La
obra a realizar, que tenemos por delante, es mucho más amplia
que una transformación de regímenes económicos; implica
igualmente 'una transformación de regímenes políticos y la
instauración de una nueva civilización. Este último aspecto
es principal e incluye los otros dos. Decíamos, al principio de
este documento, que se trataba de una “superación" de
ideologías y de regímenes.
Se
trata en realidad de mucho más que de una superación, porque se
debe corregir lo que esas ideologías o esos regímenes comportan
de inadecuado y de malsano. Más bien seria necesario hablar de
"trascendencia", por el hecho que se considera a
"todo el hombre" y a "todos los hombres", y
que no se olvida en el hombre y en las sociedades, los valores
superiores y supremos.
Algunos
llaman "civilización del trabajo" a la civilización
a instaurar. Tienen razón en el sentido de que la nueva
civilización no sabría aceptar ni a los ociosos por decadencia
‑los "atorrantes"‑ ni a los ociosos por
privilegio de clase o de casta. El apóstol Pablo lo había ya
expresado cuando escribía: "Quien no quiere trabajar no
debe tampoco comer".
La
exigencia actual es todavía mayor y responde a la parábola de
los talentos: "Quien no se hace capaz de servir, según toda
su capacidad, en proporción a las necesidades de la humanidad,
traiciona a la humanidad".
Tienen
razón también al indicar que la nueva civilización tendrá
que hacer a los trabajadores un lugar mucho más amplio que en el
pasado por su promoción a la cultura, por su acceso a los cargos,
por su presencia con poder consultivo, luego resolutivo, en todos
los organismos económicos, culturales y políticos.
Se
equivocarían si quisieran imponer a toda la humanidad los modos
y los ritmos del productivismo más avanzado, ya que una persona o
un pueblo podrán preferir un estilo de vida menos activo a
condición de aceptar un nivel de vida menos costoso."
UNA
CIVILIZACION DEL ASCENSO HUMANO UNIVERSAL
No
rechazarnos pues la civilización del trabajo. Sin embargo, el
trabajo, como objetivo, no define suficientemente, a nuestro
entender, una civilización, y preferimos la expresión
"civilización del ascenso humano universal", por la
cual queremos significar a la vez, en cada país, la valorización
humana de los miembros, de toda capa social y, en la masa, la
elevación humana, en la forma que sea posible, de poblaciones aún
no desarrolladas o subdesarrolladas.
Tal
civilización sería una "civilización de la solidaridad
extendida" a todos los miembros de la humanidad, ya que las
instituciones de cada país intensificarían en sus estructuras
los elementos comunitarios existentes y las instituciones
internacionales se adaptarían mejor a la cooperación constructiva
entre todos los pueblos. Sería, frente a civilizaciones de egoísmo
de clase o de nación, una "civilización del otro" o más
aún, una "civilización de la solidaridad benéfica"
Debiera
ser también una "civilización de la responsabilidad
sancionada": nadie, ni persona ni pueblo, sean
cuales
fueren su altura o sus medias, podrá evadirse de la asociación
al esfuerzo colectivo, sin lo cual, al no cesar de existir o aún
al agravarse, la mendicidad, el parasitismo y el despilfarro, el
mundo será entregado a la pereza, a los especuladores y a los políticos
aventureros.
No
es normal que los especuladores sobre terrenos e inmuebles se
enriquezcan en forma colosal reconfirmarían Reste a devastar las
tierras y (...) habiendo multiplicado las malversaciones y los
errores, salgan con honor dejando por un tiempo de detentar el
poder. No es normal que las donaciones hechas a una nación para
su desarrollo, sean acaparadas por una facción. Un largo trabajo
educativo, anti-demagógico y anti-anárquico as indispensable.
La
civilización del trabajo y del ascenso humano universal no puede
ser sino una "civilización de economía humana" en la
cual la producción‑ para satisfacer las necesidades
esenciales y de dignidad sea el objetivo primordial y en la cual
la satisfacción de tales necesidades esté asegurada a todo el
que no rehúse el trabajo, o que, siendo incapaz de trabajar, esté
normalmente a cargo de la comunidad.
Una
civilización de economía humana no desdeñaría ni mucho menos
la superación científica; cultural, espiritual; ya que estos son
también elementos esenciales a la expansión de cada persona y. a
la instauración del bien común. Ella no condenaría la adquisición
progresiva de bienes de confort y de facilidad, a condición que
esa adquisición no sea el privilegio de un número ínfimo de
personas o de familias y' que no se sacrifique lo necesario y la
superación.
Ello
supone, pues la obtención de un nivel ético elevado, ajustando
lo deseado a lo posible, jerarquizando la importancia y la
urgencia de las producciones, impidiendo el lujo ostentoso de las
capas de población dirigentes, limitando la ambición de gozar de
las capas de población que llegan al bienestar, orientando hacia
los bienes más espirituales.
En
otros términos, ella sería al mismo tiempo que una
"civilización de lo más auténtico” una "civilización
del progreso homogéneo”; ya que todos los progresos deben
adelantar juntos.
Una
civilización tal supone la difusión en todas las capas sociales,
o más exactamente quizás en todos los medios, de un humanismo
basado sobre una auténtica escala de valores; ella sería una
civilización comunitaria de la valorización humana, una
civilización de valores jerarquizados, “una civilización del
valor”.
Sería
a causa de ello una "civilización de la necesidad
progresiva", porque la necesidad no estaría determinada
por la posibilidad de. algunos de darse al exceso desequilibrante
de los goces ‑‑‑‑lo que despierte la envidia
en todos los no privilegiados dándoles el apetito ilusorio de
poseer todo‑‑,sino porque se tendrían en cuenta la
seguridad de subsistencia y el crecimiento en valores humanos. La
avidez de lo imposible, si continúa desarrollándose, creará desórdenes
sociales inéditos e incesantes rebeliones regresivas, de los
pueblos pobres. La administración del consumo por virtud de cada
uno y por una política económica y social es tan importante como
la búsqueda del desarrollo,
UNA
CIVILIZACION DEL DESARROLLO INTEGRAL ARMONIZADO
La
civilización de la economía humana seria por otra parte una
"civilización del desarrollo integral armonizado",
que también podríamos llamar el desarrollo "optimum",
porque la valorización de los recursos estaría centrada sobre
las necesidades de todas las capas sociales, respetando su
multiplicidad y su diversidad.
El
desarrollo integral armonizado tendría en cuenta las necesidades
de consumo y las necesidades de equipo garantizando la producción
correspondiente, necesidades inmediatas y necesidades futuras,
necesidades que podrían ser satisfechas por producciones de
consumo local y por producciones que permitan un intercambio. Esto
lleva a la necesidad de una planificación escalonada según la
división de los territorios, desde las unidades elementales
hasta la tierra entera, ya que los modos de planificación deben
variar según las posibilidades, las estructuras del lugar, los
tipos de necesidad, los grados culturales y técnicos adquiridos,
la calidad y la intensidad de los esfuerzos espontáneos.
La
planificación siempre tendrá que comportar una gran parte de
donaciones a ser efectuadas por los pueblos privilegiados bajo
compromiso que el plan adoptado de acuerdo entre el poder
regulador supranacional y los poderes regionales o nacionales será
efectivamente ejecutado.
La
evolución deberá hacerse en el sentido de la democracia económica
y política, con la responsabilidad de todos comprometida en los
distintos escalones mediante instituciones adaptadas a cada
pueblo, teniendo más en cuenta los organismos y las solidaridades
históricas que imponiendo un esquema abstracto, y salvando
siempre, de alguna manera, la existencia de las colectividades de
base "al alcance del hombre".
La
nueva civilización seria así una "civilización de la
fraternidad exigente e inteligente". El cristianismo tiene
que desempeñar un papel primordial aquí ya, que el amor
desinteresado por los otros caracteriza su autenticidad.
La
caridad integral universal es esencial a la conducta cristiana, Si
los cristianos no lo comprender así, la nueva civilización no
podrá instaurarse. Ante el desgaste y la descomposición de las
civilizaciones, los verdaderos cristianos, fraternales con todos
los hombres de buena voluntad, codo a codo con ellos, son los campeones
necesarios de una paz constructiva. La nueva civilización debe
ser la "civilización de la paz por la autenticidad del
amor". Fuera de estas perspectivas; la superación de los
prejuicios, de los mitos y de los egoísmos no llegarán a ser una
realidad.
EQUIPOS
DE ECONOMIA HUMANA
Este
documento decepcionará a todos aquellos que hubieran querido
encontrar en él un sistema universalmente aplicable. La economía
humana, como nosotros la entendemos, suministra los principios y
los métodos de una evolución universalmente deseable, país por
país, y en cada país zona por zona y capa social por capa
social, teniendo en cuenta las necesidades particulares de cada
población localizada y los recursos que permitirán
satisfacerlas.
La
acusación de no proponer nada en materia de acción concreta no
tiene fundamento. Hemos observado demasiado la diversidad de
situaciones para no comprender que las indicaciones de detalle
sobre la acción a iniciar serían de hecho carentes de alcance
general.
La
acción a realizar debe ser el resultado de un análisis minucioso
de las necesidades, de las necesidades, de las potencialidades, de
las coyunturas. No puede, en consecuencia, ser sino multiforme
para responder al objetivo esencial: hacer pasar una población de
lo menos humano a lo más humano.
Para
alcanzar este objetivo, la multiplicación de equipos de
investigación y de acción es necesaria. La constitución de un
equipo exige uno o varios animadores con firme deseo de vencer,
adquiriendo, para ello, la debida competencia.
Los
equipos pueden ser equipos de ciudad, de barrio, de zona rural, de
aglomeración, de gran región, de nación, de grupos de
naciones. Pueden asignarse el objetivo total: elevar una población,
bajo todos los aspectos, o limitarse a tal o cual aspecto o grupo
de aspectos. Pueden ser independientes o coordinados. .
Puede
tratarse, en tal o cual caso, de estar activamente presente y
ser influyente en el seno de algún equipo preexistente que
persigue la misma finalidad, pero al que le falta aún suficiente
amor hacia la población que debe ayudar o competencia para
asegurar su desarrollo. .
No
se trata tanto pues de realizar un gran movimiento muy bien
montado y oneroso sino de realizar un movimiento que tome su
unidad y su eficacia en la adhesión al espíritu que este
manifiesto trata de definir.
Se
trata, en suma, no tanto de hacer surgir una fuerza coordinada del
tipo político, como de implantar un modo inteligente y activo de
presencia en el mundo con un amor fraterno lo más desinteresado
posible. La convergencia surgirá del espíritu común .....
Se
trata menos de crear un movimiento por una civilización solidaria
que de asegurar la aparición y la propagación de un deseo, de un
"querer" de civilización solidaria. El
"querer" lúcido se manifestará a partir de múltiples
"polos` que‑irán aumentando en número.
No
se trata de una simple "corriente" en sentido único,
sino: de una “emisión de ondas" que encontrarán un número
siempre mayor de puntos de recepción, que a su vez llegarán a
ser polos de emisión y centros de realización.
Esto
no quita que un cierto número de equipos o de miembros de equipos
aislados quieran, y puedan,.cooperar, orgánicamente o de manera
transitoria, en el plan de investigación o en el de acción, en
el seno de asociaciones ya existentes o a ser creadas.. Será
simplemente ésta una fracción de la fuerza mucho mayor
constituida por todos los equipos que trabajan por la instauración
de una economía más humana en una civilización más
solidaria.
En
nuestro concepto, un equipo completo de economía humana debe
siempre ser un equipo de estudio, y de acción, íntimamente
mezclados y complementándose mutuamente; pero hay sin embargo
sitio, para equipos menos ambiciosos o más especializados, ya sea
en matería de investigación o de intervención. ,
Algunos
equipos deberán suministrar, gracias a la formación adquirida en
la investigación y en la acción, técnicos y expertos
suficientemente competentes corno para actuar en la cumbre en
ciertas circunstancias, ya sea participando en los poderes económicos
y políticos, ya sea actuando como consejeros de esos poderes. Lo
mismo se da en cuanto a los hombres de pensamiento o de enseñanza
a quienes les tocará controlar intelectualmente el inmenso
conjunto de datos concernientes al desarrollo y a la civilización.
Lo
más esencial es que equipos y miembros de equipos, actuando por
amor fraternal, sean desinteresados en el máximo grado posible.
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