- INTRODUCCION
Si vinieran aquí cien teólogos a desarrollar el tema de esta ponencia, expondrían cien síntesis diferentes. Hasta el título mismo podría hacer sonreír. La teología habla de Dios. Por qué hablar de una "teología del desarrollo", de una teología de los valores terrenales? No sería esto un abuso de lenguaje?
Si miramos el mundo que nos rodea y del que somos parte, el hecho del progreso y del desarrollo se impone con fuerza arrolladora. El progreso es la condición necesaria de la vida, es la ley del ser viviente. Si el hombre no progresara, se quedaría la "tabula rasa" que es al nacer. Dejar de progresar es renunciar a vivir. La creación inanimada progresa también: este nuestro planeta tuvo que progresar mucho para llegar a ser favorable a la evolución que produjo la vida. Dios no quiso crear un mundo estático sino dinámico, dotado por él de un inmenso poder de desarrollo.
El Autor de esta creación y de su condición de desarrollo tiene algo que decirnos acerca del desarrollo. Bien podemos oír lo que nos dice acerca de su plan, más aun, es un deber sagrado el oírlo, ya que Dios se ha dignado por amor descubrirnos sus designios. De allí nace la teología del desarrollo.
La teología del desarrollo es mucho más que un conjunto de consideraciones piadosas o moralizadoras sobre el progreso, y en particular el solo desarrollo económico. La teología del desarrollo exige una atención contemplativa sobre el plan de Dios, porque este plan divino es único. Quien lo entiende en su plenitud comprende el porque de la creación ,y el sentido del hombre y de la vida humana. Tal es el tema grandioso y ambicioso de esta ponencia. Empezaremos por oír la Palabra de Dios. En la segunda parte oiremos la Palabra de la Iglesia y de los teólogos.
2 - LA ESCRITURA SAGRADA
La idea global de la Escritura Sagrada es esta: el Dios revelado es un Dios creador y providencial; Dios tiene un designio sobre su creación y se ha dignado comunicárnoslo en su totalidad. Como todo plan inteligente, el plan de Dios goza de profunda unidad. Si rechazamos un elemento de su plan nos engañamos a nosotros mismos. Sería entonces un grave error o el menospreciar los valores naturales y terrenales, o el rechazar a priori los valores sobrenaturales. Tanto los unos como los otros son parte del único plan armonioso de Dios.
El Génesis es un libro religioso y no tiene pretensiones científicas. Nos muestra a Dios sacando el universo del caos primitivo. Siempre bajo su acción, el mundo se va desarrollando. Para coronar su obra, y una obra buena repite el Génesis como un refrán. Dios interviene para crear la primera pareja humana. "Los bendijo Dios, diciéndoles: "Procread y multiplicaos, y henchid la tierra; sometedla y dominad sobre los peces del mar" etc. (Gen.1,28) Dios se dignó elevar gratuitamente el hombre al orden de la gracia comunicándole su propia vida divina. El primer fracaso en este desarrollo viene del hombre con el primer pecado pero Dios toma la iniciativa de repararlo. Después el Génesis celebra a grandes rasgos unos inventos o progresos de la humanidad, por ejemplo la construcción de tiendas, el pastoreo, la música, los instrumentos cortantes de bronce de hierro (Gen. 4, 20-23), el cultivo de la tierra y el vino (9, 20-'21), las grandes ciudades (Gen 11). El progreso llegó hasta los tiempos gloriosos de David y Salomón. En una palabra el desarrollo de la humanidad es celebrado a todo lo largo de la Biblia.
Si pasamos al progreso en la Revelación misma, admiramos pedagogía divina. Desde los Patriarcas hasta Cristo. Dios ha revelado su Palabra en forma progresiva (1), y desde Cristo la Iglesia tiene la misión de reflexionar sobre la Palabra Divina y presentarla cada día con más claridad y mayor adaptación a las varias épocas. Si la Revelación formal ha terminado desde la muerte de S. Juan, la inteligencia cada vez más profunda de la Revelación no terminará sino con el fin del mundo.
Por desgracia del hombre el pecado entró en el mundo y con el todos los desórdenes. El progreso del hombre es duro. El hombre pierde de vista fácilmente su bien total para dejarse arrastrar por bienes particulares. El auténtico progreso hacia la plenitud del plan de Dios está entorpeciendo a cada momento. Cristo vino a reparar nuestras fallas y ofrecernos el remedio. Pero no vino a suprimir el esfuerzo personal y colectivo de los hombres. Dios se ofrece al hombre no sólo como fin supremo sino también como su máxima ayuda para realizarse plenamente y llegar a vivir de su propia vida divina. El punto culminante de su desarrollo lo tendrá el hombre en la visión beatífica en una asimilación profunda con Dios mismo.
Tal es el plan maravilloso del Señor. Mucho nos ha dado y mucho nos pide pues nos hizo inteligentes y libres. Dios nos pide colaborar con él éxito de su obra creadora y de su plan de salvación: Tal es nuestra dignidad y nuestra tremenda responsabilidad: un continuo superarnos hasta alcanzar la unión cara a cara con Dios.
3- PROBLEMAS Y SOLUCIONES
El plan divino profundamente armonioso plantea varios interrogantes al hombre: ya que la meta es la visión de Dios, qué tiene que ver con esta meta la actividad terrestre? En otras palabras: por qué el desarrollo de los valores terrestres si la meta es extraterrestre? Por un lado Dios quiere el desarrollo de estos valores, pues los creó; por otro lado la meta no los incluirá o parece que no los incluirá. Es la vida terrestre una empresa seria o un pasa tiempo mientras llegue la eternidad? En términos abstractos el problema podría plantearse así: cuales son las relaciones entre el orden natural y el sobrenatural? En términos de iglesia sonaría más o menos así: cuál es el papel de la Iglesia en el mundo: dedicarse sólo a las tareas religiosas que permiten llegar a la visión de Dios, o también insertarse en las tareas terrestres de los hombres? Cuáles son las relaciones entre Iglesia y Estado? entre lo temporal y lo eterno? Vino Cristo a enseñarnos como comportarnos para lograr la visión beatífica, o tiene Cristo algo que decirnos para nuestro desarrollo terrestre? Cómo conciliar el amor a Dios y el desarrollo de esta tierra? En fin, hay o no armonía en el plan divino?
Contestar estas preguntas es una tarea a la vez difícil y de primordial importancia. Veamos cuatro respuestas históricas. (2).
- Respuesta Iaicista
En oposición al concepto de cristiandad o fusión completa de la Iglesia y del Estado, una corriente fuerte nacida del Renacimiento afirmaba la distinción entre Iglesia y Estado, entre ciencia positiva y metafísica y teológica. Hasta aquí, muy bien. Pero cuando se llega a crear el mundo de la vida religiosa y el de la vida profana como dos mundos sin conexión entre sí nace el laicismo. "Según nosotros, la separación entre la ciencia y las cosas del mundo ético religioso nunca puede ser suficientemente completa, y el progreso consistirá a encerrar la religión, la moral y la ciencia dentro de límites que no deben franquear, cada cual respetando celosamente los límites del otro" (3).
Se niega al cristianismo y a la Iglesia todo poder en materia social. La esfera de lo temporal escapa a la influencia de Cristo. Lo terrenal se rige según sus propias leyes. El progreso del hombre, la realización plena del hombre ha de buscarse en el hombre sin referencia ninguna a Cristo. Cristo interviene sólo para la otra vida. Que el sacerdote se mantenga en la sacristía o en su iglesia, tal es su lema. En este sistema no existe ni puede existir teología del desarrollo ni doctrina social de la Iglesia.
2) Respuesta llamada "progresista"
"Su carácter esencial es el de vincular la empresa revolucionaria, de tipo comunista, con la empresa de la redención" (4). En otros términos, para que el hombre llegué a ser apto para recibir el mensaje de Cristo, es menester primero organizar la sociedad terrestre según sus propias leyes. Después vendrá Cristo a añadir el coronamiento con el orden sobrenatural. En Bogotá tuvimos representante de este modo de pensar en nuestro compañero el Padre Camilo Torres. "Yo he dejado los deberes privilegios del clero, pero no he dejado de ser sacerdote. Creo que me he entregado a la Revolución por amor al prójimo. He dejado de decir misa para realizar ese amor al prójimo en el terreno temporal, económico y social.... Después de la Revolución los cristianos tendremos la conciencia de que establecimos un sistema que está orientado sobre el amor al prójimo". (5) En otros términos, mientras no se logre un humanismo por las fuerzas naturales solas el sacerdote debe dejar su sacerdocio a un lado y dedicarse al progreso humano del hombre; después podrá evangelizar, encontrar a Dios. El cristianismo no es un humanismo sino una añadidura excelente, necesaria, pero una añadidura. Tampoco aquí cabe una teología del desarrollo.
3) Respuesta "integrista"
Aquí la tendencia esta en negar un valor propio a lo profano y una autonomía verdadera a la sociedad civil. "Su característica esencial consiste en una cierta manera de hacer depender la religión de ciertas formas sociales y políticas". (6) Su acción es política antes que religiosa; identifican política y religión y sueñan con retornar al estado de cristiandad, una cristiandad que sería una construcción político religiosa. De allí que los clérigos tengan tantos poderes y privilegios dentro de su sistema. Se le niega al laico un papel propio: todas las consignas tienen que venir de la jerarquía, inclusive en lo temporal. En cuestiones de teología, los integristas atribuyen la misma nota teológica a todas las afirmaciones del Magisterio, y son rebeldes a cambios de orientación, convencidos de poseer toda la verdad. Por qué un Concilio si todo está resuelto? Es la negación misma del progreso. Tampoco cabe una teología del desarrollo. Mientras los laicistas la rechazan por buscar un humanismo meramente natural, los integristas la niegan por considerar poseer toda la verdad inmutable.
Nadie se sorprende de que los marxistas acusen a la Iglesia de alejar a los hombres de las tareas terrestres y favorecer la injusticia. Llaman a la religión el opio del pueblo. El peligro del integrismo no ha desaparecido entre nosotros. Mucho mal nos ha hecho. Sepamos denunciarlo con caridad, pero con fuerza. El cristiano es un hombre abierto, es un ser vivo, en progreso, en desarrollo.
4) Respuesta cristiana auténtica
Pediremos la respuesta cristiana auténtica al Magisterio de la Iglesia, intérprete de la Revelación. Se ha dicho que el Concilio es el Evangelio en términos de hoy. Oigamos la voz de la Iglesia. León XIII escribió en 1880: "Si, según S. Agustín, la Iglesia hubiese sido fundada únicamente para proporcionar y acrecentar los bienes de la vida mortal, no habría podido a hacer más para el bien de la humanidad". (7) En su mensaje de Navidad de 1955, Pío XII dijo; "Cristo quiso ser guía de los hombres y su sostén en la historia y la sociedad": Antes decía que, en el plan actual de la Providencia, la venida de Cristo "es esencial para el establecimiento del orden y de la armonía entre el hombre y sus bienes, entre estos y Dios". (8) A1 abrir el Concilio, Juan XXIII afirmó: "Los hombres no pueden, sin la ayuda de la doctrina revelada entera, realizar una firme y completa unión de las almas, unidad con la cual están vinculadas la paz y la salvación eterna". (9) En la "Eclesiam Suam", Paulo VI escribe: "Sin colorirse a la doctrina enseñada por Cristo y al Magisterio de la Iglesia, es imposible formar un juicio... sobre los valores que solicitan la adhesión del hombre y que puede alcanzar.. sobre los medios para llevar la vida humana a su grado supremo de belleza y plenitud" (10) En la "Gaudium at Spes", se lee: "La misión propia que Cristo confió a su Iglesia no es de orden político, económico o social. El fin que le asignó es de orden religioso. Pero precisamente de esta misma misión religiosa derivan tareas, luces y energías que pueden servir para establecer y consolidar la comunidad humana según la ley divina". (11) Esta afirmación es de gran importancia y marca una novedad en el modo cómo la Iglesia concibe su papel en el mundo. Mientras antes se solían asignar dos fines yuxtapuestos a la Iglesia, el uno de orden religioso, él otro de solicitud materna por la vida terrena de los hombres, el Concilio hace derivar este del primero: "De esta misión religiosa derivan tareas...
Paulo VI ha encontrado expresiones aun más claras en su discurso de clausura del Concilio y en la "Populorum Progressio". "El descubrimiento de las necesidades humanas... ha absorbido la atención de nuestro sínodo. Vosotros, humanistas modernos, que renunciáis a la trascendencia de las cosas supremas, conferidle siquiera esté mérito y reconoced nuestro nuevo humanismo: también nosotros - y más que nadie - somos promotores del hombre". "...El valor del Concilio es grande, al menos por esto: que todo se ha dirigido a la utilidad humana; por tanto, que no se llame nunca inútil una religión como la católica, la cual, en su forma más consiente y más eficaz, como es la conciliar, se declara toda en favor y en servicio del hombre. La religión católica y la vida humana reafirman así su alianza, su convergencia en una sola humana realidad: la religión católica es para la humanidad: en cierto sentido, ella es la vida de la humanidad". (12) En la "Populorum Progressio" Paulo VI se expresa con mayor claridad aún:- "'Tomando parte en las mejores aspiraciones de los hombres y sufriendo al no verlas satisfechas, desea ayudarles a conseguir su pleno desarrollo y esto precisamente porque ella les propone lo que ella posee como propio: una visión global del hombre y de la Humanidad". (13) Al hablar de las condiciones de vida, el Papa enumera las menos humanas: carencias de toda clase, estructuras de opresión, y las más humanas por orden ascendente; termina con estos términos que han escandalizado a no pocos: "Más humanas, por fin y especialmente: la fe, don de Dios acogido por la buena voluntad de los hombres, y la unidad en la caridad de Cristo, que conducidos en ello por la luz del Evangelio y por la mente nos llama a todos a participar, como hijos, en la vida del Dios vivo, Padre de todos los hombres". (14) En fin, el Papa define el humanismo integral: "Es un humanismo pleno el que hay que promover. Qué quiere decir esto sino el desarrollo integral de todo el hombre y de todos los hombres? Un humanismo cerrado, impenetrable a los valores del espíritu y a Dios, que es la fuente de ellos, podría aparentemente triunfar. Ciertamente el hombre puede organizar la tierra sin Dios, pero "al fin y al cabo, sin Dios no puede menos de organizarla contra el hombre. El humanismo exclusivo es un humanismo inhumano". No hay, pues, más que un humanismo verdadero que se abre al Absoluto, en el reconocimiento de una vocación, que da la idea verdadera de la vida humana. Lejos de ser la norma última de los valores, el hombre no se realiza a sí mismo si no es superándose".
He aquí cómo la Iglesia entiende hoy su misión en el mundo a los muchos interrogantes que hicimos, la Iglesia contesta: el plan de Dios es único; los valores de este mundo son buenos, han sido asumidos por Cristo; el verdadero y auténtico humanismo, el humanismo integral, comprende todos los valores del hombre, incluso los valores sobrenaturales. En este plan histórico de Dios, ser hombre de verdad y ser cristiano es lo mismo; un hombre privado de su dimensión sobrenatural es un hombre truncado, pues no se realiza según el único plan de Dios.
Sí, podemos hablar de una teología del desarrollo. Sí, Dios tiene mucho que decirnos ya que su plan global e integral sobre nosotros no lo podemos conocer sino por la Revelación. Según este plan los valores creados han de ser desarrollados al máximo pues esa es la misión que Dios le ha confiado al hombre. Por eso lo hizo inteligente y libre. El hombre no puede estancarse. El que rechazara el progreso humano rechazaría a Dios. Y cuando Dios nos revela que nos quiere comunicar su propia vida divina para que la nuestra sea engrandecida hasta ser divina entonces sí, la vida humana y los valores humanos adquieren una grandeza sublime. Todo lo humano queda transformado. Todo el progreso humano es un acercamiento hacia la suprema perfección del Creador. El progreso llega a ser la mayor responsabilidad del hombre en la colaboración que Dios le pide en la realización de su plan: el acercarse cada vez más de la soberana perfección de Dios hasta recibir el don supremo de la visión beatífica.
Sí, la vida humana en la tierra tiene una razón de ser propia. Las actividades económicas de toda clase, los asuntos políticos, todas las expresiones y todos los medios de cultura, la vida del hogar, en una palabra todas las actividades humanas que concurren al desarrollo de todos los valores creados son parte del plan de Dios. Si el hombre no trabajara para que la vida en este mundo no fuera cada día más humana, más rica, si el hombre no buscara "hacer, conocer y tener más para ser más" (P. P. 6), no cumpliría con el plan de Dios sobre su creación, porque Dios no hizo este mundo perfectamente evolucionado sino que mucho le pide al hombre que colabore en la construcción del mundo y en el desarrollo de sus valores.
Por cierto el hombre tiene que buscar y respetar la recta jerarquía de los valores, y comprender el sentido global del plan divino. Pero nunca puede el hombre establecer una separación entre los valores terrenales y su condición de llamado a ser hijo de Dios en verdad. El hombre realiza su condición sobrenatural en el desarrollo de los valores humanos, en la construcción del mundo.
Los últimos doscientos años nos descubrieron las dimensiones históricas del mundo. Ya los cuatro mil años del Génesis desde Adán hasta Cristo se han ampliado hasta en millones de años. Al mismo tiempo que descubrimos nuestro pasado estamos lanzados con fuerza vertiginosa hacia el futuro. No se piensa sino en el porvenir, superarse cada día. Para el hombre de hoy, qué le importa la vida, las enseñanzas, la muerte de Jesús de Nazareth? Acaso no importa ante todo el futuro? Qué tiene que ver con el mañana este hombre de ayer? Pues bien, más que nunca hemos de sentir el carácter dinámico de Cristo. Sí, ya murió, pero resucitó y vive y es fuente de vida. Cristo es el gran motor del desarrollo integral. Cristo es quien nos descubre la grandeza del hombre y el sentido de la creación y de la vida humana aquí en la tierra. Cristo está presente en lo económico, en lo político, en lo cultural. Su presencia es una presencia de dinamismo para construir el mundo y realizarse el hombre cada día más plenamente hasta el día de la Parusía. S. Pablo desarrolla este tema en muchas de sus cartas. El plan de Dios es "recapitular en Cristo todas las cosas, las de los cielos y las de la tierra" (Ef. 1,10). "Todas las casas han sido creadas por medio de él y para él. Y él es antes que todas las cosas, y todas tienen en él su consistencia. El es la cabeza del cuerpo, de la Iglesia... para que en todas las cosas obtenga él la primacía... así las que están sobre la tierra como las que hay en los cielos" (Co1.1,16-20).
El humanismo integral no es un humanismo meramente terrestre. El hombre muere. Este planeta se acabará algún día. Lo que le da un valor perenne al desarrollo humano no puede ser algo terrestre y transitorio. El sueño marxista de la felicidad terrena no es solamente una utopía, es un humanismo corto, incompleto. La meta del desarrollo incluye la felicidad del hombre en la tierra, pero no termina allí. Dios nos hizo mortales, pero quiso aportarle un remedio a la muerte misma, y este remedio es la resurrección, la vida eterna, punto culminante hacia el cual todo el desarrollo va encaminado, no como hacia algo extraño, sino como hacia la plena realización de toda la creación y del hombre mismo.
Mucho se ha dicho que la Iglesia impide el desarrollo del hombre. Ciertamente nos merecemos en parte este reproche: muchos cristianos se quedaron al margen del desarrollo humano de estos últimos siglos. Demasiadas veces los cristianos despreciaron el mundo en un afán loable de aspirar a los bienes imperecederos de la otra vida. Gracias a Dios, los Papas y el Concilio nos recuerdan el plan de Dios, nos recuerdan que Cristo no ha venido sólo para hablarnos del cielo, sino también para indicarnos cómo vivir aquí según Dios. Sí, la Iglesia será fiel a Cristo en la medida en que sea fiel al progreso, porque la fidelidad al progreso es la expresión de los hombres de hoy para significar la fidelidad a la voluntad de Dios. Como lo escribe un gran teólogo de hoy", "...el cristianismo no puede nunca contentarse con un "orden establecido" desde aquí abajo; un orden de esta índole no puede nunca ser, de por sí, un orden cristiano. En este sentido, no hay "cultura cristiana", ni "orden social cristiano", ni "política cristiana". Lo cristiano es la superación de cada resultado, el negarse uno a afirmar: "Ahora todo está bien, estoy satisfecho con lo que acabo de alcanzar". Por eso el cristianismo profesa su fe en un porvenir siempre abierto... El cristiano cree en un porvenir absoluto: para él, este porvenir es Dios mismo... El valor último del compromiso del hombre y del don radical de sí mismo no puede justificarse por ningún motivo humano. Explícito o no, este valor es una esperanza en Dios quien es el porvenir del hombre" (16).
4 – COMO OBRA LA IGLESIA EN LO TERRENAL
Las reflexiones anteriores nos llevan a discutir- un problema concreto y difícil. Así lo expresa el P. Bigo: "Por un lado, la fe ejerce sobre la existencia un dominio universal. Civilización y evangelización están estrechamente compenetradas. Por otra parte, la sociedad civil y la sociedad religiosa son independientes la una de la otra. El ciudadano y el fiel como tales tienen tareas diferentes. (17). "La pregunta podría expresarse en otros términos, y ya lo hicimos: siendo la Iglesia una sociedad religiosa, cómo puede intervenir en el desarrollo humano? Tiene que intervenir ya que posee, y ella sola, la visión global del hombre (18). Cómo puede hacerlo y a la vez respetar la autonomía de los valoras terrenos?
Para explicarlo, el P. Bigo apela al acto de la libertad. "No interviene en la ciudad (terrena) sino por la mediación de la conciencia del ciudadano". (19). Qué significa esta afirmación? La Iglesia alcanza al laico "en la medida en que sus ocupaciones políticas dependen de su conciencia... Cuando una opción política, económica o social depende de la competencia técnica, se escapa a la jurisdicción de la Iglesia sobre el conjunto de los actos humanos". (20).
En segundo lugar, "mediación de la conciencia significa que la Iglesia no violenta la decisión del laico sino que lo deja a su conciencia… La obediencia a la Iglesia consistirá en entender y valorar sus enseñanzas doctrinales y sus directivas prácticas según su pensamiento, para controlarlas entre si y con los elementos que escapan a la competencia de la Iglesia" (21).
En fin, "mediación de la conciencia significa que el laico en las tareas civiles, no ha de seguir los mismos criterios que el clérigo en las tareas eclesiásticas... La enseñanza y la acción de la Iglesia en materia social de ninguna manera tienen como meta el someter el Estado a la Iglesia, ni siquiera el promover una política que propiciara directamente la defensa y el crecimiento de la Iglesia. Su meta es ordenar toda la vida social según los criterios de humanidad que nos ha sido propuesto en Cristo... La Iglesia no impone nada a las conciencias que no se derive del único criterio del hombre en su verdad total".(22).
En resumen, "el reino social de Cristo se establece en toda la esfera de la sociedad civil por la conciencia del laico, pero es un reino de libertad, no de dominación... Así las tareas propias del ciudadano y del fiel no se confunden. Pero las primeras, aunque tareas de civilización, son substancialmente tareas de evangelización para quienes reconozcan el misterio y las dimensiones del hombre, pues contribuyen al crecimiento de Cristo. Las segundas, aunque tareas de evangelización, son substancialmente tareas de civilización porque contribuyen al crecimiento del hombre". (23).
La Iglesia tiene el deber de proclamar la justicia, la paz, los derechos y deberes del hombre. (24) La Iglesia tiene que clamar a voz alta contra las injusticias y el pecado. La Iglesia entera, Jerarquía religiosa y laicos. Cuántas veces hemos pecado por nuestro silencio, por miedo de perder privilegios o consideraciones? No habrá algo o mucho de verdad en la acusación de colusión con ciertas formas de gobierno y de justicia? Nuestra famosa "prudencia" que tanto se aprecia por ser cómoda, no ha sido acaso cobardía en demasiados casos? Necesitamos profetas valientes. La Iglesia entera, Jerarquía religiosos y laicos, ha de comprometerse sin miedo en las tareas humanas, proclamando "su visión global del hombre y de la humanidad", aunque esta actitud evangélica le causara problemas con el "orden establecido", o como se dice a veces el desorden establecido.
5 - NATURAL Y SOBRENATURAL
Las ideas expuestas hasta ahora reposan sobre un concepto del orden natural y sobrenatural. Séame permitido aclarar brevemente este punto álgido, pues es como la base de la enseñanza de la Iglesia en la teología del desarrollo.
Por un lado la fe enseña la gratuidad absoluta de lo sobrenatural y su distinción adecuada del orden natural. Por otro lado, la misma fe nos enseña que el único plan histórico de Dios comporta la dimensión sobrenatural: Dios quiere la salvación de todos; la salvación consiste en la visión sobrenatural de Dios. Nadie puede salvarse sin un acto sobrenatural de fe y amor de Dios. El niño bautizado se salva por la fe y el amor de la Iglesia en su nombre. Qué significan estas verdades dogmáticas, sino que la dimensión sobrenatural es necesaria y luego normal, tan normal que es indispensable para salvarse, para realizarse plenamente según el plan de Dios? Normal significa conforme con la norma. La única norma de salvación es la fe y el amor sobrenaturales. Por eso el condenado es un fracasado. En esté único plan histórico de Dios - pues el estado de naturaleza pura es una mera hipótesis, por lo demás inútil según algunos teólogos (25) - el único humanismo integral es el humanismo cristiano, y la única manera d realizarse plenamente el hombre es vivir de la vida divina. Santo Tomás enseña que todo ser humano, al alcanzar el uso de la razón, escoge su fin último. Si escoge a Dios, y no puede escoger sino al Dios revelado, implícita o explícitamente, pues hay un solo Dios, recibe la gracia empieza a vivir de la vida divina. (26). Sus actos son sobrenaturales, y persevera en su elección, gozará de la visión beatífica al morir, haya o no conocido la Revelación.
No. Lo sobrenatural no es una añadidura sin conexión con los valores naturales. En mí, hombre existente concreto, mis actos naturales y sobrenaturales son una sola cosa. Como tengo la gracia, no puedo producir un acto humano bueno que no sea sobrenatural, aunque lo quisiera. Mi acto no es sobrenatural solamente por mi intención sobrenatural, sino en sí, porque su principio es la vida divina en mí. No hago actos naturales que la gracia tornara sobrenaturales, como el azúcar endulza el café ya hecho. No. Soy un solo ser. Lo mismo que no puede funcionar mi inteligencia si mi sensibilidad, que todo acto mío es el acto de un ser profundamente uno aunque compuesto de elementos esencialmente diferentes como el cuerpo y el alma espiritual, así mis actos humanos buenos son todos sobrenaturales por proceder de un ser uno, transformado a fondo por la gracia.
CONCLUSIÓN
Así se entiende que podamos hablar de una teología del desarrollo humano. El desarrollo no puede ser integralmente humano si no incluye su necesaria aunque gratuita dimensión sobrenatural. Todo progreso una subida hacia Dios. Un ilustre teólogo holandés ha escrito: "La voluntad de ser uno mismo, de desarrollarse y realizarse como hombre hasta los extremos límites de sus posibilidades, el gran impulso vital de hombre y de la humanidad, todo esto no es sino el eco de la palabra creadora de Dios. El hombre ha de querer vivir y querer trabajar, querer ascender hacia una realización más entera de su ser humano. Es un deber sagrado por ser voluntad de Dios". (27). Termino con unas palabras del Padre Teilhard de Chardin: "En la acción ... adhiero a la potencia creadora de Dios, coincido con ella, llego a ser no sólo su instrumento sino su viva prolongación".
NOTAS
- cf GELIN Albert, s. s., Las ideas fundamentales del Antiguo Testamento. Desclée de B.
- cf BIGO Pierre, s. j. La doctrine sociale de I'Eglise. PUF 1965.
-
Ibid p. 56
-
Ibid. p. 59 _
-
Del Mensaje a los cristianos. cf. Frente Unido. No. 1, p. 3.
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Bigo, ibid. p. 62.
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Enc. Arcanum, feb. 10 de 1880. Citado por el P. Bigo, ibid. p. 66.
-
Citado por el P. Bigo..ibid. p. 66.
-
Discurso de apertura del Concilio, oct. 11 de 1962
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Enc. Ecclesiam Suam. Citado por el P. Bigo, ibid. p. 67 No. 43.
-
Goudium et Spes, No. 42
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Paulo VI, Discurso de clausura del Concilio, díc. 7 de 1965, No. 8 y 15.
-
Populorum Progressio No. 13.
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Ibid. No. 21.
-
Ibid. No. 42.
-
L'Eglise dans le monde ce temps En col. Mame, 1967. Artículo del P. E.