NUEVA YORK (Reuters) - La economía de Brasil está bien
equipada para salir adelante, pero el que la nación logre evitar
un incumplimiento de pagos de su deuda depende de los caprichos
del mercado, dijo el Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz,
en una entrevista. Stiglitz, un ex jefe de economistas del Banco Mundial y autor
del combativo libro "Globalization and its Discontents" (La
Globalización y sus Descontentos), le dijo a Reuters en una
entrevista que la economía de Brasil está bien sustentada,
gracias a las reformas que han aumentado la recolección de
impuestos y que le ha dado al país consistentes superávit
fiscales. Pero es la fe de los inversores, o la falta de la misma, lo
que va a determinar si Brasil saldrá intacto de los meses de
volatilidad generados por la incertidumbre en torno a las
elecciones presidenciales de octubre, dijo Stiglitz. "Yo realmente creo que están todas las razones para que logre
encontrar la salida de la crisis, pero depende del mercado. Y el
problema está (en que) es difícil pronosticar exactamente lo que
el mercado va a hacer", dijo Stiglitz. Los altos niveles de deuda de Brasil, de 260.000 millones de
dólares, han estado bajo el microscopio de Wall Street desde hace
meses, en momentos en que los inversores se preocupan por la
amplia ventaja que tienen en las encuestas dos candidatos de
izquierda: Luiz Inacio Lula da Silva (del Partido de Los
Trabajadores) y Ciro Gomes, un ex ministro de Finanzas de
centroizquierda. Los inversores temen que Lula o Gomes, ambos considerados
como impredecibles debido a los cambios en sus posiciones sobre
el manejo de la deuda, conduzcan a Brasil a un circulo vicioso en
el que un debilitamiento constante de la moneda brasileña eleve
los costos de pago de la deuda. En momentos en que gran parte de la deuda brasileña está
vinculada al dólar, a las fluctuantes tasas de interés y al tipo
de cambio, los economistas de Wall Street temen que una sostenida
caída de la moneda local, el real, conduzca a Brasil a un
desastroso camino de incumplimiento similar al recorrido este año
por Argentina. Ante ese escenario, la suerte de Brasil parece descansar en
gran parte en los caprichos de los mercados financieros. "Quienes hemos visto los números nos sentimos confiados de
que si la gente cree que Brasil se va a salvar, las tasas de
interés van a bajar y Brasil se va a salvar", dijo Stiglitz. Agregó que no ve un programa preocupante si Gomes o Lula
ganan las elecciones. "No importa el gobierno que venga, va a estar en sus
incentivos seguir pagando porque va a ser factible económicamente
que ellos lo hagan", dijo. "Ningún gobierno, si tiene una opción
entre el desastre o no, opta por el desastre. Hay cierto grado de
conservadurismo incluso en un gobierno liberal".
¿SEÑALES DE VIDA EN ARGENTINA? Incluso en momentos en que es castigado por los mercados,
Brasil se diferencia de Argentina, dijo Stiglitz. El colapso del país vecino fue el resultado de la
insostenibilidad del régimen cambiario fijo que ataba la
cotización del dólar con la del peso a una paridad de uno por
uno, dijo Stiglitz. Pero incluso ahora, ocho meses después del desastroso colapso
del régimen de convertibilidad y un parcial incumplimiento de
deuda, la economía argentina está dando señales de vida, dijo
Stiglitz. "La buena noticia es que los peores pronósticos no se han
cumplido", ya que la hiperinflación no se ha materializado y la
producción industrial parece estar estabilizándose, dijo. "Hay un proceso de restauración natural en cualquier
economía", resaltó. Después de la devaluación "hubo algunas cosas que
inmediatamente comenzaron a corregirse por sí mismas, las
exportaciones comenzaron a aumentar y la sustitución de las
importaciones aumentó (...) ese proceso ha resultado en la
reactivación de la economía". Stiglitz, quien trabajó en el Consejo de Asesores Económicos
del ex presidente estadounidense Bill Clinton, dijo que la falta
de créditos en Argentina sigue siendo una fuente de debilidad y
podría ser la razón por la que las exportaciones no han crecido a
un ritmo más rápido. No obstante, Argentina no debería centrar sus esperanzas en
obtener dinero fresco del Fondo Monetario Internacional,
asistencia que el país viene tratando de conseguir desde hace
meses, para reanimar a la economía. La mayor parte de los fondos que reciba, será dinero para
refinanciar las deudas del país con el FMI. "No va a haber dinero
que entre a Argentina", dijo. "Y de cualquier modo no va a jugar
un papel importante en la reactivación de la economía".
¿CAMBIOS EN EL FMI? Argentina ha ayudado al FMI a cambiar la manera en que piensa
y cómo ayuda a los países en vías de desarrollo que sufren bajo
la volatilidad de los mercados, dijo Stiglitz, cuyo libro sobre
la globalización acusa al FMI de manejar mal en el pasado los
rescates de las economías emergentes. Una intensa revisión del público de los problemas en lugares
como Argentina, Rusia e Indonesia ha propiciado un cambio en el
discurso del Fondo, dijo. Hay incluso más comentarios sobre la pobreza, lo cual era
antes ignorado debido al gran énfasis del organismo en garantizar
que los acreedores recobren el dinero. "Incluso cuando hay una brecha entre la realidad y la
retórica, el hecho de que la gente esté hablando de la pobreza
significa que la gente va a pensar sobre la pobreza un poco más,
y eso va a tener un efecto en su comportamiento", dijo Stiglitz. "No creo que vaya a resolver el problema de inmediato, pero
hay un efecto". El paquete de rescate de este mes para Brasil de 30.000
millones de dólares también muestra en cuánto ha cambiado la
manera de pensar del Fondo. A diferencia de casos anteriores, el FMI impuso relativamente
pocas condiciones a la mayor economía de América Latina a cambio
de recibir la ayuda. "Ciertamente el programa de Brasil fue único al tener muy
pocas condiciones y al decir: 'sólo sigan manteniendo el
superávit que tienen'. No fue un endurecimiento fiscal, y eso yo
creo que fue un cambio sobresaliente", dijo Stiglitz.
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