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Pizarro, Mendoza ¿Volantes?

Un error que se repitió en cada partido, durante toda esta campaña, es que se ubicaron a jugadores importantes en puestos que no eran para ellos y les encargaron funciones para lo que no estaban capacitados. Esto es un problema técnico y el más visible terminó por convertir a nuestros más cotizados goleadores en simples charlatanes de feria; nunca fueron lo que se decía que eran: goleadores. Sin embargo, una vez en sus clubes de origen, volvían a ser noticia justamente por los goles que convertían.

 

Pizarro, Mendoza ¿volantes?

Nunca lo fueron y probablemente nunca lo serán. La producción de Claudio Pizarro en la volante es comprobadamente ineficiente. El 90% de sus intervenciones han sido defectuosas. En un seguimiento hecho a lo largo de estos partidos, se observaron que de 40 intervenciones 36 fueron defectuosas, actuando como volante. Sin embargo cuando actúa como delantero neto, se invierte la proporción.

Algo parecido sucede con Mendoza. Pero en este jugador llega al 70% su producción defectuosa, es decir, es ligeramente más hábil con el balón en los pies.

Así las cosas, estas proporciones son lo suficientemente grandes para desestimar cualquier intención de poner de volantes a estos jugadores. A pesar de que en sus clubes de origen pueden estar cumpliendo esta función con mayor eficiencia, es importante considerar que es erróneo trasladar los criterios sin considerar las características de nuestro fútbol.

 


Perú: la eterna injusticia

Las justificaciones que dirigentes, entrenadores y deportistas hacen de sus sonados fracasos, nos quieren hacer creer que hasta la providencia de se encuentra en contra de nuestros equipos.

Los argumentos que presenten van desde el silencio culposo hasta el más descabellado razonamiento; los mismos que se vienen repitiendo a lo largo de toda nuestra historia y que constituyen ya un modo de ser con el cual nos tratan de tapar la boca a cualquier crítico u opositor.

No hay crítica válida ni comentario bien recibido cuando el afán es justificar un yerro. Sin embargo, hay que reconocer que hasta los más connotados comentaristas no hacen más que propinar adjetivos de todo tipo, que elogian, ofenden y finalmente validan la acción y también la irracionalidad de los juicios que, con el fin de defenderse, expresan los aludidos.

No hay análisis propiamente dicho y la objetividad brilla por su ausencia en la mayoría de las salas de redacción. Con todo esto, los errores se transmiten de generación en generación; los males son perpetuos.

No obstante, siempre habrá la posibilidad de cambiar.

Al momento del rendimiento de cuentas, con el fín de salvarse de las críticas y de la condena general, el aludido termina generalmente, culpando a cualquiera menos a sí mismo; esto es natural, sin embargo es poco objetivo. Y no ayuda a nada decir, que ellos no cumplieron, o están equipovocados.

Lo que nos interesa saber es qué no cumplieron o en qué están equivocados. Por ejemplo, Julio César Uribe se hizo responsable de la derrota, pero hacerse responsable no es suficiente si es que se mira al futuro con la intención de mejorar. En ese sentido sería que nos dijera de qué se hace responsable y con todo detalle en que equivocó.

¿Se equivocó quizás en los cambios, en ordenar tal o cual esquema de juego, en asignar a un jugador una determinada tarea o, quizás, en convocar a uno u otro?. No lo sabemos; pero es necesario saberlo.

D.D.D.P

PRESENTACION EQUIPO DE TRABAJO PSICOLOGIA ACTUAL 1