El Socialismo democrático, asentado sobre una sólida base de libertad
e igualdad, tiene que seguir avanzando en el camino de la justicia social, sin
discriminación ni explotación, de la solidaridad intra e interregional, consiguiendo
maximizar bienestar, libertad y una redistribución equitativa de la renta y la riqueza
para las ciudadanas y ciudadanos de la Región de Murcia.
Los socialistas murcianos nos reafirmamos en nuestra voluntad de contribuir
a la construcción de una Región y un País más justo, más próspero, más
cohesionado y más abierto, como garantías de futuro de una sociedad democrática,
plural y moderna que se gobierna en autonomía y libertad en una España y una Europa de
progreso.
Los socialistas tenemos como reto la consolidación de un espacio
común y unas normas de convivencia capaces de incorporar la pluralidad social y cultural
de nuestra sociedad y estimular el carácter progresista del pueblo murciano, lo que
requiere decisiones políticas y económicas que avancen hacia una sociedad más tolerante
y democrática, reduciendo desigualdades, salvaguardando el medio ambiente, defendiendo la
paz, la libertad, los derechos humanos y la dignidad de la persona.
Los socialistas queremos construir una sociedad más libre, más
justa, más igualitaria y más solidaria, es decir más humana. Una sociedad donde
nadie sea discriminado o marginado a causa de su origen social, sexo, religión,
creencias, edad, orientación sexual o cualquier otro motivo.
Los socialistas queremos una Sociedad basada en el diálogo, la tolerancia,
el civismo y el acuerdo, donde las ciudadanas y ciudadanos compartan un elevado
grado de responsabilidad personal y colectiva, porque somos conscientes de que
cuando las personas vivimos en comunidad, los problemas nunca son ajenos. Una sociedad en
la que todos encontremos consideración responsable para aquellas personas que más lo
necesitan. Una sociedad donde el medio ambiente se regenerere y se preserve para legarlo
en óptimas condiciones a las siguientes generaciones.
UN CAMBIO DE CULTURA POLÍTICA
Estamos viviendo un periodo en donde los valores neoliberales,
que priman el individualismo insolidario, el consumismo y la indiferencia,
hacen acto de presencia. El deseo del lucro y la obsesión por el dinero y la
acaparación de bienes materiales forma parte de la escala de valores de un número
creciente de personas. Somos conscientes de que la globalización, buena para el
desarrollo de la economía y de la cultura, nos deja indefensos cuando se emplea para
condicionar voluntades.
En esta situación aparecen reacciones de todo tipo, conservadoras,
fundamentalistas e incluso xenófobas y racistas. Estos rasgos de
intolerancia y la aparición en escena de dogmatismos neoliberales hacen más
urgente la necesidad de recuperar los valores fundamentales de la libertad, la
igualdad, la solidaridad, y la justicia social, aplicando nuevos planteamientos
que reactiven los soportes más genuinos de la democracia.
Los socialistas estamos empeñados en favorecer un cambio cultural
que ponga un adecuado orden en los mercados y dé una respuesta correcta y rotunda al
intento de hegemonía de los grandes poderes fácticos, que invaden, también,
la industria de la cultura y de los medios de comunicación. Porque los unos y los otros
contribuyen a aumentar las secuelas de las desigualdades e injusticias del orden social
establecido y a mercantilizar el mundo de la cultura y de las comunicaciones.
Los socialistas entendemos que sólo desde la libre expresión de
todas las opiniones, la difusión de todas las ideas y posibilidad real de
expresión de todos los sectores de la sociedad, se puede orientar un cambio
cultural basado en valores humanistas y solidarios en libertad. Solo un pueblo
más informado y formado puede profundizar en la participación y en la democracia,
con objeto de fortalecer la cohesión social y encontrar soluciones al gran problema del
paro.
UN NUEVO PROYECTO DE PROGRESO
Los socialistas murcianos entendemos como exigencia política inexcusable
el esfuerzo preciso para construir una sociedad mejor, más justa y más moderna que
permita progresar a la Región, al País y a todos sus ciudadanas y ciudadanos. Por
ello el PSRM-PSOE tiene que ser un Partido en constante dinamismo, abierto,
dispuesto a dialogar y a encontrar los caminos más favorables para el progreso
de los intereses del pueblo murciano.
El socialismo democrático plantea la apertura decidida y
generosa al diálogo y a la confluencia de proyectos, objetivos e iniciativas con todas
las personas que quieran implicarse en la construcción de una alternativa de progreso
para la Región de Murcia. El PSRM-PSOE, desde el convencimiento de la necesidad de hacer
una política más transparente, democrática y participativa, debe ser capaz de recoger
demandas y esperanzas y, con las propuestas que configuran las aspiraciones de la
izquierda moderna, dar una respuesta que permita construir un proyecto realista que acoja
el sentido mayoritario de los murcianos que respaldan un gobierno de progreso.
Los problemas de la Región de Murcia no se resuelven solamente desde
los poderes institucionales. Es preciso una participación activa de las murcianas
y murcianos en una acción social que dé sentido y solidez a la acción política
y permita una mayor eficacia de las iniciativas institucionales, aportando el empuje de
una sociedad viva y creadora. Se trata de un esfuerzo colectivo para preservar y
profundizar en la cohesión social y que adopte las reformas que requiere el siglo XXI.
La Región de Murcia requiere un mayor protagonismo, basado en
nuevas iniciativas que configuren un proyecto de progreso con el que las y los socialistas
se desenvuelvan en la vida política situando en primer término los valores de
progreso, libertad, justicia social y autonomía de la sociedad. El nuevo
escenario político reclama de las fuerzas progresistas una mayoría social de progreso.
Esto exige el esfuerzo combinado con sindicatos, asociaciones y líderes de
opinión y otros grupos políticos progresistas, que configuren el espacio progresista de
debate y de actuación.
Todo esto solo es posible si el PSRM-PSOE asume la responsabilidad
y aporta la ilusión y la energía que requiere el inicio de la nueva etapa
que demanda nuestra Región y nuestro País. Ello comporta la articulación de un nuevo
proyecto capaz de suscitar, con la sociedad, un consenso mayoritario de cambio de la
realidad actual.
Allá donde ha habido períodos de gobierno socialdemócratas,
durante el siglo XX, es donde la calidad y el nivel de vida de los ciudadanos ha
alcanzado sus mayores cotas. El sector público tiene que continuar garantizando y
mejorando las prestaciones del Estado de Bienestar, al tiempo que su presencia en
sectores estratégicos debe mantenerse para evitar desestructuraciones sociales de
imprevisibles consecuencias.
Nuestros ideales señalan unos objetivos hacia los que hay que ir
avanzando en forma permanente, basándose en acciones legislativas, de gobierno, pero
también a través de un esfuerzo que engloba la acción social, la pedagogía cívica y
la política. De ahí la importancia que adquiere la educación y los compromisos
personales y colectivos, de cambios en las actitudes y en los valores.
El socialismo democrático mantiene que hay cosas que no pueden
estar sometidas a las leyes del mercado porque no se garantiza la equidad. En cambio,
hay otras cosas que deben someterse a la libre competencia para romper monopolios y
privilegios.
Es necesario hacer participar a la sociedad, en su conjunto, de un debate
sobre el modelo económico y el reparto equitativo de bienes. Esta puede ser
una forma de corregir actitudes consumistas e insolidarias y estimular hábitos y
comportamientos de una sociedad más avanzada socialmente.
La condición necesaria para el crecimiento y prosperidad
económica, social y cultural coincide con los valores esenciales del socialismo
democrático. Los objetivos son la cohesión social y la igualdad de oportunidades; que
deben ser propiciados por una redistribución solidaria de la riqueza generada por la
propia sociedad de manera que aseguren servicios públicos capaces de garantizar los
derechos básicos de las personas (educación de calidad y continua, sistema de salud
pública y universal,...).
En el mundo contemporáneo, la riqueza y la competitividad de un País
o Región cada vez está menos determinado por sus recursos naturales. Cada
vez tiene mayor relevancia el conocimiento y la capacidad de innovación de sus
habitantes y, por tanto, debe seguir teniendo importancia estratégica en las
políticas socialistas un sistema educativo público, equitativo y de calidad, capaz de
dar respuesta formativa a las necesidades y demandas efectivas de la sociedad.
La jornada laboral se ha ido reduciendo a lo largo de la Historia de la
Humanidad más por las reivindicaciones de las trabajadoras y trabajadores, que por la
incorporación de la tecnología. En los últimos años se vienen dando una
incorporación de tecnología importante, que hace meditar acerca de fórmulas nuevas
para luchar contra el paro, que incluyan el reparto del trabajo, como bien de
producción y las sugerencias que Delors aportaba en el Libro Blanco sobre el
Desarrollo Social y Económico de la Unión Europea. Además hay que construir un nuevo
sector de economía a añadir sobre los tradicionales sectores primario, secundario y
terciario, que acoja la mano de obra expulsada de los dos primeros, fundamentalmente.
A pesar del énfasis y esfuerzo que pongamos en la corrección de
desigualdades, en base a la educación y el acceso al trabajo remunerado, subsistirán
problemas de dualidad, de exclusión y de marginalidad y es preciso atender a
las personas, sectores e incluso países, sin capacidad de autoayuda y desarrollo propios,
con el firme propósito de que estas situaciones sean coyunturales.
Es preciso consolidar y extender las prestaciones sociales que
para las mayorías socialmente integradas configuran las garantías que conocemos como
Estado del Bienestar y que hoy es patrimonio irrenunciable de los países donde las
socialdemocracias han estructurado un sistema de protección social. La consolidación del
Estado del Bienestar requiere asegurar un sistema público que atienda las
necesidades básicas de la persona, mediante una gestión eficaz y una delimitación
clara de los colectivos y personas beneficiarias que incluya a las que realmente lo
precisan.
Frente a las propuestas de recortar o suprimir el Estado de Bienestar, los
poderes públicos deben garantizar la consolidación de los niveles conseguidos,
mejorarlos y asegurar su financiación, corrigiendo desequilibrios sociales, económicos y
territoriales y protegiendo los sectores más desfavorecidos de la Sociedad.
Los socialistas defendemos la plena incorporación de la mujer a
todos los ámbitos y asumimos como eje fundamental de nuestra ideología la democracia
paritaria con el objetivo claro del paso trascendental que significará para nuestra
sociedad el proceso transformador liberador, democrático e igualitario que conlleva.
UN DOCUMENTO PARA LA REFLEXIÓN Y EL DEBATE
Es la primera vez que nos aproximamos a un Congreso desde la
oposición, después de haber gobernado. Ello configura una nueva situación, a
la que se superpone otro elemento adicional que aporta el tiempo congresual, que establece
una conceptualización diferente al debate programático que requiere un proceso electoral.
Una ponencia Marco, entre otros objetivos, tiene que animar el
debate, abriendo puntos de referencia para reflexionar y conformar las posiciones y
también los interrogantes que se abren ante un escenario político en el que, tras
celebrarse el Congreso, todo el Partido, dirigido por los órganos elegidos, deberá
profundizar.
Tenemos claros nuestros valores y no parece hacer falta
reafirmarlos continuamente, aunque las referencias contribuyen a rememorar aspectos
centrales en el debate político, así lo hemos entendido y así se pretende hacer en el
documento.
No tenemos problemas en relatar cientos de medidas concretas, como
hemos hecho en los programas electorales, todavía vigentes tras las últimas elecciones
regionales y locales. Lo hemos hecho y, en su día, lo volveremos a actualizar,
cuando proceda llegar a las ciudadanas y ciudadanos, con los detalles concretos que
configuran nuestras políticas de actuación. No corresponde tal función, sin embargo,
a un Congreso.
En un momento central como es un Congreso, es preciso tener más
preguntas que respuestas. Es un buen indicador de la salud de una organización. Un
Congreso es un momento propicio para dar cabida a los grandes temas generales sobre los
que hay que reflexionar para poder ir configurando respuestas.
Ahora tenemos más preguntas que respuestas. En una situación
novedosa, como es la globalización de la economía, la derecha suele dar la callada por
respuesta y aduce que, desprovista de ideología, hay que buscar ideas, que no suele
encontrar y que en el mejor de los casos parece tenerlas poco afortunadas.
Pero, ¿qué dice la izquierda?; ¿tiene la izquierda planteamientos
coherentes?; ¿quién decide lo que pasa en el mundo?; ¿quién decide lo que acontece en
la Región de Murcia?; ¿a quién afectan las medidas de empleo que se toman en España?;
¿y en la Región de Murcia?; ¿estamos gobernados por estrategias que no controlamos y a
las que somos ajenos?;...
¿Qué dice la izquierda de la vocación europeista de España y de la
Región de Murcia?; ¿es una opción política fundamental?; ¿qué supone ser Europa?;
¿es la moneda única un elemento estratégico también para la Región de Murcia?; ¿Es
una exigencia progresista el equilibrio presupuestario? ; ¿qué beneficios se derivan de
las políticas de demanda ortodoxas?; ¿hasta dónde aumentar la deuda?; ¿estamos en una
dinámica económica acumulativa peligrosa?; las tesis de la derecha de reducir ingresos y
gastos ¿dónde nos llevan?....
¿Cómo conciliar el equilibrio presupuestario con políticas
solidarias con los más desfavorecidos?; ¿qué consecuencias tiene el establecer el
equilibrio presupuestario en el sistema de pensiones?; ¿ el crecimiento económico es
suficiente para generar empleo?; ¿se puede tratar el agua como una infraestructura más?;
¿ es el agua un elemento corrector de desigualdades?; ¿es el agua solamente un recurso?;
¿es el agua un patrimonio a legar a las generaciones posteriores?; ¿es lícito abandonar
la programación de infraestructuras para vertebrar el territorio?; ¿se puede ceder al
interés privado el que oriente las prioridades de los intereses públicos?;...
Este documento debe incitar a la reflexión y al debate. Las
respuestas hay que compartirlas con la sociedad que nos demanda las transformaciones que
el socialismo democrático puede aportar para lograr un mayor progreso con el que abordar
el futuro que esta Región merece.