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"Un
mundo avaro tiene que ser por fuerza
un
mundo dividido, éticamente sórdido
y
en carrera desalada hacia la barbarie"
J.
L. Lebret
Resumen
A
mediados de los años cincuenta, el gobierno colombiano contrató
la Misión Economía y Humanismo, bajo la dirección de J. L.
Lebret, para adelantar un estudio sobre las condiciones del
desarrollo económico y social del país. Este artículo hace una
aproximación a la obra de Lebret, en el contexto de los años
cincuenta, analiza en términos generales el carácter de las
recomendaciones del informe, e interpreta el significado de sus
aportes a la investigación y la economía en Colombia.
Palabras
claves: planes de desarrollo, diagnóstico, economía, sociología,
política
Abstract
By
the midle of the 50’s years the colombian goverment engaged Economía
y Humanismo, an economic and social consulting firm directed
by Joseph Louis Lebret O.P., in order to do a research on the
national development conditions. The paper is an approach to this
and other Lebret’s works. It offers a brief analysis of the
report on the colombian case, specialy the conclusion remarks, and
it’s contributions to the research and the economy in our
country.
Key
words: natural resources, society, politics, economic and social
planning.
Introducción:
el contexto económico y social en la década de los cincuenta.
La
obra de Lebret se inscribe en una época en la que la planificación
del desarrollo económico, apoyada en su mayor parte por misiones
internacionales, ocupaba la atención de los gobiernos en América
Latina. En Colombia, el ejercicio de la planeación del desarrollo
durante la década de los cincuenta y los primeros años de los
sesenta es particularmente intensa: en diez años se elaboran seis
programas de desarrollo (recuadro 1), con cierto rigor científico
en términos teóricos e instrumentales, bajo la dirección de
extranjeros, un tanto al margen de los organismos de planeación
(Cano, 1974, p. 221; Perry, 1974, 275).
La
planeación del desarrollo permitió adelantar investigaciones
orientadas a establecer diagnósticos de la situación y la
evolución de la economía colombiana y también la realización
de análisis de alternativas de acción. No fueron en todo caso
tales investigaciones, el resultado de la evolución institucional
de organismos de planeación nacional: a la sazón, éstos carecían
de las capacidades suficientes para realizar trabajos de planeación
y de coordinación de los principales instrumentos de política
económica.
Dos
aspectos coinciden durante esos años de inusitado activismo en la
planeación del desarrollo: el proceso de consolidación del
capitalismo y la discusión sobre las formas de intervención del
Estado en la economía. El primero, se reflejaba en un nivel
promedio de crecimiento del PIB cercano al 5%, expansión demográfica
a ritmos superiores al 3% anual y un creciente fenómeno de
urbanización a causa de la transformación de la estructura económica
expresada en reducción de la participación agropecuaria y
aumento de la industria en la actividad económica.
El
segundo, remitía a la discusión clásica de la forma como los
gobiernos debían alcanzar los objetivos de la planeación, de
acrecentar y ordenar las inversiones de capital para imprimir más
fuerza y regularidad al crecimiento de la economía y al
desarrollo social (CEPAL, 1955, p. 7):
Mediante
la aplicación de instrumentos de política fiscal, aduanera,
monetaria y de crédito, encaminados a crear un ambiente
propicio al desenvolvimiento de la iniciativa privada y a
enderezar a ésta última hacia el cumplimiento de ciertas metas
u objetivos.
Mediante
la regulación que prescribe lo que la iniciativa privada puede
hacer o ha de abstenerse de hacer.
Los
programas de desarrollo de la década de los cincuenta dejaron de
lado la acción reguladora de la conducta individual de los
empresarios y se inclinaron por crear las circunstancias
favorables para una intervención más directa del Estado en el
crecimiento ordenado e intenso de la economía. Esta postura
resultó ser la expresión más clara de la tendencia impulsada
por la CEPAL en América Latina, encaminada a profundizar el
modelo de sustitución progresiva de importaciones, en especial de
bienes industriales, y a promover la participación directa del
Estado en inversiones básicas que, por diversas razones, no son
realizables por la empresa privada, v. gr. infraestructura física
de transportes, justicia, defensa y seguridad, agua potable y
saneamiento básico, entre otras.
La
naturaleza de los problemas del desarrollo obligaron a los
gobiernos a pensar, con criterios de planeación, sobre la forma
de ordenar las actividades económicas y sociales en horizontes
temporales definidos. Se hizo necesario establecer metas de
crecimiento y de inversiones, estimar los coeficientes de ahorro,
identificar con claridad las limitaciones al crecimiento impuestas
por la capacidad para importar y las alternativas para la
sustitución de importaciones, proyectar la demanda en función de
la tasa de crecimiento, evaluar la productividad de las
actividades primarias, la industria, el comercio, los transportes
y los servicios.
Este
periodo coincide en Colombia con una bonanza de los precios del
café, la expansión de la producción industrial que alcanza los
ritmos más altos de la economía de posguerra (9.1%), el
afianzamiento del proteccionismo amparado en la reforma
arancelaria de 1950 que consagró un sistema mixto de aranceles
específicos y ad valorem y adoptó una nomenclatura
arancelaria moderna.
Fueron
también los años de la modernización del sector agropecuario
que algunos analistas han interpretado como el despegue del
desarrollo capitalista en el campo: su transformación estuvo
signada por las demandas de materias primas para la industria, de
alimentos destinados a una población urbana creciente y de nuevas
exportaciones destinadas a satisfacer los requerimientos de bienes
de capital e insumos intermedios para los sectores modernos de la
economía. La agricultura comercial tuvo un notable desarrollo
durante la década del 50, vinculando las áreas planas al cultivo
en forma mecanizada y desplazando de ellas a la ganadería
extensiva, lo que si bien reducía las necesidades de importación
de bienes agrícolas, planteaba nuevos problemas (Bejarano,1978),
entre otros el de la concentración de la propiedad rural, la
expansión de la frontera agrícola, la supervivencia de un
campesinado relativamente amplio, la migración de mano de obra
del campo hacia las ciudades de los trabajadores rurales y el
desempleo.
Ese
fue, en efecto, el escenario en el que Lebret habría de proponer
su estudio sobre las condiciones del desarrollo en Colombia.
La misión
del Centro Economía y Humanismo: estudio sobre las condiciones
del desarrollo en Colombia.
Lebret había realizado, antes de su presencia
en Colombia, diversos trabajos de análisis de las condiciones del
desarrollo, entre ellos el de la región industrial de Prosela -
Lyon, y los de Sao Paulo y Pernanbuco, en Brasil.
Contratado por el gobierno colombiano -a
través del Comité Nacional de Planeación- con la solicitud
expresa de aplicar sus métodos de análisis para el
aprovechamiento de los recursos y el desarrollo de Colombia, el
estudio de Lebret buscó los siguientes propósitos (Lebret,
1958):
- Establecer los niveles de vida de la población rural y
urbana a fin de deducir las necesidades de consumo y de
dotación.
- Diagnosticar la situación económica del país y deducir
las perspectivas objeto de planificación
- Analizar la situación y las necesidades educativas.
Al emprender Lebret el estudio de las
condiciones del desarrollo en Colombia, el país disponía ya de
dos valiosos trabajos de planeación económica y social: el del
Banco Mundial (1951) y el de la CEPAL (1955). Sobre los
diagnósticos de esos informes, dice Lebret: "... denotan,
por parte de las autoridades colombianas, un vivo deseo de
responder a los diferentes problemas que presenta la doble
obligación de elevar los niveles actuales de vida y de tener en
cuenta el movimiento demográfico". Y, tras calificar de
notable el estudio de la CEPAL, concluye que después de ese
estudio "... parecería que nada hay que agregar".
A diferencia de los planes mencionados en el
recuadro 1, fundados en la economía, el estudio de Lebret tuvo un
carácter mixto de análisis, con base en observaciones técnicas
de un método desarrollado por el centro de "Economía y
Humanismo" en Francia. El método combina micro y macro
análisis demográfico, permite reflexiones sociológicas sobre el
rescate de la nacionalidad e introduce consideraciones económicas
en los temas de la educación –entendida como factor de
desarrollo-, la productividad, el crecimiento económico y la
sostenibilidad del medio ambiente. En la introducción del
estudio, Lebret advierte sobre la originalidad de su aporte, que
consiste en "... la importancia que damos por una parte a la
población, a sus niveles de vida y a sus necesidades, y por otra,
al esfuerzo educativo requerido para un desarrollo a la vez
económico y humano. Por este hecho, nos inclinamos a acentuar los
factores sociológicos que dentro de las nuevas orientaciones de
los estudios económicos no pueden separarse del análisis
económico propiamente dicho."
La opinión de Lebret sobre el hábito de la
población colombiana de admitir comportamientos antieconómicos
coincide con planteamientos similares expresados por Currie en el
informe del Banco Mundial de 1961. En el diagnóstico, Lebret
señala que existe una utilización casi totalmente irracional del
suelo; persistencia de rutinas que provocan la erosión y el
desgaste de la tierra; afición irreflexiva y exagerada de las
clases dominantes por productos extranjeros prescindibles;
entusiasmo por grandes proyectos costosos, insuficientemente
estudiados; anarquía de experiencias no preparadas y carentes de
coordinación; escaso interés en la investigación científica;
partidos políticos sin programa, etc.
"El examen riguroso de las estructuras
y de la coyuntura total nos obliga a decir que Colombia puede
tener feliz éxito o que puede fracasar. Fracasará
seguramente, si no se efectúan grandes cambios de costumbres
y mentalidad; si la orientación del desarrollo no se hace con
base en estudios continuados y precisos y no se adelanta con
una firmeza que rompa las resistencias atrasadas o egoístas.
Fácilmente puede tener feliz éxito mediante la conjunción
de una política económica esclarecida y la asociación del
pueblo colombiano llevado a su madurez gracias a un esfuerzo
educativo que consideramos como el más fundamental y que ha
de lograr la adhesión entusiasta a una gran elevación humana
de las capas sociales, hasta ahora abandonadas a la vida
primitiva y a la inseguridad cuando no a la miseria."
No obstante la coincidencia del diagnóstico,
las alternativas que propone para esos problemas son diferentes.
Mientras Currie alienta la idea de modernizar el campo y conducir
la mano de obra rural hacia un sector líder en los centros
urbanos, Lebret plantea una reforma agraria orientada más a
asegurar a los campesinos la posesión de la tierra, a encaminar
objetivamente las inversiones hacia la obtención del máximo
crecimiento equilibrado al menor costo y de un nivel de vida
humano para una proporción considerable de la población que
carecía de la capacidad para asegurarse al menos un consumo de
subsistencia.
Con propuestas de esta naturaleza, Lebret
señala que el desarrollo no debe ser concebido como un aumento
regular de cifras de planeación, de transportes y de
transacciones, sino como esencialmente un ascenso humano: "el
desarrollo implica necesariamente a la vez el desarrollo
propiamente económico y el desarrollo humano y social... se
sitúa en la línea de crecimiento de la utilización de los
recursos naturales y de elevación del nivel de vida del conjunto
de la población y particularmente de las masas populares... es un
crecimiento continuo, armonizado, en función del aprovechamiento
humano".
Aspectos puntuales del informe Lebret
- Sobre el diagnóstico del desarrollo socio económico.
Identifica, igual que los informes de las
misiones extranjeras de los años cincuenta, la existencia de un
subempleo y un desempleo creciente causado por un rápido
crecimiento demográfico, problemas de mercado que limitan la
capacidad de generación de ocupación, baja disponibilidad de
divisas, de ahorro interno y de mano de obra calificada.
En algunos aspectos el diagnóstico es poco
riguroso. Uno de ellos es el resultado de la utilización de
encuestas sobre grupos marginados: no obstante su importancia,
la aplicación de las encuestas tuvo deficiencias en la
metodología estadística. La selección de la muestra (45
localidades rurales y 13 barrios urbanos) no obedeció a
criterios científicos y los resultados se agregaron sin ninguna
ponderación con respecto a las características (tamaño u
otra) de las observaciones realizadas. Las calificaciones de
nivel en la encuesta no se basaron en índices objetivos sino en
apreciaciones subjetivas del encuestador (Perry, 1974, p. 280)
- Sobre el enfoque del desarrollismo de la oferta en las
políticas de empleo.
No se distancia de la postura de los
programas de desarrollo propuestos en la década de los
cincuenta, en el sentido de promover la expansión gradual y
simultánea de la capacidad productiva y el empleo. Lebret hace
un análisis completo sobre las disparidades entre grupos
sociales y regiones y receta una estrategia ‘balanceada’ de
amplio espectro en materia de empleo. Sin embargo, el tipo de
recomendaciones que hace, como en los otros informes, no
difieren en forma significativa de las que se venían
proponiendo desde el informe del BIRF de 1951 (Urdinola, 1974,
p. 93).
En efecto, los programas suponen, no de
manera explícita, que un aumento del empleo sólo será posible
con un aumento de la producción; esto a su vez requiere el
traslado gradual de campesinos y trabajadores urbanos
subempleados o de muy baja productividad a actividades de mayor
productividad que, a su vez, demandan mayor capacitación y más
maquinarias por persona. La escuela del desarrollo de la oferta
expresaba la preocupación por un crecimiento balanceado que
resolviera simultáneamente todos los problemas y las
limitaciones en la ampliación de la capacidad de producción de
la economía: infraestructura física (transporte, vías,
energía, etc.); social (educación, salud, vivienda, etc.);
divisas para la financiación de importación de equipos y
materias primas importada; ahorro interno para complementar las
divisas en los planes de inversión, incluida la necesidad de
adelantar una reforma agraria (en la tenencia de la tierra,
créditos, agua, técnicas).
- Sobre la planeación y la naturaleza y los objetivos del
informe.
Mientras los trabajos dirigidos por Currie se
fundamentan en análisis económicos, los estudios de Lebret
enfatizan el carácter sociológico del diagnóstico. No
obstante identificar y examinar el fenómeno de la marginalidad,
deja de lado el ejercicio analítico de las implicaciones
económicas de las recomendaciones. Aunque le concede una enorme
importancia a las políticas de educación, conservación del
medio ambiente y organización municipal para la prestación de
servicios, el gran número de recomendaciones del informe (anexo
1) no corresponden a una estrategia global: son dispersas,
carecen de estimaciones sobre la asignación de recursos y no
analizan la factibilidad de llevarlas a cabo.
A diferencia de los planes de esos años,
caracterizados por tener una visión de corto plazo (2 a 5
años), salvo el del plan general (1961), que tenía un
horizonte temporal de 10 años, el informe de Lebret se atreve a
formular proyecciones de mediano y largo plazo (25 años) en
algunos de los temas estudiados.
La conclusión general sobre el ejercicio de
la planeación en Lebret, es que no logra construir una
propuesta orgánica, ni de desarrollo, ni de planeación.
Careció de un análisis integral.
Son recurrentes y oportunas las referencias
metodológicas puntuales pero no queda en evidencia la
estructura metodológica general del estudio. Esta crítica ya
había sido señalada por Ruiz (1963) al referirse al informe
Lebret en su trabajo sobre los aspectos cuantitativos de la
operación Colombia.
- Sobre la estructura del informe Lebret.
Cada capítulo se desarrolla a partir de una
información que se reconoce limitada y de baja calidad.
- Sobre los objetivos del desarrollo.
No son explícitos los objetivos, pero en el
diagnóstico y las recomendaciones aboga por la redistribución
del ingreso y la elevación del nivel de los servicios básicos,
condicionados al crecimiento de la economía, una mayor
tributación directa y una política de exenciones para
favorecer las inversiones en actividades productivas y aumentar
la productividad del capital (Lebret, 1958, p. 227).
- Sobre la distribución del ingreso.
El primer ejercicio de estimación del
ingreso en Colombia fue realizado por el Banco Mundial en 1951
(BIRF). A diferencia del informe de la CEPAL sobre Colombia en
1957, que trató el tema mediante estimaciones de diferenciales
de ingreso per cápita, según sectores económicos, el informe
Lebret no hace ningún tipo de estimativos (Urrutia, 1974, p.
10).
En su informe, Lebret hace una crítica
reiterativa a las clases dominantes por su incapacidad y falta
de sentido de lo público. Son frecuentes expresiones como las
siguientes: "Preparar una oposición, maciza contra sus
privilegios" (p. 109). "Las elites no son aún
conscientes de la coyuntura global colombiana dentro de la
coyuntura mundial y, en lugar de colocarse en las perspectivas
de un desarrollo proporcionado, coherente, homogéneo y
autopropulsivo, del cual se beneficiarían en primer lugar las
capas deprimidas de la población, consideran el desarrollo como
un crecimiento indefinido de sus propios ingresos. También
tiene la tendencia a orientar en su propio beneficio las
inversiones del Estado y la ayuda o los préstamos
internacionales". "... Colombia tiene necesidad de un
gobierno fuerte mientras continúe el estado de violencia en
varias regiones del país, mientras el equilibrio de la
estructura económica no se establezca, mientras la madurez
democrática no sea afirmada" (p. 292)
Análisis de esa naturaleza son consistentes
con apreciaciones posteriores incluidas en distintos estudios
sobre historia política colombiana (Pecaut, 1987, pp. 128-129 y
1988; González, 1997, pp. 55-56), donde se señala que
"... la economía es manejada por empresarios, mediante una
yuxtaposición de intereses parciales y heterogéneos, de
carácter inmediato, de corto plazo... los altos cargos de la
política económica del Estado siguen llenándose con
dirigentes de los gremios empresariales, lo que hace que los
intereses privados sigan prevaleciendo en el seno del propio
gobierno".
Debe comprenderse que, en un momento en que
la coyuntura (la dictadura de Rojas Pinilla y el gobierno de la
Junta Militar que le sucedió en el poder) había alejado
parcialmente a las elites empresariales del manejo de la
economía y de los asuntos del Estado, un informe como el de
Lebret, que se destacó más por su dimensión de denuncia que
de propuesta técnico – política, no habría sido bien visto
por ellas.
La obra de Lebret más allá de la
experiencia en Colombia
La sensibilidad social y la percepción que
Lebret tenía sobre las dificultades de los países en desarrollo
frente a las relaciones desiguales con los países avanzados, lo
llevarían hasta el final de sus días en una búsqueda incesante
de alternativas para las grandes masas oprimidas. Su trabajo,
aunque bastante documentado en cifras económicas, es más de
carácter ilustrativo sobre los problemas, y no alcanzan a ser
análisis con el rigor científico y las herramientas analíticas
que para entonces disponía y había desarrollado la disciplina
económica. Merece mencionar, no obstante, dos de sus trabajos
posteriores, por la perseverancia en la reflexión sobre los
problemas de nuestro tiempo, de los cuales Lebret tenía una
acertada intuición.
Acerca de "¿Suicidio o
supervivencia de occidente?"
Publicado en 1968, el contenido del libro se
estructura en tres partes: la primera, se refiere a la situación
de los países en desarrollo; la segunda, a la situación de los
países desarrollados y sus relaciones con los países pobres; la
tercera plantea alternativas globales que los países deberían
tener en cuenta para superar problemas de subdesarrollo y
garantizar los beneficios del progreso a todos los países. Merece
los siguientes comentarios:
- Es un libro más descriptivo que analítico. Cada capítulo
contiene estadísticas comparativas entre países, según el
tema de que se trate (población, alimentación, salud,
educación, etc.) y citas de autores a los que Lebret acude
para presentar las descripciones de situaciones diversas.
- Aunque utiliza cifras estadísticas abundantes para
acompañar las descripciones, la característica del contenido
del libro es más de tipo sociológico que económico. Su
método de estudio para este libro no se diferencia del
método aplicado en Colombia en la Misión Economía y
Humanismo en 1958.
- No son argumentos, en estricto sentido, los que se presentan
en cada tema. Son ideas, algunas de ellas bastante sugerentes,
a las que el autor no les dedica un trabajo de desarrollo
argumental.
- No obstante ser ideas sugeridas, Lebret tenía una clara
intuición de muchos problemas de nuestro tiempo y de aspectos
que muchos años más tarde desarrollaron algunos científicos
sociales: entre ellas, la de que los países, en los años
cincuenta y sesenta aún pensaban como "nación" y
no como "mundo", en clara referencia a las
tendencias recientes de la globalización; o ideas como las de
valorar como más importantes en la concepción del desarrollo
la posibilidad de los individuos de "ser" y
"hacer", antes que el "tener", o ideas que
sugerían que modelos de desarrollo económicos como los
implementados por los países del bloque socialista no eran
sostenibles. Los análisis sobre los problemas de la
educación, tema favorecido por el autor en sus diversos
estudios, indican una clara percepción de cuáles eran los
sectores estratégicos que los gobiernos debían impulsar para
garantizar el crecimiento económico y el desarrollo social
con sentido de justicia.
Acerca de "La dinámica del
desarrollo"
Publicado en 1969, el texto se asimila más a
una guía de aplicación empírica para realizar estudios sobre
desarrollo en cualquier región, que a la dinámica del desarrollo
en si misma. Consta de cuatro libros:
Libro 1: Noción del desarrollo y economía del
desarrollo. Sus cuatro capítulos, destinados a dar sustento
teórico y aclarar conceptos sobre desarrollo e índices, brindan
elementos que permiten caracterizar el desarrollo y explicar la
metodología para determinar el nivel de desarrollo de una región
o país. Como en trabajos anteriores, Lebret hace explícita su
postura humanística y su lucha decidida por los sectores más
vulnerables de la población en el mundo.
Libro 2: El desarrollo y la tensión.
Necesidades – posibilidades. Explica la importancia de contar
con mapas y datos de información uniformes de la región objeto
de estudio (población, vías, tráfico, migraciones, etc.) y la
forma de hacer los primeros acercamientos con personas que
conozcan las regiones, la importancia de las entrevistas y el
contacto personal.
Libro 3: Detección y medida de la necesidad y
de su crecimiento. Trata sobre los recursos naturales,
infraestructura básica, sanidad, capital por sectores económicos
y factores que posibilitan o frenan el desarrollo. Dividido en dos
secciones, la primera, busca explicar la jerarquía de las
necesidades y sus niveles por zona y estrato, mediante análisis
que remiten a establecer el nivel de vida de la población y las
relaciones entre necesidades y crecimiento económico; la segunda,
involucra la estimación y las posibilidades que tienen las
regiones para desarrollarse.
Libro 4: Los
arbitrajes. Hacen referencia a las acciones que los gobiernos
deben tomar sobre diferentes sectores para lograr orientar la
región hacia el desarrollo. Analiza los medios económicos, las
estructuras gubernamentales y administrativas, así como los
planes de desarrollo y la creación de organismo que inciden sobre
el desarrollo.
Apostilla
Después de la experiencia en Colombia, Lebret
continuó prestando asesoría a diversos países en vías de
desarrollo en Asia y Africa. Algunos de sus informes fueron
presentados en foros internacionales promovidos por la FAO y las
Naciones Unidas, cuyos contenidos, fieles a su visión del
desarrollo con criterios de equidad, alertaban sobre las
consecuencias del crecimiento económico sin distribución
equitativa de los recursos.
Aunque se le haya criticado su bajo perfil en
el manejo de los métodos, las técnicas y los instrumentos
disponibles de la disciplina económica en aquellos años, son de
ponderar su concepción del desarrollo y su visión de estrategias
para garantizar ritmos de crecimiento económico sostenidos en el
largo plazo. Sus diagnósticos fueron acertados en proporción
considerable. Abundaba en ideas intuitivamente formidables, pero
carecía de los argumentos para explicar la forma de realizarlas.
Quizá esta sea una de las razones por las
cuales el informe Lebret no tuvo mayores implicaciones en la vida
económica y social del país durante los años que siguieron a su
elaboración. Era de esperarse: desde el punto de vista de la
disciplina económica, los estudios de la CEPAL que se adelantaron
durante los años cincuenta en todos los países del área,
marcaban un derrotero de virtuosismo técnico sin precedentes, con
el ingrediente de que tales estudios no sólo identificaban con
claridad los escenarios claves para el diseño de las políticas y
las estrategias del desarrollo, sino que definían las
herramientas y cuantificaban los recursos para llevarlas a
ejecución en plazos que no superaban los cinco años de
programación.
No obstante, lo que en Lebret eran acertadas
intuiciones de problemas que están lejos de haberse superado, en
nuestros días constituyen elementos que los científicos sociales
han profundizado y lo continuarán haciendo mientras en el mundo
persistan las situaciones de desigualdad, pobreza y exclusión
entre lo pueblos. No sólo fue crítico de los modelos de
desarrollo aplicados por los países del bloque socialista por
restringir la libertad y el bienestar de los individuos, sino
también de lo modelos capitalistas que, en nombre de las ideas
liberales, generan exclusión. Lebret tenía clara conciencia de
las dificultades que los países pobres deben enfrentar: las
relaciones económicas desiguales entre países, la estrategia de
las patentes como instrumentos de dominación, el bajo nivel
cultural de las sociedades, el retraso técnico, la democracia de
nombre, el clientelismo, la corrupción, entre otros. Desde esa
perspectiva, la obra de Lebret continuará siendo un claro
referente de la forma como se debe concebir el desarrollo
económico y social, con sentido humano de justicia y equidad.
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Anexo 1: Conclusiones del informe Lebret
-
Colombia
es un país de excepcionales recursos naturales.
-
Optimismo
exagerado en cuanto a su propio desarrollo.
-
Difícil
aprovechamiento de recursos por las condiciones geográficas y
topográficas y por limitaciones en la infraestructura de
transportes.
-
Una
parte de los recursos ha sido ya saqueada.
-
Utilización
anormal del suelo.
-
Crecimiento
de la población superior al 2.2%. Exige un crecimiento
agrícola del 4% e industrial superior al 5%.
-
No
basta con el crecimiento per se. Es necesario adaptarlo
a la estructura de las necesidades.
-
El
problema primordial es el social. Pero está eclipsado por
luchas políticas irracionales.
-
Faltan
cuadros técnicos.
-
El
egoísmo de la elites es uno de los más graves problemas del
país.
-
Cuatro
clases sociales: Alta (5%); intermedia (55%); media (15%);
baja (25%).
-
La
población colombiana no es consciente de la gran tarea que
debe cumplir en América Latina y en el mundo.
Hay
experiencias aisladas que convendría adaptar y reproducir
(Ejemplo, Fómeque)
Se
debe emprender un esfuerzo educativo, especialmente en los
aspectos técnicos.
Los
dirigentes no han comprendido que "el estudio paga".
El
aprovechamiento del suelo no debe agotar sus posibilidades.
Deben
introducirse profundas modificaciones al régimen agrario
(impuestos, crédito).
Es
necesario aumentar el número de agrónomos y la valoración
social de esta profesión.
Un
plan de desarrollo debe incluir el establecimiento de
estructuras fundamentales.
Recomendaciones
generales para la terminación de la red de comunicaciones.
Acoger
experiencias de Suiza, Francia e Italia para el mantenimiento
continuo de carreteras.
El
plan vial debe incluir una tercera troncal de primera clase
entre Pasto, Mocoa, Florencia, Villavicencio, Tame, Cúcuta.
Recomendaciones
en materia energética y de interconexión eléctrica.
Conviene
acelerar el estudio de la regulación de los ríos.
Deben
introducirse en todas las actividades estudios sistemáticos
sobre productividad.
Las
fuerzas armadas deben integrarse al esfuerzo del desarrollo.
Desconcentración
regional de la red bancaria.
La
política en materia de inversiones de crédito, de
fiscalización y de intercambio internacional debe adaptarse al
plan general de desarrollo.
La
estructura industrial colombiana conlleva diversas
incoherencias.
La
concentración de la riqueza en cinco departamentos
privilegiados obliga a considerar una política nacional de
desarrollo de la unidades territoriales menos favorecidas.
Consideraciones
sobre la política de sustitución de importaciones recomendada
por la CEPAL.
Necesidad
de diversificar las exportaciones.
Reforma
administrativa, como una condición imperativa del desarrollo
coordinado.
Necesidad
de modernizar el régimen tributario y presupuestal.
Necesidad
de importantes reformas en el capítulo de gastos del
presupuesto nacional.
Necesidad
de un mejoramiento nutricional "que ha de lograrse mediante
una producción agrícola superior y por el mejoramiento de la
vivienda y de las aglomeraciones".
Necesidad
de una facultad o de un curso de postgraduados que forme
técnicos en desarrollo.
Es
urgente institucionalizar rigurosamente la planeación.
La
función del organismo de planeación debe ser consistente en
estudiar la condiciones de desarrollo nacional y regional y en
asesorar a los ministerios.
Plazo
de tres años para elaborar un plan directivo a tres años y
luego a cinco.
El
plan debe ser considerado por el Consejo de Ministros.
El
organismo de planeación debe tener unidades nacionales,
regionales, departamentales y técnicas.
El
organismo de planeación debe tener técnicos nacionales
apoyados en técnicos internacionales.
Recomendaciones
sobre estructura normal del organismo de planeación.
Toda
planeación parcial debe consultar al organismo nacional de
planeación.
El
organismo de planeación no debe estar sometido a vicisitudes
ministeriales.
El
porvenir de Colombia requiere esfuerzo grande y realista de la
población y de las elites.
Se
requiere una política vigorosa, continua y científica para
aumentar en un tercio el nivel de vida popular y de las clases
medias, equilibrio económico interno, reducción importante de
la vulnerabilidad del intercambio, eliminación gradual de la
necesidad de recurrir a capitales internacionales o extranjeros,
reducción del peso de la deuda con relación al ingreso
nacional y mejoramiento considerable de la situación social.
Cualquier
retardo, error o resistencia de las clases dirigentes
comprometería gravemente el éxito del desarrollo.
Colombia
debe y puede contribuir a la instauración de una civilización
universal más auténticamente humana.
Anexo
2: contenido del informe de Lebret
-
Análisis
de los niveles de vida rurales y urbanos de Colombia.
Capítulo
1: Metodología
Capítulo
2: Elección de la encuesta y determinación de los
resultados.
Capítulo
3: Los tipos y las clases de niveles de vida de la planeación
rural colombiana.
Capítulo
4: Los diversos aspectos de los niveles de vida rural.
Capítulo
5: Encuesta urbana
Capítulo
6: Desentrañamiento de las deficiencias o tasas mayores y
diagnósticos.
Capítulo
7: El problema de las normas en la perspectiva de un
desarrollo integral armónico.
Capítulo
8: Recomendaciones.
-
Potencialidades
y posibilidades físicas en relación con sus necesidades
Capítulo
1: Recursos del suelo, de la agricultura y de la pesca.
Capítulo
2: Las materias primas minerales y la energía
Capítulo
3: Los equipos
Capítulo
4: El nivel técnico y la productividad.
-
Potencialidades
y posibilidades financieras en relación con sus necesidades
Capítulo
1: El equipo bancario y la formación de los recursos
monetarios.
Capítulo
2: El manejo de los recursos monetarios
Capítulo
3: Los flujos monetarios y las inversiones
-
Los
arbitrajes o decisiones en función del desarrollo armonizado
Capítulo
1: El cambio de fase en el desarrollo colombiano
Capítulo
2: Balance del análisis de las potencialidades.
Capítulo
3: La evaluación global de las localizaciones.
Capítulo
4: Los factores de retardo y de desequilibrio.
Capítulo
5: Los estímulos y los superfactores del desarrollo.
-
El
problema educativo en Colombia
Capítulo
1: Balance de la Educación
Capítulo
2: Una política educacional adaptada a las necesidades del
país.
Capítulo
3: Perspectivas de una reforma profunda.
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