PATIO
El patio era una sorpresa.
Nos levantábamos con el sol
a cazar los colores
mariposas
y en ellos la inocencia.
Nuestras naves surcaban imaginarios
mares
que poseían pájaros del verano.
Luego surgió un Ulises y una Penélope
y aparecieron los troyanos del barrio
armados con viejas tablas.
Así fuimos cómplices
de muchas batallas
de tantas emboscadas a la luna
hasta el último guerrero.
Autor: Agustín Labrada Aguilera.
Chetumal, Quintana Roo. México.