2 de Octubre de 2002 - Democracia Obrera n° 15 |
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Los carniceros
imperialistas preparan
una nueva guerra de masacre y coloniaje contra Irak
¡Alto al ataque a
Irak!
¡Abajo la cueva de bandidos de la
ONU!
¡Por la derrota militar del imperialismo
yanqui, británico y todas las potencias
imperialistas!
¡Por el triunfo militar de Irak!
¡Armas para Irak y Palestina!
Ante los nuevos saltos de la crisis
económica y financiera mundial, que ya ha pegado al
interior de los Estados Unidos, después de arrastrar
al hundimiento a zonas enteras del planeta en sus sucesivas
rondas, después de haber provocado enfrentamientos
agudos de la revolución y la contrarrevolución como
en Palestina y Argentina, y guerras de agresión y coloniaje
como en Afganistán, el imperialismo yanqui intenta
dar una solución a su crisis descargando los costos de
las mismas sobre los trabajadores y los explotados
y con nuevas guerras de agresión contra los pueblos oprimidos
del mundo.
Ayer lo hizo aplastando y destruyendo
a Afganistán a bombazos limpios, para garantizar el
control de las rutas del petróleo del Caspio y el Asia
Central, transformando a esa nación oprimida en un protectorado
ocupado por tropas imperialistas. Impulsó un golpe
pinochetista en Venezuela con el que intentaba quedarse
con la petrolera PdVSA para garantizarse crudo barato
y de fácil transporte a los Estados Unidos, golpe que
fue derrotado por la irrupción revolucionaria de las
masas explotadas. Lo está haciendo impulsando un brutal
golpe económico en Argentina, para aterrorizar y
tratar de someter a los trabajadores y el pueblo que
en diciembre se levantaron e iniciaron la revolución,
y como escarmiento a los explotados y las naciones
oprimidas de América Latina y el mundo. Lo está haciendo
a través de su gendarme el Estado sionista de Israel,
con Sharon y su ejército genocida masacrando a la clase
obrera y el pueblo palestino para tratar de aplastar
y doblegar la grandiosa revolución que iniciaron hace
dos años.
Hoy, los carniceros imperialistas
yanquis preparan un nuevo ataque contra Irak, poniendo
en pie una infernal maquinaria de guerra de miles de
aviones, barcos, armas y bombas con una capacidad inaudita
de destrucción, y con más de 200.000 millones de dólares
destinados a reducir a escombros a esa nación oprimida
y perpetrar un nuevo genocidio contra su pueblo.
Como lo dicen con total cinismo los
propios economistas imperialistas, necesitan una
“guerra de corta duración” que les permita “reactivar
la economía mundial”, mientras no menos cínicamente
Bush y los carniceros yanquis ya cuentan los centenares
de miles de millones de dólares que ganarán si se quedan
con las enormes reservas de petróleo de Irak, diciendo
que de allí saldrán los 200.000 millones de dólares que
costará esta nueva guerra.
Es claro que este sistema capitalista
putrefacto en su época imperialista, sólo puede sobrevivirse
a sí mismo y salir de la crisis actual, hundiendo en la
miseria y en la hambruna a los trabajadores y a los
explotados, y destruyendo enormes fuerzas productivas,
con guerras de coloniaje como ayer en Afganistán y como
la que preparan contra Irak.
Los carniceros imperialistas yanquis,
británicos, franceses, alemanes, italianos, japoneses,
se disputan el codiciado botín del petróleo irakí –las
segundas reservas mundiales luego de Arabia Saudita-,
y el control de las rutas del crudo de Medio Oriente.
Mientras los imperialistas británicos,
con el carnicero Tony Blair a la cabeza, ya han dado su
apoyo total a la guerra contra Irak y, como perros falderos
de los yanquis, se dedican a juntar las “pruebas” de las
supuestas “armas químicas” que tendría Irak, los alemanes
han salido a decir que están en contra de cualquier tipo
de ataque contra Irak, ya sea por parte de los yanquis o
con “cobertura” de la ONU. Es que los carniceros alemanes
–cuyas tropas asesinas intervienen en Afganistán y
en el Kosovo en la ex Yugoeslavia - son los que ya en negociado
con Saddam Hussein grandes inversiones en los pozos petroleros
iraquíes, y por ello mismo ya hace un año atrás rompieron,
junto con los imperialistas franceses, el bloqueo impuesto
a ese país desde la guerra del Golfo en 1991.
Los imperialistas franceses, por
su parte, acaban de mandar sus tropas asesinas a Costa
de Marfil, en Africa –el primer productor mundial de cacao-,
en lo que es su enésima intervención militar en ese continente
que se ha transformado en terreno de las más feroces
disputas interimperialistas por el control de las fuentes
de materias primas, a costa de la hambruna, la superexplotación,
la epidemia de SIDA y la masacre de la clase obrera y
los explotados de esas naciones a las que los imperialistas
buscan transformar nuevamente en colonias esclavizadas.
Las demás potencias imperialistas,
como Japón, Italia, Bélgica, España, dicen que todo
ataque a Irak debe hacerse bajo el “paraguas” de esa
cueva de bandidos que es la ONU, para así poder participar
de la guerra y quedar mejor posicionados en el reparto
del jugoso botín del petróleo iraquí.
Frente a ello, los carniceros imperialistas
yanquis quieren hacer valer su carácter de potencia
dominante y su supremacía militar, y atacar directamente,
sin esperar el “permiso” de la ONU. ¡A esos asesinos no
les tembló el pulso ayer para lanzar ellos solos la guerra
contra Afganistán pese a los chillidos de “protesta”
de sus competidores imperialistas que se quedaba afuera
del reparto del botín y tampoco les va a temblar ahora
para perpetrar una nueva masacre contra el pueblo irakí!
La guerra que los carniceros imperialistas
preparan contra Irak es un escarmiento a la revolución
mundial, y en especial a las dos grandes revoluciones
en curso en Medio Oriente, como lo es la palestina, y
en América Latina, como lo es la revolución argentina.
Pero las divisiones entre la propia
burguesía imperialista yanqui –con el demócrata Al
Gore, ex - vicepresidente de Clinton, diciendo que
la guerra debe ser la última opción, que primero hay
que apelar a la ONU y a sus “inspectores de armas”-, y
entre las distintas potencias imperialistas, también
responden a diferencias sobre cómo enfrentar la lucha
revolucionaria de los trabajadores y las masas. Sectores
de la burguesía yanqui, así como también los imperialistas
alemanes y franceses, temen que un ataque unilateral
de los Estados Unidos termine echando leña al fuego
de la revolución y la lucha antiimperialista de las
masas en Medio Oriente y el norte de Africa.
Esto es así, en primer lugar, porque
a pesar de la derrota parcial que el ejército genocida
de Sharon y Bush con la ofensiva militar contrarrevolucionaria
de las últimos meses y la masacre de Jenin, le propinó
al pueblo palestino en la guerra nacional, no han logrado
derrotar definitivamente la revolución social que
está viva. Es decir, no han logrado aplastar y desarmar
a las milicias obreras y campesinas para liquidar el
doble poder de hecho que éstas habían establecido,
recomponer el poder estatal descalabrado por la revolución
e imponer un apartheid desembozado, y volver a garantizar
la opresión y la doble explotación –por parte del imperialismo
y la burguesía sionista, pero también de la burguesía
palestina y del Líbano y Jordania- de la clase obrera
y el pueblo palestino. Esto se demuestra en los enfrentamientos
en Gaza en los últimos días, donde las milicias palestinas
hicieron volar tres tanques israelíes, y en las masivas
movilizaciones frente al nuevo ataque y asedio del
ejército genocida israelí en Ramallah.
Sectores de las burguesías imperialistas
temen que el ataque a Irak empuje a una respuesta masiva
de las masas de Medio Oriente, que se enfrenten a los propios
regímenes y gobiernos burgueses, desatando el odio
acumulado por las masas porque sus propias burguesías
han permitido la masacre en Palestina y en Afganistán.
Temen que una nueva guerra contra
Irak multiplique por mil el odio y la lucha antiimperialista
de la clase obrera y los explotados de América Latina.
Pero sobre todo, temen que terminen provocando la lucha
y el levantamiento de la propia clase obrera de los países
imperialistas que, fundamentalmente en Europa, viene
dando síntomas de comenzar su despertar.
Es claro que en el resultado de esta
nueva guerra que los carniceros imperialistas preparan
contra Irak se juega el destino del enfrentamiento entre
revolución y contrarrevolución en Palestina y Medio
Oriente, y también en América Latina y Argentina. Si
los imperialistas triunfan, y las masas iraquíes son
derrotadas, será un golpe durísimo en primer lugar
a la revolución de la clase obrera y el pueblo palestino
y a todas las masas de Medio Oriente. Será un durísimo
golpe para la revolución argentina y la lucha de las
masas en América Latina, porque los carniceros imperialistas
se fortalecerán aún más para redoblar su ofensiva colonizadora
del continente.
Pero también se juega en gran medida
en el resultado de la guerra, el destino de la clase
obrera norteamericana y de las potencias europeas.
Si sus propias burguesías imperialistas aplastan al
pueblo iraquí y salen triunfantes, se fortalecerán
aún más para profundizar el ataque que ya han largado
contra la clase obrera de las potencias imperialistas.
El proletariado norteamericano y europeo, maniatado
por la aristocracia obrera y las burocracias sindicales
de la AFL-CIO de Estados Unidos, de la CGT y CFDT de Francia,
de las centrales alemanas, italianas, de la TUC de Inglaterra,
no ha podido, en los últimos años, intervenir en apoyo
y ayuda de sus hermanos del Kosovo, de Afganistán, de
Palestina, y fue llevado a subordinarse a los intereses
de sus propias burguesías imperialistas. Ya lo han pagado
muy caro, con más de un millón de despidos, rebajas salariales
y precarización laboral en Estados Unidos, con ataque
a sus conquistas y una brutal flexibilización laboral,
y ahora con una ofensiva privatizadora en España,
Italia, Francia y Alemania.
Por eso, es necesario desde ya que
la clase obrera mundial prepare una respuesta internacional,
ubicándose incondicionalmente en la trinchera de
la nación iraquí agredida, de la clase obrera y el pueblo
palestino, de los trabajadores y el pueblo de Argentina
y demás países oprimidos y atacados por el imperialismo.
Es necesario que levante como grito de guerra: ¡Alto
al ataque a Irak! ¡Abajo la cueva de bandidos de la ONU!
¡Por la derrota militar del imperialismo yanqui, británico
y todas las potencias imperialistas! ¡Por el triunfo
militar de Irak! ¡Armas para Irak y Palestina! ¡Ruptura
de relaciones de los gobiernos y regímenes con todas
las potencias imperialistas y países que apoyen la guerra
genocida contra Irak!
¡Hay que transformar a la Palestina
revolucionaria, al Irak agredido, y a todos los pueblos
oprimidos de Medio Oriente, en el nuevo Vietnam de los
carniceros yanquis y europeos, y en la tumba de Sharon
y el estado de Israel que son sus gendarmes y asesinos!
¡Por la derrota del ejército genocida
de Sharon y Bush! ¡por la destrucción del Estado sionista
de Israel! ¡Por el triunfo de la revolución obrera y campesina!
¡Por un estado palestino laico, democrático y no racista
bajo un gobierno obrero y campesino de las masas palestinas
insurrectas!
Mientras suenan ya los tambores de
guerra y se pone en marcha su maquinaria infernal de
destrucción, en Inglaterra, en el corazón mismo de la
putrefacta monarquía británica y del gobierno asesino
de Tony Blair, ha comenzado a ponerse de pie la lucha
contra la guerra de masacre y coloniaje. El sábado
28 de septiembre, más de 250.000 personas marcharon por
las calles de Londres, al grito de “George Bush, te conocemos:
tu padre también era un asesino!”, enfrentando a la propia
burguesía imperialista y al gobierno de Tony Blair.
En esta movilización –una de las más masivas desde la
guerra de Vietnam- se destacaron grandes delegaciones
de los sindicatos, expresando el proceso profundo
de la clase obrera inglesa que está empujando y obligando
a sus direcciones a romper con el Partido laborista
y Tony Blair, así como también las enormes columnas de
los inmigrantes árabes y musulmanes, en gran parte mujeres,
llevando en sus manos la bandera palestina.
En Francia, viene de realizarse una
gran manifestación en Marsella en apoyo al pueblo palestino,
y ya ha comenzado a discutirse la necesidad de organizar
el boicot al intercambio comercial de Francia con Israel,
que se hace mayoritariamente por ese puerto del Mediterráneo,
mientras que los sindicatos, las organizaciones de
inmigrantes y los partidos de izquierda han convocado
a una manifestación contra la guerra en Irak para el
12 de octubre.
En los Estados Unidos después del
11 de setiembre se impuso la “unidad nacional”, con la
dirección de la AFL-CIO dando apoyo a la “guerra contra
el terrorismo” de Bush, permitiendo terribles ataques
a la clase obrera con millones de despidos, con persecuciones
y acusación de ser “traidor a la patria” a todo aquel que
levante una voz disidente frente a la guerra o que haga
huelga, con miles de trabajadores de origen árabe o
musulmanes encarcelados por “sospechosos” sin juicio
y sin derecho a la defensa.
Hoy, frente al inminente ataque a
Irak, y por las brechas abiertas por las diferencias al
interior de la misma burguesía yanqui, ya han comenzado
a organizarse las movilizaciones y acciones contra
la guerra. Centenares de escritores, profesores universitarios,
artistas, etc. han firmado una declaración contra la
guerra, llamada “No en nuestro nombre”, una de las consignas
de la lucha contra la guerra de Vietnam. A la manifestación
en Washignton contra la reunión del FMI, le seguirán manifestaciones
en Nueva York y en decenas de campus universitarios,
y está previsto que culmine con movilizaciones masivas
el 26 de octubre en Washington y San Francisco.
Lo que es más importante, es que mientras
la dirección de la AFL-CIO sigue apoyando la “guerra contra
el terrorismo”, varios sindicatos locales, e inclusive
federaciones estaduales, han comenzado a levantar
posturas contra la guerra y contra la burocracia de
la AFL-CIO Así, por ejemplo, el Washington State Labour
Council dice: “El apoyo acrítico de la AFL-CIO a esta
guerra de rapiña desvió la oposición de los trabajadores
contra el incremento del gasto militar, los subsidios
a las corporaciones y contra el espionaje gubernamental
y le proveyó cobertura política a los demócratas
para sumarse a la campaña “antiterrorista”. El apoyo
de la AFL-CIO a la guerra llevó a un criminal abandono
de la solidaridad con la clase obrera y los aliados pobres
de otros países que están sufriendo y muriendo como resultado
de este conflicto”.
La clase obrera de los países imperialistas,
que ha comenzado a despertar, tiene en sus manos la posibilidad
de paralizar desde dentro mismo la maquinaria de guerra
imperialista. Por ello, es necesario luchar denodadamente
por que los trabajadores norteamericanos, europeos,
japoneses, rompan el control que les imponen la aristocracia
y las burocracias obreras, unan sus filas, en primer lugar
con los millones de trabajadores inmigrantes de origen
árabe y musulmán que son tratados como parias y superexplotados
en Estados Unidos y las potencias europeas, y enfrenten
a sus propias burguesías imperialistas, paralizando
desde adentro, con sus métodos de clase, con huelgas,
movilizaciones, con boicot y bloqueos, la maquinaria
de guerra imperialista, para que ni un buque de guerra
pueda zarpar para aplastar a Irak, ni un avión, ni un soldado,
y en cambio garantizar que sí lleguen armas, alimentos
y medicinas para los trabajadores y el pueblo de Irak,
y para la clase obrera y el pueblo palestino.
Los firmantes de esta declaración
llamamos a todas las organizaciones obreras, de izquierda
e internacionalistas de las potencias imperialistas
a que, desde ahora mismo, levanten bien alto el grito
de guerra: ¡El enemigo está en casa: boicot para paralizar
desde adentro la maquinaria de guerra! ¡Por la derrota
militar de los propios carniceros imperialistas, por
el triunfo militar de la nación iraquí agredida!
Lancemos un grito de guerra que diga
que la lucha por expropiar todos las propiedades e intereses
de los monopolios imperialistas en Medio Oriente, con
la movilización revolucionaria de los obreros y campesinos
de la región, es el misil más potente, el arma más certera
para derrotar a los carniceros imperialistas.
Que en Argentina, la profundización
de la lucha por la ruptura con el FMI, y por un nuevo 20
de diciembre para tirar abajo al gobierno de Duhalde,
sirviente del imperialismo y para barrer con el régimen
infame, es parte de la misma lucha antiimperialista
de los trabajadores y el pueblo de Palestina, de Irak
y de todo Medio Oriente.
Tiene que escucharse bien alto el
grito de guerra de la clase obrera y las masas oprimidas
de todo el mundo de ¡Fuera yanquis y todas las potencias
imperialistas de Afganistán! Porque el ataque a Irak
que preparan tiene el objetivo también de terminar
de asentar y consolidar el triunfo que lograron en Afganistán,
y dar un nuevo escarmiento a todo aquel que se atreva
a levantarse contra el imperialismo. ¡ahí están los
milicianos antiimperialistas pudriéndose en la cárcel
de Guantánamo, como rehenes del imperialismo ! ¡Ahí
están miles de trabajadores de origen árabe y musulmán
pudriéndose en las cárceles yanquis! Es necesario que
la clase obrera y los explotados de todo el mundo inscriban
en su bandera de combate la lucha por la libertad inmediata
e incondicional de los milicianos presos en Guantánamo
y de los árabes y musulmanes presos en las cárceles de
Bush!
Los trabajadores y los pueblos oprimidos
del mundo necesitamos provocarles a los carniceros
imperialistas yanquis –y también europeos y japoneses-
un nuevo Vietnam. Y esa derrota militar de los imperialistas
no va a venir de la mano de los Saddam Hussein, de los Arafat,
es decir, de las burguesías nacionales árabes que quieren
regatear con el imperialismo su tajada de la renta
petrolera y de la explotación y expoliación de sus
propios pueblos, pero que, apenas la lucha de las masas
amenaza su propio dominio y su propiedad, se disciplinan
rápidamente al amo imperialista. Prefieren la derrota
nacional y la destrucción a bombazos limpios de sus propios
países, antes que armar a la clase obrera y a los campesinos
para enfrentar al imperialismo, antes que tocar una
sola de las propiedades y los intereses de los monopolios
imperialistas!
Por ello, los socialistas revolucionarios,
mientras nos ubicamos incondicionalmente en la trinchera
militar de la nación iraquí agredida, afirmamos que
la derrota de los carniceros imperialistas, el nuevo
Vietnam que hay que provocarles, sólo puede venir de
la alianza de la clase obrera y los campesinos pobres
de Irak y de las naciones árabes y musulmanas, tomando
en sus manos de la dirección de la guerra nacional contra
el imperialismo, y en estrecha alianza con sus hermanos
de clase de las potencias imperialistas y con los trabajadores
y las masas explotadas de todo el planeta. La lucha
por la derrota del imperialismo en Irak y en todo Medio
Oriente, y por el triunfo de la revolución palestina,
se concretan en el combate por conquistar una Federación
de Repúblicas Obrero-campesinas de Medio Oriente.
Desde esta perspectiva, los socialistas
revolucionarios que firmamos esta declaración, llamamos
en nuestros países a las organizaciones obreras y populares,
a los partidos obreros y antiimperialistas, a la más
amplia unidad de acción antiimperialista, para ganar
las calles con marchas, huelgas, manifestaciones, e
impulsar a las organizaciones obreras y populares
en todo el mundo al combate contra el enemigo común,
el imperialismo, y contra los regímenes y gobiernos
cipayos de los países semicoloniales que son sus sirvientes,
para que los trabajadores y los explotados estemos
a la altura de la nueva guerra de masacre y coloniaje
que preparan.
¡Ganemos las calles en apoyo a nuestros
hermanos iraquíes y palestinos! ¡Por la derrota militar
de los yanquis y las potencias imperialistas! ¡Por el
triunfo militar de la nación iraquí agredida! ¡Armas
para Irak y para Palestina! ¡Por la destrucción del estado
sionista de Israel, gendarme del imperialismo en Medio
Oriente, y por el triunfo de la revolución obrera y campesina
que han iniciado los trabajadores y el pueblo palestino!
¡Fuera los carniceros imperialistas
yanquis y europeos de Afganistán, de Africa, de Asia
y de América Latina!
¡Fuera el FMI de América Latina y
de Argentina! ¡Abajo Duhalde, y todos los gobiernos
cipayos y sirvientes de los yanquis y el FMI!
Irak, Palestina y Argentina, junto con la clase obrera de los países imperialistas sublevada, serán el nuevo Vietnam que aplaste a los carniceros imperialistas, levantando el grito de guerra del proletariado mundial: ¡para que la clase obrera y los explotados del mundo vivan, el imperialismo debe morir!•
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