Torrecillas de la Tiesa
Inaugurada en 1997 - Última modificación: Diciembre de 2006

El Correr los Gallos. Una tradición celta milenaria

Contribución de Francisca Vaquero Pérez

Entre las costumbres mas arraigadas y mas arcaicas se encuentra EL CORRER LOS GALLOS.

Se denomina asi a una costumbre procedente de la época celta, que con sus adaptaciones se ha mantenido casi intacta.

Creo que es en carnavales (aunque la fecha es móvil) los quintos corren los gallos por la mañana y en el cordel. Una zona así denominada por ser precisamente una vía pecuaria que transcurre a la entrada del pueblo.

El juego consiste en colgar un gallo -boca abajo- de una cuerda sujeta a dos postes a una altura de unos dos o tres metros (la suficiente como para poder ser alcanzada por un jinete, pero no por un peatón). Los quintos montados a caballo pasan por debajo y tiran de la cabeza del gallo. La finalidad es separar la cabeza del cuerpo íntegramente, el que consigue hacerlo es aplaudido por los asistentes y especialmente celebrado por sus amigos y familia.

Hoy lo hacen los quintos, que son los jóvenes prestos a ir al servicio militar; antaño lo hacían los jóvenes celtas que demostraban su valor, y, en consecuencia, su capacidad para ir a la guerra de esta forma. Era una manera de seleccionar quien tenia capacidad de ser guerrero y quien aún no la tenia. Como se ve esta tradición se ha conservado a lo largo de miles de años.

Hace unos 30 años los gallos que se colgaban boca abajo estaban vivos, como también lo estaban en época celta. La destreza la astucia, la fuerza física y la resistencia a la impresión de una agresión por parte del animal moribundo tenían sentido cuando era un medio de levar guerreros.

Ahora, a dios gracias, se valora mas el divertimento y la tradición que la fuerza bruta; corre el vino y las bromas entre los quintos y sus amigos y amigas.

Hace unos 40 años las novias bordaban al novio el pañuelo que llevaba al cuello el quinto, y si no tenían novia lo hacia la hermana, una amiga o sus madres, es decir, siempre mujeres. Estos pañuelos son una maravilla, plenos de bordados en colores fuertes y con trabajos refinadísimos. En la actualidad ya se ha perdido la obligación de bordar el pañuelo, como tampoco entristece ya el padre o la novia o pariente de quien no arranca ninguna cabeza de ninguno de los gallos que se cuelgan, como ocurría con anterioridad.

¿Una tradición milenaria que desaparecerá al desaparecer el servicio militar obligatorio y con ello los quintos? Ya veremos pero quede aquí constancia de que hasta este mismo año se han corrido los gallos en Torrecillas de la Tiesa, una fiesta celta en un pueblo del siglo XXI.

(c) Manuel Morán Vaquero
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