2 de Octubre de 2002 - Democracia Obrera n° 15 |
Editorial
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¡Basta
de pelear divididos!
Con asambleas
de base en cada barrio, en cada movimiento piquetero, en cada fábrica
ocupada, en cada sindicato combativo, hay que imponer la unidad de los
que luchan y que se convoque ya a la
III Asamblea Nacional Piquetera
unitaria y democrática
con delegados
con mandatos de todos los sectores en lucha
Cuando se cumplen tres meses de la
masacre de Avellaneda y del asesinato de Darío Santillán
y Maxi Kosteki, el gobierno y el régimen infame han vuelto
a golpear y a atacar ferozmente a los trabajadores y al pueblo
en lucha. Esta vez, en Jujuy, con sus perros de presa asesinos
de la policía atacando salvajemente a los 3000 trabajadores
estatales, ocupados, desocupados que el viernes 20 se movilizaron
en la capital de esa provincia al grito de “Que se vayan todos”,
convocados por la CCC, por el Frente de gremios estatales y
otras organizaciones obreras y de izquierda. Mientras tanto,
los políticos patronales como la Carrió, que a nivel nacional
eran convocantes de esas movilizaciones del 20 de septiembre,
hoy “reinician” sus campañas electorales con los trabajadores
de Jujuy presos y apaleados. ¡Nunca más los trabajadores debemos
apoyar a los políticos de la patronal y el imperialismo!
La represión fue feroz: la policía
hizo una verdadera cacería por las calles de la ciudad, metiéndose
en casas y comercios y golpeando y deteniendo a 180 trabajadores
ocupados, desocupados, mujeres y niños. Hoy todavía 106 compañeros,
muchos de ellos menores de edad, están detenidos en la Unidad
Penal número 1, hay 7 compañeros desaparecidos que fueron
detenidos pero no aparecen en los listados. Hay 60 dirigentes
y militantes perseguidos con pedido de captura, mientras
la policía entra en los barrios y allana casas buscándolos.
Al cierre de esta edición, envalentonados,
y por falta de una respuesta unitaria que no podía ser otra que
la de un paro general en repudio al ataque a los trabajadores
jujeños, el gobierno nacional y provincial de Neuquén, rompehuelgas,
jueces y policías han atacado, a un año de la ocupación, a los
obreros de la fábrica Zanón. Desde allí se intenta dar un escarmiento
a las más de 100 fábricas que fueron salvadas por sus propios
trabajadores ante el abandono y la quiebra de este sistema
capitalista decadente y en bancarrota. ¡No podemos permitirlo!
¡Todas las organizaciones obreras, de desocupados, estudiantiles
y populares de Neuquén deben unir sus fuerzas para imponer
un paro por tiempo indeterminado en toda la provincia hasta
derrotar esta ofensiva contrarrevolucionaria! Las fábricas
ocupadas deben coordinarse y llamar ya mismo a una acción unificada
y poner en pie un Comité de Lucha Nacional. ¡Hoy somos todos
Zanón! ¡Basta de pelear divididos! No hay diferencias ideológicas
de ninguna corriente obrera que pueda impedir la unidad en
la acción ni un comité de lucha nacional. El objetivo de esta
lucha debe ser parar el ataque y poner en pie un movimiento
nacional unitario por la estatización bajo control de sus
trabajadores de toda fábrica que suspenda, despida o cierre.
Una vez más, como el 19 y 20 de diciembre,
como en Avellaneda, este régimen infame y cipayo, demuestra
ser un verdadero régimen de ocupación, al servicio de los yanquis,
de los chupasangres del FMI, los banqueros y los patrones.
Con garrote, masacres, represión,
y con frentes de colaboración de clases de frases dulzonas
como el Frenapo o el “espacio ciudadano” de la Carrió, quieren
someter a la clase obrera y las masas explotadas, mientras
descarga un verdadero golpe económico contra los trabajadores
y el pueblo. Quieren aterrorizarnos con la hambruna y la brutal
crisis social, y con su policía, su gendarmería y su prefectura
han militarizado las barriadas obreras y han sitiado Jujuy.
Intentan engañarnos con la trampa electoral para salvar al
régimen infame, pero como lo demuestra la altísima abstención
y el "voto bronca" en Santiago del Estero, no logran
acallar el "Que se vayan todos, que no quede ni uno solo".
Por eso, en cada lugar donde no pueden contener el odio y la bronca
obrera y popular, como en Jujuy, o derrotar la lucha persistente
y tenaz de los obreros como en Zanón, mandan a su policía y a
su gendarmería asesinas a que nos apalee, nos encarcele, nos
mate.
¡Libertad inmediata a todos los
compañeros detenidos en Jujuy y cese de todo procesamiento!
¡Anulación inmediata de todas las órdenes de captura! ¡Basta
de persecución a los que luchan! ¡Fuera los rompehuelgas, la
policía y la justicia de Zanón! ¡Por la disolución de la policía
y la gendarmería asesinas! ¡Por comités obreros y populares
de autodefensa! ¡Que la CTA y la CCC rompan ya su colaboración
con la burguesía, con los políticos patronales como la Carrió
y los del Frenapo, con los banqueros del Credicoop, y convoquen
a la más amplia unidad a todas las organizaciones obreras y
de lucha y llamen ya un paro nacional con cortes de ruta y piquetes
en todo el país, por Jujuy, por Zanón y para unificar todas las
luchas de la clase obrera y el pueblo argentino!
La respuesta de otras organizaciones
obreras y de lucha, como el Bloque Piquetero, no se ha hecho
sentir, no ha sido inmediata. ¡Hay que unir todas las fuerzas
y dar de forma inmediata una respuesta unitaria y contundente
con una gran lucha y movilización para liberar inmediatamente
a los compañeros! ¡Hoy todos somos jujeños, hoy todos somos
Zanón, de la misma manera que todos somos Santillán y Kosteki
hasta lograr que los policías asesinos, sus cómplices y todos
los que organizaron la masacre, empezando por Duhalde y su
gobierno, se pudran en la cárcel!
No puede ser que la CCC y la CTA tomen
la lucha por la libertad de los compañeros de Jujuy como una
lucha sólo de ellos y no llamen ya a un paro y convoquen a todas
las organizaciones obreras, piqueteras, asambleas populares
a una lucha unitaria. Tampoco puede ser que las direcciones
del Bloque Piquetero, del MIJD, Barrios de Pie, etc., y demás
organizaciones obreras de sindicatos combativos no hayan
organizado de inmediato una movilización unitaria a la
casa de la provincia de Jujuy en Buenos Aires en solidaridad
con los compañeros detenidos, y recién la hayan convocado
de forma aislada después de casi dos semanas de la brutal represión.
No puede pasar lo mismo con Zanón, que está siendo cercada por
la policía, por rompehuelgas y por la justicia patronal ¡Necesitamos
ya una lucha y una movilización unitaria en todo el país de
todas las organizaciones piqueteras, asambleas populares,
fábricas en lucha, como lo hicimos llenando tres veces las
calles y las plazas después de la masacre de Avellaneda, para
arrancar de la cárcel a nuestros hermanos de Jujuy y en defensa
de los obreros de Zanón y sus conquistas!
¡Basta de que nos dividan!
¿Por qué los patrones, el gobierno
y el régimen infame pueden volver a golpear, como ayer en Avellaneda,
hoy en Jujuy y a los obreros de Zanón? Porque los trabajadores
y el pueblo estamos peleando divididos.
No hay trabajador desocupado, asambleísta
popular, obrero de las fábricas ocupadas, que no aspire a la
unidad para enfrentar a este gobierno y a este régimen, como
lo hicimos el 20 de diciembre, para tirar a Duhalde y hacer
realidad el “Que se vayan todos”. Eso se demostró en la gran respuesta
y predisposición a la lucha en las movilizaciones luego de
la masacre de Avellaneda.
Pero son la burocracia sindical
y los dirigentes de las organizaciones y los partidos de la
izquierda del régimen los que nos imponen esa división. ¡Es
una vergüenza que corrientes como Izquierda Unida estén discutiendo
a qué candidatos apoyar, qué alianzas electorales hacer, cuando
hay cientos de compañeros detenidos y perseguidos en Jujuy!
Las figuras de la izquierda en los espacios que tienen en la
televisión, no dicen una palabra de la represión y los presos
en Jujuy, como sucedió con Vilma Ripoll y Jorge Altamira en
el programa “La Cornisa”. ¡Es una verdadera vergüenza!
Los trabajadores desocupados protagonizaron
gestas heroicas como en Mosconi, en Tartagal, en Cruz del Eje,
y hace un año atrás, en seccionales ferroviarias, los ceramistas
de Neuquén, los obreros del pescado de Mar del Plata, derrotaban
a la burocracia sindical. Con estos procesos de lucha de ocupados
y desocupados, se impuso la unidad en las dos grandes Asambleas
Piqueteras de La Matanza del año 2001, al grito de “Abajo la
burocracia sindical”, “Fuera los políticos patronales”,
y “Trabajo para todos”. En esas dos asambleas, ningún político
patronal, ningún burócrata sindical, pudo hablar. Pero después,
las cúpulas dirigentes rompieron esa unidad y nunca más convocaron
a la III Asamblea piquetera unitaria, con un delegado cada
20 de todos los desocupados y trabajadores en lucha, como
había sido votado masivamente y a mano alzada en las dos
asambleas anteriores.
Tanto D´Elía de la FTV-CTA y Alderete
de la CCC, como los dirigentes del Bloque Piquetero, el MIJD,
Barrios de Pie, etc., dividieron al movimiento de desocupados
en decenas de movimientos y organizaciones que, además, sólo
organizan a un pequeño sector de los millones de desocupados
que son dejados librados a la beneficencia del estado. Llevan
a los desocupados a luchas de presión tan solo por bolsones
de comida y planes trabajar, divididos unos de otros, y separados
de los trabajadores ocupados. Cada uno organiza su propio
"plan de lucha", su propia marcha, su propia "asamblea
piquetera".
Esta política de repartir la miseria
le hace el juego a la burocracia sindical, porque al abandonar
la lucha por trabajo para todos, deja a los trabajadores ocupados
bajo el control y la opresión de esos guardiacárceles del movimiento
obrero, mientras tratan a los desocupados como si no fueran
parte de la clase obrera, de un ejército industrial de reserva
que la patronal utiliza para hundir el salario obrero. Las
corrientes de izquierda, negándose a organizar la lucha por
un turno más en todas las fábricas y empresas para que todas
las manos disponibles entren a trabajar, y limitándose tan
sólo a marchas de presión sobre los ministerios por más bolsones
y planes Trabajar, dividen a los desocupados de los trabajadores
ocupados.
Lo mismo están haciendo con el movimiento
de fábricas ocupadas y puestas a producir por los trabajadores:
tanto el CTA y la CCC , el PO y el PTS, discuten por arriba si hay
que hacer “cooperativas”, “gestión obrera” o “cogestión”, si
hay que imponerlas con leyes o con fallos judiciales, pero
cada uno realiza "su" encuentro, con sus respectivas
"mesas convocantes", donde todo está decidido de
antemano y acordado por las cúpulas de las distintas organizaciones.
Muchos trabajadores, piqueteros,
asambleístas populares, luchadores, se preguntan por qué,
si a De la Rúa lo tiramos en dos días, Duhalde todavía no cae.
La respuesta es sencilla: no es por falta de lucha de los trabajadores
y los explotados que, desde diciembre, han marcado la más alta
conflictividad en la historia argentina con paros, marchas,
cortes de ruta, tomas de fábricas, sino porque la burocracia
sindical, y las direcciones de esta izquierda del régimen
han dividido a la vanguardia obrera y popular, han dividido
el torrente de la revolución, en función de sus intereses y
de sus disputas por controlar el reparto de los planes trabajar,
los bolsones de comida, y de la administración de las fábricas
ocupadas, es decir, de administrar la crisis y la decadencia
del capitalismo semicolonial argentino. La izquierda reformista
se ha transformado así en verdaderos intermediarios del Estado
encargados de repartir y administrar la miseria.
Son los que han impedido que se pongan
en pie organismos de democracia directa y autodeterminación
de las masas en lucha, y que se centralicen en un congreso nacional
obrero y popular, que es el único camino para vencer la resistencia
conservadora de los aparatos burocráticos de los sindicatos.
Un ejemplo palpable de ello es que
en su periódico, el PO se ufanaba de que la Interbarrial de
Parque Centenario había votado participar en la Asamblea
que convocó el Bloque Piquetero el 28 y 29 septiembre, y suspender
su sesión del domingo para participar en ella, moción que ganó
por... ¡12 votos contra 8! ¡Vaya “triunfo”! Y el PO se ufana de
eso, después de haber sido, junto al CTA y a la izquierda del
régimen, los que han reducido a su mínima expresión a la Interbarrial
y a las asambleas populares que llenaron diez veces la plaza
de Mayo en el verano, que reunió a 4000 asambleístas de todo
el país votando a mano alzada en marzo.
Con su política de administrar
la miseria, la nueva burocracia sindical del movimiento de
desocupados le cubre la espalda a Daer,
Moyano y compañía para que traicionen
al movimiento obrero
La propia burguesía, desde las páginas
del diario Clarín, reconoce con alegría este papel jugado
por la burocracia sindical y las corrientes de izquierda, suspirando
aliviada de que no se haya producido una nueva e "incontenible
explosión social", es decir, que no haya habido un nuevo
embate de masas, un nuevo 20 de diciembre, por la "acción
incansable de la Iglesia, comedores comunitarios y escolares,
las organizaciones sociales y también –salvando excesos-
los piqueteros y los cartoneros convertidos en nuevos propietarios
de la calle (...) sin esas acciones quizá la sociedad argentina
se hubiera descompuesto en niveles de violencia muy superiores
a los de hoy" (Clarín, 22/09/02). ¡Cuánta consciencia de los
explotadores y sus voceros!
Todas las corrientes se negaron a
convocar un congreso unitario, a volver a reunir a la III Asamblea
nacional piquetera con delegados de todos los sectores en
lucha, porque ahí volvería a escucharse el grito de ¡Abajo
la burocracia sindical!, ahí no podrían hablar políticos patronales
como la Carrió, se avanzaría en conquistar la unidad de las filas
obreras y de todos los que luchan y se abriría el camino para
romper la resistencia conservadora de la traidora burocracia
sindical. Al no hacerlo, ese mismo grito de “Se va a acabar la
burocracia sindical, se va a acabar esa costumbre de mandar!”
se volvió a escuchar dentro mismo de la Asamblea del Bloque Piquetero
el 28 y 29 de septiembre, pero esta vez dirigido contra la nueva
burocracia piquetera. Es que, tal cual venimos diciendo desde
Democracia Obrera, ya nadie puede negar que ha surgido una
nueva burocracia sindical del movimiento de desocupados
que administra los planes Trabajar sin ningún tipo de control
de la base, que actúan como verdaderos capataces en los planes,
con cuadernitos con los que toman asistencia como la patronal
en las fábricas, y que al compañero que piensa distinto lo echan
del movimiento y le sacan el plan. ¡Qué diferencia hay entre
esta nueva burocracia, y los Moyano, Lorenzo Miguel o Martínez
de la UOCRA!
Y ese grito salió de la garganta de
centenares de “infiltrados” –como llaman estos dirigentes
a todo aquel que los critique o cuestione- que ya no aguantan
más los mandoneos y maniobras de estos burócratas, que ya no
aguantan más a sus guardias de “seguridad” interna que están
allí para impedir que se expresen los que piensan distinto.
Esto no tiene nada que ver con el verdadero
movimiento de desocupados que nació en los piquetes de Cutral
Có, de Jujuy, de Mosconi, votando a mano alzada en las asambleas
que decidían todo, como dice el programa de los 21 puntos de
los piqueteros del Norte de Salta. Estos dirigentes son verdaderos
“piqueteros de cartón”: ¡tienen razón los cientos de luchadores
que les gritaron eso en la Asamblea del Bloque Piquetero! Hace
un año que no se corta una ruta en luchas decisivas; con estos
dirigentes nunca más hubo un Mosconi o un Cutralcó. Sí, son
piqueteros de cartón, de cortes simbólicos que terminan siempre
en negociaciones en los ministerios. Son los que han impedido
que surjan organizaciones independientes del estado patronal,
pues allí, en los ministerios, estos nuevos burócratas tienen
sus computadoras, sus secretarias, sus oficinas, sus celulares
con línea directa con los ministros y con los comisarios con
los que organizan las movilizaciones donde inclusive apalean
y entregan a la policía a luchadores obreros, como es el caso
de Pitrola y la dirección del PO.
Desde Democracia Obrera estamos
orgullosos: es que ya en la Asamblea del Bloque Piquetero del
16 y 17 de febrero pasado, dijimos que había surgido esta
nueva burocracia del movimiento de desocupados. Y por denunciarlo,
fuimos expulsados de esa “asamblea” a punta de pistola. Fuimos
apaleados en Neuquén por dirigentes del MTD provenientes de
las juntas vecinales de la municipalidad sapagista, y luego
por la dirección del PO que agredió brutalmente y entregó a
la policía y a la justicia a un luchador obrero y dirigente
de nuestra organización. Semejantes agresiones contra Democracia
Obrera fueron tan sólo por decir que todo debe decidirse en
asambleas de base, y que los delegados deben ser rotativos
y vivir con los 150 lecops de un plan Trabajar como cualquier
desocupado, y no con dietas parlamentarias como D´Elía, o
con sueldos de 1500 pesos pagados por la legislatura como Pitrola,
o como los que durante años recibieron los dirigentes del MTD
de Neuquén de las juntas vecinales de Sapag.
Pero estamos mucho más orgullosos
porque a partir de su propia experiencia, centenares de luchadores
comienzan a comprender que, para hacer otro 20 de diciembre,
es necesario sacarse de encima esta losa. Al servicio de
esta lucha está Democracia Obrera. La izquierda reformista
es enemiga de la democracia obrera, como por ejemplo el PTS,
que dice que hay que expulsar de las organizaciones obreras
a los que critican y opinan distinto, y a palazos, como sucediera
en Neuquén contra un dirigente de Democracia Obrera ¡Rara
“democracia obrera” la que es solo para los que piensan igual
que ellos! Lamentablemente, estas posiciones aberrantes están
influenciando a toda una nueva generación de luchadores obreros
que entra al combate y, si no se las para a tiempo, los terminarán
llevando a la descomposición.
Si denunciar a estos nuevos Moyano
y Lorenzo Miguel es ser “infiltrados”, pues entonces somos
orgullosos “infiltrados” de la clase obrera, contra los verdaderos
“inflitrados” pagados por la patronal y el estado. Si por denunciarlos
y enfrentarlos se nos tilda de “intrigantes”, nos declaramos
orgullosos “intrigantes” puesto que los revolucionarios
no vamos a permitir que ningún vivillo se aproveche de la lucha
obrera en beneficio del propio bolsillo y ate a las organizaciones
de lucha de los trabajadores al estado patronal, a la justicia
y al régimen infame.
Allí, en esos cientos de trabajadores
que gritaron contra la burocracia piquetera, en la propia
base del Bloque Piquetero, de la CCC, de la FTV-CTA y demás organizaciones,
están los que van a imponer una III Asamblea piquetera unitaria,
de delgados con mandato de todos los sectores en lucha. ¡En
ellos, sí confiamos! Por ello la tarea del momento es levantar
un programa y una política revolucionaria para unir las filas
obreras y para que la clase obrera, a la que la izquierda reformista
ha puesto de rodillas, se ponga de pie. Para esto es necesario
un reagrupamiento de obreros y luchadores avanzados. Al servicio
de ese reagrupamiento está también Democracia Obrera, porque
la lucha por un nuevo 20 de diciembre es inseparable del combate
por derrotar a las viejas y nuevas direcciones que son las que
lo han impedido, atándole las manos a la clase obrera.
Para unir las filas obreras y recomponer
la alianza obrera y popular
Hay que luchar por imponer un plan
obrero y popular de emergencia para expropiar a los expropiadores
Las corrientes de la izquierda del
régimen, que dividen nuestra lucha y nuestras filas todos los
días, sólo impulsan políticas “unitarias” cuando logran atraer
a políticos patronales o burócratas sindicales para que
las encabecen. Por eso, bastó que la Carrió, amiga de los monopolios
yanquis, la Pymes y los banqueros del Credicoop, y De Gennaro
–junto a Zamora- convocaran, para que todos corrieran rápidamente
a subordinarse a su “espacio ciudadano”. ¡Ahí sí se unen todos,
pero para llevar a la vanguardia obrera y popular a los pies
de un sector de la patronal o de la burocracia sindical y dividir
todo!
En función de la unidad con los patrones
y sus políticos, las corrientes de la izquierda reformista
rebajan el programa, se dedican a administrar la miseria,
y se niegan a poner en pie y a centralizar organismos de las
masas en lucha. Así, han dividido las filas obreras e impedido
que la clase obrera de una salida a las clases medias arruinadas
con un programa que ataque la propiedad y la ganancia de los
capitalistas y demostrando en las calles que están dispuestos
a ir hasta el final con su lucha. Han resquebrajado la alianza
obrera y popular.
De esta manera, han permitido que
los ahorristas estafados –que durante el verano apoyaban
las movilizaciones de los piqueteros y los trabajadores,
porque veían en ellos a quienes podían atacar y tomar los bancos
y devolverles sus ahorros- sean arrastrados por Nito Artaza
y demás charlatanes de la burguesía a una política de confianza
en la justicia patronal, mientras que permitieron que franjas
de las clases medias arruinadas sean arrastradas hacia la política
de pedir “más seguridad”, frente a la crisis social que conscientemente
la patronal y el gobierno descargan sobre las masas como “crisis
de seguridad”. Han permitido que la burocracia sindical de
Daer y Moyano, apoyando al PJ para tratar de recomponerlo,
pugne por arrastrar a un sector de la clase obrera, mientras los
trabajadores, piqueteros y sectores populares en lucha
peleamos todos divididos. ¡A esto lleva la política frentepopulista
de colaboración de clases de la izquierda del régimen, en sus
distintas variantes!
La clase obrera y el pueblo tenemos
que agarrar todo lo que arrancamos con la lucha, por mínimo que
sea, como los bolsones de comida, los planes Trabajar, las huertas,
las fábricas quebradas que los trabajadores tomaron en sus
manos y pusieron a producir, pero para preparar una lucha
decisiva por todo, como hicimos el 20 de diciembre, con huelga
general para tirar al gobierno y al régimen, e imponer un
plan obrero y popular de emergencia para que la crisis la paguen
los capitalistas y el FMI. Lo que está en juego es la vida o
la muerte de la clase obrera y los explotados, y el destino
de la nación oprimida: ¡son ellos, sus ganancias y sus propiedad,
o la vida de la única clase productora de la riqueza nacional!
Todo frente político con la patronal o con sus representantes,
hace que los obreros bajen sus demandas de atacar la propiedad
de los capitalistas. ¡A eso vienen a nuestras filas! ¡Así quieren
salvar al régimen maloliente, hambreador y sirviente del FMI!
Por el contrario, sólo luchando por
imponer un plan obrero y popular de emergencia para expropiar
a los expropiadores y que sean ellos los que paguen la crisis
que provocaron, puede conquistarse la unidad de las filas obreras,
y volver a soldarse la alianza obrera y popular. Solamente
luchando por todo, como hicimos el 20 de diciembre, conseguiremos
nuevas conquistas.
Por eso, el grito de guerra de los trabajadores
en toda lucha inmediata tiene que ser: ¡Trabajo para todos
ya! Hay que extender a nivel nacional la conquista de los trabajadores
del subte: ¡jornada de seis horas y un turno más en todas las
fábricas y empresas, para que todos entremos a trabajar con
salarios dignos al nivel de los de 1993 y ajustados automáticamente
según la inflación!
Desde Democracia Obrera, seguiremos
planteando que los trabajadores no queremos solamente las
fábricas que la patronal abandona: que cuando una fábrica cierra
o despide, lo primero que hay que hacerla es ocuparla, como
lo hicieron los trabajadores de Brukman, de Zanón, de más de
cien fábricas, ponerla a funcionar y pelear por su estatización
sin pago y bajo control obrero; que hay que pelear por abrir y
poner a funcionar bajo control de los trabajadores las más
de 1200 fábricas cerradas. Pero no sólo eso: ¡los trabajadores
queremos todo! Queremos también las fábricas y empresas que
dan ganancias, la Repsol, la Volkswagen , la Ford, Siderca, etc.
queremos terminar con el secreto comercial y que se abran los
libros de contabilidad de los monopolios, las privatizadas,
las petroleras, para poner al descubierto las enormes ganancias
que hacen en medio de la catástrofe, e imponer en control obrero
en toda la rama de la producción. Queremos expropiar sin pago
a los banqueros estafadores del pueblo y nacionalizar la
banca bajo control de los trabajadores, creando una banca estatal
única para devolver los ahorros expropiados, para que haya
créditos baratos para las fábricas tomadas por los trabajadores,
y para los pequeños productores y los pequeños comerciantes.
Un plan obrero y popular de emergencia
que, para terminar con el hambre, para que haya pan para nuestros
hijos, imponga el control piquetero y de las organizaciones
obreras y populares sobre las grandes fábricas alimenticias,
grandes supermercados y monopolios de granos -como La Serenísima,
Sancor, Bunge y Born, Cargill, Norte, Coto, etc.-, constituyendo
comités obreros y populares de vigilancia de los precios y
de distribución de los alimentos. Hay que nacionalizar sin
pago los grandes latifundios, las mejores y más productivas
tierras del país, que se los están quedando los yanquis y los monopolios
imperialistas, y ponerlas a producir para tener cereal, leche
y carne barata y de buena calidad para los trabajadores y
el pueblo.
Hay que imponer un plan obrero y popular
de emergencia, no solamente para romper con el FMI y no pagar
la deuda externa, sino para recuperar todo lo que nos robaron,
expropiando y nacionalizando sin pago y bajo control de los
trabajadores todos los monopolios imperialistas instalados
en el país, empezando por renacionalizar las empresas privatizadas,
como la Repsol, la Telefónica, la Telecom, Edesur, Metrogas,
los ferrocarriles, etc. ¡Ese es el camino para conquistar tarifas
baratas y servicio de buena calidad para los trabajadores
y el pueblo!
Está claro ya que estas direcciones,
con sus negociaciones de cúpulas, sus “mesas convocantes”,
dividen todo, al servicio de su política de administrar la
miseria. ¡No podemos permitirlo! ¡Basta de que nos dividan
y nos quieran transformar en mendigos! ¡Basta de que nos lleven
a la cola de políticos patronales y burócratas sindicales!
Para unir las filas de todos los que
luchan, para retomar el camino del 19 y 20 de diciembre, para
preparar y organizar una lucha decisiva, con la huelga general
hasta tirar abajo al gobierno y al régimen infame y que realmente
se vayan todos, lo que necesitamos no son "encuentros"
y "asambleas" separadas, a veces por apenas días de
diferencia, sino exigirles a D´Elía, y a Alderete de la CCC
que rompan ya con la burguesía del Frenapo y con la Carrió, que
dejen de subordinar a los trabajadores y a sus organizaciones
a ellos, e imponerles, así como también a la dirección del Bloque
Piquetero Nacional, del MIJD, a Barrios de Pie, y demás organizaciones,
que convoquen ya una III Asamblea nacional piquetera de trabajadores
ocupados, desocupados y asambleas populares, verdaderamente
unitaria y democrática, con un delegado con mandato de base
cada 100 trabajadores de todo el movimiento piquetero en
sus distintas facciones, de todas las fábricas ocupadas, de
los sindicatos y comisiones internas arrancados a la burocracia,
de todas asambleas populares, de los ahorristas estafados
y de todos los sectores en lucha.
¡Tenemos que tomar la lucha en nuestras
manos! El camino para imponer esa III Asamblea piquetera nacional
unitaria, es mocionándolo y votándolo en las asambleas de
base de los trabajadores desocupados, sean de la CCC, de la
FTV, del Bloque Piquetero, de Barrios de Pie, o de cualquier otra
organización; en asambleas de base de todos los barrios, de
todas las fábricas ocupadas y en lucha, en asambleas de todas
las seccionales sindicales arrancadas a la burocracia, en
todas las asambleas populares. Este es también el camino para
que las asambleas populares vuelvan a llenarse de luchadores,
volviendo a la democracia directa de la mano alzada y poniendo
de pie nuevamente una Asamblea general de asambleas populares
como hicimos el 17 de marzo en Parque Centenario.
Este es el camino para organizar
un nuevo 20 de diciembre, el de terminar con la división que
nos han impuesto, el de tomar nuevamente la lucha en nuestras
manos: porque esa III Asamblea piquetera unitaria, empezaría
a poner en pie, frente al poder de los patrones y el régimen
infame, frente a sus instituciones odiadas como los parlamentos,
la justicia, los milicos, los organismos de otro poder, del
poder obrero y popular.
Esta III Asamblea nacional abriría
el camino a poner en pie comités de autodefensa unitarios
y coordinados de todas las organizaciones obreras y populares
en lucha, para enfrentar la represión del estado burgués y
el régimen infame que nos mandan sus perros de presa a que nos
maten, nos repriman y nos encarcelen cada vez que salimos a
luchar, como en Avellaneda, como en Jujuy. Esa Asamblea unitaria
podría organizar la lucha por imponer la disolución de la
policía y la gendarmería asesinas y reemplazarlas por comités
obreros y populares en cada barrio, que garanticen la seguridad
de los trabajadores y el pueblo; por tribunales obreros y populares
para juzgar y castigar a los asesinos de Santillán, Kosteki,
los compañeros caídos el 20 de diciembre y todos los mártires
obreros y populares, y por arrancar ya de la cárcel a los compañeros
detenidos en Jujuy, a Castells, y a todos los presos políticos,
e imponer el desprocesamiento de los perseguidos y procesados
por luchar.
Se pondría a la orden del día la posibilidad
de recomponer la alianza obrera y popular hoy resquebrajada,
con un programa para que la crisis la paguen los capitalistas
y el FMI, y de organizar una lucha decisiva para derrotar
de una vez por toda y echar de las organizaciones obreras a la
burocracia sindical traidora. Despertaría el entusiasmo
de millones de trabajadores, porque surgiría así un organismo
unitario y democrático reconocido y respetado por todas
las masas en lucha. ¡Este es el camino para organizar un nuevo
20 de diciembre para no dejar piedra sobre piedra del gobierno
y el régimen infame!
Una III Asamblea nacional piquetera
unitaria, pondría a la orden del día la posibilidad de organizar
el boicot activo a las elecciones fraudulentas, con la huelga
general con piquetes, cortes de ruta, toma de fábricas y lucha
en las calles hasta tirar abajo a Duhalde y al régimen infame,
lo que abriría el camino a imponer un gobierno provisional
de las organizaciones obreras y populares en lucha que rompa
con el imperialismo, imponga un plan obrero y popular de emergencia
para que la crisis la paguen los capitalistas y el FMI. Un gobierno
provisional de las organizaciones obreras y populares en
lucha que sería inclusive el que podría convocar, sobre las
ruinas de este régimen maloliente, a una Asamblea Constituyente
–con la que tanto sueñan las corrientes de la izquierda reformista-
para que hasta el último trabajador o sector de la clase media
arruinada termine de agotar su experiencia con esta inmunda
república burguesa que no es más que la férrea dictadura de
un puñado de monopolios imperialistas, banqueros y patrones
chupasangres.
Un congreso unitario de los trabajadores
y las masas en lucha es el único camino para derrotar a la traidora
burocracia sindical e imponer la democracia directa
Las corrientes de la izquierda del
régimen se la pasan repitiendo que la clase obrera ocupada
no “interviene”, cuando los trabajadores ocupados fueron
los actores principales, junto a los desocupados, de los 8
paros generales que demolieron al gobierno de De la Rúa y los
que, con el parazo nacional del 13 de diciembre, anticiparon
y prepararon las gloriosas jornadas del 19 y el 20 que abrieron
la revolución.
Estas corrientes dicen que a los trabajadores
ocupados los “dirige” la burocracia sindical, que “no han roto
con el peronismo”. ¡Mentira! Las masas odian al régimen, los
parlamentos sólo pueden sesionar cercados por la policía,
el odio antiburocrático es enorme. Son las corrientes de izquierda
las que se niegan a levantar, en cada marcha, en cada lucha,
en cada “encuentro”, el grito de guerra de ¡”Se va a acabar la
burocracia sindical”! La burocracia sindical, lejos de “dirigir”
a los trabajadores por voluntad propia, es una verdadera mafia
de gángsters pagados por la patronal y el estado, una policía
interna del movimiento obrero, que tiene a los trabajadores
ocupados aterrorizados y oprimidos y ha transformado las
fábricas y empresas en verdaderos cuarteles, mientras los
patrones los amenazan con el despido y el terror a la desocupación,
y los chantajean con tomar desocupados por 150 lecops.
¡Sólo poniendo en pie organismos
unitarios y democráticos de las masas en lucha se puede romper
el cerco de las cárceles en que se han transformado las fábricas
y empresas bajo el control de esa policía interna del movimiento
obrero que es la burocracia sindical! ¡Dejen de echarles la
culpa a los trabajadores ocupados! ¡Convoquen ya a la III Asamblea
nacional piquetera de trabajadores ocupados, desocupados
y asambleas populares, unitaria y democrática, y volverá
a resonar con fuerza el grito de "¡Se va a acabar la burocracia
sindical!", con el que hace un año atrás los trabajadores
echaban a patadas a Moyano de la I Asamblea nacional piquetera
de La Matanza, y que llenaba las plazas y las calles el 20 de
diciembre! Esta asamblea despertaría sin ninguna duda el entusiasmo
de los trabajadores ocupados que están oprimidos por los traidores
de la burocracia sindical de las dos CGT. ¡Quién puede dudar
que se sentirían enormemente fortalecidos en su lucha por
tirar abajo a la burocracia sindical y que centenares de fábricas
y establecimientos mandarían sus delegados a esa III Asamblea
nacional, siguiendo el camino de las decenas de fábricas y
seccionales sindicales donde se ha derrotado a la burocracia
y en las que una nueva camada de luchadores se ha puesto a la
cabeza del combate!
El abstencionismo frente a la burocracia
sindical no es si se grita o no una consigna en una marcha, sino
la negativa a poner en pie grandes organismos de las masas
en lucha, es lo que permite que Daer, Moyano y De Gennaro sigan
oprimiendo y controlando a los trabajadores ocupados.
Desde Democracia Obrera, llamamos
a mocionar y votar el llamamiento a que se reúna ya una III Asamblea
nacional unitaria en las asambleas de base del movimiento de
desocupados, de las fábricas tomadas, y de todos los sectores
en lucha. Impulsaremos que se vuelvan a reunir, por miles, los
asambleístas populares votando a mano alzada en una Asamblea
nacional de asambleas populares de todo el país y a no delegar
más en el CTA y en la izquierda del régimen que han dividido
y debilitado las asambleas populares. Llamamos a imponer
desde las fábricas ocupadas, contra la división que imponen
la CTA, la CCC y la izquierda del régimen, un Congreso unitario
de todas las fábricas tomadas, con el mecanismo de la democracia
directa. Llamamos a imponer, con el método de la autoorganización
y la democracia obrera, comités y frentes de lucha unitarios
por barrio, por zona, por ciudad, con delegados mandatados
por asambleas de base, para romper las barreras y la división
que nos imponen las corrientes de la izquierda del régimen que
administran la crisis del capitalismo semicolonial argentino.
Por ejemplo, en zona sur, hay decenas
de organizaciones de desocupados, unas pertenecientes al
Bloque Piquetero, otras a la CCC, a la CTD Aníbal Verón, otras
independientes. Los dirigentes dicen que no se pueden unir
porque tienen diferencias: ¡pues que las mantengan!, pero, ¿qué
impide que los desocupados de la Verón, del Bloque, del MUP,
de la FTC, se junten en un comité de lucha común y juntos corten
las rutas para imponer reclamos comunes, como por ejemplo
el de tomar las fábricas abandonadas y cerradas y ponerlas
a producir, o el de coordinar la acción y la autodefensa contra
la militarización del gran Buenos Aires, y para enfrentar
la represión y las persecuciones?
Se han realizado tres encuentros
de fábricas ocupadas, cada uno impulsado por dirigentes de
organizaciones distintas. Todos ellos dicen que no se pueden
unir porque tienen ideologías y objetivos distintos. Es que
son todos enemigos de la democracia obrera, porque si la hubiera,
nada impediría que se expresen esas diferencias de ideologías
y objetivos, que cada uno pueda pelear por sus posiciones,
y que luego sea la base en asamblea la que decida, por mayoría
y minoría, qué camino tomar en la lucha. Porque no hay diferencias
ideológicas que impidan poner en pie un comité de lucha común
con delegados de Brukman, La Baskonia, Zanón, Renacer, Grissinópolis,
etc. para luchar en común, para rodear cada fábrica que se toma
y ponerla a producir, que marche en conjunto y organice la
acción en las calles cuando se quiere imponer una ley en defensa
de las fábricas tomadas, o cuando la policía y la justicia
amenazan con desalojar una de ellas, como ya lo está haciendo
con Zanón.
¡Basta de que dividan nuestra lucha,
cuando los trabajadores y el pueblo ya demostramos el 20 de
diciembre –que ninguna de las direcciones reformistas encabezó-
que con nuestra energía desatada logramos unirnos y en apenas
días conseguimos más que con montones de luchas de presión divididas
que han sido llevadas a un callejón sin salida por la burocracia
sindical y la izquierda del régimen! Ya demostramos que en
los 8 paros generales contra De la Rúa y con la espontaneidad
desatada el 19 y 20 de diciembre, los trabajadores y el pueblo
impusimos la unidad mientras la CTA se dedicaba a juntar firmas
contra la pobreza, y mientras D’Elía, Alderete y el señor Pitrola
iban a besarle la mano a Rodríguez Sáa.
Estas direcciones le han atado las
manos a la clase obrera: ¡hay que desatárselas, con asambleas
de base en todos los barrios, movimientos de desocupados,
fábricas tomadas, sindicatos combativos, con delegados
con mandato, e imponer la unidad de las filas obreras!
Comités de lucha unitarios, autoorganización
y asambleas de base con mandato para imponer una III Asamblea
nacional unitaria de delegados de todos los sectores en lucha,
es el camino que proponemos desde Democracia Obrera a la vanguardia
obrera y popular para terminar con la división que nos han impuesto,
para unir nuestras filas y preparar una lucha decisiva para
barrer con el gobierno y el régimen, para hacer realidad el
“Que se vayan todos”, e imponer una salida obrera y popular
a la crisis.