8
de Noviembre de 2002
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Democracia
de los trabajadores
¡en lucha!
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Jornada obrera de reflexión y lucha |
"Poner todos el hombro para que surjan organizaciones
de lucha revolucionaria de las masas"
He escuchado, atentamente,
los innumerables aportes que hicieron compañeros de otras
organizaciones, la experiencia de lucha de los que estamos
aquí. Creo que el gran problema es que los trabajadores ansían
la unidad para luchar y no entienden porque esta no se da.
Porque ¿qué obrero no quiere la unidad para luchar, compañeros?
¿qué diferencia hay entre un desocupado que lleva el chaleco
de la CCC, de Barrios de Pie, del Polo Obrero, de la FTC, de la
Aníbal Verón? ¿Acaso cobran lecops distintos? ¡Si todos se
cagan de hambre igual!
El problema, compañeros,
es que, aparentemente, no hay nada que los separe. Sin embargo,
Buenos Aires se parece cada vez más a un circo loco: las distintas
marchas pasan y se cruzan en las esquinas. Van los del subte
a la legislatura por un lado y los matan a palos, van los desocupados
de la FTC a La Plata, por otro lado sale el MUP y rodea el Ministerio
de Acción Social para pedirle los bolsones de comida porque
los pibes se mueren en el barrio, ¡es así! Al mismo tiempo que
salen los estatales de Paraná y los reprimen, los obreros
de Zanón están rodeados por los carneros. Entonces compañeros
¿saben cómo nos están cagando? ¡Están dividiendo todas las
luchas!
Por eso compañeros
la premisa que queremos destacar en primer lugar es que si
hubiera una Asamblea obrera, sin
cordones de seguridad, con libre
posibilidad de expresarse para todos los compañeros,
sean de la corriente y de la fracción obrera que fueran, el grito
sería “¡Abajo la burocracia sindical y trabajo para todos!”.
Eso pasó en la primera y en la segunda asamblea piquetera.
Fue así. ¡Y nunca más se convocó a una reunión unitaria del
movimiento de desocupados! ¡Nos dividieron! Nos llevaron
a transformar el carácter con el que surgió el verdadero movimiento
piquetero.
Porque es mentira
que el movimiento piquetero en la Argentina surgió haciendo
marchas a los ministerios de Acción Social. El movimiento
piquetero en la Argentina surgió en el año 95, de forma ingenua,
inexperta, pero honesta, en Neuquén. Se organizaron coordinadoras
con delegados de todos los barrios, y fueron a la casa del
gobierno a pedir trabajo digno. Por dirigir y ser parte de
esa lucha estuvieron presos los compañeros Christensen,
Panario, y Basilio Estrada.
Después vinieron
los piqueteros de Cutral-Có, que terminaron, después del primer
Cutralcazo, negociando Planes Trabajar y algunos negocitos
con el sapagismo. Y de las entrañas de ese movimiento en Cutral-Có
surgieron los “fogoneros”, que se cambiaban el nombre porque
ellos no transaban por miserias, querían trabajo digno y genuino.
Y después vinieron los compañeros de Tartagal, y de Mosconi,
y de Jujuy. ¡Esa es la verdad! La verdad son los piqueteros
de General San Martín uniendo a los desocupados de todos
los pueblos, diciendo “¡queremos trabajo digno para todos!”.
En el segundo Tartagalazo, los piqueteros reclamaban “¡Tres
pesos con cincuenta la hora para los obreros de la construcción!”.
Querían que los obreros que construían el Hospital, ganen tres
pesos y medio la hora, y no cincuenta centavos. Y querían
tres pesos y medio, también para ellos.
Es que a los obreros
les roban el trabajo, les roban el salario, ¡pero lo peor que
les pueden robar, es la lucha! Y eso es lo que ha pasado acá.
¿O acaso muchos de estos dirigentes piqueteros no tienen
instalado salas con computadoras, con secretarias, en el
ministerio de Acción Social, en La Plata y en los municipios...
¿no es así? No es por eso que luchó y murió Aníbal Verón, ni surgieron
los mártires obreros.
Reflexionar sobre quiénes
son
los aliados de los trabajadores,
y quiénes son sus enemigos
Compañeros ¿cuál
fue el logro más grande de la burguesía? Separar las filas
obreras. Entre la crisis económica y la desocupación, separaron
al trabajador ocupado del trabajador desocupado. Por eso,
lo más difícil, ¿saben lo que es, compañeros?: reconocer
a los enemigos que tenemos adentro, en nuestras filas. Porque
el enemigo de afuera es fácilmente reconocible. Todos saben
que la policía pega, que Hadad es un fascista y que el gobierno
de Duhalde es un canalla. Pero el problema más graves son
los enemigos que tenemos adentro. Esos que no se ven. Esos que
hablan nuestro lenguaje, pero atrás cobran doble sueldo. Porque
la patronal es fuerte, no porque sean vivos e inteligentes.
El gobierno se mantiene, compañeros, no porque esté sostenido
en amplias capas de las masas. ¿Saben cómo se sostienen este
sistema y este régimen, compañeros? Porque están comprando
a capas de los luchadores para que los ayuden a sostener sus
ganancias. Sin el apoyo de los burócratas sindicales, de
los reformistas que dividen al movimiento de desocupados,
para tenerlos como mendigos, el gobierno de Duhalde no dura
un día, compañeros. ¡Esa es la verdad!
Por eso lo primero
que tenemos que pensar, en primer lugar es quiénes son los enemigos
de adentro, los que impiden la unidad que se dio espontáneamente
el 13, el 19 y el 20 de diciembre.
Entonces, la primera conclusión, compañeros, es
que tenemos que reflexionar quiénes son nuestros aliados,
y quiénes son nuestros enemigos. Y para eso hay un test en
las organizaciones obreras. A nosotros se nos ocurrió en
Neuquén, siguiendo la continuidad de la experiencia de los
compañeros piqueteros del 95, y de los que planteaban los
21 puntos de los piqueteros del norte de Salta: que los delegados
de los desocupados tenían que ser rotativos; que los dirigente
del movimiento de desocupados tenían que vivir con un Plan
Trabajar. Se nos ocurrió decir lo mismo que le decimos en los
sindicatos a los burócratas -que tienen fortunas, mientras
los trabajadores están cagándose de hambre. Les decimos:
vuelvan a laburar, atorrantes. Confiamos en todos, pero mucho
mejor que confiar es que los delegados sean rotativos y los
podamos poner y sacar votando en asamblea, con democracia
directa. Y por decir esto fuimos brutalmente atacados en
Neuquén y luego 150 matones del PO lo molieron a palos al compañero
Pico Muzzio, lo entregaron a la policía y a la justicia burguesa.
Todo lo que conseguimos
los trabajadores como
conquistas parciales en el curso de la lucha,
si no terminamos de tomar
el poder, se vuelven en contra
Yo discrepo cuando
se dice “yo no peleo por planes trabajar”. Opino que en el año
95, acá están los compañeros de Neuquen y me pueden corregir
si me equivoco, ¡no había Planes Trabajar, ni siquiera bolsones
de comida!. ¿Qué ha pasado, compañeros? Los capitalistas
y su gobierno han tenido que largar limosnas, ¡largar pequeñas
concesiones para no perder todo! Para conseguir los Planes Trabajar de hoy, compañeros, tuvo
que haber muertos, luchas terribles durante años. El problema
¿cuál es? Y aquí viene la segunda
reflexión: todo lo que conseguimos los trabajadores como
conquistas parciales en el curso de la lucha, si no terminamos
de tomar el poder, se vuelven en contra. Conseguimos los
Planes Trabajar, y ahora los usan para dividirnos de los trabajadores
ocupados; nos usan a los desocupados para hundir el salario
de los ocupados. Nos tienen peleando para ver que comemos
todos los días, y no nos dejan luchar por trabajo genuino.
Conseguimos fábricas, y las ponemos a producir, como hacen
en la Clínica Junín o en Brukman, y después los legisladores
dicen: “O se transforman en cooperativas, o les mandamos
la policía”, y obligan a los obreros -que demostraron que son
ellos los que pueden hacer seguir funcionando la fábrica-
a que paguen ellos la crisis de los capitalistas, y que con su salario y con
más trabajo esclavo, las puedan seguir manteniendo.
Es decir ¿qué hacen
los patrones y sus gobiernos? Siempre transforman lo poco
que dan, lo poco que es un pequeño triunfo táctico de los luchadores,
lo transforman en nuestra derrota estratégica. Ese es el
drama que estamos padeciendo.
Nosotros ¿qué les
decimos a los trabajadores desocupados?: “¡Vamos, vamos!
¡Agarren los Planes Trabajar! ¡Más bolsones, más planes!, ¡pero
para comer todos los días y poder luchar mejor!”. Porque, compañeros,
la tercera cuestión que tenemos que reflexionar es: ¿por qué
tenemos que pedir lo mínimo, si producimos TODO? ¿Por qué?
¡Si para conseguir los Planes Trabajar tuvimos que luchar
por todo, quemar ciudades enteras, como en el Santiagueñazo!
La única manera de que
los trabajadores consigan
la más mínima conquista es luchando por todo
Si para conseguir
Planes Trabajar de miserables 150 pesos tuvimos que hacer
levantamientos, dejamos muertos en las rutas... ¿qué tercera
lección tenemos que sacar? Que solamente
luchando por todo se consigue lo mínimo. El que quiere
conseguir lo mínimo, y no amenaza a los explotadores con
que les va a sacar todo, no consigue lo mínimo. Vos a los patrones
tenés que arrodillarlos, tenés que decirles “Te voy a sacar
la fábrica, te voy a sacar los campos, me voy a quedar con tus
bancos, porque todo eso es mío”... y vas a ver cómo largan Planes
Trabajar de 150 pesos. La forma de mejor negociar lo mínimo,
para comer todos los días, no es bajarse los pantalones y
rebajar el programa, y las demandas de la clase obrera. La
clave para conseguir estar mejor todos los días, es pelear
todos los días por atacarles su propiedad, sus ganancias, sus
riquezas que se han robado. Sólo así conseguimos lo mínimo,
y vamos a poder conseguir muchas más conquistas, hasta que
madure la organización obrera capaz de hacerse del poder.
La clase obrera argentina
no tiene la dirección que se merece
Cuarta lección que
queremos reflexionar, compañeros. Muchos compañeros de
otras corrientes han dicho que hay un problema de dirección
de la clase obrera. Nosotros opinamos que el drama más grande
que tiene la clase obrera, efectivamente, es que no tiene
una dirección a la altura de la pelea que tiene que dar. La
clase obrera argentina no tiene la dirección que se merece.
Porque la clase obrera no merece esta dirección que la
pone de rodillas todos los días.
Entonces, compañeros,
sabemos que hay una brutal crisis de dirección. Nosotros nos
consideramos pequeños núcleos revolucionarios. Estamos
enfrentados y peleados entre todos, somos totalmente impotentes.
La clase obrera ha entrado en los grandes combates sin un estado
mayor a la altura de la pelea que tenía que dar. Y por las catástrofes
anteriores que todos nos mandamos no
llegamos a tiempo para poner en pie un estado mayor revolucionario
que le evite tantos sacrificios a la clase obrera.
Pero sí hay algo
que podemos hacer, para “llegar a tiempo”, compañeros. ¿Saben
qué es? Si bien no hay una dirección revolucionaria, sí podemos todos poner el hombro para que surjan organizaciones
de lucha revolucionaria de las masas. Eso sí lo podemos hacer.
Podemos luchar
juntos, porque no hay nada que impida luchar por unir a los
trabajadores de Lavalan, de Brukman, de Zanón, de la Baskonia
y de las más de cien fábricas puestas a producir por sus trabajadores,
que hoy están divididos en tres Encuentros distintos. Unos
con la CCC y la CTA, otros con el PTS, otros con el Polo Obrero.
Nosotros les decimos: ¡Sigan con sus “encuentros”, señores
de la CCC, del PTS, del Polo Obrero! Pero ¿cuándo vamos a juntar
a un obrero de cada una de “sus” fábricas en una reunión de cien
delegados que digan “Si
nos tocan a uno, nos tocan a todos”? ¿Qué impide que se haga
eso? Porque están dividiendo a los obreros que dejan todo,
fábrica a fábrica. ¿Y qué compañero de Brukman, de Zanón,
de la Baskonia, estaría en contra de unir sus luchas? ¿qué compañero
desocupado de un piquete, o de una fábrica tomada, no estaría
de acuerdo en juntarse con luchadores del Turbio, del subterráneo,
en una organización de lucha común?
Los trabajadores estamos
mal
porque no hemos logrado
poner
en pie organizaciones
de todas
las masas que están en lucha.
La clase obrera
ya dio los embriones de esos organismos de lucha. Lo que ha
pasado es que cuando surgieron, ¡la izquierda los pulverizó!
Les dijo: “no sigan el camino de unificarse ni de centralizarse”,
les ató las manos, los dividió, porque todos quisieron carguitos
para repartir planes trabajar. Es la izquierda de 25 años
de democracia burguesa, que se preparó para ser parte de
este régimen y no para demolerlo.
Nosotros no somos
dirección de nada, queremos y llamamos a poner el hombro
a que surjan organismos de autodeterminación de las masas,
eso sí lo podemos lograr. Los compañeros de la FTC llaman a
un encuentro y firman decenas y decenas de organizaciones
obreras representativas. Yo digo, sigamos toda la izquierda
con nuestras diferencias discutiendo, pero, ¿qué pasaría
si se convoca a un congreso en el Luna Park con un delegado
cada 100 de todas las organizaciones de lucha que hay en el
país, de la CTD Aníbal Verón que ya puso dos mártires como Santillán
y Kostequi, de las fábricas ocupadas, de los trabajadores
de subterráneos, del Turbio, en fin, de todas las organizaciones
arrebatadas a la burocracia?, ¿qué pasaría por ejemplo si
el Dr. Zamora que dice "que se vayan todos" dice “yo
renuncio al parlamento y voy a ese parlamento obrero”?, ¿qué
pasaría si Altamira en lugar de decir "vengan a la Legislatura
a suplicar leyes para estar mejor" y donde siempre les
rompen la cabeza, diría "yo también renuncio y vamos
todos a ese congreso obrero”?. Surgiría una institución reconocida
por todos los que están en lucha, con altísima autoridad.
Estamos mal porque no hemos
logrado poner en pie organizaciones de todas las masas que
están en lucha. Porque esa institución, si surge compañeros,
tendría un millón de veces mas prestigio que el parlamento.
Pregunto, ¿quién tendría más autoridad ante las masas? ¿ese
parlamento obrero reunido por todas las organizaciones
de lucha o el parlamento donde está el PJ, la UCR y todos los
bandidos del rapiñaje de la nación?
Digo esto porque
los enemigos de la clase saben lo que pasaría, los que no la
quieren hacer ¡también saben lo que pasaría! Porque surgiría
un organismo de doble poder, de autoorganización de las
masas, que empezaría a tomar resoluciones para ser cumplidas
por toda la población, podría llamar a los soldados rasos
a destituir la casta de oficiales genocidas y subordinarse a los comités
de seguridad obreros y populares. Se pondría en cuestión el problema
del poder.
Que esta asamblea vote
llamar a participar en el congreso nacional de la FTC
¿Y qué quiere decir
una Jornada de reflexión contra la reforma? Contra la reforma
quiere decir que nos hablan de socialismo, nos hablan de gobierno
de los trabajadores pero se niegan a luchar por poner en pie
organismos de doble poder armado de los trabajadores. El
que no levanta la lucha por poner en pie esos organismos de
doble poder de los trabajadores no quiere ni el socialismo,
ni el gobierno de los trabajadores; lo único que quieren es
administrar la miseria de la clase productora de este país.
Al servicio de eso está nuestra lucha. Pero digo más, podemos
hacer algo más para lograr esto. Ustedes van a decir: "pero
somos muy poquitos los que estamos acá". Sí, pero yo opino
que somos muchos más los que pensamos igual. Por ejemplo, hemos
leído una convocatoria de la FTC a un encuentro para poner
en pie una tendencia obrera, anticapitalista y antiburocrática.
Dicen que tienen tres puntos: democracia directa, trabajo
para todos y lucha contra la burocracia. Compañeros hay
otras cosa que también podemos hacer, sin ningún sectarismo,
por esos tres puntos, si significa agrupar a 1000, 2000 obreros
de vanguardia que vayan a luchar directamente por la democracia
directa, por trabajo genuino, etc.. Voy a proponer que esta
asamblea vote llamar a participar en el congreso nacional
de la FTC, porque lo que sí podemos hacer es unir a los obreros
combativos de todas las fuerzas que buscamos ciegamente
y a los topetazos un camino revolucionario. Y esa va a ser
nuestra moción. Participar abiertamente de esa conferencia
para discutir con otros luchadores que no están acá y que son
tan luchadores como nosotros.
Compañeros, hay
muchas cosas por hacer, reagrupar a los obreros luchadores,
luchar por poner en pie organismos de doble poder, decir a
la clase obrera quienes son sus aliados y quienes son sus enemigos.
Y esto no es poca cosa, porque este programa en estas manos
puede ser fuerza de miles en los próximos combates. Porque,
¿qué es lo que estamos preparando?, ¿por qué es tan importante
esta jornada de reflexión u otros encuentros en donde los
obreros y luchadores queremos confluir? Porque hubo un embate
de masas el 20 de diciembre, y acá hay un peligro: que cuando
esto estalle más, millones de trabajadores crean que van
a poder reproducir el 19 y el 20 de diciembre de nuevo, de
forma espontánea, como lo hicieron antes. Pero la burguesía
ya aprendió del 19 y 20 de diciembre y nos está esperando.
Nos van a estar esperando como ya nos esperaron en Puente
Avellaneda y nos mataron a tiros, como nos esperaron en
Jujuy y reventaron y persiguieron casa por casa, encarcelando
a ciento cincuenta luchadores aunque sean de la CCC, para
domesticar a los trabajadores. Ya están preparados: nos
persiguen, nos empiezan a pegar en Zanon con los rompehuelgas,
ya están viendo cómo pegan cinco o seis golpes. ¿Qué están
haciendo? Pegan en Avellaneda para que pidamos Planes Trabajar
y no luchemos por trabajo genuino, revientan en Jujuy para
que nos vayamos a los planes de jefa y jefe de hogar y nos domestiquemos,
pegan para que tengan fuerza y nos traicionen los que nos dirigen,
pegan para que agachemos la cabeza y digamos a todo que sí.
(...)
Por eso compañeros,
se trata de reflexionar porque ¿saben cuál es el problema
que tiene la clase obrera?: que necesitamos un programa y
una estrategia para triunfar, porque hasta ahora nos hemos
comido todas derrotas. Llegó la hora compañeros de que reflexionemos,
de que pensemos en qué momento estamos de la lucha y que veamos
en común qué resoluciones tomamos.•