25 de Julio de 2002 - Democracia Obrera |
El Partido Obrero publica en Prensa
Obrera nro. 762 del 18/07/02 una declaración del Polo Obrero de
Neuquén, firmado por Jorge Mora en representación de dicha organización.
En dicha declaración, cuyo eje es una polémica con el PTS, el
PO hace pública su conformidad y avala totalmente que una patota
conformada por un puntero del Movimiento Popular Neuquino
(MPN) y seis matones a sueldo, agredió a trompadas
al compañero Reynaldo Guevara, conocido luchador obrero
del Comahue contra la burocracia sindical, y dirigente nacional
de Democracia Obrera, y que como tal encabeza la agrupación
opositora de obreros de la construcción, “Pollo Flores" (ver
nota).
En medio de su
pelea de aparatos con el PTS, el PO vuelve a acusar a Democracia
Obrera de ser un grupo de provocadores cuando sostiene que en
la Asamblea del Bloque Piquetero del 16 y 17 de febrero de este
año, “El PTS y el MCO (Movimiento por la
Coordinación Obrera, N. de R.)
también se montaron en la provocación
del grupo denominado "Democracia Obrera", que no
eran convocantes y tenían como único objetivo romper la Asamblea.
Con criterio democrático, la Asamblea votó que esos militantes
sin ninguna representación no hicieran uso de la palabra en
detrimento de las organizaciones que habían trabajado para
lograr la Asamblea y venían con mandatos, motivos que no fueron
tenidos en cuenta por el PTS, quien de todas formas sostuvo que
era antidemocrático”.
“Sin embargo, por "las vueltas que tiene la
vida", en la movilización que realizamos en Neuquén contra
el asesinato de los compañeros en el Puente Pueyrredón, activistas
del MTD y del PTS golpearon a
puños y echaron de la movilización
a estos provocadores porque habían criticado en el periódico
de "Democracia Obrera" a los delegados del MTD y a Godoy,
del Sindicato Ceramista”. Y termina planteándoles que
“Luego de vivir en carne propia las provocaciones, el PTS debiera
reconocer que la Asamblea Piquetera en esto también tuvo razón...”
(destacados nuestros).
Por su parte
el PTS, que ha sido mencionado tanto por el PO, que los coloca
directamente dentro del grupo de agresores, como por la compañera
Guillermina Sandoval (fundadora de la primera Coordinadora
de Desocupados de Neuquén en 1995) que denuncia que durante la
agresión a nuestro compañero en Neuquén, un dirigente nacional
del PTS alentaba a los agresores (ver carta),
todavía no se ha pronunciado públicamente sobre esta salvaje
agresión a Democracia Obrera. La dirección nacional del PTS debe
pronunciarse públicamente sobre cuál es su posición alrededor
de estas graves denuncias realizadas.
Estas afirmaciones
del PO que citamos, saludando y aplaudiendo la agresión a Democracia
Obrera, demuestran blanco sobre negro que su “criterio democrático” es el mismo de Lorenzo Miguel y la
burocracia sindical: todo aquel que formula una crítica es un
“provocador” al que hay que silenciar a los golpes. Su “criterio
democrático” es el mismo del stalinismo que encarcelaba, deportaba
a campos de concentración, torturaba y asesinaba a los “opositores”
–y en particular a los trotskistas- cuando tenía en sus manos
el control del estado en la ex URSS. En definitiva, la “gran
homogeneidad política” que alcanzó el PO con el stalinismo
en el Bloque Piquetero Nacional y de la que tanto se ufana, consiste
en destruir la democracia directa de las masas en lucha y en pegarle
a los trotskistas.
Es que por "las vueltas que tiene la vida”,
el PO hoy forma parte de la nueva burocracia sindical del movimiento
de trabajadores desocupados, que maneja a su antojo miles
de planes trabajar sin ningún tipo de control por parte de la base.
Por eso para el PO, al igual que los burócratas como D’ Elía y Alderete,
todo aquel que mantiene una diferencia política es un “provocador”,
todo aquel que se atreve a manifestar una crítica política debe
ser acallado a golpes. Por eso el “criterio democrático” de la
supuesta “Asamblea” Piquetera del 16 y 17 de febrero que reivindica
el PO fue montar, junto a los stalinistas, un aparato de seguridad
de matones armados para echar a punta de pistola a delegados
que concurrieron con mandatos de base como fue el caso de Walter
Montoya, delegado docente del SUTEBA La Matanza, a piqueteros
de Mosconi que se oponían a la política capituladora a las
Pymes y la Iglesia del Hippie Fernández, miembro de la mesa convocante
del Bloque Piquetero y hoy funcionario de la intendencia de
General Mosconi, en manos del intendente Karanicola, el ex
funcionario de la dictadura genocida. Que la “Asamblea” Piquetera
no fue tal, sino que en realidad fue una reunión totalmente antidemocrática,
arreglada de antemano por las organizaciones de la ”Mesa convocante”,
donde solo podían hablar los que tenían el “permiso” de antemano
de la Mesa, quedó demostrado en que no solo impidieron el uso
de la palabra a los miembros de Democracia Obrera, sino que también
le prohibieron hablar a decenas de delegados obreros y de las
asambleas populares, demostrando cuál es el
“criterio democrático” del PO y los stalinistas en el Bloque
Piquetero Nacional: destruir la democracia directa de las masas
en lucha.
El PO pretende
justificar su aval y complacencia ante la agresión sufrida por
Democracia Obrera en Neuquén acusándonos de ser “provocadores” que “habían
criticado en el periódico de "Democracia Obrera" a los
delegados del MTD y a Godoy, del Sindicato Ceramista”. Queda
claro entonces que para el
PO está prohibido criticar, todo el que lo hace es un “provocador”
al que hay que callar a golpes, al mejor estilo de la burocracia
sindical miguelista y del stalinismo.
Desde Democracia
Obrera hemos criticado políticamente a Godoy, dirigente
del SOECN y del PTS en las páginas de nuestro periódico, y lo seguiremos
haciendo cada vez que tengamos diferencias políticas. Pero
eso no impidió que defendiéramos al SOECN y a los trabajadores
ceramistas de Zanón o a los compañeros del MTD de Neuquén ante
las provocaciones del estado burgués de las que fueron objeto
(ver nota). Tampoco impidió que compañeros de Democracia Obrera
defendiéramos a militantes del PTS cuando fueron agredidos
físicamente por la burocracia sindical moyanista durante
un acto en Congreso. No hacíamos más que mantenernos en los principios
de clase que establecen que se defiende a toda organización
obrera ante un ataque del estado burgués y sus agentes por más
diferencias políticas que se tengan con la organización obrera
agredida.
Lo que ninguno de estos políticos del régimen, al estilo de Altamira y compañía pueden explicar, es por qué un pequeño grupo como el nuestro, al que se nos dice “sectarios”, que “no tenemos ninguna relación con las masas”, despierta tanto odio en corrientes tan “poderosas”, tan “profundamente implantadas”, que dicen, tan seguras de sí mismas, estar preparándose para “tomar el poder”. No se entiende, en última instancia, por qué a estos señores los puede molestar tanto Democracia Obrera, si están tan firmes y sólidos en sus convicciones, en que sus propuestas son las mejores para la clase obrera, para que ésta avance, se organice y triunfe contra sus enemigos.
Nosotros aclaramos
que comprendemos muy bien este ensañamiento de los renegados
del marxismo revolucionario. Ellos saben perfectamente que
en realidad el ataque a nosotros es un escarmiento a su propia
base, a los miles de obreros de vanguardia que influencian. Porque,
¿qué obrero honesto, desocupado, no ansía la unidad de todo
el movimiento de desocupados nacional para organizar una
gran lucha decisiva? ¿Qué trabajador honesto y avanzado no
hubiera impulsado con enorme abnegación el llamamiento a un
gran congreso de delegados de las fábricas en lucha, los desocupados,
las asambleas populares, llamado por la Aníbal Verón ante la
masacre de Avellaneda, si este hubiera sido convocado? ¿Qué
obrero desocupado no se ha percatado que para dar cualquier
lucha decisiva contra el estado y su banda de hombres armados
que los mata y reprime, debe poner en pie comités de autodefensa?
¿Qué obrero de base de cualquiera de las fábricas gestionadas
por los trabajadores que ha dejado sus salarios atrasados y
cobra salteado para mantener produciéndola, no desea controlar
todo lo que se produce y cómo se distribuye todo lo que se gana,
en asambleas democráticas? ¿Qué luchador de una asamblea popular
no está asqueado de estos aparatos que quieren asfixiar la autoorganización
de los mismos, para subordinarlos a sus políticas divisionistas?
¿Qué activista perspicaz no ha comprendido que el verso de que
con la Asamblea Constituyente se resuelven todos los problemas,
“se van todos y se consigue todo”, es otro verso de los políticos
de la izquierda del régimen? ¿Qué luchador obrero y popular no
añora organizar en un gran congreso obrero y popular el boicot
a las elecciones y caminar hacia un nuevo 20 de diciembre?
Digamos la verdad.
El escarmiento que intentan darle a Democracia Obrera los punteros del MPN y los políticos
de la izquierda del régimen, persigue el objetivo de disciplinar
a su propia base, que aspira y siente como sentimos cada vez
más los revolucionarios.
Por ello, corrientes
tan “poderosas” se complotan y llaman a unirse para enfrentar
juntos... a los “provocadores” de un pequeño grupo de obreros
revolucionarios.
En este artículo
vergonzoso de estos amigos del régimen en que ha devenido el
PO, está la prueba: llaman al PTS a hacer un frente común donde
la prenda de unidad sea, no enfrentar a la patronal intransigentemente,
no desarrollar la más amplia unidad de acción para imponer un
nuevo 20 de diciembre triunfante, no un llamado a la unidad para
imponer comités de autodefensa para que no nos masacren más
como en Avellaneda, como ayer en Tartagal y Mosconi, como a
Víctor Choque y a Teresa Rodríguez: en boca del PO se ufanan de
que son los mismo porque juntos han golpeado a un pequeño grupo
de obreros revolucionarios.
Cuando en el
siglo XIX Marx y Engels escribían el Manifiesto Comunista, no
contaban más que con una centena de militantes, y lo hacían comenzando
por decir que “Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo”.
Y lo decían no porque hubiera millones de obreros bajo las banderas
del comunismo, sino porque, como la historia luego lo demostró,
escribían el programa que luego iban a tomar en sus manos destacamentos
enteros del proletariado que ya llevan más de un siglo y medio
de combate.
El programa
de nuestra pequeña corriente y la lucha decidida que está dando,
no es más que el programa que los fundadores de la IV Internacional
en 1938 pusieron en limpias banderas para que lo tome y lo haga
suyo el proletariado revolucionario. El fantasma que recorre
a las direcciones que se adaptan al régimen burgués y a las direcciones
traidoras, es el programa del trotskismo y de la IV Internacional
que han abandonado y liquidado para abrazarse al stalinismo.
En la gloriosa
revolución española, entre 1931 y 1939,
en los momentos más álgidos de la guerra civil, los trotskistas
y los amigos de los trotskistas, y los obreros revolucionarios
de vanguardia como los que se agrupaban en los comandos de Durruti,
que insistían en que para ganar la guerra había que expropiar
a los capitalistas y romper con los burgueses republicanos
del frente popular, fueron acusados de provocadores y calumniadores
por el stalinismo. El stalinismo denunciaba que los trotskistas
y los anarquistas de Durruti lo “criticaban” por sostener el
frente popular con la burguesía, que estrangulara la gloriosa
revolución española.
Stalin, que se
encaminaba a hacer en Francia el frente popular con Laval -
el gobierno de la burguesía imperialista francesa -, debía
demostrar y dar muestras de fe de su pasaje a las filas de la contrarrevolución
como sostenedores del orden burgués. Por “CRITICAR”, por plantear
políticas distintas, por denunciar a los que llamaban a apoyar
a la burguesía, fueron masacrados, desde atrás, por la espalda,
Andrés Nin, los militantes del POUM, Erwin Wolf de la IV Internacional,
y los obreros de los comandos de Durruti que estaban en la primera
línea de fuego en el combate contra Franco.
Y nuestra pequeña
corriente, también está y ha estado en la primera línea de fuego,
cuando fuimos atacados por el estado burgués y su prensa como
Clarín y La Nación que, a los cuatro vientos, manifestaban que
éramos los “instigadores” y los “ejecutores” del enfrentamiento
a la gendarmería en Mosconi, en el mismo momento que toda la
izquierda del régimen iba dar sus muestras de fe en la democracia
al Salón de los Pasos Perdidos del parlamento.
El PO quiere
cerrar filas - como ya lo hizo en la “Asamblea piquetera” del
16 y 17 de febrero con los matones de los aparatos stalinistas
-, ahora con los matones del MPN de Neuquén, para hacer una quintacolumna
para moler a palos -¿y mañana, matar?- por criticar, a una corriente
de revolucionarios. ¿Tanta demostración de servilismo necesita
dar la dirección de Altamira y compañía para ser considerada
fiel al estado burgués?
Pero para desgracia
de estos señores, la revolución que ha empezado en Argentina
los ha puesto nerviosos, ofuscados, no los deja vivir en paz. Aquí
y allá las asambleas populares desbordan los intentos de asfixia
que les quieren imponer en aras de sus políticas electorales
los partidos de la izquierda del régimen. Aquí y allá, trabajadores
desocupados y obreros de vanguardia reagrupan sus fuerzas para
romper el corsé que les quieren imponer las “mesas convocantes”,
los D’ Elía y Alderete, y para unir sus filas a nivel nacional.
Allí están las fuerzas que defenderán a los revolucionarios
contra esta quintacolumna que hoy se quiere formar.
Comité Redactor de Democracia Obrera