4 de Septiembre - Democracia Obrera |
Edición
Especial
|
En defensa de la Revolución
Por la Regeneración y Refundación
Centenares
de compañeros dijeron ¡presente! el 24 de agosto en el acto
en
homenaje
a León Trotsky, convocado por el Comité Organizador del Trotskismo
Principista (CI) conformado por la LOI (CI)-Democracia Obrera
de Argentina
y
el Grupo Obrero Internacionalista (CI) de Chile, y que contó
con
la adhesión de los compañeros de Lucha Marxista de Perú
y
del Grupo Obrero Trotskista de Comodoro Rivadavia.
Compañeros
de Chile, de San Juan, Córdoba, Salta, San Juan, Neuquén
y
Buenos Aires se dieron cita en esta jornada internacionalista
en homenaje
el
camarada León Trotsky, que hace 62 años fue asesinado
en
México, Coyoacán por un agente del stalinismo.
Como
no podía ser de otra manera, en la presidencia honoraria
del acto figuró en primer lugar al camarada León Trotsky.
Junto a él,
los
camaradas León Sedov, Erwin Wolf, Rudolph Klement, Pietro
Tresso, Marcel Hic, Ta Tu Tao y otros tantos miles de trotskystas
asesinados por el stalinismo, por el fascismo, por los regímenes
imperialistas, por las dictaduras militares, por dedicar
su vida a la lucha por darle al proletariado internacional
la
dirección revolucionaria que se merece.
También
tuvieron un lugar de honor en la presidencia de este acto
los
heroicos trabajadores argentinos y las heroicas masas
palestinas,
que
están llevando sobre sus hombros las dos primeras grandes
revoluciones del Siglo XXI. Pero también estuvieron presentes
en este acto en homenaje a Trotsky los olvidados, los silenciados,
los escondidos por todas las direcciones contrarrevolucionarias
y todas las direcciones oportunistas;
a
los milicianos antiimperialistas presos en Guantánamo
que fueron a pelear
a
Afganistán. Y también junto a ellos los mártires del 20 de
diciembre,
los
piqueteros asesinados por la represión, Darío Santillán
y
Maximiliano
Kostequi, y los más de cuarenta mártires
que ya ha dado la revolución argentina.
Buenas tardes, compañeros y compañeras.
Queremos darles la bienvenida y agradecerles que estén presentes en este acto internacionalista en homenaje al camarada León Trotsky, cuando se cumplen 62 años de su asesinato a manos del stalinismo. Les damos la bienvenida a los compañeros de Chile, de Neuquén, Córdoba, Salta, San Juan, que han viajado miles de kilómetros para poder estar aquí.
Estamos orgullosos de realizar este homenaje, y de levantar
bien altas las banderas de la IV Internacional frente a todos
los usurpadores del trotskismo que las ensuciaron con sus
capitulaciones y que hoy quieren terminar de liquidarlas.
Estamos orgullosos de lanzar nuestro grito de guerra: ¡Viva
el camarada León Trotsky! ¡Viva la IV Internacional!
León Trotsky fue elegido presidente del Soviet de Petrogrado en la primer revolución rusa de 1905. Estuvo entre el puñado de revolucionarios internacionalistas que en 1915 y 1916 se reunieron en las conferencias de Zimmerwald y Kienthal para enfrentar la traición de la socialdemocracia que había llevado a la clase obrera a morir en la carnicería imperialista de la Primera Guerra Mundial. En 1917, junto con Lenin, fue uno de los máximos dirigentes de la gloriosa Revolución de Octubre que por primera vez en la historia, condujo al proletariado a la victoria. Nuevamente junto a Lenin, Trotsky fue fundador de la III Internacional revolucionaria, y constructor y genial estratega del Ejército Rojo que derrotara a los 14 ejércitos imperialistas que querían aniquilar al Estado obrero soviético naciente.
Sin embargo, el mismo compañero Trotsky consideraba que la tarea más importante de su vida había sido fundar, en 1938, la IV Internacional, durante la negra noche del fascismo y del stalinismo, y en los umbrales de una nueva guerra interimperialista.
El 20 de agosto de 1940, León Trotsky fue asesinado en Coyoacán, México, por un agente stalinista, Ramón Mercader. El stalinismo ya había asesinado, en los años previos, a decenas de dirigentes y militantes trotskistas, y en la URSS había liquidado a toda la vieja guardia del Partido Bolchevique ya sea en los campos de concentración, o fusilándolos en los juicios de Moscú.
Muchos revisionistas y liquidacionistas del trotskismo les quieren hacer creer a los obreros y los jóvenes que el stalinismo fue la continuidad del bolchevismo. Pero no pueden explicar por qué, en 1940, de los 28 miembros que tenía el Comité Central del partido bolchevique en 1917, sólo uno estaba vivo: Stalin. No compañeros, el stalinismo es la negación del bolchevismo, surgió precisamente para destruir al bolchevismo. La única continuidad del bolchevismo, surgida en la resistencia frente al ascenso del stalinismo, es el trotskismo.
¿Por qué tanto ensañamiento contra los trotskistas por parte de la burocracia stalinista, que había logrado derrotar a la clase obrera rusa, controlarla y enchalecarla? Intentaban liquidar a la IV Internacional y su lucha por la revolución política al interior del estado obrero para derrocar a la burocracia stalinista, reinstaurar el poder de los soviets y transformarlo en una palanca de la revolución socialista mundial. Querían liquidar a los trotskistas porque sabían que si en los ’30, triunfaba la revolución proletaria en Francia, o en España, los días de la burocracia stalinista estarían contados, y ante la bancarrota de la II y la III Internacional, se pondría en pie una nueva internacional revolucionaria para dirigir al proletariado mundial a la victoria.
Este ensañamiento criminnal contra los trotskistas y la IV Internacional
recrudeció frente a la inminencia de la Segunda Guerra Mundial.
Fue cuando ésta ya había comenzado que el stalinismo asesinó
a León Trotsky. Sabían que la guerra mundial iba a ser partera
de revoluciones, y que si la clase obrera resultaba victoriosa
en Alemania, en Francia, en Inglaterra o en Italia, la IV Internacional
podía transformarse en una internacional revolucionaria
de masas. Por eso asesinaron a Trotsky; por eso durante el transcurso
de la guerra interimperialista los stalinistas continuaron
masacrando a los trotskistas, mientras lo mismo hacían el
nazismo y los demás imperialistas.
Hoy, compañeros, queremos rendirle un homenaje a León Trotsky,
y a los miles de trotskistas asesinados por el stalinismo,
por el fascismo y por todos los regímenes burgueses. A León
Sedov, hijo de Trotsky y responsable de la sección rusa de
la IV Internacional, asesinado por el stalinismo. A Rudolph
Klement, secretario de Trotsky y el responsable de dar el informe
de apertura del congreso de fundación de la IV Internacional,
secuestrado y asesinado por la GPU en París apenas días antes
de dicho congreso. A Erwin Wolf, combatiente en la revolución
española, vilmente asesinado por la espalda por la quintacolumna
stalinista en 1937. A Pietro Tresso, dirigente trotskista
italiano que durante la segunda guerra mundial en Francia
encabezaba una columna de obreros armados, los maquis, que
combatían la ocupación nazi, y que fue emboscado y
baleado por la espalda por los stalinistas. A Marcel
Hic, asesinado por el nazismo en Francia luego de haber puesto
en pie células clandestinas en la base del ejército alemán
que ocupaba Francia. A Abraham León, asesinado en un campo
de concentración nazi en 1942. A Ta Tu Tao, dirigente del trotskismo
vietnamita, asesinado por el stalinismo junto a 20.000 camaradas
en medio de la revolución durante la posguerra. A miles de
anónimos trabajadores y jóvenes revolucionarios que,
luego de la segunda guerra mundial, abrazaron las banderas
del trotskismo y que, bajo sangrientas dictaduras militares
como en América Latina y en Argentina en especial,
dieron su vida por la causa del proletariado mundial,
más allá de la política de sus estados mayores devenidos
en pablistas o centristas,
Queremos rendir un especial homenaje a los heroicos militantes de la sección rusa de la IV Internacional, a los que murieron al grito de ¡Viva Trotsky! en los campos de concentración de Vorkuta y de Verkhneuralsk. A esos militantes trotskistas que todavía en 1968, bajo las peores condiciones de aislamiento, impulsaron la lucha de los obreros ucranianos que iniciaban la revolución política, mientras en Occidente los pablistas se negaban a luchar por ¡Fuera el Ejército Rojo de Polonia, de Checoslovaquia, de Ucrania!
Sin ellos, compañeros, sin su abnegación, su lucha, su heroísmo, no estaríamos hoy aquí, más de medio siglo después, gritando ¡Viva León Trotsky, viva la IV Internacional!
Desde la salida de la segunda guerra mundial, generaciones enteras de obreros y jóvenes revolucionarios en todo el mundo dedicaron su vida a la causa del trotskismo y de la IV Internacional. Pero una y otra vez, el pablismo, el oportunismo y el centrismo llevaron esas fuerzas a los pies de las direcciones traidoras. Fueron ellos los que transformaron al bolchevismo en una excepción en la segunda mitad del siglo XX.
En 1953, el pablismo que llamó a los trotskistas a disolverse en los partidos comunistas, llevó a la IV Internacional al estallido: la transformó, de partido mundial centralizado, en un movimiento de tendencias y fracciones.
Hoy, en este acto queremos también rendirle un homenaje, a aquellos que, aún en forma parcial, tortuosa, dieron peleas principistas enfrentando al pablismo liquidacionista, intentando mantener hilos de continuidad con la teoría, la estrategia y el programa de la IV Internacional. A camaradas como Hansen, que estando en absoluta minoría, fue capaz de definir a Rumania, Polonia, Checoslovaquia, Hungría y demás estados del Este de Europa, y a China, como estado obreros deformados, y ganar para esta posición a la mayoría de la IV Internacional. Al compañero Cannon, al SWP norteamericano y a todos quienes conformaron el Comité Internacional en 1953 y que, aún sin ir hasta el final, se negaron a seguir los pasos del pablismo que se disolvía en los Partidos Comunistas. Al SWP y a Nahuel Moreno, que en los ’70 se organizaron en la Fracción Leninista-Trotskista enfrentando al pablismo que se arrodillaba ante Tito, ante Fidel Castro y ante cuanta dirección stalinista y pequeñoburguesa surgiera.
Sin ellos, camaradas, sin esas peleas principistas aunque parciales, tampoco hubiéramos podido hoy estar acá.
(...)
Hoy, en Argentina y en Palestina, revolución y contrarrevolución se han visto la cara frente a frente. Los carniceros imperialistas preparan nuevos y más sangrientos golpes contrarrevolucionarios contra los trabajadores y los pueblos oprimidos del mundo. Se alistan para masacrar al pueblo iraquí, y para terminar de aplastar así la grandiosa revolución palestina.
Cuando se vuelve aguda la necesidad de un partido mundial de la revolución socialista, los oportunistas que usurparon las banderas del trotskismo han lanzado una santa cruzada para liquidar la IV Internacional y no dejar piedra sobre piedra de su teoría, su estrategia y su programa. Hacen partidos únicos con el stalinismo en Inglaterra, en Portugal, en Italia, en Turquía, en los países del Asia Central y de Medio Oriente. Para no quedarse atrás, hoy en Argentina el PTS les propone al MAS y al PO un partido único, en el que también estén los stalinistas del Bloque Piquetero. Todos borran el río de sangre que separa reforma de revolución, y se arrodillan ante esa cueva de traidores del Foro Social Mundial.
Camaradas, mientras nosotros estamos reunidos aquí, en este acto internacionalista, a pocas cuadras, en la facultad de Ciencias Sociales, ese Foro Social Mundial está realizando su reunión en Argentina. Como no podía ser de otra manera, son convocantes del mismo el MAS –escondido bajo el nombre de revista Herramienta-, el MST –también camuflado como revista Correspondencia Internacional-, Luis Zamora a través de su candidato a ministro de Economía, el ex altamirista Claudio Katz hoy representante del jefe de los renegados del trotskismo, Alain Kivine. ¡Ese Foro es la verdadera “internacional” de los renegados del trotskismo! ¡Por eso quieren terminar de liquidar la IV Internacional!
Pero en estas condiciones de crisis, guerras, revolución y contrarrevolución, vive y resurgirá el bolchevismo. Como decía el camarada León Trotsky: “Hay muchos más reformistas que revolucionarios en el planeta. Muchos más adaptados que irreductibles. Se necesitan épocas excepcionales en la historia para que los revolucionarios salgan de su aislamiento y para que los reformistas hagan el papel de peces sacados afuera del agua”.
Por eso, en este acto en hommenaje a León Trotsky, los trotskistas
queremos gritar a viva voz que el programa y la estrategia
de la IV Internacional pasaron la prueba de la historia y
están más vigentes que nunca. Que la IV Internacional vive
en las fuerzas sanas del trotskismo que se niegan a ir tras los
pasos de los liquidacionistas. Que los revolucionarios
irreductibles existimos: estamos en Chile y en Argentina;
son los camaradas de Lucha Marxista de Perú que enfrentan
al gobierno cipayo de Toledo y a los stalinistas y burócratas
sindicales que lo sostienen. Son los compañeros de En Defensa
del Marxismo de España que enfrentan a su propia burguesía
imperialista en defensa de la revolución argentina. Son
los camaradas japoneses y los heroicos Zengakuren que pusieron
su carne y su sangre en la defensa de la nación afgana atacada,
enfrentando a la burguesía imperialista japonesa, a la
socialdemocracia y al stalinismo. Son los camaradas rumanos
que levantan las banderas del trotskismo en la Rumania entregada
a la restauración capitalista por el stalinismo. Son los
compañeros norteamericanos que se ubican en la trinchera
de la clase obrera palestina contra el propio imperialismo
yanqui y su gendarme sionista.
Somos todos los que, en un camino tortuoso, en lucha viva de tendencias, fracciones, grupos, buscamos denodada y apasionadamente recuperar la continuidad de la IV Internacional, y un camino revolucionario para volver a ponerla de pie. Porque, como decía Lenin, la historia del bolchevismo es la historia de la lucha de sus tendencias y fracciones.
¡Allí están los irreductibles! El día que nos reagrupemos internacionalmente alrededor de lecciones revolucionarias y golpeemos la mesa al grito de ¡Fuera los liquidacionistas de la IV Internacional! ¡Viva la IV Internacional!, no les quepa la menor duda, compañeros, que miles de obreros y jóvenes revolucionarios en todo el planeta se pondrán de pie, abrazarán las banderas de la IV Internacional, y dedicarán su fuerza y su vida a la lucha por regenerarla y refundarla, para devolverle al proletariado mundial, bajo estas condiciones convulsivas, su dirección histórica.
Por
eso, camaradas, hoy más que nunca decimos: la IV Internacional
está viva. ¡Viva León Trotsky!
Comité Organizador
del Trotskismo Principista (Cuarta Internacional)