LA EDUCACIÓN:
CONDICIÓN DE LA GRANDEZA DE UN PUEBLO
R. P. JOSEPH LOUIS LEBRET O.P.

 

La educación no tiene únicamente como objetivo la formación de cada persona considerada individualmente, sino que también es la forjadora del alma de un pueblo. Mas un pueblo no es grande sino en la medida en que todos sus ciudadanos tengan conciencia del "bien común nacional" y contribuyan a su advenimiento.

Un pueblo ignorante, sin tradiciones culturales, carente de grupos selectos que lo guíen, sin maestros para instruirlo, sin familias espirituales para animarlo, no logrará alcanzar su madurez, y no desempeñará ningún papel en la historia, aun siendo numeroso y rico. Existen, por el contrario, pueblos pequeños y pobres que se imponen en el mundo por su valía, porque sus más humildes ciudadanos están dotados de sentido del interés público y toman parte activa en su realización.

Al facilitar, para todos, los medios de educarse, un gobierno contribuye igualmente a vivificar el alma nacional No debe proponerse formar únicamente hombres sino ciudadanos y este espíritu debe penetrar todos los niveles del pensamiento, de la cultura y de la acción. La enseñanza secundaria y universitaria prepara los dirigentes superiores de la nació; la enseñanza no debe ser académica, apartada de la realidad ni de los problemas propios del siglo y del país; debe, por el contrario, preparar los grupos selectos, no para hacer con egoísmo carrera personal, sino para enfocar y superar las dificultades mayores que afronta la nación. La enseñanza técnica y profesional, adapta al grado de desarrollo económico, debe formar cantidad suficiente y con capacitación requerida por la técnica moderna, los ingenieros, los contramaestres, los artesanos, los agricultores, los obreros especializados, sin los cuales resulta imposible hacer frente a una economía que está en desarrollo. La enseñanza primaria, si es verdaderamente universal y lo suficientemente seria, inculca a los futuros ciudadanos, junto con el saber elemental, un sentido nacional, una perspectiva de los problemas generales, que preparan al pueblo a desempeñar un papel político.

Pero el alma y la cultura de un pueblo se expresan también por muchos otros medios de los cuales Colombia está lejos de hallarse desprovista y los cuales no deben escapar a la solicitud del Estado: Folclore, canciones populares, refranes y proverbios que expresan una filosofía de la existencia: teatro popular, literatura nacional puesta al alcance de los humildes, tradiciones artísticas y vivificarlas, en lugar de dejarlas zozobrar en el pasado. Reflejan ellas a su manera el alma nacional, y contribuyen a ennoblecerla.

La grandeza de un pueblo está constituída en gran parte por su homogeneidad, y la desigualdad social, cuando alcanza determinadas proporciones, es la más profunda de las fuentes de división y de las luchas intestinas. Por ello el gobierno tiene el deber de asegurar para todos una distribución equitativa de los bienes necesarios al desarrollo humano. Asó como existen los privilegios de la riqueza, existen también los de la instrucción: dos formas de injusticia capaces de conmover los cimientos de una nación. El papel de un Estado no es el de evitar que haya ricos, sino de evitar que éstos despojen de lo necesario a quienes poseen poco; en igual forma, en el plano de la instrucción, no se trata de que todos sean bachilleres o universitarios, sino de eliminar toda injusticia fundamental en el plano educativo. La Declaración de las Naciones Unidas ha fijado en forma muy precisa estas exigencias: proporcionar a todos la instrucción fundamental y generalizar la enseñanza profesional; obrar de manera que el acceso a los estudios superiores no sea cuestión de riqueza, sino de "méritos respectivos". Ciertamente, sólo es posible lograr ese objetivo por etapas sucesivas. Lo esencial es que esta marcha hacia la igualdad social respecto a la educación sea continua, y en especial que ningún privilegio actualmente existente sea considerado por nadie como un derecho, sino como un estado de hecho transitorio, que a la larga debe ser modificado.

Resulta necesario extender estas consideraciones a otros dos tipos de desigualdad ante la instrucción, que causan estragos en Colombia: la desigualdad regional y la desigualdad entre la ciudad y el campo. Resulta anormal que, por ser privilegiados en recursos naturales, algunos Departamentos disfrutan de un buen sistema de escuelas y de cuerpo de profesores bien remunerado, mientras que otros carecen de lo necesario; no es normal que los niños de las ciudades sean mucho más favorecidos en sus estudios que los del campo. Una nación es una "unidad solidaria". Una distribución de la riqueza dentro del plano nacional debe llenar progresivamente las brechas, atenuar las desigualdades, a fin de que ningún ciudadano pueda considerarse como un paria en su propio país.

Recomendaciones educativas generales.

  1. Reorganizar toda la enseñanza en función de las necesidades colombianas, de manera que se disponga de los hombres necesarios para todas las tareas de desarrollo de la base a la cima.

  2. Inspirarse en lo que se está haciendo en países más desarrollados, pero ante todo tratar de adaptarse a las situaciones concretas colombianas.

  3. Considerar ante todo, en educación, la formación humana equilibrada y la preparación para las funciones que se van a desempeñar, en vez de pretender un saber superficial enciclopédico.

  4. Tener en cuenta constantemente el crecimiento demográfico rápido de la estructura de las actividades resultantes del desarrollo.

  5. Coordinar los esfuerzos educativos para responder a todas las necesidades, para objetivizar los programas, para mejorar el profesorado.

  6. Ciclo primario. Asegurar una mayor estabilidad local y profesional de los maestros de la enseñanza primaria.

  7. Dar un "estatuto" a los maestros y asignarles sueldos que correspondan a la importancia de su función (seguridad en el empleo, ascensos, alojamiento, suplementos para especialización)

  8. Triplicar o cuadruplicar rápidamente la producción de maestros en las escuelas normales o en una escuela de formación pedagógica de bachilleres que deseen orientarse hacia la carrera de maestros de escuela primaria.

  9. Dar a los inspectores de educación una capacitación que les permita ser a la vez consejeros pedagógicos competentes y contralores efectivos de la educación por todos sus aspectos.

  10. Crear "jornadas pedagógicas" para poner en contacto a los maestros de una zona más o menos extensa, para efectuar confrontaciones para orientar la educación en función de los problemas reales que se presentan en la zona.

  11. Crear "cursos de especialización" para el cuerpo docente, a fin de que pueda responder a las necesidades locales.

  12. Establecer o multiplicar las cooperativas para el personal docente.

  13. Revisar los programas dentro de las líneas establecidas por el Seminario Interamericano de Educación Primaria reunido en Montevideo en 1950, con miras a mejorar las diversas formas de expresión, el conocimiento del universo físico, el desarrollo de las aptitudes matemáticas, la formación ética, social y cívica.

  14. Después de la adquisición de os rudimentos (lectura, escritura, aritmética), iniciarlos en los deberes de la vida colectiva (familiar, profesional, municipal, regional y nacional), en la higiene personal, de la vivienda y del conglomerado, en el mejoramiento de la casa, del pueblo y del barrio.

  15. Mejorar considerablemente el material de enseñanza y los locales escolares sin incurrir en despilfarro ostentoso.

  16. Dar desde la escuela primaria un comienzo de formación profesional para los niños y de formación doméstica para las niñas.

  17. Realizar experiencia de "escuelas de padres".

  18. Aceptar una fuerte elevación del presupuesto educacional primario.

  19. Remediar la insuficiencia de manuales escolares, bien adaptados, y arbitrar los medios para que todo alumno, por pobre que sea, esté provisto de ellos.

  20. Mejorar cuando se necesita la nutrición de los niños por medio de comidas escolares y mediante la distribución gratuita de leche vitaminizada.

  21. Dotar a cada escuela primaria de un patio de recreo y de deportes, y en el campo, de un jardín y huerta cultivados por los alumnos bajo la dirección de los maestros o de un agricultor competente.

  22. Educación Rural

  23. Comenzar desde la escuela primaria la preparación para la vida rural más evolucionada, bajo los aspectos técnicos, de cooperación y de organización.

  24. Preparar grupos selectos rurales mediante la multiplicación de las escuelas vocacionales y de las escuelas hogar; estos dos tipos de escuelas deben existir en todas las zonas homogéneas del país, de manera que se adapte la educación a las necesidades y a las posibilidades locales. Adscribir estos dos tipos de escuelas a la misma división del Ministerio o a un servicio interministerial (educación, agricultura, salud).

  25. Las escuelas vocacionales masculinas deben disponer de terrenos de experimentación suficientemente grandes, y las escuelas hogar de un vasto jardín-huerta y de un gallinero.

  26. Dar a los maestros de la educación rural una formación agrícola y urbanística suficiente para que sean consejeros escuchados por la población y por las autoridades municipales.

  27. Aumentar de modo considerable (probablemente quintuplicar) la formación de maestros y maestras de la enseñanza vocacional masculina y femenina.

  28. Realizar un esfuerzo apreciable en la educación de los adultos rurales intensificando los cupos para campesinos y campesinas, del Ministerio de Educación y del Servicio de Extensión del Ministerio de Agricultura, mediante la intervención de los diferentes organismos semipúblicos interesados.

  29. Establecer "comités rurales de zona" que tengan por objeto coordinar todo esfuerzo pedagógico en la zona, "Comités Departamentales de Educación Rural" y finalmente un "Comité Nacional de Educación Rural".

  30. Educación Técnica (Industrial y Comercial).

  31. Multiplicar y mejorar las escuelas industriales, en función del crecimiento económico armonizado. Dotarlas de un equipo permanente para aprender a la vez el manejo del material antiguo fundamental y del material moderno especializado.

  32. Fundar una Escuela Normal Industrial, transformando, por ejemplo, dentro de esta perspectiva, la Escuela Industrial de Tunja.

  33. Establecer cursos especiales para la formación de técnicos menores (intermedios entre los obreros capacitados y el personal ingeniero), y multiplicar los cursos de perfeccionamiento de los obreros adultos.

  34. Establecer una sección artesanal en todas las escuelas industriales.

  35. Reforzar la Universidad Técnica de Bucaramanga, en una primera etapa; luego fundar una nueva Universidad Técnica en Bogotá, de manera que se cubran progresivamente todas las necesidades de ingenieros de las diferentes especialidades.

  36. Establecer una participación financiera de las empresas para la extensión y el mejoramiento de la enseñanza industrial.

  37. Hacer más estricta las exigencias en cuanto a la enseñanza comercial; insistir sobre la enseñanza de los idiomas extranjeros; introducir la noción y técnica de productividad de los servicios; comenzar la formación de actuarios para crear un cuerpo de los mismos.

  38. Crear cursos especiales para jefes de empresas.

  39. Educación Secundaria.

  40. Aceptar la idea de un triple bachillerato: bachillerato clásico, bachillerato científico y bachillerato técnico, que preparen para las facultades correspondientes.

  41. En cualquier hipótesis, buscar la formación del raciocinio, del juicio, del método de observación en vez de conocimientos enciclopédicos.

  42. Obtener una elevación general del nivel de la enseñanza secundaria.

  43. Educación Superior.

  44. Reorganizar todo el sistema universitario para disminuir los costos y aumentar la calidad y la eficacia, empero respetando los derechos de iniciativa de los Departamentos, de la Iglesia o de los grupos privados. Exigir algunas veces, pero sin desembocar en una atomización perjudicial a la calidad de la enseñanza; buscar una especialización más precisa de las facultades.

  45. Adjudicar numerosas becas a los alumnos verdaderamente dotados cuyos padres no puedan costearles la educación.

  46. Intensificar con urgencia la formación de agrónomos y técnicos forestales (por lo menos cuadruplicarla); de veterinarios y de zootécnicos (por lo menos duplicarla); de topógrafos (por lo menos cuadruplicarla); de geógrafos (por lo menos cuadruplicarla); de sicólogos (por lo menos cuadruplicarla); de asistentes sociales (por lo menos quintuplicarla); en ciencias exactas (por lo menos triplicarla); en ciencias físicas (por lo menos triplicarla); de geólogos prospectadores (por lo menos triplicarla); de ingenieros mecánicos (por lo menos quintuplicarla); de ingenieros eléctricos (por lo menos duplicarla).

  47. Investigación.

  48. Crear con urgencia un Centro Nacional de Investigación Científica adscrito o no a la Universidad Nacional. Este Centro debe permitir la multiplicación de investigadores que valgan, en todos los campos, y particularmente respecto a los múltiples problemas que se presentan como consecuencia del desarrollo económico y humano, nacional y regional de Colombia.

  49. Dotar a todas las Universidades regionales de un centro bien equipado de investigación regional.

  50. Adscritos directa o indirectamente al Centro Nacional de Investigación Científica, crear laboratorios de investigación bien equipados, en colaboración con los Ministerios, Institutos u organismos semipúblicos interesados.

  51. Enseñanzas Especiales Urgentes.

  52. Preparar equipos polivalentes para vivificar las comunidades básicas para aconsejar en la organización regional, para dominar los problemas del plan nacional.

  53. Para lo anterior, hacer evolucionar la formación de ciertas asistentes sociales, las mejor dotadas, hacia la especialización de asistentes rurales, que tengan nociones de higiene colectiva y de ruralismo, capaces de orientar a las jóvenes hacia los esparcimientos culturales. Crear para ello una sección especial en las escuelas de asistentes sociales.

  54. Preparar de la misma manera consejeros en ruralismo que hayan recibido una preparación suficiente para descubrir los problemas de zonas, percibir la carencia, interesar a los responsables, trabajar en la urbanización de las cabeceras y en la organización municipal.

  55. Formar enfermeros y enfermeras superiores diplomados o farmacéuticos consultores que remedien la ausencia de médicos rurales mientras los jóvenes médicos no sean obligados a efectuar una práctica prolongada en zona rural.

  56. Crear un cuerpo de urbanistas y de ruralistas higienistas, bastante capacitados no para copiar a las ciudades y pueblos europeos o norteamericanos, o para agravar los yerros suramericanos, sino para hallar y aplicar las fórmulas adecuadas a las diversidades de las zonas.

  57. Formar sociólogos para países en desarrollo, que conozcan las técnicas recientes de análisis sociológico practicadas en Europa y en los Estados Unidos, y capaces de adaptarlas a la realidad sociológica de Colombia. Formar también etnólogos para la observación directa de las poblaciones.

  58. Formar en un instituto especial de "postgraduados" y en estadas controladas en el exterior, especialistas en organización de los territorios en desarrollo, hombres que provengan de diferentes disciplinas y capaces de dominar la coyuntura regional y nacional, en equipos regionales y nacionales polivalentes.

  59. Preparar los cuadros militares (oficiales y suboficiales) para las tareas de organización territorial en las zonas de colonización y en la dirección y ejecución de ciertas grandes obras de infraestructura.

  60. Fundar una escuela de administración pública y una escuela de administración industrial.

  61. Fundar una escuela de botánicos tropicales y formar de urgencia, enviándolos al exterior, buenos meteorólogos y buenos hidráulicos (energía hidroeléctrica), regularización de las corrientes de agua, irrigación, drenaje.

  62. Acudir a monitores extranjeros bien seleccionados para elevar rápidamente el nivel de la enseñanza técnica.

  63. Crear centros de productividad y cursos de perfeccionamiento para la pequeña y mediana industria, según las indicaciones del informe Croisier.

  64. Orientación Profesional.

  65. Multiplicar y coordinar los Institutos Sicotécnicos de Orientación Profesional, teniendo en cuenta a la vez los factores subjetivos y las necesidades objetivas. En una primera etapa, crear la red necesaria para la orientación de los bachilleres; en una segunda etapa, crear la red de orientación hacia las especializaciones manuales.



>> MENU



Envie sus comentarios a: centrolebret@fr.st

1