HACIA UN DESARROLLO INTEGRAL
Rafael Bernal Bernal

 

El presente trabajo constituye una presentación de la teoría del desarrollo propuesta por el dominico francés P. Luis José Lebret, bajo los aspectos teológico y técnico. Se trata, pues, de una visión integral del problema del desarrollo.

Perspectiva teológica del desarrollo

Ubiquémonos primeramente en el aspecto teológico. La idea central consiste en que la salvación comprende toda la exis­tencia humana. Si la salvación es justamente una liberación del hombre, el proceso del desarrollo en América Latina cuestiona hoy a la iglesia como institución, cuando como respuesta al sub­desarrollo de nuestros pueblos ofrece un cierto paternalismo de obras sociales, que contrasta con las palabras pronunciadas por el Papa Pablo VI ante la ONU: "La Iglesia no esta hecha para dominar, sino para colaborar, no para contemplar sino para ins­pirar, no para obstruir los caminos sino para promoverlos". La función de la iglesia, en esta perspectiva, es comprometerse con !a pobreza material, para dar testimonio del mal que esta repre­senta y para combatirla.

Si para la iglesia el proceso del desarrollo constituye la raíz fundamental de la emancipación y liberación humana, no se tra­ta únicamente de saber que sentido tiene la acción temporal del hombre. Se trata también de saber que sentido tiene la libera­ción del hombre en la perspectiva de la fe; que' puede decir la fe respecto a la relación que hay entre Reino de Dios y emancipación humana, entre Reino de Dios y liberación del hombre.

En la encíclica "El progreso de los pueblos" se encuentra un texto muy significativo que dice: "Se trata de construir un mundo donde todo hombre, sin excepción de raza, religión o nacionalidad, pueda vivir una vida plenamente humana, eman­cipado de las servidumbres que le vienen de parte de los hom­bres y de la naturaleza insuficientemente dominada". (No. 47).

Si el desarrollo es ante todo un proceso de emancipación del hombre, es una realidad demasiado importante para dejársela al dominio exclusivo de los economistas. Por esto, desde la teología del desarrollo se plantea la relación existente entre la liberación del hombre, la visión de la fe y la palabra de Dios, a la vez que se propone establecer la relación que existe entre la liberación del hombre y lo social, lo político y lo económico.

La encíclica mencionada establece como algo propio de la iglesia el "tener una visión global del hombre y de la comuni­dad". En el documento conciliar "Gaudium et Spes" (No. 34) se lee: "Una cosa es cierta: que la actividad humana, individual y colectiva, es decir, el conjunto ingente de los esfuerzos realiza­dos por el hombre a lo largo de los siglos para lograr mejores condiciones de vida, consideradas en si mismas, responden a la voluntad de Dios".

Pablo VI profundiza el texto conciliar y va más lejos cuan­do dice: "En los designios de Dios cada hombre esta llamado a desarrollarse, porque la vida de todo hombre es una vocación dada por Dios". ("El progreso de los pueblos", No. 15).

En esta perspectiva, se entiende por desarrollo la promoción humana y la liberación, con todo lo que ellas implican tam­bi6n en el aspecto económico. El Papa toma cuidado de decir­nos que no se trata de una vocación individual, de una salvación individual, sino que todos los hombres están Ilamados a este desarrollo pleno (Idem, No. 17). Si, el desarrollo pleno, integral, autentico, libera, emancipa al hombre y se inserta en su vocación.

Lo que Pablo VI llama "desarrollo integral" es lo mismo que el P. Lebret entiende por "pasar de condiciones menos hu­manas a condiciones más humanas". "Menos humanas" son las carencias materiales de los que 'n privados del mínimo vital y las carencias morales de los e están mutilados por el egoísmo; también las estructuras opresoras que provienen del abuso del tener, la explotación de s trabajadores, la injusticia de las transacciones.

De menos humanas a más humanas: será mas humano la ampliación de los conocimientos, la adquisición de la cultura, aumento de la consideración de la dignidad de los demás, la cooperación en el bien común y la voluntad de paz; el recono­cimiento por parte del hombre de los valores supremos, como fe y el ser hijos de Dios. Con estas palabras el Papa traza todo proceso del desarrollo integral y considera que este se consti­tuye en un llamado a la acción. A respecto el padre Haering dice: "El desarrollo socioeconómico es la forma moderna de prolongar la creación. El desarrollo es una edición socioeconómica de la creación. Trabajar, prolongar la creación es entrar, pues, en el plan de salvación".

Si se entiende la salvación como algo que solo tiene "valor religioso" no tendría mucho que ver con la vida humana concreta­. Pero si la salvación es pasar de condiciones menos humanas a condiciones más humanas, quiere decir, que la venida de Cristo l mundo aporto eso: la supresión de la opresión, la eliminación de la miseria y de la injusticia. Por que esto es así, Paulo VI llega a afirmar que el desarrollo humano constituye como un resumen de todos los deberes. El hombre con su libertad es el que construye su desarrollo. No hay manera de ser cristiano en nues­tra época, sin un compromiso con el desarrollo.

Concepciones del desarrollo

El termino "desarrollo" se ha convertido en una especie de palabra mágica, un mito poderoso. El mayor peligro que entraña la aspiración generalizada del desarrollo es la confusión que esta labra lleva en si; y entre los pueblos ávidos de desarrollo la confusión no es menor.

Algunos autores que tratan el tema adolecen de la cortedad , de miras de su concepción metafísica; están aprisionados por teoría del poseer y de la extensión de la posesión.

Para algunas naciones llamadas desarrolladas, el desarrollo será la entrada de los llamados países subdesarrollados en el circulo comercial mundial. Para los pueblos en vías de desarro­llo se trata a menudo de alcanzar los modos y nivel de vida de los países ricos; en otros casos se trata de romper con el pasado y liberarse de costumbres y tradiciones consideradas como in­compatibles con el progreso.

Otras veces se dice que estamos ante una penuria de recur­sos y que es necesario obtener un rendimiento mayor con la ayuda de los países ricos o técnicamente más adelantados.

En otros casos se propende por conservar y desarrollar el mayor numero de valores reconocidos como auténticos; pero su­cede que la mayoría de los expertos no se atreven a enfrentar la cuestión de los valores, ni en consecuencia los objetivos del ópti­mum humano que se debe proponer.

El desarrollo no consiste, entonces, en presentar un inmen­so aparato descriptivo de la situación, ni en proponer un gran programa de inversión como resultado de la aplicación de unas f6rmulas. Se trata de hallar las opciones mejores que permitan realizar un desarrollo económico autentico actuando a la vez en todas las capas de la población, en todas las regiones, y aplicando los mejores dispositivos administrativos y pedagógicos.

El desarrollo autentico se inscribe en la perspectiva de una economía humana, la cual puede ser considerada como ciencia y como técnica. Como ciencia, Lebret la define diciendo que es "la disciplina de las transiciones en una evolución ordenada, para una población o sub población determinada, de una fase menos humana a una fase mas humana, al ritmo más rápido y al costo menos elevado posible, teniendo en cuenta la solidaridad entre las sub poblaciones y las poblaciones" ([i]) .

A partir de esta definición se puede observar que la economía del desarrollo como disciplina comprende todas las ciencias sociales y que su objeto rebasa el de la economía política, pues supone una simbiosis de las estructuras sociológicas y de las instituciones políticas y sociales. La economía del desarrollo bien comprendida no es más que la economía humana, en el sentido pleno de la valoración humana.

Estamos ante dos concepciones diferentes del desarrollo: mientras para unos este es "mecanicista", para Lebret es "orgánico"; para otros se trata de añadir producciones, para Lebret es la elevación humana en todas las capas de la población. En sentido riguroso la idea presentada por Lebret es la concepción orgánica del desarrollo y corresponde a una imagen viva. De su­yo el desarrollo implica crecimiento ordenado, análogo al de los seres vivos; desborda lo puramente económico y su objeto es la elevación humana que favorece un desarrollo continuo y equili­brado. Esta idea es valiosa porque responde auténticamente a las aspiraciones humanas.

Según el sentido que le ha dado el grupo "economía Y Humanismo", no se admite que se separe el desarrollo de las civilizaciones en las que se produce. De esta manera el desarrollo  se convierte en definitiva en un problema de civilización, y la civilización es un sentido de la sociedad que asegura a todos las máximas facilidades para valer más.

El desarrollo como acción

El desarrollo como acción es el conjunto de las transiciones desde una fase menos humana a una fase más humana en una evolución coordinada y armónica. Por lo dicho hasta aquí, se puede apreciar que el termino desarrollo esta cargado de gran significación, a condición de que no se le restrinja y se tome simplemente como crecimiento económico. Esta situación plantea la necesidad de elaborar una teoría y una praxis del ser más, que comprenda la utiIización civilizadora del poseer.

Se debe destacar que el desarrollo solo tiene sentido por ser valor civilizador y que la civilización no esta exclusivamente ligada a las formas desviadas que le ha dado el occidente en su excesiva avidez del poder.

Para nosotros, observa Lebret, "lo que cuenta es el homb­re, cada hombre, cada grupo de hombres, la humanidad entera". "EI objetivo del desarrollo no puede ser otro que el desarrollo autentico de todos los hombres" ([ii]).

Características del desarrollo autentico

Según Giorgio Sobregondi ([iii]) , se pueden distinguir cinco características esenciales: finalización, coherencia, homogeneidad, autopropulsividad, e indivisibilidad.

‑ Finalización: El desarrollo debe apuntar no solo al ma­yor bienestar humano de todas las capas sociales, sino también al ser más humano, al valer más. El ser más, como noción metafísica, implica la realización optima de las potencialidades hu­manas.

‑ Coherencia: El desarrollo debe ser coherente en sus di­versos aspectos. Si solamente vemos uno de sus aspectos, se esta­blece un desequilibrio. Es necesario promover a la vez, dentro de su interdependencia, los aspectos biológico, educacional, cul­tural, técnico, residencial, económico, ético, cívico y espiritual. Hay que analizar todos los aspectos para intensificar de un mo­do preferente los mas retrasados.

‑Homogeneidad: Para que el desarrollo sea homogéneo en su proceso debe tener en cuenta lo ya existente con anterioridad. Un desarrollo a sacudidas es equivocado y costoso. Es de capital importancia que el desarrollo sea pensado y a largo plazo, pla­neadas y preparadas las innovaciones importantes. Cuando se impone un cambio, sea evolutivo o revolucionario, deben utili­zarse gran numero de valores y fuerzas antecedentes para crear un clima mas favorable y puntos de apoyo más eficaces.

‑ Autopropulsividad: Con esta palabra se debe entender la cualidad de una estructura evolutiva‑que halla en si misma su permanencia a impulsión. Esto exige que la estructura sea orgánica, asociativa. Es orgánica por la complementariedad y la coordinación de las funciones. Es asociativa por la entrada en juego de cooperantes, capaces de iniciativas creadoras. Esta cooperación debe existir en todos los niveles y comprometer a los grupos de la comunidad o por lo menos a sus dirigentes. El sin­dicalismo cuando se asocia a un proyecto, puede ser uno de los elementos más importantes de la autopropulsividad.

La cooperación constituye la formula normal que hay que emplear, a condición de que se integre en las estructuras comunitarias antecedentes, las cuales no debe destruir, sino reforzar y renovar.

La autopropulsion debe ir acompañada de "auto correctivi­dad". así concebido, el desarrollo es una creación continua, tri­butaria de la prudencia política y de la justicia distributiva.

La propagación se efectúa, porque el desarrollo ha adquiri­do significado para todos. De este modo, el desarrollo es el productor de simbiosis, incluso si no hay innovaciones particulares; `el desarrollo mismo es la gran innovación, la creación de un poder inteligente, asociado al conjunto de los pueblos.

‑ Indivisibilidad: E1 desarrollo autentico es siempre comu­nitario, en el sentido de que, instaurando el bien común en todos los escalones, realiza las condiciones optimas para la for­mación de comunidades.

Como desarrollo de un conjunto social es indivisible porque ~`nunca se separa del desarrollo, al menos potencial, de todos los miembros individuales de la sociedad que transforma.

Hay autores, expertos y políticos que tienden a concebir el desarrollo en uno o varios de sus aspectos, sin tener en cuenta .su interdependencia, olvidando que se trata de un dinamismo del ser viviente que realiza la cooperación de sus funciones y la colaboración de sus miembros.

El desarrollo real no se realiza sin encontrar obstáculos, sin sufrir reveses. Se sucede entre las contradicciones por el impul­so de los hombres empeñados firme y lucidamente en producir­lo, sin disponer de ninguna receta que sea universalmente apli­cable.

Dinámica de carácter practico

Como método, la dinámica concreta del desarrollo esta centrada en la tensión necesidad posibilidad. El desarrollo autentico es esencialmente la respuesta a las necesidades y la necesidad es la diferencia entre una situación y unas normas. Para satisfacer necesidades y aspiraciones, hacen falta recursos; así pues, habrá que estudiar el potencial económico, humano y financiero y el modo como se aprovecha en las instituciones, las organizaciones y las estructuras.

Los recursos son las potencialidades: calidad de los suelos, climas, riquezas, minerales, recursos energéticos, calidad de la mano de obra. El equipo son las instalaciones ya existentes co­mo infraestructura. Las posibilidades son las potencialidades que podrían ser utilizadas; por ejemplo: autofinanciación, préstamo o donación, mejora progresiva del personal.

Las probabilidades son las hipótesis de elección entre las posibilidades máximas, medias o medianas. Este método se apoya en un doble estudio, micro y macro­ analítico, que permite recoger información en los diferentes ni­veles. El macro análisis consiste en el estudio efectuado en la base y en los escalones inferiores mediante la observación direc­ta y consultas sobre el terreno. El contacto global con un cierto numero de unidades elementales (barrios, veredas, pueblos y otras agrupaciones menores) para dejarse empapar por los am­bientes rurales, aldeanos, urbanos y grupales, anotando siempre las observaciones que se hagan, de lo físico, de lo humano, de lo familiar, de lo colectivo, etc.

A quienes saben manejar. la entrevista colectiva, por ejem­plo, unas reuniones con las autoridades, con los técnicos y con los profesionales de diversas áreas les permitirán captar los pro­blemas económicos, técnicos y sociales.

Al terminar la fase del contacto global, debe ser posible presentar un diagnostico de la situación (estructuras, necesida­des y problemas claves) y además presentar proposiciones de es­tudio de las reformas requeridas y de las hipótesis de desarrollo por sectores de necesidades.

El. Micro análisis, edemas de ocuparse de las situaciones y de las necesidades, se ocupara del estudio de los resortes que proporcionan las posibilidades de evolución de los aspectos so­ciales, para detectar valores de la civilización tradicional, proce­sos de evolución de la población, las resistencias al desarrollo y los sectores psico-sociológicos que pueden dinamizar el desarrollo.

El desarrollo autentico, integral y armónico se logra aceptando cada comunidad que el paso de una fase menos humana a otra más humana se haga solo al ritmo de lo posible y principalmente por su propio esfuerzo creador y organizador sin que haya explotación de una parte por la otra. El desarrollo autén­tico, para las comunidades subdesarrolladas, consiste en el acce­so progresivo de todos a lo necesario.

Comunidad y desarrollo social y económico

La comunidad es el centro de las preocupaciones de los expertos del desarrollo, quienes intentan captar la realidad social dentro de las relaciones humanas en un área geográfica limitada. La comunidad es el espacio natural en que el hombre concreto vive y respira, pues hay un mínimo de actividades básicas condicionadas al espacio que un hombre puede recorrer de la . casa al trabajo, del hogar a la escuela, al centro de esparcimiento a la iglesia o lugar de trabajo.

Y si tomamos como premisas que la comunidad es esencial tanto a la civilización como al hombre, se tiene que concluir que se necesita una estructura social y económica que permita su florecimiento. Inversamente, el desarrollo económico y social estimula grandemente las actividades de una comunidad, hacien­do crecer la capacidad del pueblo para ayudarse a si mismo y aprender a respetarse el uno al otro.

“El desarrollo y organización de la comunidad apunta al progreso económico y social y tiene estrecha relación con la planificación regional y sectorial. Para poder actuar en la comunidad, para. influir en el cambio social y cultural, para mejorar sus instituciones, es requisito conocer su historia, sus elementos, su estructura, su organización social y los procesos sociales responsables de su dinamismo interior.

Primero conocer, para después diagnosticar, planificar y ejecutar; este es el esquema fundamental para el estudio de los procesos sociales, de los problemas y de los desajustes de la comunidad, conocido como el método del desarrollo de la comunidad.

Dado que la comunidad es un mundo pequeño, se requiere ;que el estudio de las comunidades no se limite a los factores estructurales, fisiográficos y demográficos; es preciso investigar y conocer los problemas sociales resultantes de los conflictos en­tre actitudes, valores, instituciones, grupos económicos, políticos y culturales. No debe dejarse de lado el estudio del desajuste del menor en la comunidad, de la penetración de los valores sociales, morales y religiosos en la comunidad; de las oscilaciones de los hechos políticos y económicos y sus repercusiones socia­les, de la formación de grupos menores dentro de la comunidad local.

En síntesis, para el conocimiento de una comunidad los aspectos esenciales que se deben estudiar son los siguientes: recursos materiales, recursos humanos y recursos institucionales.

En conclusión, se puede afirmar que el desarrollo integral armónico de la comunidad es un gran proyecto susceptible de ganar a los mejores de una comunidad y progresivamente a to­dos sus miembros, a condición de que el proyecto no sea sola­mente palabrería. El proyecto ha de ser claramente concebido partiendo del estudio de la realidad de la comunidad, precisan­do los fines que se deben alcanzar y determinando los medios principales escogidos.

El desarrollo comunitario, por científicamente que quiera hacerse, permanece en el dominio del arte y necesita de hombres de calidad para llevarlo a buen termino. Los aventureros del desarrollo lo comprometen por incompetencia, queriendo valer­se de el para ilusionar.

La dinámica interna del desarrollo esta en estrecha depen­dencia de una renovación ética generalizada, con la creación de condiciones de amistad y fraternidad. Quien quiera comprometerse y trabajar por el desarrollo de su propia comunidad solo lograra el éxito si se iguala con el otro, comunicando al otro lo que tenga de superior y enriqueciéndose a la vez con la superioridad que el otro posee.

Publicado originalmente en: Organización y Promoción de la Comunidad , Editorial El Buho, Bogotá, Colombia, 1988 


[i] Dinámica concreta del desarrollo. Herder, Barcelona, 1969, p. 32

[ii] Ibid.

[iii] Economie et humanisme, No. 84,1954, pp. 66‑76.

 



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