Cazadores Blancos: Writer's Corner

Recuerdos, olvido y redención (5ª Parte)

por Midnight Dove

Resumen: RanxKen. Los recuerdos de una pérdida dolorosa y el vacío de la soledad atormentan a Aya.

Disclaimer:  Weiß no me pertenece. Kenji tampoco (¡Duh! Es Ken). Koji tiene ese nombre porque me fascina Koji Nanjo, pero no es él. Sólo usé su nombre de pila, por lo tanto Koji me pertenece. Lo necesito junto a los otros nuevos personajes para poder darle sentido a la historia. Yuki no aparece ni ninguno de los otros porque decidí darles un respiro, aunque sea por un capítulo. Jejeje
M.D.

Y bueno. Ya avancé al capítulo número cinco. La verdad la historia la tengo súper clara en mi mente, pero al momento de los detalles…estoy perdida. Malditos detalles. ¿No te molesta el tener una idea genérica acerca de una situación, pero con los pequeños, molestos y…grrrr….detalles, que son los que te llevan a concretar la historia finalmente, no tienes ni la más #@$%&* idea de lo que vas a hacer? Okis. Eso es lo que me complica un poco. Aparte, agregar el factor “pésima” memoria, que a la larga te hace olvidar detalles fundamentales dentro del desarrollo de la historia, pero que a la larga olvidas, para luego reemplazarlos por detalles completamente nuevos, que provocan, de una u otra manera incongruencias dentro de tu mismo relato…Por poner un ejemplo, la otra vez trataba de relatarle a una amiga cómo terminaba esta historia, pero a medida que avanzaba en el relato, me daba cuanta de que detalles recordaba pocos, o peor aún, tenía la idea central, pero no hallaba cómo hilar la historia cosa de que “A” llegara a
convertirse en “B”…un parto, definitivamente los detalles son eso…

Ahora, para no seguir con la lata y seguir con lo que realmente te interesa y no mis problemas para crear un fanfic coherente, a darle al capítulo quinto.


Ojalá te guste.

M.D

Quinto Capítulo

Divagaciones de un muerto y un loco enamorado


Ran. ¿Quieres un helado?

El pelirrojo al lado lo mira extrañado, haciendo ademán de “¿ahora?”. Ken estaba muy feliz. Hacía una semana su equipo infantil había ganado un partido en contra de uno de una escuela cercana, pero la felicidad no se le había quitado aún. Era otoño. La tarde estaba agradable. Estaba junto a su pololo al lado. Caminaban tomados de la mano ¿Necesitaba algo más para poder ser feliz?


Ran: “Te veo muy alegre…eso me gusta” Le dice mientras le sonríe con una de esas sonrisas que van destinadas sólo a él.

Ken: “Sí. La verdad…lo estoy…jejeje” Le dice mientras se sonroja. Aquellas sonrojadas de cara que ponen a cierto líder frío derretido a los pies de cierto ex jugador de fútbol.

Ran: “No te cubras la cara. Me gusta como te ves así…” Bueno. Ahora era el turno de Ran de sonrojarse ante semejante declaración. Tenía mucha confianza con Ken, pero la verdad a veces las salidas que tenía debido al último lo sorprendían incluso a él. Podía sacar lo mejor de Ran, pero lo peor para Abyssinian.

Nota mental de Abyssinian: Ni que fuera una maldita colegiala….Ese maldito Ran…Está dejando mi imagen “cool” por el suelo…grrrr…

Mientras caminan por un parque aledaño, no podían evitar el estar conformes consigo mismos. La verdad, la tarde era perfecta para ambos, porque estaban donde querían estar con quien querían estar.

Luego de un momento, se sientan en una de las tantas bancas que rodean a una gran pileta ubicada en la parte central del mismo parque. Ambos en silencio, pero siempre con las manos tomadas.

El viento jugaba con el pelo de ambos. Realmente todo un momento Kodak.

De la Nada Ran se levanta y suelta la mano del otro asesino para luego darle la espalda. Ken confundido lo mira y le dice:

Ken: “¿Qué pasa, Ran? ”

Ran no le contesta. Sólo sigue de pie y en silencio. Ahora Ken, realmente preocupado, se levanta también para estar al lado de su amado. Pero al hacerlo todo se torna oscuro.

En ese mismo instante se escucha un gemido dentro de una habitación. La fuente de él se sienta en la cama. Ya es entrada la madrugada.

Desconocido 2: “Otro sueño”…

Ya hacía una semana que tenía estos sueños. Desde que le encomendaron la misión de acabar con el Weiß. Era muy extraño. Soñaba con el líder del grupo, pero en una situación completamente distinta. Contraria a la predisposición que tenía para/con el nuevo objetivo. El ser amante de tu enemigo le sonaba a tragedia griega. Pero lo más cómico, si se le pudiera decir así, era que él no lo amaba. No era ese tal “Ken” ¿Quién mierda era él? No lo sabía, pero tenía certeza de que en vez de matarlo, lo amaba. En vez de golpearlo, lo acariciaba, lo cual le dejaba una sensación molesta que no lo abandonaba en todo el día. El pensar en el némesis de la semana como un amante era algo que preferiría no hacer.

Otra cosa que le molestaba de sobremanera era que no podía hacer nada para evitarlo. Quería que lo tocara. Quería dormir con él, y no precisamente por el placer, sino por el sentimiento que va más allá. Podría ser lo que la gente llama amor.

Amor…ser amado. Todo eso, de alguna manera, era alienígeno a él. No tenía memorias de su vida. No tenía nada. Salvo un nombre otorgado, poderes especiales, y un grupo de asesinos a su cargo. No conocía sentimientos positivos. El odio era su guía y su soporte para seguir viviendo. El imaginar amar a alguien era….bizarro. Ese término no estaba dentro de su vocabulario, y la sensación, de todas maneras no estaba registrada en su cuerpo. Salvo el placer sexual, el de matar y el dolor de ser herido o violado. Riesgos que se corren en la profesión. Eso es seguro. Emocionalmente era nulo. Sólo lo negativo lo hacía reaccionar…

Luego de un rato de muchas divagaciones, se levanta de su cama en dirección a la habitación de su amante. Necesitaba sacar la ternura de las caricias de Abyssinian de su cuerpo para reemplazarlas por la crudeza de los actos de su compañero, tanto de armas como de cama.

Sigilosamente se aproxima a la cama, en la cual un cuerpo desnudo duerme sin mayores preocupaciones. De una bofetada lo despierta, a lo cual este se pone en guardia de inmediato.

Desconocido 2: “No sentiste mi presencia. Como asesino eres un asco” Le dice secamente.

Desconocido 1: “¡Kenji! Casi me matas del susto” Le dice entre respiros agitados.

Kenji: “Vaya, vaya…¿Kenji? Para ti soy Shirou – san, Tanaka, Koji”

Koji: “¿No más Koji? ¿Ahora Tanaka, Koji? ¿Ni siquiera Tanaka – san?”

Kenji: “Hmmm”

Al percatarse que no obtendría otra respuesta del silencioso líder, lo mira y le dice:

Koji: “Son los sueños otra vez. ¿Verdad?”

Kenji: “Iría a la calle a buscar un prostituto, pero como ya tengo uno en casa….”

Koji: “¿Por qué?” Le dice apenas en un susurro. Mientras ambos estaban en penumbras.

Kenji no le dice nada.

Koji: “¿Por qué me tratas así?”

Kenji lo observa con detenimiento para luego decirle:

Kenji: “Antes no te habías quejado…¿Quieres que me vaya?”

Koji: “No…sabes que no lo quiero…te amo”

Kenji: “No sabes lo que dices”

Koji: “Solo yo sé lo que siento…y lo que sé es que te amo. ¿Por qué? Eso es un misterio incluso para mí…ven…hace frío. Acuéstate conmigo. Yo cuidaré de ti”

Kenji: “….gracias…” Le dice en un tono muy próximo a la sinceridad.

Koji dejaba que noche tras noche Kenji se metiera en su cama e hiciera lo que quisiera con él. Esperaba que así, algún día él llegara a amarlo, y no solamente a su cuerpo… cuantas veces lo violaba a los ojos del resto, pero lo amaba a sus ojos… aún cuando no lo quisiera. No podía negarle nada a él.

Recordaba cuando recién lo habían ingresado al grupo y ocupó sin pérdida de tiempo el cargo de líder, y mereciéndolo sin lugar a dudas. Kenji manejaba su elemento con gran maestría. Qué hermoso se veía rodeado de fuego, el cual no lo quemaba ni por casualidad. Él, apenas, podía manejar el agua. Todavía tenía cierta dificultad para manejarlo son problemas…

Desde joven había sido víctima del abuso, y con los años aprendió a defenderse, pero una noche, poco después de conocer a Kenji, luego de salir de uno de sus tantos bares habituales, estaba demasiado ebrio y volado para poder defenderse. Lo hubieran matado, de no ser por la intervención del “novato”. Quien luego de salvarlo le pegó una bofetada por ser tan descuidado.

Le había dado una lección…y algo más a las cenizas que antes eran hombres ubicadas en el fondo del callejón.

Detestaba deberle algo a alguien, pero la verdad es que no podía evitar el estar cerca del nuevo líder. Le daba seguridad, y la vez quería protegerlo. Tanta frialdad dentro de una persona. Con el tiempo se fue obsesionando con él, y trataba de tener avances con él, obviamente todos rechazados. Pero un día apareció de la nada, y comenzó a frecuentarlo. En palabras de Kijo, hacían el amor. En palabras de Kenji, tenían sexo. No se había dado cuenta cuando se había enamorado perdidamente de alguien que creía nunca podría tener.

Hasta el día de hoy no lo tiene, pero algo es algo. Con el tiempo…tal vez…

Lo que llamó mucho su atención, era que poco a poco, su amado le contaba cosas que no le decía a nadie. Se sentía orgulloso. Él era el único que tenía la confianza del gélido personaje. Era, de una manera muy retorcida, el Elegido.

Hace ya unos días habían comenzado las pesadillas. Kenji no poseía memoria. No sabía quien era, pero extrañamente tenía sueños recurrentes del líder de su nuevo objetivo. Weiß. Abyssinian. Siberian. Balinese. Bombay. Otros asesinos como ellos. Pero como detestaba de particular manera al líder. Abyssinian. Ran Fujimiya. Lo que sea. Sin conocerlo, era el único que había podido capturar la atención de su querido Kenji. Cómo era eso posible. Hace mucho que había pensado en la idea de que ellos antes se conocían y, efectivamente, eran amantes. Pero su orgullo le obligó inmediatamente a descartar la idea. No podía ser. No. Pero de una cosa estaba seguro. Acabaría con él. Sabía que era la meta de su amado, pero, aunque no lo quisiera, se lanzaría con todo en contra del desgraciado pelirrojo. Estaba celoso, y se sentía amenazado. No permitiría que un idiota viniera a robarle lo que le había costado una eternidad. Su pedacito de cielo. Aunque no era perfecto, era lo que lo mantenía a flote.

Mientras era tocado salvajemente por Kenji se había propuesto una meta.

Koji: Abyssinian. Tu cabeza será mía.

Fin Capítulo Quinto.

Yaaaaaaaaa. Terminé este nuevo capítulo. Es introductoria para que conocieran una parte de los nuevos enemigos. ¿Kenji? Bueno. Obviamente es Ken. Pero no recuerda nada. Aparte tiene poderes especiales. Ya explicaré cómo los obtiene y qué es lo que pasó, realmente con él. Actualmente Ken tiene 25 años. Koji tiene 24.

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