19 de Junio de 2002 - Democracia Obrera
Editorial

 

Otra lucha dejada en manos de la burocracia sindical por la negativa del Bloque Piquetero a llamar a un Congreso de trabajadores

BANCARIOS AMENAZADOS POR DECENAS DE MILES DE DESPIDOS

¡Estatizaciòn de toda la banca, sin pago y bajo control de los trabajadores! ¡Banca estatal ùnica!

La con­vo­ca­to­ria del Blo­que Pi­que­te­ro de­ja por fue­ra a las de­ce­nas de mi­les de ban­ca­rios que es­tán ame­na­za­dos en los pró­xi­mos me­ses por los des­pi­dos con los cua­les el 50% del gre­mio que­da­rá en la ca­lle.

La bu­ro­cra­cia de la Ban­ca­ria en­ca­be­za­da por Za­no­la, de­ján­do ais­la­das las lu­chas de los tra­ba­ja­do­res del Ban­co Ma­yo, del Pa­tri­cios y de va­rios más, las lle­vó a la de­rro­ta. Ha­ce lo mis­mo aho­ra, lle­van­do a un ca­lle­jón sin sa­li­da a los tra­ba­ja­do­res del Sco­tia.

Es­to no es­ta­ría su­ce­dien­do si con­tá­ra­mos des­de ha­ce me­ses con un con­gre­so na­cio­nal de tra­ba­ja­do­res ocu­pa­dos y de­so­cu­pa­dos, que or­ga­ni­za­ría tan­to a los que ya fue­ron des­pe­di­dos, co­mo a los del Sco­tia, co­mo a los 50 mil que es­tán ame­na­za­dos de se­guir el mis­mo ca­mi­no. Pe­ro es­to es lo que no qui­so ni quie­re ha­cer la Me­sa Na­cio­nal del Blo­que Pi­que­te­ro ni nin­gu­no de sus con­vo­can­tes de la iz­quier­da que tie­ne de­ce­nas de de­le­ga­dos  y ac­ti­vis­tas ban­ca­rios. Pa­ra to­dos ellos, si no es con la bu­ro­cra­cia, no se pue­de pe­lear.

Hay una ex­pli­ca­ción pa­ra to­do es­to. Que el Par­ti­do Co­mu­nis­ta es el par­ti­do de los ban­que­ros del Cre­di­coop y su ge­ren­te ge­ne­ral, He­ller, es el pre­si­den­te de la Aso­cia­ción de Ban­cos Ar­gen­ti­nos.

Pa­ra evi­tar el des­pi­do del 50 %  de los ban­ca­rios, la úni­ca sa­li­da es le­van­tar la na­cio­na­li­za­ción sin pa­go y ba­jo con­trol de sus tra­ba­ja­do­res de to­da la ban­ca y su cen­tra­li­za­ción en una ban­ca es­ta­tal úni­ca. Es­to per­mi­ti­ría dar cré­di­tos ba­ra­tos a los pe­que­ños pro­duc­to­res y de­vol­ver sus aho­rros a los pe­que­ños aho­rris­tas es­ta­fa­dos.

 

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