8
de Noviembre de 2002
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Democracia
de los trabajadores
¡en lucha!
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Jornada obrera de reflexión y lucha |
Jorgue
Guidobono, de la Liga Socialista Revolucionaria
"Hay que discutir cómo organizamos a millones
para una movilización
extraparlamentaria para echar
al gobierno, al parlamento, a la suprema corte y
a todas las instituciones"
Primero
me presento, soy Jorge
Guidobono de la Liga
Socialista Revolucionaria y agradezco
un elogio inmerecido que ha hecho el compañero
Piquito, a la actitud nuestra en relación con
la agresión estaliniana del PO sobre Democracia
Obrera. Nosotros no hicimos nada importante,
hicimos lo que teníamos que hacer, que es como
respirar. Al mismo tiempo como más tarde tengo
otra reunión, no quería irme sin transmitirles
algunas ideas muy someras que tiene la LSR.
Coincidimos
en un punto muy grueso: cambió el mundo. Se va al
militarismo, a la guerra, a la barbarie, frente
a lo cual Afganistán es nada, Palestina es nada.
Se va a las cosas más horrorosas que ninguno de
nosotros, ni los más viejos conocimos nunca.
Porque estamos viviendo la agonía mortal del
capitalismo. Lo que Trotsky dijo al inicio del
Programa de Transición demoró un tiempo más,
pero en términos históricos es nada, 40, 50 años
más es nada; y hoy estamos viviendo eso. Estamos
viviendo una sociedad que no es capaz de darle
de comer a los esclavos modernos. (...) Estamos
viviendo el agotamiento estructural del capitalismo
y estamos viviendo la imposibilidad histórica
del reformismo. Porque hace pocos años Tony Blair,
Schroeder, en países ricos, no en América Latina
o África, sino en países imperialistas muy ricos
y poderosos, crearon expectativas, y hoy están
donde están. El nivel de polarización social
en Gran Bretaña o en Alemania es mucho mayor que
cuando subieron ellos y hay casi 10 millones de
desocupados en Alemania, que es “la locomotora”
de Europa.
Estamos
viviendo un mundo en el cual nada tiene sentido.
La gente de mi edad en Estados Unidos tiene que
ahorrar, pero tiene que ahorrar para comprarse
un fierro para pegarse un tiro porque no va a
tener ni jubilación, ni futuro, ni nada, porque
quebró todo. La Argentina y América Latina
son parte de eso. Casi seguro tengo la misma caracterización
que tienen los compañeros acerca de Chávez, de
Lula, de Lucio Gutiérrez, de Evo Morales, etc.,
pero todo eso también quiere decir que América
Latina está cambiando, es muy evidente. Lula
es “la viuda de Gardel”, perdía siempre, ¿y que
pasa ahora?, algo cambió, que no es exactamente
lo que dice el PO (que todo lo que toca –o de lo
que habla–, lo pudre). El PO dice que todo el empresariado
está a favor de Lula, es mentira, el 81% de los
empresariados está en contra. ¿Por qué? Seguro
que un sector está a favor del frente popular,
pero es un último recurso y si Lula no logra
controlarlo, Brasil es un país medio complicado
–no es la Argentina o Uruguay con un proletariado
viejo, sino que es todo muy nuevo– y bueno, el
grueso de la burguesía lo trata de atenazar.
Y
acá en la Argentina, estamos discutiendo absurdos.
La izquierda está dividida entre participar
o boicotear las elecciones, lo cual es como optar
entre salir caminando a la Luna, o decir “mejor
me voy a Marte”. Porque ni se sabe si va a haber
elecciones, ni se sabe para qué, ni se sabe cuándo,
ni se sabe nada; y más bien en lo fundamental lo
que está avanzando no es el proceso electoral
(que está hecho mierda; porque en realidad la
interna del PJ va a tener más muertos que la batalla
de Caseros y no se sabe qué va a pasar) (...).
A
mí me parece que en encuentros como éste, de luchadores
obreros, revolucionarios, tenemos que tratar
de despejar los problemas. A nosotros nos parece
que el gran problema no es discutir, por lo menos
en los dos o tres próximos meses qué vamos a hacer
en las elecciones –si boicot, o no boicot– sino
cómo organizamos a millones para una movilización
extraparlamentaria para echar al gobierno,
al parlamento, a la suprema corte y a todas las
instituciones.
Y
no tenemos grandes organizaciones que sean la
palanca para eso, pero al mismo tiempo, no hay
solución para decenas de millones si no nos jugamos
en esa perspectiva, inventando las palancas
que sean necesarias para echarlos a patadas en
la lucha callejera, dura sí, si en diciembre
hubo 30 muertos es posible que haya muchos más,
pero hay miles y miles que están muriendo de hambre
y desnutrición y hay que terminar con eso poniendo
el cuerpo. (…)
La
realidad dio hasta donde dio, y en un sentido
se ha planteado en blanco y negro, el plan electoral
del gobierno como mínimo está en una crisis descomunal
y es completamente equivocado que la izquierda
piense que esto se va a resolver con democracia.
La ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires,
si uno quisiera pintarlos de un color, sería azul,
hay policías por todos lados, se mata normalmente.
Hace pocos días se hizo un acto en homenaje a
este chico Ezequiel que tiraron al Riachuelo
y le dijeron “aprendé a nadar”. Y en la escuela,
sólo en la escuela de ese chico, hubo 17 chicos
asesinados por la policía. Ese es el país que hay,
ése es el país que la pequeña burguesía no quiere
ver porque le tiene miedo, pánico. Y hay mil ejemplos
más que todos conocemos.
Creo que
por un lado fracasa el plan electoral del gobierno
y, por otro lado, sin que la clase obrera y el pueblo
revienten al ejército, a la policía y al gobierno
y a todas las instituciones, no hay posibilidad
de democracia. Este es un régimen que está en
descomposición absoluta, y la democracia es
parte de la riqueza cuando tienen mucha plata
para repartir y gente de clase media para tener
la panza llena y la cabeza vacía. Entonces, creo
que tenemos que ser conscientes de dos cosas, se
abren –no en un sentido histórico, sino en un
corto o mediano plazo– dos grandes alternativas
que son revolución y contrarrevolución, en el
terreno social y al nivel de masas. En segundo
plano tenemos un problema muy grande, que es que
la organización de los revolucionarios –bajo
la forma que sea–, que está infinitamente por
detrás de la necesidad histórica de la hora.
Necesitaríamos un gran partido, una gran organización,
una gran federación, una gran coordinación. Veamos
en qué estamos de acuerdo en las cuestiones de
fondo y sigamos discutiendo todo lo demás.
He
leído con mucho interés las propuestas que ustedes
hacen, las vamos a procesar en nuestra organización.
Pero necesitamos impulsar un poder alternativo
del movimiento obrero y de masas y necesitamos
impulsar una coordinación y una organización
de los revolucionarios socialistas, internacionalistas
y proletarios que nos permita avanzar a zancadas
el inmenso trecho que nos queda por recorrer.
Gracias, compañeros.