VER O NO VER...
Mirar y no ver...
Ver y no mirar.
simpática manera de jugar con dos verbos que indican la acción y
efecto de lo que captan los ojos... luego una larga lista de interpretaciones, aludiendo
a estas dos definiciones, más allá de lo que en realidad son, pueden ser
palabras misteriosas, mágicas, recriminadoras, etc..
Dependiendo de la situación y de quién
las emplee, esta acción y efecto de ver mirar se lleva a efecto con los ojos
que a su vez cuentan con varios otros implementos para llevar a cabo su
cometido.
Fuera de esta su función original, los
ojos pueden ser los espejos del alma afirman algunos, otros ojos pueden ser
fuente de ensoñación para poetas, enamorados, podrán ser ojos soñadores,
cálidos, fríos y hasta gélidos; podrán ser tiernos, tapatíos, indiferentes,
etc. Pero todos sirven para ver, para mirar, para captar en forma rápida
nuestro entorno, nuestro horizonte, también nuestro camino; con los ojos podemos dar miradas que pueden significar
una y mil cosas diferentes, con los ojos miraremos y veremos las formas y
colores; con los ojos apreciamos de una mirada todo lo movible e inamovible.
Dicen que lo que comemos primero entra por los ojos y así sucesivamente.
-Entonces somos seres mas bien visuales y por eso debe ser que hay
tanto refrán popular relacionado con los ojos. Como uno que leí en la ciudad de
Granada en la primera vez que visité tan hermosa ciudad, de pronto al levantar
la vista hacia una de las puertas de entrada de la ciudad, vi un refrán escrito
en bello mármol:
"No hay desgracia más grande que
ser ciego en Granada". En ese tiempo yo veía y bien. Sin embargo sentí una
amargura inmensa al sentir lo que el refrán decía, pues es cierto. Todas las
bellezas arquitectónicas, esas maravillosas estatuas, esos jardines bellos por
sus flores de maravillosas formas y colores, además del aroma, caminar por
dentro y por fuera en esa maravilla llamada La Alambra, con sus maravillosos
mosaicos en colores con leyendas escritas en árabe, su mística oriental.
Todo, salvo el aroma de las flores y
árboles, todo era para mirar, ver, es
decir, sentir con los ojos, apreciar con los ojos, tanta belleza no era según
el refrán para verla o mirarla de otro
modo, por eso es que no hay desgracia mas grande que ser ciego en Granada.
Ahora que no veo, mil veces me he
preguntado: ¿cómo puedo yo describir tanta belleza visual, para que aquellos
que nunca vieron Granada o nunca pudieron navegar en una góndola en Venecia o
caminar por la orilla del Sena en primavera, disfrutando de los cientos de
pintores, artesanos, teatro callejero, estatuas vivientes pero de apariencia de
mármol? ¿Cómo podría yo describir caminar por la avenida San Martín de la
ciudad de Mendoza llena de Glicinas en flor y larga, larga como el olvido?
¿Cómo puedo describir con palabras los colores del altiplano chileno boliviano
en un atardecer? ¿Cómo puedo describir los bosques nórdicos, los lagos y la
maravillosa Estocolmo llamada la Venecia del Norte?
¿Cómo puedo describir todo lo horrible
que he visto en mi paso por la vida? ¿Cómo describo una "mirada
torva" o una "mirada de complicidad” o una mirada desafiante o
impertinente? ¿Cómo puedo describir el dolor visto primero con los ojos de una
niñita recién amputada, mutilada, en su sexo de niña y digo por los ojos vi el
dolor, pues su rostro reflejaba el horrendo dolor físico de la espantosa
agresión a que se le sometió momentos antes?
¿Cómo explicar lo horrible de ver tanta niña mutilada? ¿Cómo explico
cómo se ve un niño mutilado de sus
testículos para convertirlo en un "eunuco"? Si ahora en 2007 mes de
marzo de la era cristiana, ¿cómo describo la miseria de Calcuta o las favelas
de Río de Janeiro o las chabolas de los siempre perseguidos gitanos en Madrid?
¿Cómo describo de manera que se vea el
dolor, la miseria, los cuerpecitos famélicos de tanto niño y niña en el mundo? ¿Cómo describo el rostro de una
mujer africana, arando la tierra con sus solas manos con un bebé colgando de
sus pechos sin leche? ¿Cómo le puedo hoy yo
decir a una compañera o compañero con palabras para que él o ella vean
el dolor, la insolidaridad y avaricia sin dejar de lado la codicia depredadora
de muchos para que todos veamos lo que esto ocasiona cuando la gran mayoría que
ve, pasa indiferente sin mirar ni ver, a veces mirando y no viendo, otras
viendo sin mirar... muchas veces sin querer mirar ni ver o mirando con ojos
indiferentes o con ojos fríos o quizás gélidos o quizás con ira, cosa que muy a
menudo vi en muchos ojos cuando por casualidad esos ojos veían una mujer
mendiga o un hombre mendigo o unos niños mendigos...?
¿Y cómo hago yo para describir de manera
que aquel o aquella que nunca vio para
que pueda apreciar eso que yo vi y que no se cómo describir para que sienta lo
que normalmente se ve...? Los olores, todos podemos apreciar, los que tenemos
olfato y a los que no lo tienen ¿cómo podré explicarle el aroma del césped
recién cortado, el aroma de los bosques en primavera o en verano o en otoño o
invierno?, pues el bosque cambia de colores pero también de olores.
Y para los que no escuchan ¿cómo les
explico el suave ruido del aleteo de un colibrí, ,del ruido de la lluvia al
caer o los rugidos del agua de los rápidos y ese ruido maravilloso de
piesecitos pequeños corriendo de un lugar
a otro y el susurro de la palabra amorosa o el grito desesperado del dolor?
¿Cómo le describo yo al inválido o
inválida el placer de caminar, el placer de abrazar? ¿Cómo le describo yo a los
que no sienten los sabores por tener tan desgraciadas enfermedades o atrofias,
que la miel es dulce, que la carambola es ligeramente ácida pero dulzona o el
sabor de un tomate maduro o el sabor de una chuleta de salmón?
Todo eso no sé yo describirlo para los
que no han tenido la suerte de sentirlo o verlo o la suerte teniendo la desgracia de no ver La Alambra en Granada
pues en todas las épocas el ser humano ha buscado la belleza visual; también
entiendo a los que no caminan por ser inválidos, ay los que no escuchan por ser
sordos y a los que no hablan por ser mudos.
Pero como ser humano que soy: ay, ay,
ay que me cuesta entender que los que
ven se hagan como que no ven, cuando un ciego o ciega de pronto aparece, esos
ojos que ven, palabra de mujer que no entiendo cómo se puede pasar por la vida
sin dar solidaridad, empatía y muchas cosas más, todo esto lo pienso y lo
repienso al escuchar a la Violeta Parra en su “Gracias a la Vida”
Pero aunque casi ciega sé que puedo
seguir dando a otros de lo mucho que he
recibido, ciega o no, se puede trabajar solidariamente, en casi todo país,
ciudad, incluso lugares lejanos hay una organización voluntaria para ayudar a
los que están peor que nosotros, no dar caridad, ni limosnas pues eso denigra
más todavía al que está obligado a recibirla. Yo hablo de compromiso solidario,
de trabajo voluntario, ya sea en Cruz Roja Internacional, Amnistía
Internacional, Aldeas Infantiles, Media Luna, Green Peace, etc. Siempre habrá
un frente en el que podamos ayudar a ese pequeño niño a ser un hombre, a esa
pequeña niña a ser una mujer, es decir, gentes corrientes como nosotros, los
que gracias a otros que lucharon antes, hoy tenemos el privilegio de votar o de
tener acceso a la escolaridad, acceso a decidir por nosotros mismos, nosotros los
que no vemos o no escuchamos o no caminamos, etc.
También podemos dar solidaridad no sólo
pedirla y exigirla para nosotros, también nosotros tenemos que ser tolerantes y
comprensivos, tenemos que entender que nuestros perros por muy guías que sean,
igual le darán un ataque alérgico al asmático, -que dicho sea de paso presencié
personalmente cuando yo veía- cómo una persona asmática al entrar a un ascensor
sufrió un ataque espantoso, en el ascensor había viajado un ciego con su perro,
pues se había negado a dejar al perro en la entrada del edificio, donde se
custodiaba a los perros guías. Tenemos que solidarizarnos y por cierto tener
empatía por el prójimo. Yo creo que la mayoría de los sentimientos deben ser
recíprocos, sentimientos como el respeto, la empatía, solidaridad, tolerancia,
etc. Yo digo sentimientos, pues bien, también podemos decir que son actitudes,
pero al parecer estas son actitudes con sentimientos constructivos. Como la
vida es una vez, démonos la posibilidad de ser mejores, tanto para nosotros
como para los otros... Si usamos la amabilidad nosotros de entrada, es muy
difícil que nuestros antagonistas respondan desamables, si somos francos y
francamente nos dirigimos a fulano, zutano o mengano, es muy pero muy difícil
que estas personas no lo sean de vuelta, es decir, como ciegos o no, tenemos
derechos pero también tenemos obligaciones, responsabilidades no tan sólo las
cívicas, sino también de las otras, esas que tanto solemos pedir como por
ejemplo: consideración, respeto, tolerancia.
Yo quiero pensar que también muchas
cosas de belleza o fealdad abstracta las podemos ver de algún modo, de
sentirlas sino en toda su extensión al menos en gran medida, dependiendo de
cuánto deseemos personalmente dar, para así hacernos la vida un poquito mejor,
más llevadera, incluso mas divertida. Miremos y veamos con nuestras almas todo
aquello que no sea de belleza o fealdad visual, encontraremos mucho por hacer.
Autora: Patricia Müller.
Estocolmo, Suecia.
patricia4@telia.com