.
Informe sobre Sectas
Versión 2.0

  EL AUTOR

¿Sectas?

Capítulo 1

¿Qué queremos decir, cuando decimos secta?
Elemetos para elaborar una definición

No es exagerado afirmar que la relación del hombre con Dios y la exigencia de una experiencia religiosa constituyen el punto crucial de la crisis profunda que afecta al espíritu humano. Mientras sigue avanzando la secularización de muchos aspectos de la vida, hay una nueva demanda de espiritualidad, como lo muestra la aparición de muchos movimientos religiosos y terapéuticos, que pretenden dar una respuesta a la crisis de valores de la sociedad occidental.

Juan Pablo II
Discurso al tercer grupo de los Obispos de Estados Unidos, 28 /5/1993

Índice

Actualizada el 15-Jan-2005
 

Hoy resulta casi imposible utilizar el término "secta" para referirnos a una diversidad de grupos, actitudes o situaciones sin que nuestra imaginación se pueble de una serie de asociaciones que muchas veces son totalmente ajenas a nuestra intención. Suicidios colectivos, abusos físicos y psicológicos, utilización de estupefacientes, manipulación de la personalidad. Todas actitudes que resultan socialmente condenables y que se asocian al término "secta".

Esto hace que el vocablo esté cargado de una connotación no solo negativa, sino incluso despectiva que muchos estudiosos y especialistas quieren evitar. Pero por otra parte, al decir ¿qué término refleja con mayor claridad al tipo de grupos o actitudes al que queremos referirnos cuando hablamos de "secta? Por otra parte cuando se utiliza la palabra "secta" en términos generales, se engloba una cantidad de situaciones tan diversas que resultar prácticamente imposible ser preciso respecto de lo que se quiere decir.

Por lo tanto, la primera de la dificultades que se debe afronta en esta área, es lograr un acuerdo acerca de la denominación más adecuada que debiera aplicarse a estos grupos, y el contenido que ha de darse al vocablo elegido.

Muchos evitan emplear el término "secta" para evitar su carga despectiva hacia el grupo y/o personas que lo integran y creen necesario dejar de lado esta carga negativa para poder dar un tratamiento adecuado al tema. Por este motivo recurren a diversos y complicados giros semánticos tales como "nuevas religiones", "nuevos grupos religiosos", "cultos", "movimientos religiosos libres", etc..

Con quienes así consideran la cuestión, coincido en que es preciso evitar el tono despectivo que se le suele dar al asunto. Toda opción religiosa es digna del mismo respeto y toda persona debe ser respetada en su opción más allá de cuáles sean sus creencias. Pero por otro lado también es cierto que con los términos que se suelen utilizar para evitar hablar de "secta", generalmente se carece de precisión y se tiende a confundir con movimientos o grupos que nada tienen que ver con aquello a lo que queremos referirnos cuando decimos "secta". Por ejempo, cuando se habla de los "nuevos movimientos religiosos", se corre el riesgo de que se comprenda en el mismo grupo a nuevos movimientos surgidos al interior de las iglesias históricas, o a nuevas iglesias que se han conformado en el desarrollo del último siglo. En ninguno de estos casos se trata de sectas.

La cuestión de la denominación, se ve además complicada por la amplitud del universo de grupos a los que suele aplicarse el término en cuestión.

Consideremos que esta dispersión de la experiencia religiosa ha dado como producto grupos con un número de adherentes reducido y circunscripto (como es el caso por ejemplo de Lineamiento Universal Superior de Valentina de Andrade) o a la vez grupos con multitud de adherentes muchos de los cuales suelen utilizan de un modo confuso la denominarción de "Evangélicos".

También hay una gran variedad en cuanto a la forma de estructuración de las organizaciones: algunas organizaciones son de tipo claramente piramidal, como los Testigos de Jehová; otras en cambio carecen de una estructura fácilmente identificable como los que se suelen englobar como grupos "afro-brasileros".

Para complicar la situación, hay que considerar grupos que tienen un propósito clara y definidamente religioso como los Mormones; a la vez que otros desarrollan "pantallas" que desdibujan su propósito religioso, tal es el caso de muchos grupos de yoga o de ayuda terapéutica; otros en cambio desarrollan actividades aparentemente de corte puramente comercial, como la Cienciología; o son percibidos primariamente como grupos de choque político, como muchos grupos neo-nazis.

Como contrapartida, si bien se mantiene la dificultad de encontrar una definición precisa, culturalmente todos coincidimos de modo intuitivo en lo que queremos expresar cuando hablamos de "sectas". Quizás lo que esté faltando es que despojemos el vocablo de la carga despectiva que se le suele dar.

El término"secta" en español, proviene del latín; aunque no podamos precisar con exactitud su raíz que podría encontrarse tanto en "sequor" (marchar detrás, seguir a un maestro particular), como en "sector" (cortar, separar, sectorizar a partir de un tronco principal). De aquí que se pueda afirmar que su contenido alude claramente a un grupo o forma social que se separa de un grupo de origen preexistente, en seguimiento de un jefe carismático o de sus enseñanzas.

De hecho, el Diccionario de la Real Academia Española relaciona 3 significados para el término "secta": (Del lat. secta). 1. f. Conjunto de seguidores de una parcialidad religiosa o ideológica. 2. f. Doctrina religiosa o ideológica que se diferencia e independiza de otra. 3. f. Conjunto de creyentes en una doctrina particular o de fieles a una religión que el hablante considera falsa.

De estos 3 significados, solamente el tercero puede ser considerado en algún aspecto arbitrario, ya que la falsedad de una doctrina dependerá del punto en que se ubique quien realice la calificación.

Esto significa que si tomamos el vocablo en su sentido propio y originario, "secta" nos permite designar claramente y con gran amplitud, muchos de los grupos que nos ocupan, sin que ello conlleve carga despectiva alguna. Es más, es en este sentido en el que, durante el siglo I, los escritores romanos se referían a los cristianos como una secta judía: cristiano era aquel que, separándose del tronco histórico del judaísmo, seguía adorando al Dios de Abraham, Isaac y Jacob según las enseñanzas de Jesucristo, Hijo Único de Dios.

Pero además, "secta" es el término que se ha empleado habitualmente en nuestra lengua para traducir el griego "háiresis" usado en el Nuevo Testamento (Ga 5,20; Tt 3,10; 2P 2,1) y con el que los Apóstoles se refieren a las escisiones y grupos heréticos surgidos en la primitiva comunidad cristiana como consecuencia de doctrinas erróneas que se desarrollaban fuera de la comunidad eclesial. Este es el sentido fundante que se ha dado al término en nuestro Occidente cristiano.

Si comprendemos entonces el término "secta" de esta manera como referido a un grupo que se margina de un contexto social en el que ya no se considera contenido doctrinal, social o afectivamente, y despojándolo de toda connotación que implique desprecio; podemos aplicarlo a lo largo de la historia a distintas profesiones religiosas u organizaciones sociales.

En un principio (como ya señalamos) los cristianos fueron considerados como una secta judía por los historiadores del Imperio Romano, del mismo modo como se consideraba a los fariseos, los saduceos y los esenios como otras tantas sectas o divisiones judías.

En un tiempo más cercano a nosotros las iglesias surgidas de la Reforma del siglo XVI (el luteranismo, el calvinismo y el anglicanismo entre otras), recibieron en un principio esta misma denominación ya que se trataba de escisiones del tronco católico.

Una consideración especial particular debemos dar a las grandes religiones del extremo Oriente como el Budismo. En este caso no existen estructuras religiosas claramente definidas (lo que los cristianos solemos denominar "iglesia") que permitan definir con claridad quién pertenece y quién no, quién enseña lo correcto y quién no. Por este motivo, en estas tradiciones se suele referir a las diversas escuelas que siguen las enseñanzas de diferentes maestros como "sectas". Por lo tanto, el término dentro de este contexto tiene un significado claramente diferente del que tiene en el de una iglesia cristiana.

Sin embargo, como veremos en otros capítulos, en Occidente podemos hablar de "sectas" de origen budista o hindú merced al proceso de "occidentalización" que han sufrido esas doctrinas en su presentación en occidente por algunos líderes religiosos.

Sintetizando:

Términos habitualmente en uso:

  • Sectas
  • Nuevos Movimientos Religiosos
  • Nuevas Religiones
  • Cultos
  • Movimientos Religiosos Libres
  • Agrupaciones Religiosas

Dos acepciones al término "secta":

  • Principal - Grupo de personas que se auto-excluye de su entorno social, religioso y/o cultural al no considerarse ya contenido doctrinal, social o afectivamente en el grupo de origen.
  • En el contexto de algunas religiones orientales - denominación que suele aplicarse a las diferentes escuelas formadas alrededor de las enseñanzas de un maestro.

AL INICIO

Relación entre secta y conducta sectaria

Debemos notar que aunque muchas veces se reduce el concepto de secta a las sectas religiosas. En realidad, al referirnos a una "secta" nos estamos refiriendo básicamente a un concepto sociológico que se aplica tanto al contexto de las comunidades religiosas como al de grupos políticos, deportivos o de cualquier otro tipo.

También hay que tener en cuenta que, el concepto de secta no refiere necesariamente a un grupo numéricamente pequeño, o a doctrinas exóticas, o a comportamientos anti-sociales . Cuando hablamos de una secta nos referimos específicamente a la actitud de autosegregación a partir de una comunidad de origen en la cual ya no se reconoce contenida.

Por esto mismo, por tratarse de un concepto que alude a pautas del comportamiento humano, el fenómeno de las sectas no puede ni debe circunscribirse exclusivamente al ámbito de lo religioso. También hay sectas en el contexto de la política, de la filosofía, la cultura... hasta en el deporte.

Lo que debe preocuparnos primariamente o llamar nuestra atención son lo que denominamos "conductas sectarias". Las conductas sectarias son un conjunto de tendencias internas subyacentes en todo grupo humano que se nuclea alrededor de un concepto aglutinante (que puede ser tanto religioso como político, económico o de otra índole) y que tienden a provocar la separación y/o división del grupo "madre" generando subgrupos que tienden a aislarse de su contexto socio-cultural reivindicando la exclusividad de la verdad.

Esta tendencia a la que llamamos conducta sectaria comienza a hacerse manifiesta a partir del momento en que el grupo o incluso un individuo aislado, prioriza una afirmación de orden secundario por encima del verdadero objeto de reunión.

Tomemos un ejemplo de conducta sectaria fuera del contexto religioso. Un club deportivo es una agrupación de personas que se reunen inicialmente con el propósito de favorecer la práctica del deporte. Como en toda agrupación social, en su interior podemos encontrar conductas de tipo sectario que se manifestarán o no en diferentes circunstancias. ¿Cuándo estamos en presencia de una conducta sectaria? Cuando ante algún evento interno, un grupo de los asociados comienza a calificar la pertenencia a la institución más por el color de las zapatillas que usa, que por la coincidencia con los objetivos institucionales.

Este tipo de conductas marcan una alteración que ha reemplazado los objetivos primarios del club por elementos de orden claramente accidental. Si esta deformación se ve abonada por el hecho de que el grupo antes mencionado considera que sólo son verdaderos deportistas quienes utilizan tal color de zapatillas, estamos propiamente ante una conducta sectaria: se divide una comunidad social en virtud de una afirmación o característica accidental, calificando a los miembros en función de tal característica.

Aunque pueda parecer extraño, una secta religiosa comienza de modo semejante. Por ejemplo, en el seno de una iglesia cristiana surge un maestro espiritual que convoca y concita particular atención de parte de los fieles. Es posible que este maestro no se distinga por ningún punto especial de su doctrina, pero a partir de su carisma personal consigue una atención y devoción particular de sus seguidores.

El grupo de los seguidores tiende a aglutinarse a partir de su común devoción al maestro. La agrupación antes o después provoca comentarios de parte del resto de la iglesia en cuyo seno ha surgido, y a su vez comienza a buscar elementos que establezcan distinción y pertenencia: se pertenece por aceptar la enseñanza del maestro, por concurrir a ciertas reuniones, por adoptar alguna práctica, leer algún libro o revista, etc. Hasta aquí todo se mantiene dentro de los carriles habituales de las dinámicas de grupo.

Ahora bien, puede ocurrir que en un momento particular un grupo de estos seguidores comience a considerarse -a partir de su adhesión al maestro- más cristiano que el resto de los cristianos. Casi imperceptiblemente, a partir de esta convicción comenzarán no ya a distinguirse sino a dividirse. Comienzan a considerarse que son mejores o verdaderos cristianos y eso se marca a partir de que concurren a las reuniones, o leen el libro, o alguna otra forma de conducta externa. Aquí aparece una conducta sectaria.

Ahora bien, esta conducta sectaria no es en sí misma más que eso; inicialmente es una actitud, una tendencia. Lo importante es cómo evolucionará. Esto dependerá de muchos factores: en primer luegar la capacidad del maestro de detectar la tendencia y hacer primar la comunidad con la iglesia de origen o no; la capacidad del resto de los dirigentes de la comunidad para evaluar la situación y tender a contener el grupo más que expulsarlo; y por supuesto que también la respuesta de los individuos a las sugerencias de los líderes sociales.

Si se privilegia la comunión por sobre la división, entonces esto puede considerarse en un hito de crecimiento de la iglesia que asimila al grupo y evoluciona hacia una comprensión mayor y mejor de sí misma. Si por el contrario se impone la división, se camina ciertamente hacia la aparición de una nueva secta.

Esta conducta sociológica de división y expulsión/exclusión es siempre contraproducente, en cualquier ámbito que pueda darse: la política, la filosofía, el deporte o la religión. Afirmo que se trata de una actitud negativa ya que es en sí misma disolutoria del núcleo social verdadero en función de un valor aparente. Conduce a los hombres a perder su objetivo primario -el bien común-, y los distrae en el seguimiento de un elemento secundario.

Esto ocurre aún en el seno mismo de las que denominamos iglesias tradicionales cuando se generan grupos y divisiones en función no de su fin primario que es la adoración de la divinidad y la felicidad de sus fieles, sino de particularidades circunstanciales que no hacen a la sustancia del objetivo trascendente del grupo.

Estoy convencido de que en general, en el origen de toda secta hay una conducta de este tipo. Pero esto no quiere decir que toda conducta sectaria siempre se estructura finalmente como secta, y no se la debe confundir con una tal. De algún modo, el sectarismo es una de las tentaciones latentes en todo grupo humano fuertemente unido, por lo que debemos también tener particular cuidado de no confundir la tentación de la división con su concreción.

La tendencia de un grupo es fácilmente corregible si se toma conciencia de ella y no acarrea males mayores; por el contrario puede convertirse en una experiencia enriquecedora. En cambio, la división estructurada ya ha destruido, crea distancias que son en general difícilmente salvables y enfrenta a los hombres de un modo que muchas veces es irreconciliable.

AL INICIO

¿Cómo podemos distinguir a una secta?

Teniendo en claro que lo determinante es el desarrollo de conductas sectarias, también debemos considerar el hecho de que no todas las conductas sectarias terminan cristalizando en la forma definida de una secta.

Si esto es así ¿dónde está la línea que separa a las conductas sectarias de las sectas organizada?, y más allá aún, ¿qué es lo que distingue hoy a una secta de una Iglesia?, ¿Porqué un grupo religioso puede ser calificado de secta?

El número de los miembros del grupo ciertamiente no es una característica determinante. Es cierto que en muchos casos se trata de grupos minoritarios, pero esto no significa que todas las sectas son grupos pequeños y minoritarios; no es así. En nuestro país (Argentina) por ejemplo, hay minorías étnicas que se agrupan en iglesias y que ninguno de nosotros se atrevería a calificar como secta. Este fue un error desdichadamente frecuente en un tiempo, y que determinó conductas discriminatorias y dificultó notablemente el encuadre de la cuestión. El sectarismo no está asociado a que se trate o no de una minoría cultural o religiosa, sino a su agresividad social y cultural.

Argentina es una muestra privilegiada de ello; durante siglos han convivido pacíficamente en la misma sociedad no sólo etnias distintas, sino también confesiones religiosas que en otros lugares del planeta están marcadas con fuertes antagonismos tales como los que enfrentaron y aún hoy enfrentan a cristianos, judíos y musulmanes.

Por otro lado también hay minorías religiosas, como son las diversas iglesias cristianas orientales presentes en el continente americano, y que no por ser minoritarias han sido marginadas, perseguidas o consideradas como sectas. Muy por el contrario, han encontrado aquí un espacio propio que les ha permitido cultivar su identidad cultural y religiosa.

Por otra parte, muchas sectas superan numéricamente en cantidad de adherentes a estos grupos nacionales que acabamos de mencionar. La calificación de secta no pasa evidentemente por el número de sus miembros o una cuestión de minorías.

Según recensiona Yves de Gibon en el artículo "secta" del Diccionario de las Religiones, "la Iglesia es el orden establecido por Dios, institución trascendente y permanente que administra la gracia... y basa su legitimidad en su fundador y en la sucesión de sus jefes. La Iglesia está integrada en la sociedad, cuya buena marcha asegura. La secta, simple comunidad confesional..., se niega a comportarse como responsable de la salvación de todos y, en tono profético, proclama que detenta la verdad y el carácter evangélico puro, pues salvarse es una cuestión personal y no de relación con una institución".

Quizás pueda ayudarnos más la amplia definición descriptiva dada por la Jonhson Foundations Winspread Conference Center, reunida en 1985 en Racine (EE.UU.) y que a mi juicio considera tres perspectivas que son complementarias:

"Una secta es un movimiento totalitario, caracterizado por":
1. Perspectiva psicológica ..."la adscripción de personas totalmente dependientes de las ideas de un líder y de las doctrinas del grupo,"
2. Perspectiva sociológica ... "que puede presentarse bajo la forma de identidad religiosa, asociación cultural, centro científico o grupo terapéutico;"
3. Perspectiva metodológica ... "que utiliza las técnicas de control mental y persuasión coercitiva para que todos los miembros dependan de la dinámica del grupo y pierdan su estructura de pensamiento individual en favor de la idea colectiva y del grupo, creándose muchas veces un fenómeno de epidemia psíquica y un fenómeno de pensamiento colectivo, sin que tenga que ver la personalidad propia del individuo."

Como surge de la lectura de esta definición, en ella se reseñan actitudes, metodologías y recursos en general, que muy posiblemente asociemos no sólo a las que habitualmente denominamos "sectas", sino que también podemos encontrarlos en grupos que pertenecen a cualquiera de las comunidades religiosas tradicionales; e incluso fuera del ámbito religioso, en agrupaciones de corte político, social, deportivo, etc.

Es por esto necesario ser cuidadosos para no perder una perspectiva global y tener en cuenta que un grupo con actitudes sectarias no es estrictamente lo mismo que una secta.

Para ser más precisos, una secta es una agrupación en la que los vicios de conducta a los que hemos denominado "conductas sectarias" se han transformado en estructurales y han llegado a convertirse en característicos de la misma. Así, las actitudes o abusos que son excepcionales o marginales en otros grupos, en la secta se convierten en norma. Dicho de otro modo, una secta es un grupo social en el que la conducta sectaria se ha convertido en la norma.

Según los especialistas, las actitudes o abusos que caracterizan una conducta sectaria deberían encontrarse todos a la vez dentro de un mismo grupo para que pueda ser calificado como una secta. Estas caradterísticas pueden agruparse en cinco ítems:

      1. Estructura organizativa piramidal
      2. Sumisión incondicional a la dirigencia.
      3. Anulación de la crítica interna.
      4. Instrumentalización de los adeptos en orden a obtener los fines de la secta.
      5. Ausencia de control de una autoridad superior sobre la secta.
A juicio de algunos investigadores, cuando encontramos todos estos elementos reunidos en un mismo grupo humano de modo simultáneo, no cabría la menor duda de que nos encontramos ante una secta. Pero esto no elimina la dificultad concreta que surge ante cada caso concreto al momento de evaluar estos elementos y la necesidad de definir algunos términos como por ejempo "sumisión incondicional"..

Esta dificultad se presenta además porque ningún grupo admitirá ser calificado como secta ya que al constituírse en poseedor del monopolio de la verdad y de la salvación considera a toda otra agrupación (sea cual fuese su finalidad, su historia y sus dimensiones), como antagónica y en definitiva como secta. La secta se considera a sí misma la única comunidad válida, y por lo tanto, toda otra propuesta es una secta.

Una complicación adicional está dada por el manejo que los medios de comunicación suelen hacer estos temas, el que en términos generales tiende a cargar al término de un contenido negativo tal que solo una psicología enferma en grado extremo se sentiría halagada de que se le aplicara tal calificativo.

De aquí, que una vez más deba afirmar que la línea divisoria entre un grupo con conductas sectarias y una secta es tan tenue que en muchos casos concretos se cabalga por sobre ella sin siquiera advertirlo.

Vale la pena detenernos un momento a considerar también la terminología que ha empleado para referirse al tema la IVª Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en los números 142 a 152. En estos puntos, los Obispos latinoamericanos distinguen las que denominan "sectas fundamentalista"', de los llamados "movimientos religiosos libres". De este modo, los obispos reservan el término "secta" para los grupos de origen claramente cristiano que se han desgajado de alguna de las iglesias históricas, mientras que los grupos de origen sincrético, no-cristianos, derivados de las religiones asiáticas, son denominados "movimientos religiosos libres'", quizás para destacar que no son grupos cristianos desgajados de su tronco histórico, sino productos nuevos surgidos de circunstancias diversas.

AL INICIO

Sintetizando hasta aquí

Evidentemente el tema es muy diversos y amplio. Las opiniones igualmente son diversas. Es importante entonces que hagamos una síntesis para dejar al menos algunos puntos en claro:

  • El fenómeno de diversificación de la experiencia religiosa contemporánea al que generalmente se alude con el término "secta" es muy variado y tiene manifestaciones muy diferentes lo que hace inadecuado el empleo de un único término para referirnos a él en su totalidad.
  • A pesar de esto, parece insoslayable el hecho de que el término "secta" es -al menos por el momento-, el más adecuado para identificar en términos generales la problemática a la que nos estamos refiriendo dada su capacidad de significación.
  • Hay que distinguir las conductas sectarias de las sectas propiamente dichas. Las conductas sectarias se originan en el centro de toda organización social rectamente encauzadas pueden ser un elemento de crecimiento de las organizaciones. Las sectas son conductas sectarias estructuradas y organizadas que toman autonomía respecto de su grupo o comunidad de origen.
  • Tanto la fenomenología de la conducta sectaria como la del fanatismo, son elementos propios del campo de la psicología y la sociología, no exclusivos de lo religioso. Hay conductas sectarias en todos los ámbitos de la organización social.

AL INICIO

Diferencia entre religión, iglesia y Secta

En nuestro lenguaje hay otra confusión, no solo la que surge de si se utiliza el término secta o no. Es la confusión que se da por el empleo errático de los vocablos "religión", "iglesia" y "secta". Así, es posible que alguien pregunte si el Umbandismo es una iglesia, una religión o una secta.

Quizás un ejemplo nos ayude a precisar los términos. El Cristianismo es una religión, la Iglesia Evangélica es una iglesia cristiana, la Iglesia Universal del Reino de Dios una secta.

Cuando hablamos de una religión, estamos refiriéndonos a un sistema doctrinal y ritual a través del cual una comunidad obtiene una serie de respuestas a los interrogantes universales, fruto de una concepción singular acerca del hombre y su posiblidad de relación con la trascendencia. De acuerdo a esta definición, son propiamente religiones el Cristianismo, el Budismo, el Islamismo, el Animismo, etc.

Hay que llamar la atención que la religión es una realidad integral de la persona humana que compromete su totalidad como una unidad: intelecto, voluntad, alma y cuerpo. Un simple sistema doctrinal no alcanzaría la categoría de religión. Como estructura intelectual podría ser una escuela filosófica o de pensamiento; pero para ser una religión se requiere que esa estructura conceptual comprometa los sentimientos, aspiraciones y conductas de la persona.

Ahora bien, el Cristianismo como religión merece una consideración particular ya que ha dado origen a través de dos milenio de historia a una serie de comunidades que, aún cuando mantienen como vínculo de unidad su fe en Jesucristo verdadero Dios y verdadero hombre, se han congregado en diversas iglesias que se han estructurado a través del espacio geográfico y de los siglos como comunidades identificadas con ciertas peculiaridades doctrinales y rituales. Una iglesia tiene una identidad estructural, doctrinal y ritual que trasciende las personas, el tiempo y el espacio. De aquí que en el contexto cristiano haya una Iglesia Católica, otra Ortodoxa, otra Evangélica... todas igualmente cristianas, y todas iglesias.

Esta organización eclesial es propia del cristianismo, y no podemos buscar tales estructuras en otras religiones como el Budismo o el Bhramanismo.

Teniendo en cuenta la diferencia existente entre religión e iglesia, la secta es una segmentación de estas unidades antes descriptas, a partir de la adhesión a una enseñanza y/o práctica particulares al margen de la estructura ritual y doctrinal de las religiones o iglesias.

Así, dentro del Budismo encontramos cientos de sectas que hacen referencia a una gama muy variada de maestros espirituales que a lo largo de los siglos han enseñado una gran diversidad de maneras de comprender las enseñanzas de Buda. Este fenómeno de segmentación se da al interior de todas las religiones y las iglesias.

Así, si retomamos la pregunta inicial, el Umbandismo no es una religión. La religión propiamente es el Animismo, es decir un sistema ritual y de creencias que rinde culto a las fuerzas latentes en las realidades inanimadas, tales como el agua, el rayo, etc.. Tampoco podría ser una iglesia, ya que no se trata de un sistema cristiano, sino de un sincretismo de origen claramente pagano.

Secta - Grupo humano que se automargina de su entorno social, religioso y/o cultural,
al priorizar una afirmación secundaria por encima de la Verdad,
lo cual ocurre generalmente al seguir un maestro particular o su doctrina.
Este grupo, por su conducta se inhabilita a si mismo para la comunión.

SECCIONES

PORTADA

PORTADA DE INFORME v. 2

¿CÓMO SE SALE?
¿SECTAS? - EL LIBRO
ARTÍCULOS
DOCUMENTOS
ENLACES
FICHAS SÍNTESIS

FORO DE DISCUSIÓN
NOTICIAS

 

EL LIBRO:

 

1. DEFINICIÓN

2. HISTORIA

3. CLASIFICACIÓN

 

 

 

aaaaaaaaaaaaa   AL INICIO
1