Cazadores Blancos: Writer's Corner

Recuerdos, olvido y redención (4ª Parte)

por Midnight Dove

Resumen: RanxKen. Los recuerdos de una pérdida dolorosa y el vacío de la soledad atormentan a Aya.

Disclaimer:  Debo repetir lo mismo una y otra vez…Weiß no me pertenece, es de Takehito Koyasu en conjunto con el Weiß Project. Yuki sí me pertenece, junto a los personajes que aparezcan de aquí en adelante (necesarios para el desarrollo de la historia).Ya pasé al cuarto capítulo de este fanfic. En esta ocasión, me trasladaré 5 años en el futuro, que es donde se desarrolla la historia, y así se mantendrá hasta el final.Ojalá te guste este nuevo capítulo y no doy más la lata. A leer se ha dicho.
M.D.

Cuarto Capítulo

A lo lejos, en una azotea, un muerto observa

Las cortinas ondeaban movidas por el viento. Igual de blancas que la última vez en que se había fijado en ellas con detención.

Hace seis años ya. Pero ya no valía la pena recordar. Todo aquello había quedado atrás. Ahora, a su lado se encontraba otro cuerpo. Igual de cálido. Igual de vivo. Pero no era el mismo que añoraba. Sí. A pesar de los años pasados, su amor por Ken permanecía intacto. Claro está que no lo aparentaba para no herir sin intención a Yuki. Desde esa noche, hace cinco años, en que Yohji lo regañara por la manera en que trataba al nuevo Siberian. Cinco años han pasado…cómo pasaba el tiempo. Recuerda aquella noche como si fuera ayer. Aquella en que le daba esperanza a uno para finalmente ser amado, y otro que ocultaba detrás de una sonrisa la triste realidad, que pese al paso del tiempo, permanecía como única. Sin matices. Aquella verdad que dictaba su corazón, o lo poco que quedaba de él.

No amaba a Yuki, pero le tenía enorme cariño, y como un reemplazo, hizo todo el empeño para imaginar que el joven carismático era su verdadero y único amor. Un engaño. Eso era lo que era. Ran Fujimiya era un cobarde por no afrontar la realidad y por no encarar su dolor de manera sincera. Por no enfrentar a Yuki, engañarlo haciéndole creer lo inexistente, y otorgarle el amor que siempre quiso sin reservas, pese a ser sólo un amor corporal, porque el amor a nivel emocional tenía sólo un dueño. Ken. Aya era un bastardo por dejar a Ran hacer lo que su corazón dictaba, y por no dejarse guiar por la razón. No por amor hacia el pequeño asesino, sino por temor a olvidar. Después de todo, al tener un cuerpo entre sus brazos podía imaginar que era el cuerpo de su amado. El verdadero. No el reemplazo.

Cada caricia, cada gemido, cada movimiento era para Ken, y tenía que morderse los labios para evitar el gritar su nombre en vez de el de Yuki cuando terminaba de amar a su maniquí. Un maniquí hermoso, dulce y auténtico a su manera. Se preguntaba a veces si al enterarse de la triste realidad, su muñeco lo querría igual. Tal vez sí. Tal vez no. No importaba. Un cuerpo podía encontrar en cualquier lugar. Podía ir a una esquina y arrendar un Ken a su medida, y podría gritar su nombre sin problemas mientras hacía el amor. Después de todo…el cliente siempre tiene la razón. ¿Por qué no lo había hecho desde un comienzo? Ni siquiera él lo sabía. Tal vez, aparte del cuerpo, necesitaba que la persona lo adorara por él. No por su dinero. Yuki lo adoraba. Él lo usaba y lo trataba con cariño, pero pese a todo, era lo único que existía. Ken lo adoraba, y él lo amaba. La relación perfecta, pero efímera. Abyssinian nunca se metió en este problema. Sus únicos objetivos eran las misiones, y proteger a Ken. Ken ya no estaba. Entonces quedaba solamente el trabajo. El de asesino. No había cabida para nada más.

Mientras Ran pensaba. Mientras estaba inserto en su pequeño conflicto personal. El ya no nuevo integrante del Weiß estaba profundamente dormido, soñando con el día en que Aya finalmente lo ame por ser él. Sí. Era verdad. Ran y Aya ignoraban que Yuki lo sabía todo, y que se dejaba utilizar esperando que llegara el día en que lo quisiera por quien era, no por lo que representaba. Era todo lo que pedía para ser feliz.

Yohji estaba afuera, en la entrada de la florería fumando un cigarro. No le tenían permitido fumar dentro de la casa. Mejor dicho, no LE permitía fumar en la casa. Y entre dientes decía algo parecido a un “maldito bastardo de hielo” mientras botaba una bocanada de humo.

El fumar siempre le había otorgado el tiempo para pensar. Lo hacía muy a menudo, puesto que muchos eran los cigarros que consumía al día. En estos momentos prefería pensar en nada. Estaba cansado de pensar. Estaba harto. Ya no más Asuka. No más Ken. No más vida normal. Solamente le quedaban mujeres, uno que otro hombre, compañeros – amigos de crímenes y homicidios. Su vida, definitivamente, no era lo que había esperado.

Mientras estaba ensimismado, no escuchó salir a un muy animoso Omi, quien se acercó por su espalda para darle el más grande susto de su vida…bueno, aparte de aquel en que creyó haber dejado embarazadas a muchas mujeres en una sola semana. Esa fue una experiencia color de hormiga. Menos mal que fueron todas falsas alarmas. De todas maneras, pese a su oficio, alguien lo quería allá arriba. El imaginar un planeta plagado de Kudous en el lapso de una sola semana, realmente era una de las cosas que quisiera nunca ver materializada. Primero: Los niños necesitaban un padre presente siempre. Segundo: Él no tenía materia prima para ser un padre. Se lo atribuía a falla de fábrica y con cosas como el molde se rompió después de crearlo a él. Tercero: Los niños no merecían eso. Cuarto: Kudou había uno solo. Punto. Quinto: Él no merecía hijos. Quería tenerlos algún día, pero sabía que eso nunca sería posible. No ahora. No nunca.

Yohji: “¡ Omitchi !”

Omi: “Yohji – kun. Perdona…no quise asustarte”

Yohji: “Nah. No te preocupes…debo estarme haciendo viejo. No sentí tu presencia. En nuestra profesión eso sería un punto muy en contra ¿No?”

Omi: “Cierto….¿en qué pensabas? Te veías muy concentrado”

Yohji: Si le digo lo del clan Kudou, tengo comentarios irónicos para toda una semana. Fue un milagro que nadie se enterara de ello – “En nada. La verdad. Es más, trataba de no pensar”

Omi: “Ahhh”

Ambos guardaron un momento de silencio. De aquellos embarazosos en que no se haya qué decir con tal de hablar algo. Luego de un momento Omi dice al viento:

Omi: “Mañana se cumplirán seis años”

Yohji, quien lo mira medio extrañado, con una elocuencia digna de un político le dice:

Yohji: “¿Ah?”

Omi: “Mañana se cumplirán seis años desde la muerte de Ken…ojalá tuviera algún lugar al cual llevarle un ramo de flores…”

Yohji: “No menciones eso delante de Aya”

Omi: “Lo sé. Debe ser muy doloroso para él”

Yohji: “No…no es eso…bueno sí…aparte…no lo hagas por el bien de YukiYuki”

Omi: “¿Yuki – kun?... ¿Qué relación tiene la muerte de Ken - kun con Yu…?”

Luego de un momento cae en cuenta a qué se refiere. Si Aya recuerda la fecha, estará irritable todo un mes, si es que ya no sabe qué día es mañana, y Yuki – kun no merecía agresiones, indiferencias ni malos tratos por parte del frío, terco y pelirrojo líder.

Omi: “Mmmm…entiendo…”

Omi, con el pasar de los años, había desarrollado un auténtico cariño por el neosiberian. En un comienzo el verlo era ver a Ken, pero luego de los meses, al tratarlo, se dio cuenta de que no era como él. Era algo más. Algo diferente. Igual de buena persona que su antiguo compañero, pero distinto. Él era Yuki. El Weiß también no fue lo mismo con su llegada, pero no se podría decir que era para peor o mejor. Pero no podía negar que quería que las cosas volvieran a ser lo que fueron en su momento…

Pareciera que junto a Yohji, era el único que se había dado cuenta de la verdad respecto a la pareja, pero Aya era el único, que al parecer, se aferraba a lo que “una vez fue y pudiera ser” como si fuera un salvavidas, que lo mantenía a flote del mar de la insanidad. Aya y Yuki le daban pena. Realmente le daban pena. No quisiera estar en el lugar de ellos. Ser amado por “parecerse a”...y amar para “imaginar que está con”…Realmente una lástima. Ninguno de ellos había hecho algo al respecto, y no se explicaban el por qué. Se sentían avergonzados.

Mientras Yohji encendía otro cigarro y Omi estaba sentado junto a él en la escalinata de la entrada, no se daban cuenta de que eran observados a lo lejos mediante un par de binoculares, cuyo dueño estaba sobre una azotea de un alto edificio.

Desconocido: “Vaya. Con que ellos son nuestro objetivo. Parecen unos tipos completamente normales. Quién diría que son miembros del tan mencionado y temido Weiß. Según el reporte ellos son: Kudou, Yohji. Nombre código: Balinese. Un vil playboy, de muy malos hábitos al parecer. Su arma es un alambre anexado a su reloj de confección especial. El otro es Tsukiyono, Omi. Nombre código: Bombay. Es el hacker del grupo. Una persona sencilla y al parecer de “gran” corazón y de fácil trato con la gente. Un asesino castrado podría decirse. Debemos tomar ventaja de esos atributos para nuestro provecho. De seguro esa misma debilidad será su propia caída. Su arma consiste en una ballesta que lanza dardos. Algunos pueden estar bañados en veneno. Debemos tener cuidado. Los otros dos miembros no están a la vista…pero su perfil es bastante claro. ¿Quieres que lo lea?”

Desconocido 2: “Hmmm….”

El desconocido mira de reojo a su compañero y continúa, luego de esbozar una sonrisa melancólica.

Desconocido 1: “Los otros dos miembros son: ……………., Yuki. Nombre código: Siberian…”

Desconocido 2: “¿Siberian?”

Desconocido 1: “Yep. ¿Te suena a algo?”

Desconocido 2: “No”. Dice en tono frío.

Desconocido 1: “….”

Desconocido 2: “Continúa”. Más que una petición, era una orden.

Desconocido 1: “Mmm. No tengo mucha información sobre él, sólo que su arma es un guante con navajas retráctiles. Ahora, falta…”

Desconocido 2: “Fujimiya, Ran. Conocido entre sus compañeros como Aya, debido al hecho de haber asumido el nombre de su hermana. Los motivos son desconocidos. Su nombre código: Abyssinian. Su arma es la katana. Una persona de emociones nulas en apariencia. Al parecer tiene una relación amorosa con Siberian. Hay que tomar ventaja de ello”

Desconocido 1: “Sabes mucho de él… ¿Por qué?”

Desconocido 2: “Hmmm…”

Desconocido 1: “¿Sabes? Estoy celoso por ello”

Desconocido 2: “Hmmm”

Desconocido 1: “Hmmm….Hmmm…Hmmm… ¿Sabes decir algo más que Hmmm? Realmente es frustrante”

Desconocido 2: “Hmmm”

Desconocido 1: “Vaya. No sé cómo nuestra relación ha llegado hasta este punto con semejante comunicación”

Desconocido 2: “¿Relación?...Nosotros tenemos sexo. Nada más”

Desconocido 1: “Ouch. Eso me dolió”…No sabes cuanto…en serio…

Desconocido 2: “Reconocimiento completo. La operación comenzará en una semana. Avisa a los otros”

Desconocido 1: “Sí. Avisaré a los otros…a diferencia del Schwartz, perteneciente a Esset, el Weiß no tienen poderes paranormales. Nosotros sí. No hay nada de qué preocuparse…¿En qué pensarían los de Kritiker para crear semejante grupo…tan…común…?”

El primer desconocido se va, dejando al otro solo, quien no dijo nada frente al comentario del último. Sin pensarlo, esboza una sonrisa llena de malicia y determinación.

Desconocido 2: “Sus motivos tendrían, pero una cosa es cierta…Tu cabeza será mía, Abyssinian”

Fin Capítulo Cuarto

M.D.: Ehhhhhhhhhhhhhh. Finalmente. Espero que te haya gustado. Hasta en quinto capítulo.
Byeeeeeeeeeeeee

Capítulo 5

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