsky! ¡Viva la IV Internacional!