19 de Junio de 2002 - Democracia Obrera n° 13 |
Movimiento Trostkista
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La revolución
argentina no es más que uno de los eslabones débiles del dominio
imperialista en América Latina. Esta revolución hoy se encuentra
en una encrucijada. La traición de las direcciones contrarrevolucionarias
ha vuelto más aguda que nunca la crisis de dirección del proletariado.
En Argentina, junto a Palestina, se ha concentrado hoy la contraofensiva
imperialista para derrotar los focos más avanzados de la revolución
mundial. Al calor del crac y de la crisis económica mundial y de
nuevas y superiores disputas interimperialistas se desarrollan,
ya al calor de la guerra misma como en Palestina, los enfrentamientos
decisivos entre revolución y contrarrevolución.
La clase obrera y su vanguardia se enfrentan asimismo al accionar
de direcciones traidoras que, como las agrupadas en el Foro de
Porto Alegre comandadas por el stalinismo y la socialdemocracia
europea y el castrismo restaurador del capitalismo en Cuba,
buscan aquí y allá desviar los enormes esfuerzos puestos por las masas
en la revolución argentina y en los combates de la lucha de clases
latinoamericana y mundial.
Separados de este punto de vista internacionalista y del combate
por poner en pie una dirección revolucionaria internacional
que reagrupe las filas de las fuerzas sanas de la IV Internacional
para regenerarla y refundarla, todo esfuerzo nacional por resolver
la crisis de dirección del proletariado argentino, por más abnegado
o heroico que sea, será llevado al fracaso, y sus energías serán
puestas a los pies de los regímenes burgueses y las direcciones
traidoras nacionales.
Es necesario entonces, bajo estas lecciones y programas internacionalistas,
ir a un nuevo salto en el reagrupamiento de cuadros trotskistas
en Argentina que sea la base de un núcleo para poner en pie un nuevo
partido trotskista y revolucionario en nuestro país. ¡Se acabó
la época de los programas nacionales! Este legado del marxismo
revolucionario surge con total claridad de los combates actuales
del proletariado internacional y de la contraofensiva imperialista
que los enfrenta.
Desde la fundación de la IV Internacional en 1938, generaciones
enteras de obreros y jóvenes revolucionarios pusieron su energía
y su vida al servicio de esta causa del marxismo revolucionario
y del proletariado mundial. Su energía fue dilapidada, una y otra
vez, por las direcciones centristas y oportunistas que se enquistaron
en la IV Internacional y la pusieron a los pies de la socialdemocracia
y el stalinismo.
Hoy, cuando frente a la crisis económica mundial las potencias
imperialistas han lanzado una ofensiva contra las masas explotadas
y oprimidas en todo el mundo, cuando se polariza y se tensa el
enfrentamiento entre revolución y contrarrevolución, con Palestina
y Argentina como sus focos centrales, cuando empieza a luchar
el proletariado europeo y se agudiza la lucha entre las distintas
potencias imperialistas por el reparto del botín de los ex-estados
obreros para transformarlos en protectorados, los regímenes
burgueses imperialistas y de los países semicoloniales necesitan
a los renegados del trotskismo y los llaman para que cumplan el
rol directo de sostener por izquierda la crisis de esos regímenes
y a las direcciones traidoras.
Lo hacen porque, con los stalinistas reciclados en burgueses,
con los socialdemócratas ya utilizados como administradores
de los intereses de los carniceros imperialistas en Francia,
Inglaterra, Alemania, con las burocracias sindicales y las aristocracias
obreras nativas, ya no reúnen fuerzas suficientes para detener
los agudos choques entre revolución y contrarrevolución.
Así, las fuerzas de miles de abnegados militantes trotskistas
en todo el mundo están siendo puestas hoy, entonces, al servicio
de esa política por estos estados mayores que se han pasado abiertamente
al oportunismo, viéndose obligados inclusive, para ello, a sacarse
cada vez más la camiseta de “trotskistas” con la que durante años
usurparon la IV Internacional.
Este nuevo salto liquidacionista de los que usurpan las banderas
de la IV Internacional se expresa en que estos estados mayores
se han sumado a una nueva internacional contrarrevolucionaria:
el Foro Social Mundial, cuya última reunión se realizó en Porto
Alegre en febrero de este año. A ese Foro, comandados por la socialdemocracia
imperialista europea y su diario Le Monde, los stalinistas en
todas sus variantes y renegados de la IV Internacional, se subordinan
todos los usurpadores del trotskismo. Su política es construir
en todo el mundo “partidos anticapitalistas”, los partidos de
“Jean Jaurés y Lenin”, al decir de la LCR francesa, donde se unen
stalinistas y renegados del trostkismo.
Así, en Europa, grupos pro-socialdemócratas al estilo de la LRCI
inglesa, o prostalinistas como todas las variantes del mandelismo
o el altamirismo, se encuentran en partidos únicos con el stalinismo,
en la llamada “Izquierda anticapitalista europea”. ¿Qué otra
cosa es la “Alianza Socialista” de Inglaterra, donde conviven
Scargill –el traidor de la gran huelga minera inglesa de 1985-, con
el partido comunista y los usurpadores del trotskismo como el
SWP y demás grupos centristas, entre ellos la LRCI, organización
hermana del PTS argentino que, abrazando el gramscismo, entró
a Izquierda Unida... en Inglaterra!
En Francia, la LCR y LO son defensores acérrimos de los carniceros
imperialistas franceses y su régimen de la V República, mientras
Alain Krivine, como representante del Parlamento Europeo de
las potencias imperialistas, viaja a Palestina a convencer a
los heroicos combatientes de que deben aceptar el plan de la ONU
de dos estados. Como puede verse, asistimos a un nuevo pablismo
generalizado, que después de haber usurpado sus banderas, intenta
no dejar piedra sobre piedra de la
IV Internacional.
En Argentina, tres o cuatro generaciones de luchadores obreros
y juveniles pusieron su esfuerzo y su vida al servicio de la causa
del marxismo revolucionario, de la IV Internacional, para que
el trotskismo fuera una realidad y una alternativa de dirección
para el proletariado a la hora de la revolución. Y cuando está
comenzó con las gloriosas jornadas de diciembre, las fuerzas que
en este país hablan en nombre del trotskismo corrieron todas a subordinarse
a la internacional contrarrevolucionaria del Foro Social Mundial,
al igual que sus congéneres europeos.
Así, el MST está en un partido único con el PC de Echegaray desde
hace una década, y el PO se ufana de la
"gran homogeneidad política alcanzada" con las fuerzas
del castrismo y el stalinismo en el Bloque Piquetero, que es parte
de esa nueva burocracia sindical del movimiento de trabajadores
desocupados.
El MAS resurgió para seguir manteniendo las peores tradiciones
y capitulaciones de los ‘80 y los ‘90: cada vez que sus dirigentes
y su organización es puesta en la cresta de la ola del combate de
la vanguardia del proletariado, como hicieron los docentes rionegrinos
con Aurelio Vázquez, responden poniéndose a los pies de la burocracia
sindical, en este caso de la Maffei, capitulando como lo hicieron
en los ’90 en la lucha de telefónicos, ferroviarios, Somisa. Así,
los miles de militantes que habían abandonado el MAS en los ‘90
asqueados del electoralismo zamorista, y que bajo el impulso
de la revolución que se inició en diciembre pasado volvieron al
MAS buscando un camino revolucionario, lejos de ello se encontraron
con que un ala de su dirección se iba con Zamora, disolviéndose
en Autodeterminación y Libertad; y que el otra ala de su dirección
pretende ponerlos a los pies de la nueva burocracia sindical en
el Bloque Piquetero, llevándolos una vez más, a subordinarse
al stalinismo.
El zamorismo, que se autotitula un “nuevo fenómeno político en Argentina”, es una impostura
que niega que su reconocimiento electoral por parte de centenares
de miles de trabajadores, es producto del esfuerzo de decenas
de miles de militantes que buscaron un camino revolucionario
y lo pusieron sobre sus hombros en los ‘80 y los ‘90. Nada nuevo tiene
que ofrecer el zamorismo, que vive de usurpar los esfuerzos de las
generaciones anteriores para una política de ser sirviente
del régimen infame. Su movimiento "anticapitalista"
y "horizontal" no es más que otra variante de la política
del Foro Social Mundial, su variante socialdemócrata, que propone
reeditar la "vía pacífica al socialismo" que estranguló
a la gloriosa revolución chilena de los cordones industriales.
Por otro lado, la política de los pequeños grupos de la LIT en Argentina,
no es más que la refracción en nuestro país de la política brutalmente
sindicalista y electoralista de su partido-madre, el PST-U de
Brasil, que hace años capitula frente a la burocracia de la CUT
sosteniendo al régimen brasileño. Tanto el FOS como la CS llaman
a construir la LIT, sin decir una palabra acerca de ese verdadero
frente sin principios que mantuvo la LIT con el Partido Laborista
de Pakistán (PLP) en el llamado Koorcom –un comité internacional
federativo, al estilo de las “internacionales dos y media”-,
y que dirigiendo sindicatos que agrupan a miles de trabajadores
pakistaníes se mantuvo "neutral" cuando el imperialismo
yanqui masacraba a bombazos al pueblo afgano y mandaba ese país
a la edad media, mientras el Talibán se entregaba sin disparar
un solo tiro y miles de combatientes antiimperialistas eran masacrados
en Mazar i Sharif. Cuestión que a nadie podía sorprender pues este
partido -con el que la LIT hizo un acuerdo sin principios para tener
una “chapa internacional” con la que encubrir sus capitulaciones
a la burocracia sindical de la CUT y su sumisión al régimen brasilero-,
había tenido una posición vergonzosa frente a la asunción de la
dictadura de Musharraf en Pakistán en el año 1997, caracterizándolo
de hecho, tal como hiciera el PC argentino con Videla, como una
“dictablanda”.
El PTS, que se autotitulaba la “izquierda trotskista” en Argentina,
mientras en Inglaterra entra al “partido anticapitalista” con
el stalinismo de la mano de sus socios de la LRCI, ya ha anunciado
abiertamente lo que siempre quiso y ocultó: llama a abrazar un proyecto
nacional gramsciano, rompiendo abiertamente con la III Internacional
de Lenin y Trotsky, con la IV Internacional y con sus lecciones y
legados.
Mientras tanto todos juntos han colaborado con la CCC y la CTA
en liquidar los piquetes y los cortes de ruta, se han encargado
de enterrar el programa de la Interbarrial Nacional del 17 de marzo
y su llamado a que se vayan todos y gobiernen los piqueteros, los
trabajadores y las asambleas populares, liquidando la democracia
directa de la Interbarrial de Parque Centenario. Todos juntos
se han encargado de silenciar el grito de guerra de ¡Abajo la burocracia
sindical! subordinando a los trabajadores y las asambleas populares
a una fracción de esa nueva burocracia sindical del movimiento
de trabajadores desocupados que es el Bloque Piquetero.
Cuando enormes franjas de la clase obrera y las masas giran a la
izquierda al calor de los combates dados, los renegados del trotskismo
giran a la derecha para sostener al stalinismo, que sostiene
a la burocracia sindical, que a su vez sostiene al gobierno y al
régimen infame contra el que se levantaron los trabajadores
y el pueblo en diciembre. Así, han puesto a la revolución en una
encrucijada.
Pero ante los golpes de radicalización dados por la vanguardia
obrera y de masas, se decantan nuevas generaciones obreras al
combate; también vuelven al mismo centenares de viejos luchadores
del movimiento trotskista argentino. Aquí y allá se reavivan grupos
que intentan orientarse en un camino revolucionario. En estas
fuerzas que honestamente buscan retomar los hilos de continuidad
del movimiento trotskista, y en la nueva vanguardia obrera y juvenil
revolucionaria en Argentina, están las bases -ante el abandono
descarado del trotskismo por parte de las fuerzas del centrismo-
de un núcleo del trotskismo internacionalista en nuestro país.
Pero ello no será posible, a riesgo de reeditar viejas capitulaciones
y adaptaciones que llevaron a generaciones enteras a la desmoralización
y al aislamiento, si estos reagrupamientos no se realizan en base
a las lecciones de los procesos más avanzados de la revolución
mundial.
Los programas que se templan al calor de los grandes combates de
la lucha de clases internacional, y la emergencia, aquí y allá,
de grupos y cuadros que buscan un camino revolucionario, no es
tan sólo un fenómeno en Argentina, sino internacional que está
seleccionando, en distintos países del mundo, fuerzas sanas del
trotskismo que buscan responder y enfrentar, a su manera, la bancarrota
de los oportunistas y revisionistas que se han vuelto concientemente
liquidadores de la IV Internacional.
Entonces, es en este combate internacionalista de las fuerzas
sanas del movimiento trotskista internacional donde viven las
condiciones para poner en pie un partido trotskista revolucionario
e internacionalista de vanguardia de la clase obrera argentina.
Se trata de marcarle a fuego a la clase obrera y a sus capas avanzadas,
las lecciones de los combates dados; hay que clarificar quiénes
son los amigos y quiénes los enemigos del pueblo, quiénes trabajan
para que la revolución que comenzó triunfe, y quiénes son la quintacolumna
que trabaja para que ésta sea derrotada. Se trata de reagrupar
a la crema de la crema, a verdaderos cuadros revolucionarios
profesionales que manejen el arte de la estrategia revolucionaria
para triunfar, a nivel internacional y nacional.
Desde Democracia Obrera y desde el Comité Organizador del trotskismo
Principista – Cuarta Internacional, pondremos todos los esfuerzos
en esta tarea para hacer realidad la puesta en marcha de un partido
trotskista internacionalista de la revolución argentina, tarea
en la que deben estar empeñadas todas las fuerzas sanas de la IV
Internacional.
De nuestra parte, la mayoría de nuestros esfuerzos están concentrados
en la lucha por poner en pie un agrupamiento que, como las conferencias
de Kienthal y Zimmerwald unieron a los revolucionarios internacionalistas
contra el paso de la II Internacional al orden burgués en la Primera
Guerra Mundial, reagrupe a las fuerzas sanas de la IV Internacional
frente a la bancarrota de los oportunistas que usurpan sus banderas
al grito de ¡Viva la IV Internacional!
¡Fuera las manos de los liquidadores de las limpias banderas de
la IV Internacional! ¡Fuera de sus filas los que borran el rio de
sangre que separa reforma de revolución, stalinismo de trotskismo!
Nuestra pequeña corriente,
que había quedado aislada desde nuestra expulsión-ruptura con
el PTS en 1998, hoy puede afirmar que ha establecido –y estamos
orgullosos de ello- una discusión fraternal, una lucha de programas
y lecciones revolucionarias con decenas de grupos y corrientes
del movimiento trotskista internacional. Sin esta discusión
y lucha política, habría sido imposible orientarnos en un sentido
revolucionario ante los graves acontecimientos de nuestro país,
sin capitular o degenerar abiertamente.
Impulsamos esta conferencia internacional sin buscar acuerdos
prematuros y sin principios, diplomáticos ni de uso mutuo, como
realizan las corrientes centristas y oportunistas. Afirmamos
que en la lucha tendencial y programática entre fuerzas sanas
que buscan un camino de continuidad del marxismo revolucionario
a nivel internacional, están las bases para un reagrupamiento
del trotskismo principista internacional.
Hemos recibido aportes y discusiones sobre la revolución argentina
que nuestra pequeña y aislada corriente no podía ver, gracias a
la intervención y a la lucha política de grupos y personalidades
como los trotskistas españoles de En Defensa del Marxismo, los
trotskistas internacionalistas de la Liga Comunista Revolucionaria
de Japón - Fracción Marxista Revolucionaria (JRCL-RMF), de Lucha
Marxista de Perú, de Nueva Zelanda, los compañeros de la Liga
por un Partido Revolucionario (LRP) de los EEUU, de nuestros camaradas
del Grupo Obrero Internacionalista de Chile, como también de
los compañeros de Brasil con los que enfrentamos juntos a esa Internacional
de traidores, esa verdadera “Internacional V y un cuarto” del
Foro de Porto Alegre.
Es como parte de este combate internacionalista por regenerar
y refundar la IV Internacional que el COTP(CI) ha abierto un periodo
pre-congreso en vistas a la realización de un congreso internacional
para el mes de setiembre próximo.
Por eso el COTP(CI) ha decidido adoptar como documentos para
el mismo, además de los documentos y posiciones elaborados por
el COTP(CI), todas las cartas y documentos que hemos intercambiado
con las distintas corrientes del movimiento trotskista con quienes
estamos en proceso de discusión –y que serán publicadas en la
próxima edición de nuestra revista teórica, el Boletín de Informaciones
Obreras Internacionales, porque estamos convencidos de que si
no conquistamos un puñado de cuadros internacionalistas va a
ser imposible construir un partido revolucionario de vanguardia
en Argentina. Vamos entonces a un congreso internacional donde,
alrededor de la discusión establecida con las distintas organizaciones
con las que venimos discutiendo, todos los compañeros del COTP(CI)
pueden alinearse internacionalmente con las distintas posiciones
sostenidas por las fuerzas trotskistas que han iniciado un debate
con nuestra corriente. ¿Por qué hacemos esto? Porque no concebimos
ni remotamente la posibilidad de subsistir como fracción o como
corriente revolucionaria si no entramos de lleno en un nuevo
salto de la lucha a nivel internacional por regenerar y refundar
la IV Internacional. Porque, como dijimos antes, en la lucha por
este reagrupamiento internacional de las fuerzas sanas del trotskismo
vive la posibilidad de poner en pie el partido trotskista que
la clase obrera y las masas revolucionarias de Argentina se merecen.
Vamos a seguir insistiendo a todos estos camaradas con que estamos
debatiendo, algunos haciéndonos críticas muy duras, para que
participen de nuestro congreso internacional. Vamos a hacer
el máximo esfuerzo para que todos puedan participar de alguna
u otra forma, no solamente con su correspondencia, sino física
y personalmente en todo este gran debate por reagrupar las fuerzas
sanas de la IV Internacional. En esta lucha de tendencias de las
fuerzas sanas del movimiento trotskista, vive la IV Internacional.
¡Viva la IV Internacional!
Nuevos golpes de la revolución y la contrarrevolución crearán,
sin ninguna duda, las fuerzas materiales para que estas fuerzas
sanas del movimiento trotskista terminemos de avanzar decididamente
a un reagrupamiento internacionalista. A todos aquellos compañeros,
viejos cuadros o militantes del movimiento trotskista que han
vuelto a la lucha activa al calor de la revolución, a los que están
reuniéndose y discutiendo, incluso formando decenas de grupos,
que tratan de orientarse buscando un camino revolucionario y
no quieren volver sobre los pasos de los responsables de la debacle
del movimiento trotskista argentino; a aquellos que incluso dan
lucha dentro de esos partidos y se rebelan a diario contra sus estados
mayores; a las nuevas camadas de obreros y jóvenes revolucionarios
que ha destacado la revolución argentina y buscan un programa
y una estrategia para vencer, los invitamos a sumarse a este
combate, y a participar en nuestro congreso internacional, en
base a las lecciones y el programa revolucionario frente a la
revolución palestina y argentina, de la guerra de Afganistán,
de los acontecimientos de Venezuela, y de la necesidad de declararle
la guerra al nuevo pablismo liquidacionista que intenta destruir
la IV Internacional y arrastrar sus limpias banderas en el fango
de las direcciones traidoras y de su internacional contrarrevolucionaria
del Foro Social Mundial.
Comité Redactor de Democracia Obrera