SEPA SI SU BEBÉ ESCUCHA BIEN

 

Al nacer las personas tienen la capacidad de escuchar.

 

En la actualidad, los hospitales de la Caja Costarricense de Seguro Social examinan al niño cuando nace para constatar si la oreja está completa y si tiene el conducto auditivo externo, pero la mayoría de los casos de hipoacucia se dan en personas con orejas bien formadas, porque el problema es interno.

 

Si los padres desean hacerles una prueba en el hogar se recomienda que antes que el niño despierte o después de alimentarlo, den una palmada o un portazo (no muy cerca para que el viento no incida) para ver si reacciona cerrando más los ojos que es la manifestación que buscan los médicos en los recién nacidos que escuchan. En caso de no encontrar esa reacción de “susto” en el pequeño, lo mejor es consultar para que los especialistas investiguen la condición del paciente, pero ante todo, hay que mantener la calma y no adelantar diagnósticos pesimistas. Algunas veces el ruido no les molesta o se encuentran “perezosos” para reaccionar, porque las personas son diferentes y éste tipo de pruebas son preliminares.

 

A los ocho o nueve meses de vida el niño atiende órdenes como venga, no toque, balbucea palabras que sugieren que escucha con normalidad. Por el contrario si a la misma edad no cumple órdenes y evidencia un retraso en el lenguaje, existe la posibilidad de estar ante una pérdida auditiva, que el otorrinolaringólogo debe cuantificar y determinar si afecta a uno o los dos oídos.

 

El doctor Julián Chaverri Polini, Jefe de Otorrinolaringología del Hospital México, dijo que el uso de alcohol y tabaco por parte de la mujer embarazada puede interferir en la condición auditiva del niño por nacer. Manifestó que existen enfermedades como la rubéola que de adquirirlas en los primeros tres meses de embarazo, aumentan las posibilidades de que el niño presente pérdida auditiva.

 

Recomendó no consumir drogas y evitar los resfriados porque hay virus que pueden ser los responsables de la discapacidad auditiva del hijo. Señaló que la pérdida auditiva puede ser leve, moderada, severa o profunda, ésta última es la más fácil de detectar.

 

“Yo le digo a los educadores y a los padres que si un niño en el kinder está aislado, no presta atención y no sigue las órdenes hay que hacerle un examen auditivo y solo después de descartar que no oye bien, entonces pensar en otras opciones terapéuticas” dijo el doctor Chaverri.

 

Si el diagnóstico confirma la deficiencia auditiva, el especialista determinará su origen y prescribirá el tratamiento, entre los que se encuentran: los medicamentos, audífonos o cirugía.

 

Autor: Roberto Sancho Álvarez.

San José, Costa Rica.

rsancho@ccss.sa.cr

 

 

 

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