Hoy resulta casi
imposible utilizar el término "secta" para referirnos
a una diversidad de grupos, actitudes o situaciones sin que nuestra
imaginación se pueble de una serie de asociaciones que muchas
veces son totalmente ajenas a nuestra intención. Suicidios colectivos,
abusos físicos y psicológicos, utilización de estupefacientes,
manipulación de la personalidad. Todas actitudes que resultan
socialmente condenables y que se asocian al término "secta".
Esto hace que el
vocablo esté cargado de una connotación no solo negativa,
sino incluso despectiva que muchos estudiosos y especialistas quieren
evitar. Pero por otra parte, al decir ¿qué término
refleja con mayor claridad al tipo de grupos o actitudes al que queremos
referirnos cuando hablamos de "secta? Por otra parte cuando se
utiliza la palabra "secta" en términos generales, se
engloba una cantidad de situaciones tan diversas que resultar prácticamente
imposible ser preciso respecto de lo que se quiere decir.
Por lo tanto, la
primera de la dificultades que se debe afronta en esta área,
es lograr un acuerdo acerca de la denominación más adecuada que debiera
aplicarse a estos grupos, y el contenido que ha de darse al vocablo
elegido.
Muchos evitan emplear
el término "secta" para evitar su carga despectiva hacia el
grupo y/o personas que lo integran y creen necesario dejar de lado esta
carga negativa para poder dar un tratamiento adecuado al tema. Por este
motivo recurren a diversos y complicados giros semánticos tales como
"nuevas religiones", "nuevos grupos religiosos",
"cultos", "movimientos religiosos libres", etc..
Con quienes así
consideran la cuestión, coincido en que es preciso evitar el tono despectivo
que se le suele dar al asunto. Toda opción religiosa es digna del mismo
respeto y toda persona debe ser respetada en su opción más
allá de cuáles sean sus creencias. Pero por otro lado
también es cierto que con los términos que se suelen utilizar
para evitar hablar de "secta", generalmente se carece de precisión
y se tiende a confundir con movimientos o grupos que nada tienen que
ver con aquello a lo que queremos referirnos cuando decimos "secta".
Por ejempo, cuando se habla de los "nuevos movimientos religiosos",
se corre el riesgo de que se comprenda en el mismo grupo a nuevos movimientos
surgidos al interior de las iglesias históricas, o a nuevas iglesias
que se han conformado en el desarrollo del último siglo. En ninguno
de estos casos se trata de sectas.
La cuestión de la
denominación, se ve además complicada por la amplitud del universo de
grupos a los que suele aplicarse el término en cuestión.
Consideremos que
esta dispersión de la experiencia religiosa ha dado como producto grupos
con un número de adherentes reducido y circunscripto (como es el caso
por ejemplo de Lineamiento Universal Superior de Valentina de Andrade)
o a la vez grupos con multitud de adherentes muchos de los cuales suelen
utilizan de un modo confuso la denominarción de "Evangélicos".
También hay una
gran variedad en cuanto a la forma de estructuración de las organizaciones:
algunas organizaciones son de tipo claramente piramidal, como los Testigos
de Jehová; otras en cambio carecen de una estructura fácilmente identificable
como los que se suelen englobar como grupos "afro-brasileros".
Para complicar la
situación, hay que considerar grupos que tienen un propósito clara y
definidamente religioso como los Mormones; a la vez que otros desarrollan
"pantallas" que desdibujan su propósito religioso, tal es
el caso de muchos grupos de yoga o de ayuda terapéutica; otros en cambio
desarrollan actividades aparentemente de corte puramente comercial,
como la Cienciología; o son percibidos primariamente como grupos
de choque político, como muchos grupos neo-nazis.
Como contrapartida,
si bien se mantiene la dificultad de encontrar una definición precisa,
culturalmente todos coincidimos de modo intuitivo en lo que queremos
expresar cuando hablamos de "sectas". Quizás lo que esté faltando
es que despojemos el vocablo de la carga despectiva que se le suele
dar.
El término"secta"
en español, proviene del latín; aunque no podamos precisar con
exactitud su raíz que podría encontrarse tanto en "sequor"
(marchar detrás, seguir a un maestro particular), como en "sector"
(cortar, separar, sectorizar a partir de un tronco principal). De aquí
que se pueda afirmar que su contenido alude claramente a un grupo o
forma social que se separa de un grupo de origen preexistente, en seguimiento
de un jefe carismático o de sus enseñanzas.
De hecho, el Diccionario
de la Real Academia Española relaciona 3 significados para el
término "secta": (Del lat. secta). 1. f. Conjunto de
seguidores de una parcialidad religiosa o ideológica. 2. f. Doctrina
religiosa o ideológica que se diferencia e independiza de otra.
3. f. Conjunto de creyentes en una doctrina particular o de fieles a
una religión que el hablante considera falsa.
De estos 3 significados,
solamente el tercero puede ser considerado en algún aspecto arbitrario,
ya que la falsedad de una doctrina dependerá del punto en que
se ubique quien realice la calificación.
Esto significa que
si tomamos el vocablo en su sentido propio y originario, "secta"
nos permite designar claramente y con gran amplitud, muchos de los grupos
que nos ocupan, sin que ello conlleve carga despectiva alguna. Es más,
es en este sentido en el que, durante el siglo I, los escritores romanos
se referían a los cristianos como una secta judía: cristiano era aquel
que, separándose del tronco histórico del judaísmo, seguía adorando
al Dios de Abraham, Isaac y Jacob según las enseñanzas de Jesucristo,
Hijo Único de Dios.
Pero además, "secta"
es el término que se ha empleado habitualmente en nuestra lengua para
traducir el griego "háiresis" usado en el Nuevo Testamento
(Ga 5,20; Tt 3,10; 2P 2,1) y con el que los Apóstoles se refieren a
las escisiones y grupos heréticos surgidos en la primitiva comunidad
cristiana como consecuencia de doctrinas erróneas que se desarrollaban
fuera de la comunidad eclesial.
Este es el sentido fundante que se ha dado al término en nuestro
Occidente cristiano.
Si comprendemos
entonces el término "secta" de esta manera como referido
a un grupo que se margina de un contexto social en el que ya no se
considera contenido doctrinal, social o afectivamente, y despojándolo
de toda connotación que implique desprecio; podemos aplicarlo a lo largo
de la historia a distintas profesiones religiosas u organizaciones sociales.
En un principio
(como ya señalamos) los cristianos fueron considerados como una
secta judía por los historiadores del Imperio Romano, del mismo modo
como se consideraba a los fariseos, los saduceos y los esenios como
otras tantas sectas o divisiones judías.
En un tiempo más
cercano a nosotros las iglesias surgidas de la Reforma del siglo XVI
(el luteranismo, el calvinismo y el anglicanismo entre otras), recibieron
en un principio esta misma denominación ya que se trataba de escisiones
del tronco católico.
Una consideración
especial particular debemos dar a las grandes religiones del extremo
Oriente como el Budismo. En este caso no existen estructuras religiosas
claramente definidas (lo que los cristianos solemos denominar "iglesia")
que permitan definir con claridad quién pertenece y quién
no, quién enseña lo correcto y quién no. Por este
motivo, en estas tradiciones se suele referir a las diversas escuelas
que siguen las enseñanzas de diferentes maestros como "sectas".
Por lo tanto, el término dentro de este contexto tiene un significado
claramente diferente del que tiene en el de una iglesia cristiana.
Sin embargo, como
veremos en otros capítulos, en Occidente podemos hablar de "sectas"
de origen budista o hindú merced al proceso de "occidentalización"
que han sufrido esas doctrinas en su presentación en occidente
por algunos líderes religiosos.
Sintetizando:
Términos
habitualmente en uso:
- Sectas
- Nuevos Movimientos
Religiosos
- Nuevas Religiones
- Cultos
- Movimientos Religiosos
Libres
- Agrupaciones
Religiosas
Dos acepciones al
término "secta":
- Principal - Grupo
de personas que se auto-excluye de su entorno social, religioso y/o
cultural al no considerarse ya contenido doctrinal, social o afectivamente
en el grupo de origen.
- En el contexto
de algunas religiones orientales - denominación que suele aplicarse
a las diferentes escuelas formadas alrededor de las enseñanzas
de un maestro.
AL
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Relación
entre secta y conducta sectaria
Debemos notar que
aunque muchas veces se reduce el concepto de secta a las sectas religiosas.
En realidad, al referirnos a una "secta" nos estamos refiriendo
básicamente a un concepto sociológico que se aplica tanto al contexto
de las comunidades religiosas como al de grupos políticos, deportivos
o de cualquier otro tipo.
También hay
que tener en cuenta que, el concepto de secta no refiere necesariamente
a un grupo numéricamente pequeño, o a doctrinas exóticas,
o a comportamientos anti-sociales . Cuando hablamos de una secta nos
referimos específicamente a la actitud de autosegregación a partir
de una comunidad de origen en la cual ya no se reconoce contenida.
Por esto mismo,
por tratarse de un concepto que alude a pautas del comportamiento humano,
el fenómeno de las sectas no puede ni debe circunscribirse exclusivamente
al ámbito de lo religioso. También hay sectas en el contexto de la política,
de la filosofía, la cultura... hasta en el deporte.
Lo que debe preocuparnos
primariamente o llamar nuestra atención son lo que denominamos
"conductas sectarias". Las conductas sectarias son
un conjunto de tendencias internas subyacentes en todo grupo humano
que se nuclea alrededor de un concepto aglutinante (que puede ser tanto
religioso como político, económico o de otra índole) y que tienden a
provocar la separación y/o división del grupo "madre"
generando subgrupos que tienden a aislarse de su contexto socio-cultural
reivindicando la exclusividad de la verdad.
Esta tendencia
a la que llamamos conducta sectaria comienza a hacerse manifiesta a
partir del momento en que el grupo o incluso un individuo aislado, prioriza
una afirmación de orden secundario por encima del verdadero objeto de
reunión.
Tomemos un ejemplo
de conducta sectaria fuera del contexto religioso. Un club deportivo
es una agrupación de personas que se reunen inicialmente con
el propósito de favorecer la práctica del deporte. Como
en toda agrupación social, en su interior podemos encontrar conductas
de tipo sectario que se manifestarán o no en diferentes circunstancias.
¿Cuándo estamos en presencia de una conducta sectaria?
Cuando ante algún evento interno, un grupo de los asociados comienza
a calificar la pertenencia a la institución más por el color
de las zapatillas que usa, que por la coincidencia con los objetivos
institucionales.
Este tipo de conductas
marcan una alteración que ha reemplazado los objetivos primarios
del club por elementos de orden claramente accidental. Si esta deformación
se ve abonada por el hecho de que el grupo antes mencionado considera
que sólo son verdaderos deportistas quienes utilizan tal color de zapatillas,
estamos propiamente ante una conducta sectaria: se divide una comunidad
social en virtud de una afirmación o característica accidental, calificando
a los miembros en función de tal característica.
Aunque pueda parecer
extraño, una secta religiosa comienza de modo semejante. Por
ejemplo, en el seno de una iglesia cristiana surge un maestro espiritual
que convoca y concita particular atención de parte de los fieles.
Es posible que este maestro no se distinga por ningún punto especial
de su doctrina, pero a partir de su carisma personal consigue una atención
y devoción particular de sus seguidores.
El grupo de los
seguidores tiende a aglutinarse a partir de su común devoción
al maestro. La agrupación antes o después provoca comentarios
de parte del resto de la iglesia en cuyo seno ha surgido, y a su vez
comienza a buscar elementos que establezcan distinción y pertenencia:
se pertenece por aceptar la enseñanza del maestro, por concurrir
a ciertas reuniones, por adoptar alguna práctica, leer algún
libro o revista, etc. Hasta aquí todo se mantiene dentro de los
carriles habituales de las dinámicas de grupo.
Ahora bien, puede
ocurrir que en un momento particular un grupo de estos seguidores comience
a considerarse -a partir de su adhesión al maestro- más
cristiano que el resto de los cristianos. Casi imperceptiblemente, a
partir de esta convicción comenzarán no ya a distinguirse
sino a dividirse. Comienzan a considerarse que son
mejores o verdaderos cristianos y eso se marca a partir de que concurren
a las reuniones, o leen el libro, o alguna otra forma de conducta externa.
Aquí aparece una conducta sectaria.
Ahora bien, esta
conducta sectaria no es en sí misma más que eso; inicialmente
es una actitud, una tendencia. Lo importante es cómo evolucionará.
Esto dependerá de muchos factores: en primer luegar la capacidad
del maestro de detectar la tendencia y hacer primar la comunidad con
la iglesia de origen o no; la capacidad del resto de los dirigentes
de la comunidad para evaluar la situación y tender a contener
el grupo más que expulsarlo; y por supuesto que también
la respuesta de los individuos a las sugerencias de los líderes
sociales.
Si se privilegia
la comunión por sobre la división,
entonces esto puede considerarse en un hito de crecimiento de la iglesia
que asimila al grupo y evoluciona hacia una comprensión mayor
y mejor de sí misma. Si por el contrario se impone la división,
se camina ciertamente hacia la aparición de una nueva secta.
Esta conducta sociológica
de división y expulsión/exclusión es siempre contraproducente,
en cualquier ámbito que pueda darse: la política, la filosofía, el deporte
o la religión. Afirmo que se trata de una actitud negativa ya que es
en sí misma disolutoria del núcleo social verdadero en función de un
valor aparente. Conduce a los hombres a perder su objetivo primario
-el bien común-, y los distrae en el seguimiento de un elemento secundario.
Esto ocurre aún
en el seno mismo de las que denominamos iglesias tradicionales cuando
se generan grupos y divisiones en función no de su fin primario que
es la adoración de la divinidad y la felicidad de sus fieles,
sino de particularidades circunstanciales que no hacen a la sustancia
del objetivo trascendente del grupo.
Estoy convencido
de que en general, en el origen de toda secta hay una conducta de este
tipo. Pero esto no quiere decir que toda conducta sectaria siempre se
estructura finalmente como secta, y no se la debe confundir con una
tal. De algún modo, el sectarismo es una de las tentaciones latentes
en todo grupo humano fuertemente unido, por lo que debemos también tener
particular cuidado de no confundir la tentación de la división
con su concreción.
La tendencia de
un grupo es fácilmente corregible si se toma conciencia de ella y no
acarrea males mayores; por el contrario puede convertirse en una experiencia
enriquecedora. En cambio, la división estructurada ya ha destruido,
crea distancias que son en general difícilmente salvables y enfrenta
a los hombres de un modo que muchas veces es irreconciliable.
AL
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¿Cómo
podemos distinguir a una secta?
Teniendo en claro
que lo determinante es el desarrollo de conductas sectarias, también
debemos considerar el hecho de que no todas las conductas sectarias
terminan cristalizando en la forma definida de una secta.
Si esto es así
¿dónde está la línea que separa a las conductas
sectarias de las sectas organizada?, y más allá aún,
¿qué es lo que distingue hoy a una secta de una Iglesia?, ¿Porqué un
grupo religioso puede ser calificado de secta?
El número de los
miembros del grupo ciertamiente no es una característica determinante.
Es cierto que en muchos casos se trata de grupos minoritarios, pero
esto no significa que todas las sectas son grupos pequeños y
minoritarios; no es así. En nuestro país (Argentina) por ejemplo,
hay minorías étnicas que se agrupan en iglesias y que ninguno de nosotros
se atrevería a calificar como secta. Este fue un error desdichadamente
frecuente en un tiempo, y que determinó conductas discriminatorias
y dificultó notablemente el encuadre de la cuestión. El sectarismo
no está asociado a que se trate o no de una minoría cultural
o religiosa, sino a su agresividad social y cultural.
Argentina es una
muestra privilegiada de ello; durante siglos han convivido pacíficamente
en la misma sociedad no sólo etnias distintas, sino también confesiones
religiosas que en otros lugares del planeta están marcadas con fuertes
antagonismos tales como los que enfrentaron y aún hoy enfrentan
a cristianos, judíos y musulmanes.
Por otro lado también
hay minorías religiosas, como son las diversas iglesias cristianas orientales
presentes en el continente americano, y que no por ser minoritarias
han sido marginadas, perseguidas o consideradas como sectas. Muy por
el contrario, han encontrado aquí un espacio propio que les ha
permitido cultivar su identidad cultural y religiosa.
Por otra parte,
muchas sectas superan numéricamente en cantidad de adherentes a estos
grupos nacionales que acabamos de mencionar. La calificación de secta
no pasa evidentemente por el número de sus miembros o una cuestión
de minorías.
Según recensiona
Yves de Gibon en el artículo "secta" del Diccionario de las
Religiones, "la Iglesia es el orden establecido por Dios, institución
trascendente y permanente que administra la gracia... y basa su legitimidad
en su fundador y en la sucesión de sus jefes. La Iglesia está integrada
en la sociedad, cuya buena marcha asegura. La secta, simple comunidad
confesional..., se niega a comportarse como responsable de la salvación
de todos y, en tono profético, proclama que detenta la verdad y el carácter
evangélico puro, pues salvarse es una cuestión personal y no de relación
con una institución".
Quizás pueda ayudarnos
más la amplia definición descriptiva dada por la Jonhson Foundations
Winspread Conference Center, reunida en 1985 en Racine (EE.UU.) y que
a mi juicio considera tres perspectivas que son complementarias:
"Una
secta es un movimiento totalitario, caracterizado por":
|
1.
Perspectiva psicológica |
..."la
adscripción de personas totalmente dependientes de las ideas de
un líder y de las doctrinas del grupo," |
2.
Perspectiva sociológica |
...
"que puede presentarse bajo la forma de identidad religiosa,
asociación cultural, centro científico o grupo terapéutico;" |
3.
Perspectiva metodológica |
...
"que utiliza las técnicas de control mental y persuasión coercitiva
para que todos los miembros dependan de la dinámica del grupo y
pierdan su estructura de pensamiento individual en favor de la idea
colectiva y del grupo, creándose muchas veces un fenómeno de epidemia
psíquica y un fenómeno de pensamiento colectivo, sin que tenga que
ver la personalidad propia del individuo." |
Como surge de la
lectura de esta definición, en ella se reseñan actitudes, metodologías
y recursos en general, que muy posiblemente asociemos no sólo a las
que habitualmente denominamos "sectas", sino que también
podemos encontrarlos en grupos que pertenecen a cualquiera de las comunidades
religiosas tradicionales; e incluso fuera del ámbito religioso, en agrupaciones
de corte político, social, deportivo, etc.
Es por esto necesario
ser cuidadosos para no perder una perspectiva global y tener en cuenta
que un grupo con actitudes sectarias no es estrictamente lo mismo que
una secta.
Para ser más precisos,
una secta es una agrupación en la que los vicios de conducta a los que
hemos denominado "conductas sectarias" se han transformado
en estructurales y han llegado a convertirse en característicos de la
misma. Así, las actitudes o abusos que son excepcionales o marginales
en otros grupos, en la secta se convierten en norma. Dicho de otro modo,
una secta es un grupo social en el que la conducta sectaria se ha convertido
en la norma.
Según los
especialistas, las actitudes o abusos que caracterizan una conducta
sectaria deberían encontrarse todos a la vez dentro de un mismo grupo
para que pueda ser calificado como una secta. Estas caradterísticas
pueden agruparse en cinco ítems:
- Estructura organizativa piramidal
- Sumisión incondicional a la dirigencia.
- Anulación de la crítica interna.
- Instrumentalización de los adeptos
en orden a obtener los fines de la secta.
- Ausencia de control de una autoridad
superior sobre la secta.
A
juicio de algunos investigadores, cuando encontramos todos estos elementos
reunidos en un mismo grupo humano de modo simultáneo, no cabría
la menor duda de que nos encontramos ante una secta. Pero esto no elimina
la dificultad concreta que surge ante cada caso concreto al momento
de evaluar estos elementos y la necesidad de definir algunos términos
como por ejempo "sumisión incondicional"..
Esta dificultad
se presenta además porque ningún grupo admitirá ser calificado
como secta ya que al constituírse en poseedor del monopolio de la verdad
y de la salvación considera a toda otra agrupación (sea cual fuese su
finalidad, su historia y sus dimensiones), como antagónica y
en definitiva como secta. La secta se considera a sí misma la
única comunidad válida, y por lo tanto, toda otra propuesta
es una secta.
Una complicación
adicional está dada por el manejo que los medios de comunicación
suelen hacer estos temas, el que en términos generales tiende
a cargar al término de un contenido negativo tal que solo una psicología
enferma en grado extremo se sentiría halagada de que se le aplicara
tal calificativo.
De aquí, que una
vez más deba afirmar que la línea divisoria entre un grupo con
conductas sectarias y una secta es tan tenue que en muchos casos concretos
se cabalga por sobre ella sin siquiera advertirlo.
Vale la pena detenernos
un momento a considerar también la terminología que ha empleado para
referirse al tema la IVª Conferencia General del Episcopado Latinoamericano
en los números 142 a 152. En estos puntos, los Obispos latinoamericanos
distinguen las que denominan "sectas fundamentalista"', de
los llamados "movimientos religiosos libres". De este modo,
los obispos reservan el término "secta" para los grupos
de origen claramente cristiano que se han desgajado de alguna de las
iglesias históricas, mientras que los grupos de origen sincrético, no-cristianos,
derivados de las religiones asiáticas, son denominados "movimientos
religiosos libres'", quizás para destacar que no son grupos
cristianos desgajados de su tronco histórico, sino productos nuevos
surgidos de circunstancias diversas.
AL
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Sintetizando
hasta aquí
Evidentemente el
tema es muy diversos y amplio. Las opiniones igualmente son diversas.
Es importante entonces que hagamos una síntesis para dejar al
menos algunos puntos en claro:
- El fenómeno
de diversificación de la experiencia religiosa contemporánea
al que generalmente se alude con el término "secta"
es muy variado y tiene manifestaciones muy diferentes lo que hace
inadecuado el empleo de un único término para referirnos a él en
su totalidad.
- A pesar de
esto, parece insoslayable el hecho de que el término "secta"
es -al menos por el momento-, el más adecuado para identificar en
términos generales la problemática a la que nos estamos refiriendo
dada su capacidad de significación.
- Hay que distinguir
las conductas sectarias de las sectas propiamente dichas. Las conductas
sectarias se originan en el centro de toda organización social
rectamente encauzadas pueden ser un elemento de crecimiento de las
organizaciones. Las sectas son conductas sectarias estructuradas
y organizadas que toman autonomía respecto de su grupo o
comunidad de origen.
- Tanto la fenomenología
de la conducta sectaria como la del fanatismo, son elementos propios
del campo de la psicología y la sociología, no exclusivos de lo
religioso. Hay conductas sectarias en todos los ámbitos de la organización
social.
AL
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Diferencia
entre religión, iglesia y Secta
En nuestro lenguaje
hay otra confusión, no solo la que surge de si se utiliza el
término secta o no. Es la confusión que se da por el empleo
errático de los vocablos "religión", "iglesia" y
"secta". Así, es posible que alguien pregunte si el Umbandismo
es una iglesia, una religión o una secta.
Quizás un
ejemplo nos ayude a precisar los términos. El Cristianismo es
una religión, la Iglesia Evangélica es una iglesia cristiana,
la Iglesia Universal del Reino de Dios una secta.
Cuando hablamos
de una religión, estamos refiriéndonos a un sistema
doctrinal y ritual a través del cual una comunidad obtiene una
serie de respuestas a los interrogantes universales, fruto de una concepción
singular acerca del hombre y su posiblidad de relación con la trascendencia.
De acuerdo a esta definición, son propiamente religiones el Cristianismo,
el Budismo, el Islamismo, el Animismo, etc.
Hay que llamar la
atención que la religión es una realidad integral de la
persona humana que compromete su totalidad como una unidad: intelecto,
voluntad, alma y cuerpo. Un simple sistema doctrinal no alcanzaría
la categoría de religión. Como estructura intelectual
podría ser una escuela filosófica o de pensamiento; pero
para ser una religión se requiere que esa estructura conceptual
comprometa los sentimientos, aspiraciones y conductas de la persona.
Ahora bien, el Cristianismo
como religión merece una consideración particular ya que
ha dado origen a través de dos milenio de historia a una serie de comunidades
que, aún cuando mantienen como vínculo de unidad su fe en Jesucristo
verdadero Dios y verdadero hombre, se han congregado en diversas iglesias
que se han estructurado a través del espacio geográfico y de los siglos
como comunidades identificadas con ciertas peculiaridades doctrinales
y rituales. Una iglesia tiene una identidad estructural, doctrinal
y ritual que trasciende las personas, el tiempo y el espacio. De
aquí que en el contexto cristiano haya una Iglesia Católica, otra Ortodoxa,
otra Evangélica... todas igualmente cristianas, y todas iglesias.
Esta organización
eclesial es propia del cristianismo, y no podemos buscar tales estructuras
en otras religiones como el Budismo o el Bhramanismo.
Teniendo en cuenta
la diferencia existente entre religión e iglesia, la secta
es una segmentación de estas unidades antes descriptas, a
partir de la adhesión a una enseñanza y/o práctica particulares
al margen de la estructura ritual y doctrinal de las religiones o iglesias.
Así, dentro del
Budismo encontramos cientos de sectas que hacen referencia a una gama
muy variada de maestros espirituales que a lo largo de los siglos han
enseñado una gran diversidad de maneras de comprender las enseñanzas
de Buda. Este fenómeno de segmentación se da al interior de todas las
religiones y las iglesias.
Así, si retomamos
la pregunta inicial, el Umbandismo no es una religión. La religión propiamente
es el Animismo, es decir un sistema ritual y de creencias que rinde
culto a las fuerzas latentes en las realidades inanimadas, tales como
el agua, el rayo, etc.. Tampoco podría ser una iglesia, ya que no se
trata de un sistema cristiano, sino de un sincretismo de origen claramente
pagano.
Secta
- Grupo humano que se automargina de su entorno social, religioso
y/o cultural,
al priorizar una afirmación secundaria por encima de la Verdad,
lo cual ocurre generalmente al seguir un maestro particular o
su doctrina.
Este grupo, por su conducta
se inhabilita a si mismo para la comunión. |
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