Oído Medio
(Parte I)
Introducción
El Oído Medio es una cavidad casi cuadrada situada en el peñasco,
región interior del Hueso temporal.
Comprende la Caja timpánica, la Cadena de huesecillos
y. las Células o celdillas mastoídeas.
La Caja timpánica, es una pequeña cavidad llena
de aire, gracias al conducto denominado Trompa de Eustaquio, que
la comunica con las fosas nasales, por lo cual la presión de aire
contenido en la Caja timpánica es la misma que la del ambiente.
Las paredes de la trompa están ordenadamente apiladas unas sobre
otras y al efectuarse el acto de deglusión se separan para dejar
entrar aire nuevo en el oído medio. La Caja timpánica
se comunica con el oído interno mediante dos aberturas provistas
de una fina membrana la Ventana Oval y la Ventana Redonda.
La Cadena de huesecillos, se compone de 3 pequeños huesos,
Martillo (22-24 mg), Yunque (25 mg) y Estribo (2 mg).
Las Células o celdillas mastoídeas, están
representadas por cavidades irregulares del hueso temporal (Antrum) y su
papel en el fenómeno de la audición no se conoce con exactitud,
aunque parecen servir para aumentar la cavidad de la caja timpánica.
Funcionamiento de la cadena de huesecillos
El Martillo a través de su "mango" se halla unido
a la membrana timpánica, en su extremo opuesto se une firmemente
con el Yunque, de manera que siempre que el Martillo se mueve
el Yunque se mueve al unísono. El extremo opuesto del Yunque
se articula con el "Tallo del estribo" y la base del estribo
se apoya en la abertura de la ventana oval, donde los sonidos son transmitidos
al oído interno.
La articulación del Yunque con el estribo hace que éste
último gire hacia atrás cada vez que el mango del martillo
se mueve hacia dentro, y hacia fuera cada vez que el Martillo va
hacia fuera, lo cual provoca el desplazamiento hacia dentro y hacia fuera
de la Base del Estribo al nivel de la ventana oval, produciéndose
el movimiento del fluido coclear en el oído interno.
Fig. 4.- Esquema del Oído medio.
Características de transmisión del sistema de huesecillos
Todo sistema vibrante que tiene inercia y un componente elástico,
también tiene una frecuencia natural en la cual puede vibrar más
fácilmente. Esta es la que recibe el nombre de frecuencia resonante.
Como el sistema de huesecillos tiene inercia, y como se halla suspendido
de ligamentos elásticos, tiene una frecuencia de resonancia natural
que varía desde 700 a 1400 Hz. Como ya se dijo, el C.A.E. posee
también una frecuencia resonante de 3000 Hz. Combinando los efectos
de resonancia del sistema de huesecillos y el del C.A.E. la transmisión
del sonido desde el aire al caracol resulta excelente entre límites
de 600 y 6 kHz, pero disminuye netamente por encima o por debajo de estas
frecuencias.
Fig. 5.- Modelo mecánico que ilustra la transmisión,
desde el oído externo al interno.
Atenuación del sonido por contracción de los músculos
del estribo y tensor del tímpano
El mango del martillo es atraído constantemente hacia
adentro por ligamentos y por el "Músculo tensor del tímpano"
o músculo del martillo. La acción de éste músculo
junto con la de otro músculo en contacto con la cabeza del estribo,
el "Músculo del estribo" o músculo estapedio, mueven
la cadena de huesecillos y proveen de tensión a la membrana timpánica;
esto permite que las vibraciones sonoras en cualquier porción del
tímpano sean transmitidas al martillo. Los músculos
se activan en forma refleja ante los sonidos (60 a 80 dB) y aparentemente
por algunos otros estímulos sensoriales; el tiempo de reacción
de éste reflejo es de aproximadamente 10 mili segundos, lo que significa
que, ante sonidos de gran intensidad e igual o menor duración, tales
como sonidos impulsivos causados por armas de fuego, cañones, etc.,
los músculos tensores no alcanzan reaccionar y por ende proteger
a la cóclea, lo que conlleva un fatigamiento de dichos músculos
y potencial peligro de perdida auditiva. El músculo tensor del tímpano
tira del mango del martillo hacia adentro, mientras que el músculo
del estribo tira de éste hueso hacia fuera. Estas dos fuerzas se
oponen entre sí y, por lo tanto, permiten que todo el sistema de
huesecillos logre mucha rigidez, disminuyendo considerablemente la transmisión
de las frecuencias bajas (inferiores a 1000 Hz) al oído interno.
El reflejo de atenuación puede disminuir la intensidad de
transmisión de sonido hasta 30 o 40 dB, o sea, la diferencia entre
un susurro y el sonido emitido por un locutor de radio. La función
de éste mecanismo se basa, en parte, en permitir la adaptación
del oído a sonidos de intensidades diferentes, pero sobre todo en
proteger al caracol de lesiones por ruidos excesivamente intensos. Además,
cuando una persona habla, manda señales colaterales a los músculos
del oído para disminuir su sensibilidad auditiva, de manera que
su propia palabra no estimule en exceso los mecanismos de audición.
Subjetivamente, como a la contracción corresponde un ligero apagamiento
de tonos bajos y medios, resulta importante en la mejora de la audición
en ambientes ruidosos, por el amortiguamiento de los ruidos profundos.
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