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Pocos años después de la segunda guerra mundial, las terminologías del sub-desarrollo
(2) han hecho irrupción entre los especialistas y entre el público. Es significativo que los países relativamente poderosos y ricos hayan sido obligarlos a tomar conciencia de las necesidades de otros países menos favorecidos, de sus reivindicaciones y de su peso político, tan evidente desde la histórica conferencio de Bandoeng, en 1955. El ascenso dentro del mundo de los débiles y de los pobres, es una novedad, de la cual no retendremos más que un aspecto.
El economista, a quien se le pregunte: "¿Qué es el desarrollo?", debe, en mi opinión, responder: ''el desarrollo es la combinación. de cambios mentales y
sociales de una población, la que vuelven apta para hacer crecer, acumulativa y durablemente, su producto real global". Las mismas sociedades occidentales, y sus partes constituyentes, son, a ese respecto, desiguales, en cuanto a los niveles alcanzados y en cuanto a los resortes del desarrollo.
Las sociedades cuyas economías son consideradas "subdesarrolladas" por las publicaciones oficiales de las organizaciones internacionales, representan un caso extremo. Cualquiera sea el sistema económico - mercado, plan, o combinación de los dos - el crecimiento acumulativo y durable del producto real global se ve impedido en ellos por numerosas características mentales y sociales de las poblaciones. Cambiar estas características, de acuerdo con !as poblaciones, engendra un rendimiento y acarrea un costo que pueden ser administrados racionalmente: existe, pues, una economía del desarrollo, la cual es diferente de la economía del crecimiento. El producto global, en monto absoluto o por cabeza de habitantes, ha sido acrecentado, a menudo, en el pasado – y todavía puede serlo- sin que las poblaciones y su economía se hayan puesto en condiciones de desarrollo.
Mi respuesta, directa y breve, u la pregunta planteada, es una conclusión. Exprofeso la he formulado al comienzo como una proposición que es necesario ahora precisar y demostrar.
Sub-desarrollo y desarrollo
La observación de los países que la estadística clasifica como sub-desarrollados, revela tres rasgos notables de su economía:
Son economías inarticuladas.
No constituyen una red homogénea de precios, de flujos
(3) e informaciones, dentro
de un territorio extendido (una República africana o un conjunto de estas repúblicas). Las insuficiencias en la infraestructura, los transportes materiales e intelectuales no son los
únicos causarles: no lo son menos las diversidades de étnias, tradiciones, costumbres, usos.
La economía dualista, con sus dos sectores uno moderno y otro arcaico es uno de los aspectos (el más visible) de un defecto más general de comunicación. De lo cual se sigue que una fuerza de crecimiento aplicarla en un punto (tal como una inversión adicional o una gran innovación) no se propaga dentro de un gran conjunto; o, si se propaga, provoca desequilibrios que no son fecundos ó no se corrigen espontáneamente. El conjunto está compuesto de islotes de. crecimiento económico, rodeados de espacios económicos vacíos o estancados.
Estas economías están dominadas; y esta palabra designa realidades bien diferentes. Una nación evolucionada o un conjunto de estas
naciones (4), puede, a menudo - incluso en una fase de descolonización- imponer aún su decisión por efecto de la naturaleza de sus actividades, de su dimensión económica y de su potencia de negociación; está industrializada, tiene un producto real que es un múltiplo elevado del país "asociado"; tiene armas y goza de posición privilegiada dentro de una alianza una coalición. Las mismas constataciones, para una empresa o un grupo financiero: la gran unidad mantiene la exportación de productos. - claves; su volumen de negocios es, a menudo, un múltiplo elevado del presupuestó de una República africana naciente; su diplomacia se inserta en la de los asuntos occidentales. Porque la economía subdesarrollada es inarticulada titulada, el esfuerzo de la
nación o de la firma dominante se aplica en lugares y a actividades bien determinados, sin que las llamadas solidaridades "nacionales" pueden rectificarlo y repartirle rápidamente. La balanza de pagos no está sólo sometida a un desequilibrio estructural: este desequilibrio, en su monto y en su contenido, depende mucho de las decisiones de las naciones y de las unidades dominantes.
Finalmente, las economías analizadas no proporcionan a todos los miembros de las poblaciones autóctonas el mínimum vital avaluado por la ciencia. En términos un poco más técnicos: los costos de un ordenamiento realmente humano de la vida para todos; los costos del . hombre; los costos que le procuran a cada uno la esperanza de vida, la salud, el acceso al conocimiento, compatible con las condiciones concretas del lugar y de la época no son cubiertos. Los recursos en hombres, no son. empleados, aún cuando no se constate un .desempleo aparente o un subempleo manifiesto; las contabilidades privadas, públicas y sociales están, por esto, radicalmente falseadas, y los resultados económicos que exhiben, son aparentes.
Estos caracteres están ligados entre sí. Las consecuencias de la dominación agravan, eventualmente, la inarticulación y la insuficiencia de los niveles de vida. Pero esta inarticulación y esta insuficiencia oponen obstáculos al crecimiento de fa unidad dominante, que ésta tiene interés en allanar. Un ejercicio útil consistiría en explorar, sistemáticamente, entre los tres grupos de hechos, las relaciones, ya sea desfavorables, ya favorables al desarrollo, durante un periodo de cinco o veinte años, por ejemplo. Cada vez que yo lo he intentado, he encontrado que la construcción (o la destrucción) del hombre por el hombre es lo esencial; incluso para la economía entendida estrechamente como la del capitalismo y la de mercado. El capitalismo necesita trabajadores, "cadres", dirigentes de empresa, funcionarios, administradores, técnicos. También los necesita una economía que prefiera no ser solamente capitalista ni mercantilista; pero no son los mismos. Los modelos del capitalismo y de la planificación suponen adquirida y se equivocan- la construcción (o la "producción") permanente del hombre, por el hombre, que es el todo del desarrollo.
Los modelos del crecimiento equilibrado que el Occidente ha elaborado admiten una estructura fundamental. Esta reposa sobre la igualdad, de período en período, en el ahorro de inversión globales. Simboliza, en consecuencia, las decisiones de dos personajes, solamente: el ahorrista y el inversionista; pero guarda silencio sobre las decisiones del trabajador y del Estado. Con variantes y complicaciones, parte de ecuaciones simples que pueden ser escritas así
(5):
I |
Eto = e(Rto)
|
; |
e < 1 |
II |
Ito = c(Rt1 - Rto)
|
; |
c > 1 |
III |
e(Rto) = c(Rt1 - Rto)
|
|
|
IV
|
Rt1 - Rto
|
= |
e |
|
|
Rto |
c |
El ahorro global en to es función del nivel de la renta global en to; la inversión llamada "inducida" en to es función de la tasa de crecimiento anticipado de la renta entre t1 y to; la ecuación (Ill) establece la condición de equilibrio, de la cual se deduce la ecuación (IV) , que dice que la tasa de crecimiento equilibrado es función de la relación entre el coeficiente de ahorro (e), y el coeficiente de capital
(C). No se altera nada esencial si se introduce en estas ecuaciones una inversión autónoma
(6) es decir, independiente del crecimiento anticipado de la renta. Del modelo se saca en conclusión, para la acción: "Si Ud. quiere obtener una tasa de crecimiento equilibrado de la renta global de 4%, obtenga un coeficiente de ahorro de 20 %
y un coeficiente de capital de 5 %".
Lo cual, desde el punto de vista que nos interesa, admite presupuestos que no existen, o que son dudosos, en los países subdesarrollados:
Las cantidades globales (renta, inversiones, ahorro) tienen un sentido y pueden medirseLa inclinación a ahorrar o a invertir existe en las poblaciones.La igualdad entre el ahorro y la inversión se realiza espontáneamente, o puede ser realizada según órdenes obedecidas.
Ya que estas condiciones de los mecanismos no se dan reunidas, falta poner a los hombres en condición de desarrollo; falta comunicarles la información que hará de ellos ahorristas, inversores (y -a mi juicio- antes que nada, trabajadores e innovadores). Si, en las sociedades modernas, los modelos examinados son incompletos e inoperantes, en las sociedades en parte arcaicas, proporcionan una enseñanza, sobre todo, por contraste.
Pero reconozcamos en seguida que el modelo ideal del plan corre el riesgo de engañar igualmente. Puede ser representado por un cuadro inter-industrial de inputs –
outputs (7), estilo Wassily Leontief, del cual se, admite que describe exactamente la economía y del cual se establece que expresa las condiciones de maximación del producto (se sobreentiende que la maximación del producto no basta para expresar el óptimun).
Este cuadro tiene una estructura fundamental que está en todas las memorias
(8):
"output"
"Input" |
Agri-
cultura |
Indus-
tria |
Ser-
vicios |
Consumo |
Inver-
sión
bruta |
Total |
Produc-
ción
Total |
Agricultura |
0 |
30 |
0 |
65 |
5 |
70 |
100 |
Industria |
20 |
0 |
20 |
40 |
20 |
60 |
100 |
Servicios |
30 |
30 |
20 |
35 |
5 |
40 |
100 |
Valor agregado |
50 |
40 |
80 |
|
|
170 |
|
Producción total |
100 |
100 |
100 |
|
|
|
|
Las condiciones de utilización precisa del modelo deberían ser las siguientes:
Se dispone de estadísticas y de informaciones para llenar el cuadro.Se conocen los coeficientes de maximación y, cuando el modelo del país A, está acoplado al modelo de otro país o de un "resto del mundo" B, se conocen los coeficientes de maximación acoplada.Se saben dar órdenes eficaces para obtener el objetivo definido, o para acercarse a él.En caso de errores, éstos se pueden descubrir y corregir rápidamente.
Casi olvidaba lo esencial: para hacer un plan, se necesitan hombres que lo conciban y que lo establezcan; para realizarlo, se necesitan hombres que animen a las poblaciones y poblaciones capaces de ser animadas.
El modelo ideal del plan muestra claramente que la construcción (o "producción") del hombre por
el hombre es lo esencial; y ahí, precisamente, es donde las medidas estadísticas no son nada fáciles.
Entre el rigor formal y el empirismo ignorante, parece haber lugar para una reflexión económica poco a poco controlada por los procedimientos de las ciencias.
Esta reflexión responde a nuestra pregunta: "¿qué es el desarrollo?" según dos frentes que no se diferencian sino por claridad. Revela la fecundidad económica del cambio de las instituciones. Analiza las relaciones entre los polos de desarrollo y los medios de propagación de sus efectos.
Cambios de instituciones y desarrollo
Las reglas durables, jurídicas, morales, sociales,
del empleo de los medios de producción, son tratadas inadecuadamente por los neoclásicos que las toman como datos o como un orden social cuyos principios no podrían ser puestos en duda, y por numerosos marxistas que no emplean como un utensilio científico la ley de "correspondencia necesaria". A decir verdad, la mitad del siglo XX contiene novedades radicales, tales como la energía atómica, la automación, la demistificación creciente de los psiquismos individuales y colectivos, luego de los impulsos del psicoanálisis, de F. Nietzsche y de K. Marx. Estas novedades no podían ser conocidas en los siglos XVIII y XIX; abren un campo ilimitado al desarrollo de los hombres y de las sociedades que no rechazan la libertad y la objetividad de las ciencias. Los occidentales y los soviéticos más conscientes no pueden disimular, en favor de !as oposiciones políticas, que a partir de datos históricos referidos con más corrección -estamos en condiciones de inventar economías y sociedades nuevas.
Las ideologías, es decir, las obras concretas presentadas bajo la forma de sistemas de ideas, por el Este y el Oeste, están sujetas a una misma exigencia: funciones económicas fundamentales son llenadas, concretamente, por instituciones variables. He aquí las funciones fundamentales: aumentar el producto, reducir su costo, repartirlo para satisfacer necesidades de base primero y luego los deseos; acrecentar el campo de las posibilidades, es decir, maximizar dinámicamente el producto, elevando los rendimientos físicos y humanos y rebajando los costos materiales y Humanos, he aquí funciones fundamentales. Arbitrar los poderes privados en cuanto a los medios de producir, los poderes públicos en cuanto a los medios de producir; dosificar los estímulos de la acción económica mediante incentivos materiales, por coerción y por los móviles altruistas; aceptar la ganancia capitalista o de la explotación colectiva; acumular capitales mediante ahorros colectivos; todo esto designa tareas que se vinculan, pero a la ligera, a instituciones determinadas. La clasificación sumaria -de un lado: propiedad privada; iniciativa y empresa libre; regulaciones a través de los precios y el mercado del otro: propiedad pública; plan de regulación por la Central- ya no traduce, con rigor, la realidad. La Industrialización se opera en instituciones concretas que son, todas, complejas y compuestas; y estas instituciones son buscadas por la vía de errores y tanteos. La preferencia dogmática dada - con anterioridad a la crítica y a la experiencia- a instituciones ya realizadas: las del "capitalismo", las del "comunismo", equivale a negarse a la prueba.
Demos un paso más. Tenemos numerosos ejemplos históricos de cambios masivos y voluntarios dentro de las instituciones, que han acarreado modificaciones de las estructuras y de las tasas de crecimiento. Tales: el New Deal, que contribuyó a la eliminación de la gran depresión, al movilizar un voluntarismo reformista, las aspiraciones hacia la prosperidad y a un cierto nacionalismo también; el Frente Popular en la Francia de 1936, que hizo conquistas sociales muy durables, a costa de sacudidas transitorias, al coaligar aspiraciones reformistas y revolucionarias; el Plan indicador francés de 1947, que estimuló la industrialización, en nombre de la reconstrucción y de la solidaridad nacional. Del lado del Este: los planes quinquenales, a partir de 1928, aumentaron la tasa de crecimiento, que amenazaba declinar, al sacar partido del nacionalismo ruso, y del deseo de industrializar con miras al poder y a la elevación de los niveles de vida.
En todos estás casos, son ideologías parciales, ideologías diferentes, en combinaciones complicadas e inestables, y no una ideología única, coherente y simple, que se encuentran en los orígenes de los impulsos o períodos de desarrollo. Las estadísticas no nos revelan un "decolage", un "take off", como lo cree M. W. Rostow. Rusia, en la segunda mitad del siglo XIX, había conocido ya crecimientos elevados en su producto gracias a cambios de instituciones. Francia tuvo elevadas tasas de crecimiento en su producto, de 1890 a 1913 (en particular) en virtud de numerosos cambios institucionales. En otro campo, nuestro país conoció empujes sociales, antes de 1936 y los Estados Unidos, reformas institucionales antes del New Deal.
Los períodos de desarrollo son diferentes, en la historia económica, de los períodos de crecimiento, caracterizados por una aceleración o una disminución
de la tasa de crecimiento del producto (9). Hoy día, un economista los distingue a fin de ver como los segundos (períodos de crecimiento) se enlazan con los primeros (períodos de desarrollo). A estos últimos, incluso, los somete a un estudio económico. Los somete a un juicio económico de acuerdo a principios comunes al Este y al Oeste.
La única obra colectiva que pueda ser definida económicamente es la exclusión de toda destrucción de seres y de cosas cuyo uso pueda ser benéfico al conjunto de los hombres. Para decirlo en términos positivos: existe una ideología económica y no hay más que una: es el pleno empleo, a la escala del mundo, de todos los recursos materiales y humanos, favorecido por el designio de proporcionar, a cada uno las condiciones materiales que las ciencias juzguen necesarias para su pleno desenvolvimiento.
Esta proposición denuncia las trampas de los nacionalismos, de las acciones partidarias, de los egoísmos de clase o de categoría social. Subsume las ideologías parciales, las ideologías de relevo. Siendo,
al mismo tiempo, un postulado y el modelo normativo del saber económico, determina tareas concretas para cada situación histórica, pero dándoles un marco de pensamiento y una lógica. Reacciona contra las indigencias de las búsquedas empíricas, detallistas, sostenidos por la segunda intención de contribuir a la victoria de un régimen, de una nación o de un partido, y que se sustraen, cuidadosamente, de las indiscreciones de las curiosidades científicas. Somete a un mismo interés temático: el interés económico, las experiencias particulares y los conocimientos de las ciencias humanas especializadas.
Mostrémoslo en un ejemplo, para nosotros privilegiado: las relaciones entre Francia y las repúblicas africanas de habla francesa, dentro de la economía mundial.
La situación concreta es la crisis de las independencias. Es cómodo, pero artificial, el distinguir sus aspectos "interiores" y "exteriores". EI reagrupamiento político de cada República no puede ser aislado de sus relaciones con el resto
del mundo. La coordinación de las etnias y de las regiones en un mismo conjunto que emprende la tarea de volverse una nación, y que se llama el Tchad, el Níger, el Congo, el Dahomey, el Senegal, etc.; o la Guinea y el Mali, es inseparable de los cambios dentro del estatuto de intercambios con la metrópoli y con las otras naciones. Una obra colectiva se define: un pueblo aprende a decir: "nuestro" territorio, "nuestros" recursos naturales, "nuestros" hombres; e incluso, "nuestras" fronteras. Pero eso es -como lo fue para todas las nociones- una anticipación y un voto. Otro pueblo desaprende, pero lentamente, el posesivo, y renuncia a reservas, tal vez inconscientes, en las soberanías concedidas. La nación que se gesta, no tiene mercado, ni aún, en vigor un plan. Dilata mercados y se esfuerza por oponer su plan a los planes de las empresas y Estados extranjeros. los gastos públicos crecen; las productividades inmediatas decrecen o no crecen rápidamente. Desintegraciones étnicas y políticas suplementarias son efectos de la voluntad de integración política.
Las estructuras del intercambio exterior de las mercancías no se transforman de un día para otro. Las inversiones provenientes del exterior, disminuyen. Los desequilibrios interiores y exteriores, iniciados antes de la independencia, se ven acelerados y agravados, y lo son, simultáneamente. las naciones africanas de la "última generación de naciones" nacen, paradojalmente, en la época en que ninguna nación puede poseer una soberanía ilimitada, y en la cual todas tienen grandes dificultades para definir una combinación favorable entre sus centros industriales y sus territorios. El esquema de la nación del s. XIX -con soberanía territorial- es transpuesto a una realidad para la cual no ha sido concebido. De donde, la repetición de todas las faltas del nacionalismo, sin las realidades de la economía nacional: la red ferroviaria unitaria; el proteccionismo, eficaz en cuanto que sostiene centros industriales que se comunican con mercados internos en rápido crecimiento: el reencuentro de un ideal nacional con extensas reservas de ahorros y de conocimientos científicos y técnicos.
Los resortes nacionales, o casi nacionales, se mantienen poderosos, sin embargo; pero no actúan más que gracias a medios exteriores, los cuales no pudiendo ser conquistados, rigurosamente hablando, deben adquirirse por la vía de negociaciones. La nación que surge promete una inmensa movilización de recursos humanos latentes; pero, en lo inmediato, se debate en medio de querellas africanas de reparto: conflictos entre ricos y menos ricos; entre independencias de ruptura e independencias de asociación; entre modelos occidentales y modelos del Este; entre voluntades de "leadership" e incluso de dominación. Los riesgos de bloqueos del desarrollo en una República o en vastas extensiones africanas, son claros.
Sobre este punto, interviene la economía racional del desarrollo para designar la condición clave del crecimiento acumulativo y durable, y los dos objetivos principales que hay que alcanzar.
La condición clave es el despertar rápido de la multitud. Con respecto a esto, los Occidentales tienen miras tan amplias como las del Este; y más claras todavía. El orden de urgencia, que se impone a las Repúblicas interesadas, es:
(1°) constituir los cuadros políticos; (2°) la educación de base
(10); (3°) la escolarización; lo cual no implica que los tres esfuerzos no se puedan cumplir juntos. La independencia política permite al "vecino" actuar sobre el "vecino"; y el estado de subdesarrollo impone ver en la educación el medio para emplear todos los recursos humanos latentes. El monitor político enseña, actuando, la economía práctica y la administración elemental; la educación de base hace percibir a cada uno sus problemas económicos inmediatos. La escolarización actúa, posiblemente en forma mediata sobre la tasa de natalidad, y, con certeza, sobre la formación de los productores y consumidores modernos. Con todo, esta compleja educación por el hombre no produce todo su efecto: si no se combina con la educación por la cosa: el tractor que "informa" la aldea; la herramienta moderna, la máquina moderna; el motor, cuya presencia despierta la curiosidad e inculca disciplinas elementales. Así -a lo mejor- se eleva el nivel de aspiración, que es el resorte principal de un desarrollo mental acumulativo, por la tensión entre un estado deseado y un estado realizado, y por la elaboración, en las mentes, del tiempo para la acción y la obra, el método, correctamente adaptado, serviría, por supuesto, para los países viejos cuyos resortes de desarrollo se han debilitado.
Son:
1°) La elevación de la propensión a trabajar y de la propensión a innovar.
2°) El control del desequilibrio exterior del desarrollo.
Los resultados adquiridos en estos dos campos repercuten en el desarrollo cultural.
La propensión al gasto de consumo, al ahorro monetario, a la inversión monetaria, son realidades y herramientas de análisis
(11), que pertenecen a los medios occidentales. Son menos decisivos para el conjunto de un país subdesarrollado que la propensión a trabajar y la propensión a innovar. Para el conjunto del país, la primera debería, incluso, a menudo, escribirse corno la relación entre el producto adicional y la ración adicional, más que como la relación entre el producto adicional y el salario (real) adicional; la segunda, como la relación entre el producto adicional y la ventaja adicional del jefe de una unidad, más bien que como la relación entre el producto adicional y el beneficio adicional. Más allá de la relación entre el producto y la retribución, importará siempre tener en cuenta la virtud atractiva de la obra propuesta. Las propensiones fundamentales se forman típicamente dentro de conjuntos compuestos de unidades de producción: explotaciones naturales y artesanales; explotaciones cooperativas; explotaciones públicas; empresas occidentales: estas últimas tienen una buena oportunidad para redescubrir la anterioridad y la superioridad del trabajo y de la creación
(12), en comparación con los incentivos monetarios y a los casi mecanismos monetarios. Estos conjuntos desparejos de unidades de producción están bajo la égida de un Estado que comienza a ser nacional o casi nacional, y que se sirve, oportunamente, de las competencias colectivas (entre
aldeas, entre regiones), y de las promociones sociales (de élites, y de categorías sociales); entre el trabajo que libera y el trabajo que restaura la esclavitud de Estado para el límite de ese productivismo elemental.
El control del desequilibrio exterior se obtiene favoreciendo el desarrollo del conjunto nacional o casi nacional, en el seno de conjuntos plurinacionales: zonas de omisión; uniones económicas; comunidades asociacionistas y culturales, las cuales, a su vez, se comunican con los conjuntos plurinacionales de Europa y del mundo. Al no ponerse en duda el fruto de estos conjuntos y sus intercomunicaciones, con respecto al desarrollo económico, lo mejor será recurrir a ejemplos. La convertibilidad del franco en dólares y en libras, acordada a las Repúblicas, y acompañada de una reserva de cambios comunes y de un tope para la compensación de los déficits por Francia, le da entrada en el Mundo a este conjunto africano sin privarlo de las ayudas acostumbradas en el orden material y técnico. Por otra parte, los Bancos de Desarrollo para tal conjunto africano, que compartan una participación creciente -a medida que transcurre el tiempo- en los poderes, en los capitales de los autóctonos capacitados cumplen con el mismo oficio.
El grado de independencia eficiente, real, no proclamada hablada, se evalúa, finalmente, por dos relaciones estadísticas: entre la producción agrícola para el consumo y la producción agrícola para la exportación; entre la producción concentrada para la exportación y la producción industrial diversificada para el consumo interno.
El desarrollo humano en las Repúblicas africanas y en
Francia (13), tiene posibilidades de ser recíproco. Los llamados a la inversión y al progreso técnico exigen el ahorro adicional, la inversión y la innovación, y el trabajo más intenso en este último país. Yendo más lejos: las porciones de nuestra población que todavía permanecen un poco inertes, tienen que elegir entre la aceptación de lo nuevo o el despertar en el fondo de la catástrofe. Las instituciones francesas -aún pesadas y esclerosadas- están invitadas al progreso rápido o destinadas al fracaso. El rejuvenecimiento de los espíritus debe preceder al rejuvenecimiento demográfico que lo sostiene. las naciones en vías de hacerse obligan a nuestra nación, en vías de rehacerse. En uno y otro lado, el desarrollo, que se da, antes que nada, en el hombre se opera en el seno de la economía del S. XX, la cual está dominada por la dialéctica económica de los centros industriales y de los territorios digamos: por la, organización necesaria de los polos de desarrollo y del medio de propagación de sus efectos.
Los polos del desarrollo y los medios de propagación
El crecimiento y el desarrollo no están uniformemente repartidos, ni en los países viejos ni en los países llamados sub-desarrollados. Se manifiestan en puntos determinados desde los cuales pueden propagarse efectos de arrastre o de freno.
Esta observación evoca los centros industriales (energía, materia prima) de los países sub-desarrollados, y las aglomeraciones urbanas, principalmente, portuarias. Ha suscitado trabajos conocidos sobre los grandes conjuntos
industriales (14). Turba tanto como sugiere: en efecto: nos lanza una madeja de vínculos difícil de desenredar; nos señala, a menudo, la ausencia o la debilidad de desarrollos locales, a pesar de los efectos producidos a grandes distancias reúne fenómenos manifiestamente heterogéneos.
Ahora bien: la noción de polo de desarrollo sólo tiene valor cuando se vuelve un instrumento riguroso de análisis, y el útil de una política.
Un polo de desarrollo es una unidad económica motriz, o un conjunto formado por tales unidades. Una unidad simple o compleja, -una empresa, una industria, una combinación de industrias- es motriz cuando ejerce efectis de arrastre sobre otras unidades con las cuales está
relacionada (15).
Se pueden ubicar con referencia a las líneas y columnas de un damero interindustrial. Una unidad figurada en una línea o una columna ejerce efectos ascendentes y descendentes. Aumenta las compras de productos intermediarios a otras unidades, las compras de los servicios de trabajo, de la dirección y del capital. Aumenta -y si las cosas marchan bien, a precios de costo bajos- los productos entregados a otras unidades, y al consumidor final. Evidentemente, puede, al contraerse, ejercer efectos opuestos. En un espacio económico y social determinado la unidad es motriz cuando la resultante de todos los esfuerzos que engendra es positiva, en tal sentido cambia las estructuras de modo que se observa una tasa más elevada de crecimiento en el producto real global y
neto (16).
La unidad motriz lo es por razones técnicas y económicas. No debe ser confundida con el centro de decisión que actúa sobre ella. A menudo, en los países subdesarrollados, la unidad motriz depende de decisiones de grupos económicos y financieros que actúan de común acuerdo con los poderes públicos autóctonos o exteriores.
En los casos más nítidos, las decisiones referentes a los polos ordenan, no sólo el crecimiento, sino también el desarrollo de los territorios y de las poblaciones. De ellas dependen el desequilibrio de la balanza exterior, la tasa de inversión, la producción agrícola para el consumo inmediato
y las industrias locales de transformación (17). la firma grande y poderosa se enfrenta a la noción pequeña y débil; y la relación entre sus fuerzas es la que decide con respecto al servicio efectivo que resulte para el interés común.
Aparte de los efectos señalados, la unidad motriz engendra efectos de aglomeración: reúne actividades complementarias que suscitan en un determinado lugar, ocasiones acumulativas de ganancias y costos. Entre las unidades aglomeradas la creación de medios de transporte y de comunicación provoca efectos de aglutinación: aumenta, acumulativamente, las ofertas y las demandas; extiende el campo de los posibles de los productores locales. Los efectos de aglomeración y trabazón hacen aparecer nuevas actividades que se inscribirían en el damero interindustrial -si estuviese construído- como líneas y columnas suplementarias.
El crecimiento es desequilibrio. El desarrollo es desequilibrio. La implantación de un polo de desarrollo suscita una sucesión de desequilibrios económicos y sociales, digamos: económicos, en el sentido que le atribuye el análisis moderno, el cual amplío su campo específico de aplicación. El polo implantado distribuye salarios y rentas monetarias adicionales sin acrecentar, necesariamente, la producción local de los bienes de consumo; desplaza alguna mano de obra y la separa de su unidad original sin procurarle, necesariamente, un nuevo marco social; concentra, acumulativamente, en un lugar y en una rama, la inversión, el tráfico, la innovación técnica y económica sin proporcionar, necesariamente, ventajas a otros lugares, cuyo crecimiento y desarrollo pueden ser al contrario, retardados.
El crecimiento y el desarrollo de un conjunto de territorios y de poblaciones no se obtendrán, pues, sino por la organización consciente del medio de propagación de los efectos del polo de desarrollo. Son órganos de interés general que transforman el crecimiento de una industria o de una actividad en el crecimiento de uno nación que se gesta, y los desarrollos anárquicos en un desarrollo ordenado.
Para que este objetivo sea alcanzado, la gran empresa o industria debe reinvertir, en el lugar mismo, una parte de sus ganancias y contribuir a los desarrollos técnicos y humanos. Las . regiones de crecimiento y desarrollo acelerados deberían ayudar a las regiones menos favorecidas (No se da el caso), Los Estados occidentales y las Repúblicas africanas deberían elaborar planes (no se da el caso) de infraestructura y
de comunicación, comunes a varios territorios. Cuanto más amplios y organizados son los conjuntos plurinacionales de economías desarrolladas, cuanto más amplios y organizados son los conjuntos plurinacionales de economías subdesarrolladas, más grandes son el monto de inversión eficiente, la masa de información técnica útil y comunicada, la dimensión de la demanda y la oferta globales y de sus incrementos. Si se comprendiera y. se quisiera esta economía del desarrollo en oposición con las doctrinas concurrentes o conjugadas, de la lucha de naciones o de la lucha de clases, el esquema que acabo de esbozar estaría en la base de la política del desarrollo recíproco.
Esta se divide en tres partes:
-Por una parte: redes de polos de desarrollo africanos, europeos y mundiales, cuyo contenido y cuyo trazado deben ser decididos y llevados a cabo dentro de una colaboración estrecha y creciente con las Repúblicas africanas.
-Por otra: regiones "relais" en Africa y en Europa; regiones transnacionales, que agrupen para tráficos comerciales, intercambios monetarios, inversiones, intercambios de informaciones a las naciones que tienen afinidades e intereses particulares entre ellas.
-Finalmente: el pleno desarrollo de las potencialidades de los hombres en los agrupamientos que, poco a poco, se transforman en naciones.
Cada una de estas formaciones, y su combinación, no es posible si no es comprendida como un hecho de desarrollo –de desarrollo recíproco y de desarrollo consciente- que sobrepasa el espíritu y los procedimientos de la economía mercantilista. Esto es así por una razón muy precisa.
Cada formación, y la combinación de las tres, no puede quedar confiada a los "automatismos", a las "espontaneidades", a los "casi mecanismos del mercado".
Los mercados de hoy día –en razón misma de la técnica moderna que emplean capitales fijos extendidos e indivisibles, que impone la gran unidad y la concentración- son muy imperfectos muy impuros: su funcionamiento es inevitablemente arbitrado.
¿Se considera ahora el crecimiento? Los crecimientos son nacionales y sus contenidos y sus tasas no son, espontáneamente, concurrentes ni compatibles entre sí; los más fuertes y los más poderosos son los que imponen a los demás las consecuencias de su propia política de crecimiento, a menos que intervenga algún arbitraje.
Ahora bien: el arbitraje, en su acepción más amplia, es un poder que se pronuncia en nombre del interés general, proyecto colectivo, del bien común. Se forma en instituciones apropiadas que cambian, poco a poco, los conflictos, en diálogos sociales. Es ejercido por hombres que se dirigen a otros hombres. Extrae su fuerza de un proyecto capaz de conquistar los espíritus y los corazones de recibir, como mínimo, la arquiescencia, de las masas y como máximo, su adhesión entusiasta. La elevación y el realismo de ese proyecto son los que, al fin de cuentas, cambian las estructuras mentales y sociales y permiten los crecimientos acumulativos y durables.
Desearía que la respuesta a la pregunta que me fuera formulada inicialmente, fuera ahora más clara y estuviera mejor justificada. La enseñanza que nos dan los países subdesarrollados, es ésta: los casi mecanismos del crecimiento son el fruto de instituciones de hábitos sociales. Por medios del mercado y de otros procedimientos no cambiamos el mundo material sino para actuar los unos sobre los otros, para "inter-producir" los unos a los otros. Y desarrollo es pleno en la medida en que, por la reciprocidad del servicio, prepara la reciprocidad de las conciencias.
NOTAS:
1.Lección inaugural de la
enseñanza dada a los "Stagiaires du Secretariat d’Etat",
encargado de las relaciones con los Estados de la Comunidad (22 nov. 1960).
Rev. Etudes, enero 1961. Trad. Autoriz.
2. Países sub-desarrollados, países
económicamente sub-desarrollados, países de crecimiento retardado, países
en vías de desarrollo rápido, etc.
3. Flujos en moneda o flujos en
especie
4. O de muchas naciones
5. R, expresa la renta global; E, el
ahorro global; l, la inversión global; e, la propensión a ahorrar; C, el
coeficiente de capital (CF. F. Perroux: "Encyclopédie Francaise",
9.06.08).
6. Inversión exterior o inversión a
través de la balanza exterior.
7. Outputs:
productos (vendidos); Inputs: servicios productivos (comprados)
En las columnas, se lee (de abajo arriba) cómo el
producto se forma por las compras al exterior del sector y por el valor
agregado por el sector: Producto de la agricultura = Valor agregado por la
agricultura + Compras a los servicios y a la industria.
8. En las líneas se lee (de derecha a izquierda) cómo el
producto se distribuye entre la inversión bruta, la demanda de consumo final
y las compras, por parte de otros sectores, de productos,
9. A propósito de estas
distinciones, el lector encontrará una documentación y precisiones en
"L’Univers éccnomique et social", tomo IX de "L’Encyclopédie
Francaise", Larousse.
10. Monografía sobre "La educación
de base", U.N.E.S.C.O, 1949
11. D
c/ D R, D
E/D R , D
I/D R
12. Innovación, en el
sentido más amplio
13. Tomamos a Francia, a título de
ejemplo
14. Citemos, en primer
lugar, al libro de René Hoffherr, "Coopération
Franco-Africaine", Sirey, 1958.
15. Por los precios, por el flujo, por la
información.
16. Para un estudio detallado, permítase
remitir a mi memoria: "La firme motrice dans una région et la
région motrice", Congrés des Études régionales, Liége, 1960
17. Monto y estructura.
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