VIENTOS QUE DEJARON SUS CENIZAS

 

Los vientos dejaron sus cenizas

entre las ramas del ciruelo

un leve otoño descendió

mientras oíamos cruzar viejos navíos

por el océano de un caracol.

 

La tierra se hizo inmensa

a la llegada de noviembre

y en la mirada de los perros

conocimos presagios de ciclones.

 

Un frío antiguo

nos dejó mi padre en la ventana

graznidos a medianoche

confundían el laberinto

de una historia

grabada en sus espaldas.

 

Mi abuela abrió sus brazos

su amor (único arroyo)

compartiendo la humilde ronda

aunque afuera girase la tormenta.

 

Autor: Agustín Labrada Aguilera. Chetumal, Quintana Roo. México.

agustinlabrada@hotmail.com

 

 

 

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