8
de Noviembre de 2002
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Democracia
de los trabajadores
¡en lucha!
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Las paginas de DEMOCRACIA OBRERA |
El agua y el fuego no se juntan
El frente
popular de Lula y el patrón Alencar es para apagar el fuego
revolucionario de las masas brasileras
En la segunda vuelta de las elecciones presidenciales
en Brasil, realizada el 27 de octubre, con más del 60% de los
votos, triunfó la candidatura de Lula y el PT, con sus aliados
de la burguesía del Partido Liberal, derrotando a Serra, el
candidato del partido del actual presidente Cardoso. En Argentina,
desde esa amiga de los monopolios imperialistas que es la Carrió,
pasando por el burócrata sindical De Gennaro, junto a toda
la izquierda del régimen, han salido a festejar, y quieren
presentar el triunfo de Lula como la llegada al gobierno de
un “presidente obrero y de izquierda”, cuestión que sería favorable
a la clase obrera y los campesinos brasileños, de Argentina
y de toda América Latina.
Lejos de los bombos y platillos
de la burocracia sindical y de la izquierda del régimen, el
triunfo de Lula es una enorme estafa a la clase obrera y los
campesinos brasileños. Es que lo que se ha impuesto no es para
nada un “gobierno de un obrero metalúrgico”, sino un gobierno
burgués de frente popular completamente proimperialista,
puesto que Lula y el PT llegan al gobierno aliados con sectores
de la patronal esclavista brasilera. Así, el vicepresidente
electo, es Alencar, uno de los más grandes patrones textiles
de Brasil y propietario, entre otras cosas, de la Iglesia Universal.
Para poner un ejemplo, es como si en Argentina ganara las elecciones
un frente De Gennaro-Macri.
Por ello, lejos de ser favorable
a los trabajadores y los campesinos brasileños, el de Lula
y la patronal esclavista, será un gobierno continuador del
de Cardoso, completamente cipayo y sirviente del FMI. Así,
no hace más que imponerse en Brasil la política frentepopulista
de colaboración de clases impulsada por el Foro Social Mundial,
con la que los socialdemócratas, stalinistas y burócratas
sindicales del continente –con la colaboración de los renegados
del trotskismo- se prepararon para estrangular la lucha revolucionaria
de la clase obrera y los campesinos de América Latina. Se prepararon
con los Lula, los Gutiérrez de Ecuador, los Evo Morales de Bolivia,
los “espacios ciudadanos” de la Carrió, De Gennaro y Zamora,
para subordinar a los trabajadores a alguna variante patronal,
dividiendo las filas obreras, rompiendo la alianza obrera y
popular, y atándoles las manos a los trabajadores y el pueblo
para enfrentar al imperialismo.
Por ello, el gobierno de Lula y
la patronal esclavista, lejos de ser un aliado de los trabajadores
y el pueblo de Argentina y de la revolución que han iniciado,
será una pieza clave para tratar de aislarla y para contribuir
en estrangularla desde adentro. Tan es así, que a pocos días
de su triunfo, Lula ya ha anunciado que el 25 de noviembre visitará
la Argentina para entrevistarse con Duhalde, mientras sus
asesores destacan la excelente relación que tienen con ese
gobierno antiobrero, cipayo y asesino, odiado por los trabajadores
y el pueblo que iniciaron la revolución al grito de “Que se vayan
todos, que no quede ni uno solo”. Es más, se encargan de aclarar
que “No nos preocupamos por
el cambio de autoridades del próximo año en Argentina”
(Clarín 7/11/02).
Un gobierno de frente popular
proimperialista preventivo,
para impedir que la clase obrera
de Brasil siga el camino de sus hermanos de Argentina y abra
la revolución
El de Lula y la patronal esclavista
será un gobierno continuador del pacto social con el que el
PT y la burocracia sindical de la CUT han sostenido en los últimos
años al gobierno cipayo de Cardoso y al régimen burgués brasileño.
Fue precisamente ese pacto social
el que garantizó la estabilidad del régimen brasileño desde
la caída del presidente Collor de Melo en 1992. Fueron el PT
y la CUT los que entonces impidieron que Collor de Melo cayera
a manos de las masas, que enfrentaban al gobierno con lucha
y con enormes movilizaciones, negándose a llamar a la huelga
general, impidiendo la alianza revolucionaria de la clase
obrera y los campesinos pobres que era la que podía barrer a
Collor de Melo y al conjunto del régimen, y llevando al recambio
por la vía institucional del juicio político, y de nuevas elecciones,
en las que triunfó Cardoso.
Desde entonces, con el pacto social,
Lula y la CUT sostuvieron al gobierno y al régimen, y le permitieron
a la patronal y a los monopolios pasar las privatizaciones
de las telecomunicaciones, del petróleo, de las jubilaciones;
imponer la más brutal flexibilización laboral y salarios
de hambre para los trabajadores, a los que les ató las manos,
los llevó a duras derrotas parciales y les impidió dar una respuesta
frente al estallido de la crisis en 1999 y la devaluación que
devoró el salario obrero. Con ese pacto social mantuvieron
dividida a la clase obrera de los explotados del campo, millones
de campesinos sin tierra, diariamente atacados y masacrados
por las guardias blancas de los terratenientes, la policía y
el ejército, en lo que es una verdadera guerra civil larvada.
Hoy, el de Lula y la patronal esclavista
es un gobierno de frente popular clásico, es decir, proimperialista,
pero aún preventivo: tiene como objetivo tratar de mantener
el pacto social y con él al proletariado maniatado y dividido
de los campesinos pobres, para impedir que éstos puedan irrumpir
y pongan al orden del día el inicio de la revolución en Brasil,
el más importante de los países semicoloniales de América
del Sur.
Los liquidacionistas que usurpan
las banderas del trotskismo,
en el gobierno de frente popular
de la mano de Lula
y la patronal esclavista
Las corrientes liquidacionistas
que usurpan las banderas del trotskismo en Brasil, como Democracia
Socialista (sección del Secretariado Unificado, la corriente
mandelista), y O Travalho (de la corriente lambertista), que
hace ya dos décadas están disueltas dentro mismo del PT, hoy
son directamente parte del gobierno del frente popular de
Lula y la patronal esclavista en el estado capitalista semicolonial
brasilero, después de haber formado parte, por ejemplo, del
gobierno del PT en el estado de Río Grande do Sul, aplicador
de los planes del FMI y apaleador de los trabajadores cuando
éstos salen a luchar.
Así, estos liquidacionistas culminan
un largo camino que hoy los lleva a la traición directa a los
intereses históricos del proletariado, formando parte de
un gobierno burgués proimperialista que aplicará los planes
del FMI, atacará a los obreros y campesinos, y sus luchas, para
garantizar la peor de las explotaciones, y el saqueo de la nación
por parte de los monopolios imperialistas.
Ese mismo camino está recorriendo
el MST de Argentina –cuya corriente hermana en Brasil también
está dentro del PT y ha sacado diputados nacionales yendo
en sus listas- que desde su periódico “Avanzada
Socialista”, dice que Lula es “un presidente obrero y de
izquierda”, y que es un “triunfo histórico” de la clase obrera
brasilera y un ejemplo a seguir por los trabajadores y el pueblo
de Argentina y de toda América Latina.
El PSTU, sección de la LIT,
llamó a votar por Lula y Alencar
en la segunda vuelta
Como el POUM, en España, vota
al frente popular: una abierta
ruptura con el trotskismo
Llamó a los 3000 obreros
de la fábrica textil de Alencar,
a votar por Lula... y por su patrón
El PSTU, sección de la LIT y partido
hermano del FOS en Argentina, en la primera vuelta, presentó
candidato propio, Zé María. Se trató de una candidatura de
clase, y era una obligación de los revolucionarios en Brasil,
apoyar esa candidatura para enfrentar al frente popular de
colaboración de clases de Lula y Alencar.
Sin embargo, frente a la segunda
vuelta, donde se enfrentaban dos candidaturas patronales
–la de Lula y Alencar; y la de Serra-, llamó a votar por Lula
y su alianza con los patrones.
Así, dicen en su periódico Opiniao Socialista N° 138, del 26 de
Septiembre al 16 de octubre de 2002: “La
clase trabajadora y la mayoría del pueblo explotado de nuestro
país quiere un cambio. Serra es el representante de los ricos
y candidato de este gobierno. EL PSTU está totalmente en
contra de Serra. Lula viene de la clase trabajadora. La mayoría
de los trabajadores ve en Lula la posibilidad de derrotar
electoralmente a Serra y deposita en él la esperanza de cambio.
Como los trabajadores creen en Lula y, sobre todo, quieren
la derrota electoral de Serra, el PSTU se sumará a la clase
trabajadora y ayudará a llamar a votarlo y a elegirlo”.
El PSTU, entonces, llamó a los
trabajadores brasileños –y en particular a los obreros superexplotados
por el esclavista Alencar en su fábrica textil- a votar por
Lula... y por el patrón Alencar. Nos podrán decir que, para los
marxistas revolucionarios, a quién se llame a votar en una
elección, es un problema táctico. Y lo es, efectivamente, siempre
y cuando se parta del principio de que jamás, jamás, se puede llamar a votar a un patrón.
Es decir, sólo es táctico en tanto se llame a votar por una candidatura
obrera, de clase. Porque ante una elección, las masas trabajadoras
y explotadas se plantean la pregunta de quién debe gobernar,
es decir, se plantean la cuestión del poder. Y hoy el PSTU y la
LIT en Brasil, llamando a votar al frente popular, a la alianza
de Lula con la burguesía, les dijeron a los trabajadores y
los explotados brasileños que es lícito que gobierne un patrón,
eso sí, junto con Lula que “viene de la clase obrera”.
Lo que viene de hacer el PSTU es
ni más ni menos, lo mismo que hicieran Andrés Nin y los centristas
del POUM en España en la década del ’30, llamando a votar al
frente popular, cuestión que el mismo Trotsky calificó de “traición
política a los intereses del proletariado”. Así, el Programa
de Transición de la IV Internacional dice con claridad:
“La IV Internacional goza ya desde ahora
del justo odio de los stalinistas, de los socialdemócratas,
de los liberales burgueses y de los fascistas. No
tiene ni puede tener lugar alguno en ningún frente popular.
Combate irreductiblemente a todos los grupos políticos ligados
a la burguesía. Su misión consiste en aniquilar la dominación
del capital, su objetivo es el socialismo. Su método, la revolución
proletaria”.
Y no hay excusas sobre tácticas
recomendadas por Lenin llamando en los ’20 a votar al Partido
Laborista en Gran Bretaña, o sobre Trotsky recomendando en
los ‘30 votar al Partido Comunista en Estados Unidos, que puedan
justificar esta abierta ruptura con el trotskismo –que, por
el contrario, combatió a muerte al frente popular en España,
en Francia- por parte del PSTU y la LIT.
Tan grande es esta ruptura con
el marxismo, que rompen inclusive con el mismo Marx que en 1849
–sí, hace ya más de un siglo y medio- en su “Carta a la Liga de
los Comunistas”, y sacando las lecciones de la derrota de la
revolución de 1848 en Francia y en Alemania, decía que la burguesía
ya no podía jugar un rol progresivo y planteaba con claridad
la necesidad de la total independencia política del proletariado
frente a la misma.
En Brasil, durante los últimos
años, llamar a votar por el PT –un partido obrero reformista-
cuando éste presentaba la candidatura de Lula como candidatura
de clase, es decir, sin patrones, era una táctica válida: era
un voto de clase, llamando a los trabajadores a votar trabajadores,
y no patrones. Pero llamar hoy a votar por Lula que va aliado
a la patronal, es exactamente lo contrario: es hacer retroceder
a la clase obrera brasileña de su conciencia de clase, y liquidar
su independencia política.
¿Recomendó Lenin a los comunistas
británicos votar por el candidato del Partido Laborista?
Sí, pero porque era una candidatura obrera, y no iba aliado
a ningún patrón ni político burgués. ¿Recomendó Trotsky a los
trotskistas norteamericanos en los ‘30 llamar a votar al Partido
Comunista? Sí, pero porque presentaba un candidato obrero
que no iba aliado, por ejemplo, a Roosevelt. Justamente, de lo
que se trataba, era de pelear por impedir que los trabajadores
ingleses o norteamericanos votaran por un patrón. Exactamente
lo contrario de lo que viene de hacer el PSTU. Falsificar la
historia, querer reescribirla para tratar de justificar que
llamaron a votar al frente popular, es decir, a los patrones,
no servirá para ocultar esta ruptura abierta con el trotskismo
del PSTU y la LIT.
Nos dirán que de lo que se trataba
era de “no romper el diálogo” con los trabajadores que querían
votar a Lula y a Alencar para que no triunfara Serra, y ayudarlos
a hacer la experiencia. Pero el Programa
de Transición plantea con claridad la política de los trotksistas
para dialogar con los trabajadores que siguen y tienen ilusiones
en las direcciones refromistas y en el frente popular, para
desenmascararlas, para ayudarlos a romper con ellos. Dice:
“La tarea central de la Cuarta
Internacional consiste en libertar al proletariado de la
vieja dirección, cuyo espíritu conservador está en completa
contradicción con la situación catastrófica del capitalismo
en su decadencia y es el principal freno del progreso histórico.
La acusación capital que la IV Internacional lanza contra
las organizaciones tradicionales del proletariado, es la
de que ellas no quieren separarse del semi-cadáver político
de la burguesía.
En estas condiciones la reivindicación dirigida sistemáticamente
a la vieja dirección: "¡Romped con la burguesía, tomad el
poder!" es un instrumento extremadamente importante
para descubrir el carácter traidor de los partidos y organizaciones
de las II y III Internacionales así como también de la Internacional
de Amsterdam. (...) Nosotros exigimos de todos los partidos
y organizaciones que se apoyan en los obreros y los campesinos,
que rompan políticamente con la burguesía y tomen el camino
de la lucha por el poder obrero y campesino. En este camino
les prometemos un completo apoyo contra la reacción capitalista.
Al mismo tiempo desarrollamos una agitación incansable alrededor
de las reivindicaciones que deben constituir, en nuestra opinión,
el programa del "gobierno obrero y campesino".
Entonces, la tarea que tenía planteada
un partido verdaderamente trotskista en Brasil, lejos de
llamar a votar al frente popular, era desenmascarar a Lula
y al PT y a su alianza con la burguesía. Se trataba de dirigir
sistemáticamente a Lula, al PT y a la CUT, la exigencia de
que rompan con la burguesía, de que rompan con Alencar y los patrones
esclavistas, de que dejen de negociar con el imperialismo
y el FMI. Se trataba de exigirles que, si efectivamente dicen
representar y defender los intereses de los obreros y campesinos
pobres de Brasil, dejen de apoyarse en el parlamento burgués
y los políticos patronales del régimen, que convocaran a
un Congreso de delegados de base de toda la CUT y de los campesinos
pobres que votara un plan obrero y popular de salida a la crisis,
de ruptura con el FMI y el imperialismo, de expropiación de
todos los monopolios y de ataque a la propiedad y la ganancia
de los capitalistas, de expropiación a los hacendados en favor
de los campesinos sin tierra -en síntesis, un programa de lucha
por “el poder obrero y campesino”-, y de exigirles que se apoyen
en la movilización y la lucha de las masas para aplicar ese
programa en caso de ganar las elecciones. En ese caso –debería
haber planteado un partido trotskista-, los trotskistas no
nos haríamos responsables por las medidas que tomara ese gobierno,
pero nos comprometeríamos a defenderlo de todo intento de
ataque de la burguesía y el imperialismo.
El PSTU y la LIT, por el contrario,
rompen abiertamente con el trotksismo, a favor de una política
poumista clásica de “apoyo crítico” al frente popular que,
lejos de combatir las ilusiones de las masas en Lula y en el
PT, lejos de ayudarlas a hacer la experiencia y superar a esa
dirección, contribuye a fortalecerla. Ante los ataques a
sus conquistas y a sus luchas que sin duda sufrirán la clase
obrera y los explotados de Brasil por parte del gobierno de
frente popular de Lula y Alencar, y peor aún, si esas luchas son
derrotadas, si los dirigentes del PSTU y de la LIT no retroceden
de esta ruptura con el trotskismo, si no marcan a fuego esta
capitulación de cara a la vanguardia y a las masas, no podrán
decir que no son responsables.
Juan González
Por el Grupo Obrero Internacionalista
(Cuarta Internacional) de Chile
Silvia Novak, por la LOI(CI)
Democracia Obrera