MANIFIESTO POR UNA CIVILIZACIÓN SOLIDARIA
L.J. Lebret O.P.
XI
SE TRATA DE PROMOVER UNA NUEVA CIVILIZACION

 

La obra a realizar, que tenemos por delante, es mu­cho más amplia que una transformación de regímenes económicos; implica igualmente 'una transformación de regímenes políticos y la instauración de una nueva civi­lización. Este último aspecto es principal e incluye los otros dos. Decíamos, al principio de este documento, que se trataba de una “superación" de ideologías y de regímenes.

Se trata en realidad de mucho más que de una superación, porque se debe corregir lo que esas ideologías o esos regímenes comportan de inadecuado y de malsano. Más bien seria necesario hablar de "trascendencia", por el hecho que se considera a "todo el hombre" y a "todos los hombres", y que no se olvida en el hombre y en las sociedades, los valores superiores y supremos.

Algunos llaman "civilización del trabajo" a la civi­lización a instaurar. Tienen razón en el sentido de que la nueva civilización no sabría aceptar ni a los ociosos por decadencia ‑los "atorrantes"‑ ni a los ociosos por privilegio de clase o de casta. El apóstol Pablo lo había ya expresado cuando escribía: "Quien no quiere traba­jar no debe tampoco comer".

La exigencia actual es todavía mayor y responde a la parábola de los talentos: "Quien no se hace capaz de servir, según toda su capacidad, en proporción a las necesidades de la humanidad, traiciona a la humanidad".

Tienen razón también al indicar que la nueva civi­lización tendrá que hacer a los trabajadores un lugar mucho más amplio que en el pasado por su promoción a la cultura, por su acceso a los cargos, por su presencia con poder consultivo, luego resolutivo, en todos los organismos económicos, culturales y políticos.

Se equivo­carían si quisieran imponer a toda la humanidad los mo­dos y los ritmos del productivismo más avanzado, ya que una persona o un pueblo podrán preferir un estilo de vida menos activo a condición de aceptar un nivel de vida menos costoso."

UNA CIVILIZACION DEL ASCENSO HUMANO UNIVERSAL

No rechazarnos pues la civilización del trabajo. Sin embargo, el trabajo, como objetivo, no define suficien­temente, a nuestro entender, una civilización, y prefe­rimos la expresión "civilización del ascenso humano universal", por la cual queremos significar a la vez, en cada país, la valorización humana de los miembros, de toda capa social y, en la masa, la elevación humana, en la forma que sea posible, de poblaciones aún no desarro­lladas o subdesarrolladas.

Tal civilización sería una "civilización de la solidaridad extendida" a todos los miembros de la humanidad, ya que las instituciones de cada país intensificarían en sus estructuras los elemen­tos comunitarios existentes y las instituciones interna­cionales se adaptarían mejor a la cooperación construc­tiva entre todos los pueblos. Sería, frente a civilizacio­nes de egoísmo de clase o de nación, una "civilización del otro" o más aún, una "civilización de la solidaridad benéfica"

Debiera ser también una "civilización de la responsabilidad sancionada": nadie, ni persona ni pueblo, sean cuales fueren su altura o sus medias, podrá evadirse de la asociación al esfuerzo colectivo, sin lo cual, al no cesar de existir o aún al agravarse, la mendicidad, el parasitismo y el despilfarro, el mundo será entregado a la pereza, a los especuladores y a los políticos aventu­reros.

No es normal que los especuladores sobre terre­nos e inmuebles se enriquezcan en forma colosal reconfirmarían Reste a devastar las tierras y (...) habiendo multiplicado las malversaciones y los errores, salgan con honor dejando por un tiempo de detentar el poder. No es normal que las donaciones hechas a una nación para su desarrollo, sean acaparadas por una facción. Un largo trabajo educativo, anti-demagógico y anti-anárquico as indispensable.

La civilización del trabajo y del ascenso humano universal no puede ser sino una "civilización de economía humana" en la cual la producción‑ para satisfacer las necesidades esenciales y de dignidad sea el objetivo primordial y en la cual la satisfacción de tales necesidades esté asegurada a todo el que no rehúse el trabajo, o que, siendo incapaz de trabajar, esté normalmente a cargo de la comunidad.

Una civilización de economía humana no desdeñaría ni mucho menos la superación científica; cultural, espiritual; ya que estos son también elementos esenciales a la expansión de cada persona y. a la instauración del bien común. Ella no condenaría la adquisición progresiva de bienes de confort y de faci­lidad, a condición que esa adquisición no sea el privilegio de un número ínfimo de personas o de familias y' que no se sacrifique lo necesario y la superación.

Ello supone, pues la obtención de un nivel ético elevado, ajustando lo deseado a lo posible, jerarquizando la importancia y la urgencia de las producciones, impidiendo el lujo ostentoso de las capas de población dirigentes, limitando la ambición de gozar de las capas de población que llegan al bienestar, orientando hacia los bienes más espirituales.

En otros términos, ella sería al mismo tiempo que una "civilización de lo más auténtico” una "civilización del progreso homogéneo”; ya que todos los progresos deben adelantar juntos.

Una civilización tal supone la difusión en todas las capas sociales, o más exactamente quizás en todos los medios, de un humanismo basado sobre una auténtica escala de valores; ella sería una civilización comunita­ria de la valorización humana, una civilización de valores jerarquizados, “una civilización del valor”.

Sería a causa de ello una "civilización de la necesi­dad progresiva", porque la necesidad no estaría determi­nada por la posibilidad de. algunos de darse al exceso desequilibrante de los goces ‑‑‑‑lo que despierte la envi­dia en todos los no privilegiados dándoles el apetito ilu­sorio de poseer todo‑‑,sino porque se tendrían en cuen­ta la seguridad de subsistencia y el crecimiento en valores humanos. La avidez de lo imposible, si continúa desarrollándose, creará desórdenes sociales inéditos e incesantes rebeliones regresivas, de los pueblos pobres. La administración del consumo por virtud de cada uno y por una política económica y social es tan importante como la búsqueda del desarrollo,

UNA CIVILIZACION DEL DESARROLLO INTEGRAL ARMONIZADO

La civilización de la economía humana seria por otra parte una "civilización del desarrollo integral ar­monizado", que también podríamos llamar el desarrollo "optimum", porque la valorización de los recursos esta­ría centrada sobre las necesidades de todas las capas sociales, respetando su multiplicidad y su diversidad.

El desarrollo integral armonizado tendría en cuenta las necesidades de consumo y las necesidades de equipo garantizando la producción correspondiente, necesidades inmediatas y necesidades futuras, necesidades que po­drían ser satisfechas por producciones de consumo local y por producciones que permitan un intercambio. Esto lleva a la necesidad de una planificación escalonada se­gún la división de los territorios, desde las unidades ele­mentales hasta la tierra entera, ya que los modos de planificación deben variar según las posibilidades, las estructuras del lugar, los tipos de necesidad, los grados culturales y técnicos adquiridos, la calidad y la inten­sidad de los esfuerzos espontáneos.

La planificación siempre tendrá que comportar una gran parte de donaciones a ser efectuadas por los pueblos privilegiados bajo compromiso que el plan adoptado de acuerdo entre el poder regulador supranacional y los poderes regionales o nacionales será efectivamente ejecutado.

La evolución deberá hacerse en el sentido de la democracia económica y política, con la responsabilidad de todos comprometida en los distintos escalones mediante instituciones adaptadas a cada pueblo, teniendo más en cuenta los organismos y las solidaridades histó­ricas que imponiendo un esquema abstracto, y salvando siempre, de alguna manera, la existencia de las colectividades de base "al alcance del hombre".

La nueva civilización seria así una "civilización de la fraternidad exigente e inteligente". El cristianismo tiene que desempeñar un papel primordial aquí ya, que el amor desinteresado por los otros caracteriza su auten­ticidad.

La caridad integral universal es esencial a la conducta cristiana, Si los cristianos no lo comprender así, la nueva civilización no podrá instaurarse. Ante el desgaste y la descomposición de las civilizaciones, los verdaderos cristianos, fraternales con todos los hombres de buena voluntad, codo a codo con ellos, son los cam­peones necesarios de una paz constructiva. La nueva civilización debe ser la "civilización de la paz por la autenticidad del amor". Fuera de estas perspectivas; la ­superación de los prejuicios, de los mitos y de los egoísmos no llegarán a ser una realidad.

EQUIPOS DE ECONOMIA HUMANA

Este documento decepcionará a todos aquellos que hubieran querido encontrar en él un sistema universal­mente aplicable. La economía humana, como nosotros la entendemos, suministra los principios y los métodos de una evolución universalmente deseable, país por país, y en cada país zona por zona y capa social por capa social, teniendo en cuenta las necesidades particulares de cada población localizada y los recursos que permitirán satisfacerlas.

La acusación de no proponer nada en materia de acción concreta no tiene fundamento. Hemos observado demasiado la diversidad de situaciones para no compren­der que las indicaciones de detalle sobre la acción a ini­ciar serían de hecho carentes de alcance general.

La acción a realizar debe ser el resultado de un análisis minucioso de las necesidades, de las necesidades, de las potencialidades, de las coyunturas. No puede, en conse­cuencia, ser sino multiforme para responder al objetivo esencial: hacer pasar una población de lo menos humano a lo más humano.

Para alcanzar este objetivo, la multiplicación de equipos de investigación y de acción es necesaria. La constitución de un equipo exige uno o varios animadores con firme deseo de vencer, adquiriendo, para ello, la debida competencia.

Los equipos pueden ser equipos de ciudad, de barrio, de zona rural, de aglomeración, de gran región, de na­ción, de grupos de naciones. Pueden asignarse el obje­tivo total: elevar una población, bajo todos los aspectos, o limitarse a tal o cual aspecto o grupo de aspectos. Pueden ser independientes o coordinados. .

Puede tratarse, en tal o cual caso, de estar activa­mente presente y ser influyente en el seno de algún equipo preexistente que persigue la misma finalidad, pero al que le falta aún suficiente amor hacia la pobla­ción que debe ayudar o competencia para asegurar su desarrollo. .

No se trata tanto pues de realizar un gran movi­miento muy bien montado y oneroso sino de realizar un movimiento que tome su unidad y su eficacia en la adhe­sión al espíritu que este manifiesto trata de definir.

Se trata, en suma, no tanto de hacer surgir una fuerza coordinada del tipo político, como de implantar un modo inteligente y activo de presencia en el mundo con un amor fraterno lo más desinteresado posible. La convergencia surgirá del espíritu común .....

Se trata menos de crear un movimiento por una civilización solidaria que de asegurar la aparición y la propagación de un deseo, de un "querer" de civilización solidaria. El "querer" lúcido se manifestará a partir de múltiples "polos` que‑irán aumentando en número.

No se trata de una simple "corriente" en sentido único, sino: de una “emisión de ondas" que encontrarán un número siempre mayor de puntos de recepción, que a su vez llegarán a ser polos de emisión y centros de realización.

Esto no quita que un cierto número de equipos o de miembros de equipos aislados quieran, y puedan,.cooperar, orgánicamente o de manera transitoria, en el plan de investigación o en el de acción, en el seno de asociaciones ya existentes o a ser creadas.. Será simplemente ésta una fracción de la fuerza mucho mayor constituida por todos los equipos que trabajan por la instauración de una economía más humana en una civiliza­ción más solidaria.

En nuestro concepto, un equipo completo de economía humana debe siempre ser un equipo de estudio, y de acción, íntimamente mezclados y complementándose mutuamente; pero hay sin embargo sitio, para equipos menos ambiciosos o más especializados, ya sea en matería de investigación o de intervención. ,

Algunos equipos deberán suministrar, gracias a la formación adquirida en la investigación y en la acción, técnicos y expertos suficientemente competentes corno para actuar en la cumbre en ciertas circunstancias, ya sea participando en los poderes económicos y políticos, ya sea actuando como consejeros de esos poderes. Lo mismo se da en cuanto a los hombres de pensamiento o de enseñanza a quienes les tocará controlar intelectualmente el inmenso conjunto de datos concernientes al desarrollo y a la civilización.

Lo más esencial es que equipos y miembros de equipos, actuando por amor fraternal, sean desinteresados en el máximo grado posible.



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