2 de Octubre de 2002 - Democracia Obrera n° 15 |
Asambleas
Populares
|
Por una Asamblea Nacional
de las
Asambleas Populares de todo el país
Las asambleas populares siguen vivas.
A pesar de las amenazas y las persecuciones a sus integrantes
por parte de la policía y los servicios de inteligencia -como
el reciente secuestro de Ricardo Sayas,
ex ferroviario e integrante de la Asamblea Popular de Temperley
cuando se dirigía a apoyar la lucha de los trabajadores de
Lavalan en Avellaneda- las asambleas populares siguen adelante
con su lucha expropiando predios e instalaciones donde hacen
sus reuniones y ponen en funcionamiento comedores y merenderos;
apoyando las luchas de los trabajadores como en Metrovías
o Parmalat, a los piqueteros y los trabajadores de las fábricas
tomadas rodeándolos de solidaridad e impidiendo los desalojos
como hicieron en Grisinópolis, Chilavert, Brukman y Lavalan;
o volviendo a ser protagonistas como en las movilizaciones
en repudio a los asesinatos de Darío Santillán y Maximiliano
Kosteky.
Sin embargo, esta lucha heroica
no puede ocultar que el movimiento de las asambleas populares
que se puso de pie tras las jornadas del 19 y 20 de diciembre
que derrocaron al gobierno asesino de la Alianza ha retrocedido.
Hoy muchas asambleas populares han quedado reducidas a unos
pocos asambleístas y otras directamente dejaron de funcionar.
La gran conquista que significó la Interbarrial nacional
del 17 de marzo con su programa votado por miles de asambleístas
a mano alzada no tuvo continuidad, y la Interbarrial de
Parque Centenario ha quedado reducida a su mínima expresión,
reuniendo a una veintena de asambleas y donde todo ya está
decidido de antemano. El resultado es que, de esta manera,
las asambleas populares que aun persisten luchando heroicamente,
lamentablemente se ven obligadas a hacerlo en forma aislada
y dispersas.
¿Quiénes son los responsables de
la actual situación de las asambleas populares?
Por supuesto que esta situación no
es responsabilidad de las asambleas populares. Fueron las
distintas corrientes de la izquierda del régimen las que dividieron
a las asambleas populares impidiendo que el 1 de mayo hubiera
un acto unitario –incluso llegando al extremo de enfrentarse
físicamente como lo hicieron el PO y el MST en Parque Centenario.
Fueron estas corrientes de la izquierda del régimen las que
se encargaron de liquidar la democracia directa de la Interbarrial
y de enterrar el programa conquistado en la Interbarrial
nacional del 17 de marzo. Fueron estas corrientes de izquierda
que se encuentran divididas en organizaciones de trabajadores
desocupados distintas, en “coordinadoras” de fábricas
en lucha distintas y que se desviven por lograr el control
de las asambleas populares, las que se unificaron y disciplinaron
al “espacio ciudadano” del CTA, Lilita Carrió, la Iglesia
y Luis Zamora para tratar de subordinar al mismo a las asambleas
populares en las marchas del 30 de agosto y el 20 de setiembre.
Fue gracias a la colaboración de la izquierda del régimen
que quienes no tuvieron nada que ver con las jornadas del 19
y 20 de diciembre como la CTA o Lilita Carrió -que formaba
parte de la Alianza asesina de trabajadores- pudieran intentar
subordinar a las asambleas populares al “espacio ciudadano”.
Y esta no es una cuestión menor o sin importancia. Es que ante
los intentos fallidos de cooptar a las asambleas populares
de capital transformándolas en simples apéndices de los Centros
de Gestión y Participación del GCBA, el régimen, a través
del “espacio ciudadano” de De Gennaro, Lilita Carrió y Luis
Zamora, intenta expropiar la consigna de “que se vayan todos”
levantada por las asambleas populares para desviar su lucha
y meterlas en la trampa electoral. Haciendo desaparecer
de la consigna de “que se vayan todos” el “que no quede ni uno
solo” para reemplazarla con “para que el pueblo pueda decidir
y elegir todo” el “espacio ciudadano” quiere convencer a
las Asambleas Populares de que bastaría con votar por la “renovación
de todos los cargos” para solucionar el hambre, la desocupación
y todos los problemas que aquejan a los trabajadores y el
pueblo. El objetivo del “espacio ciudadano” es liquidar
la independencia de las asambleas populares para atarlas
al carro de sectores patronales como el ARI de Lilita Carrió
como ya hicieron en las marchas del 30 de agosto y -aunque en
menor medida- del 20 de setiembre, o como intentaron repetir
con los quince minutos de apagón en contra del “tarifazo”
de las compañías de electricidad impulsado por Fedecámaras,
la Federación Agraria, las Pymes, el Frenapo, etc. Si a alguien
le quedaba alguna duda sobre que el objetivo del “espacio
ciudadano” era meter a las asambleas populares y al conjunto
de los trabajadores en la trampa electoral, ahí está Lilita
Carrió y el ARI anunciando que participarán a como dé lugar
en las elecciones convocadas por Duhalde.
Mientras tanto, esta izquierda del
régimen concurre a cada reunión de asamblea popular con cientos
de propuestas de “actividades”
-muchas de ellas muy importantes por cierto- que sumergen a
las asambleas populares en una
actividad febril que impide toda reflexión estratégica
y toda discusión política sobre cual es la salida de fondo
que necesitamos los trabajadores. De esta manera, mientras las asambleas
discuten “actividad” tras “actividad”, la política queda
en manos de los políticos patronales como la Lilita Carrió
o los burócratas sindicales como De Genaro y la CTA, en lugar
de que sea al revés, que sean las asambleas populares las que
democráticamente discutan y voten que política llevar
adelante y que sean las corrientes las que se subordinen a
lo votado y resuelto en la asamblea popular.
Muchas asambleas populares ven con
legítima preocupación como en vez de primar sus aspiraciones
a la unidad de las asambleas populares entre sí y con los trabajadores
y los piqueteros, lo que priman son los mezquinos intereses
de las corrientes de izquierda.
Ven como la Interbarrial de Parque Centenario ha quedado
reducida a su mínima expresión donde todo ya está decidido
de antemano, y como la Interbarrial Nacional ha quedado
en el olvido cuando se hace más necesario que nunca coordinar
y centralizar las luchas.
Desde Democracia Obrera queremos
hacerles a los compañeros de las asambleas populares dos
propuestas. La primera de ellas es que contra la división y
la dispersión actual y para recuperar la unidad pongamos
en pie en forma inmediata una Asamblea Nacional de las Asambleas
Populares de todo el país; una asamblea verdaderamente unitaria
y democrática, donde se pueda discutir las distintas propuestas
y resolver votando todos a mano alzada, tal como se hizo
en la Interbarrial nacional del 17 de marzo. Una Asamblea Nacional
de las asambleas populares donde discutir y votar como enfrentar
la trampa electoral, impulsando el Boicot activo a las elecciones
con la huelga general, piquetes, cortes de ruta y cacerolazos.
Que decida enfrentar los ataques y la represión a las asambleas
populares conformando verdaderos comités de autodefensa
de las asambleas populares y las organizaciones obreras
y populares. Una Asamblea
Nacional de las asambleas populares de todo el país para hacer
realidad el sentimiento de unidad con los trabajadores y
los piqueteros en un gran congreso nacional obrero y popular,
con delegados de los trabajadores ocupados y desocupados,
de las asambleas populares y los ahorristas estafados. Una
Asamblea Nacional de las Asambleas Populares de todo el país
para discutir democráticamente con qué medidas se puede
llevar adelante e imponer el programa votado en la Interbarrial
nacional de marzo y hacer realidad el “que se vayan todos,
que no quede ni uno solo” y que gobiernen los trabajadores,
los piqueteros y las asambleas populares.
La segunda propuesta que hacemos
desde Democracia Obrera a los compañeros de las asambleas
populares es que ganemos las calles en repudio a la brutal
represión a los trabajadores en Jujuy exigiendo la inmediata
libertad de todos los compañeros detenidos, la aparición inmediata
de los compañeros que se encuentran desaparecidos y el desprocesamiento
de todos los luchadores obreros y populares. Si ante la masacre
de Avellaneda las asambleas populares impusimos una movilización
unitaria, si ayer todos fuimos piqueteros como Darío y Maxi,
hoy debemos ser todos trabajadores jujeños e imponer una
acción unitaria y contundente en las calles hasta lograr
la libertad de todos los compañeros detenidos. Las asambleas
populares debemos exigir a la CTA y la CCC que convoquen inmediatamente
a un paro nacional hasta lograr la libertad de todos los compañeros
detenidos y su desprocesamiento. Algunas asambleas populares
–como la de Angel Gallardo y Corrientes, y la de Lanús Centro-
ya han convocado a marchar a la casa de la provincia de Jujuy
el 8 de octubre. Las asambleas populares debemos llamar a
los compañeros de la Aníbal Verón y a todas las organizaciones
piqueteras a que se sumen para realizar una gran marcha unitaria
por la libertad de los compañeros jujeños. Desde Democracia
Obrera llamamos entonces a las asambleas populares a seguir
este ejemplo y a tomar en sus manos la propuesta hecha por
los trabajadores de Brukman que convocan a una acción unitaria
inmediata con paros, cortes de ruta y movilizaciones coordinadas
nacionalmente y a realizar una movilización unitaria a
la Casa de la provincia de Jujuy en esta capital.•
Marcelo Miranda