Al
hablar del problema de los vicios en nuestra patria, pensamos en
todos y cada uno de sus habitantes; pues si es cierto que el
hombre por naturaleza no es impecable, en Colombia, un país de
población tan heterogénea, son victimas de este lastre moral, el
pobre porque arrastra una vida infrahumana en el amplio
sentido de la palabra, y el rico porque sobreabunda en bienes y
comodidades.
Para
trabajar sobre bases seguras, hemos querido emplear en el
desarrollo de esta exposición los puntos de investigación
realizados por el P. Luis J. Lebret en su "Estudio sobre las
condiciones del desarrollo de Colombia".
El
P. Lebret, distingue tres niveles de consumo, que constituyen los
valores humanos
-
Bienes
esenciales: son aquellos sin los cuales no se puede subsistir
o vivir con dignidad (alimentación, vestido, alojamiento).
-
Bienes
de superación : son los que dan al hombre la posibilidad de
realizarse plenamente (instrucción, cultura, religión).
-
Bienes
de comodidad : son los que sin ser esenciales al hombre le dan
facilidades de vida, la mayoría de las veces ilusorias si no
se orientan hacia la superación (radio, televisión, automóvil,
habitación suntuosa, fiestas pomposas).
Fácilmente
se puede observar que el conjunto de estos niveles se propone como
centro de estudio al hombre en su punto de partida y en su punto
de llegada, su centro de acción y de reacción. Sin embargo, no
se trata del hombre abstracto, animal racional, ni menos aun de un
hombre concreto, aislado y solo. Se trata del hombre concreto que
vive en un medio geográfico, económico y social, en un país, en
una familia, en una ciudad, en un sector profesional o, mas
concretamente, de una apreciación que aúne los aspectos económicos,
sociales y humanos de este ser racional.
Una
apreciación de esta índole es la que exige el bien común. Bien
que si se practica en todas sus consecuencias es el vinculo mas
precioso de unión entre los pueblos; pero que si se desprecia se
, convierte en el arma mas poderosa de su desintegración.
El
hombre como ser libre que es, tiene la capacidad de juzgar el
valor de las cosas que le son útiles para su progreso personal y
el progreso de sus semejantes. Este hombre que con recto juicio
elige lo que le sirve para su propia superación y la de su prójimo,
se coloca bajo el signo del bien, bien personal y bien común.
Estos
bienes así ordenados no se oponen sino que más bien se
subordinan: el bien individual al bien de la colectividad, el bien
material al bien espiritual, y el bien natural al bien
sobrenatural.
Proponernos
una lucha por el desarrollo del bien común, es colocarnos en el
plano moral del hombre, ser espiritual y corporal a la vez.
El
bien común, dice el P. Lebret, "se alcanza por el esfuerzo
armónico de los individuos que forman un grupo; para llegar a él
se necesita unidad de perspectiva, de formación, conocimiento
de las ciencias y de las técnicas, y virtudes como la lealtad y
fortaleza, compromisos con los mismos propósitos, coordinación
de esfuerzos. Su búsqueda beneficia integralmente al individuo y
a la colectividad" (Guía del militante).
La
realidad colombiana Con el fin de evitar una complejidad
embarazosa en el desarrollo de este punto, presentaremos
primeramente los resultados del análisis de los diferentes
niveles en el sector rural, para luego relacionarlos con los del
sector urbano, insistiendo principalmente en to que el P. Lebret
titula "Flagelos sociales: el alcoholismo, la licencia en las
costumbres, las deficiencias en la higiene, el alojamiento, el
servicio social y los esparcimientos".
Como
taras causadas en el desequilibrio de la vida del campesino,
tenemos : el bajo nivel técnico y económico, una completa
insuficiencia educacional, que repercute directamente en la vida
domestica y en la salud del campesino, en su vida profesional,
en su vida colectiva rural, en la moral, en la educación y en
el espirita religioso.
El
sector rural colombiano, presenta un nivel de salud muy deficiente
originado por el bajo nivel económico y por una falta de
educación en esta materia. El alcoholismo se encuentra bastante
desarrollado aunque no alcanza a superar la proporción de las
zonas urbanas. Como causas principales de este problema se
presentan: el gran interés de las administraciones
departamentales porque se consuma la mayor cantidad posible de
licor para que en esta forma rindan los ingresos de las rentas, y
la débil resistencia que oponen los organismos de las gentes a
los efectos del alcohol debido a la desnutrición, acompañada de
un bajo nivel de vida y de la falta de educación.
El
alcoholismo es uno de los peores lastres sociales, destruye al hombre,
divide las familial y arruina las razas. La lucha para combatirlo,
se debe desarrollar no mediante ridículas e ineficaces
prohibiciones, sino mediante una forma mas inteligente como la
enseñanza de sus funestos efectos, mediante la propaganda anti
alcohólica, mediante la reducción del numero de cantinas y por
el reemplazo de las bebidas de alto grado alcohólico, por otras
mas agradables y sanas. Facilitando una mejor nutrición del
pueblo, elevando su nivel técnico y cultural, y brindándole
diversiones sanas y honestas.
El
problema de la desnutrición presenta tres motivos principales:
uno de orden económico, que obedece al alto costo de los
alimentos básicos y su contraparte, los escasos recursos que
incapacitan a las clases populares para la adquisición de estos
productos.
Un
segundo motivo es el de la ausencia del corporativismo de
consumo que facilitaría los productos de primera necesidad a
precios módicos.
La
causa educativa proviene de la carencia total de conocimientos en
materia de buena alimentación. y el analfabetismo de muchos que
no les permita la instrucción necesaria acerca de la manera de
alimentarse.
El
nivel económico y técnico presenta sus fallas en lo
concerniente a las condiciones de trabajo. Los jóvenes que
trabajan fuera de los campos se echan a perder no solo moral sino
físicamente. Con mocha frecuencia contraen enfermedades mortales,
bien porque la dureza del trabajo los debilita o por la falta de
higiene en el lugar de éste. Son may frecuentes los casos de
desempleo ocasionados por la falta de capacitación o por paro
forzoso. En definitiva, su pobre condición de vide, su salario
bajo, sus continuas migraciones de un lugar a otro, presentan
graves problemas sociales.
El
nivel de vide domestico presenta una situación pésima en el
conjunto del país Las mujeres carecen del gusto por el trabajo
domestico a consecuencia de su falta de disposición y de
capacidad o porque se ven obligadas a colaborar con el marido en
las faenas del campo, quedando de esta forma imposibilitadas pare
ocuparse en los quehaceres domésticos.
Por
otra parte las condiciones materiales en que viven los campesinos
en sus casas son, además de la falta de formación, un obstáculo
para un buen nivel domestico. Les es imposible a estas gentes
conservar un minimum de limpieza en la casa, en sus personas y
en sus vestidos. El mobiliario, cuando lo tienen, esta compuesto
de enseres rudimentarios y dispuestos en desorden.
Para
los momentos difíciles no posee ningún recurso económico ni
cultural, por lo cual, al presentárseles el caso imprevisto, de
una enfermedad, por ejemplo, todos los cuidados que pueden
dispensar al paciente, se reducen a fórmulas rutinarias, muchas
veces influidas por la superstición.
El
nivel escolar representa el problema más grave para el
conjunto del país; como consecuencia inmediata de esto se
presenta el impresionante problema del analfabetismo, termómetro
que marca el grado de desarrollo o de retraso de una nación. El
bajo nivel de vida de la gran mayoría, la necesidad para los niños
de trabajar desde muy jóvenes, la dispersión geográfica, y en
especial la mala nutrición, son las causas mas generales que
explican el ausentismo de la juventud de las escuelas.
A
estas se deben agregar, la insuficiencia de maestros de primaria
en numero y calidad, la gran insuficiencia de enseñanza
vocacional masculina y femenina, la deficiencia de locales para la
enseñanza, como también la carencia de fondos escolares para la
ayuda de los niños pobres.
En
el sector de los factores sociales se presenta en primer termino
el nivel familiar y conducta sexual cuyas tares graves se pueden
agrupar así: Inexistencia de la preparación prematrimonial; la
promiscuidad en la misma pieza donde viven los hijos grandes y
pequeños y, en la mayoría de los casos, también los padres, por
falta de espacio; la ausencia de educaci6n general bien
comprendida y finalmente la inexistencia total (le educación
sexual por parte de la familia.
En
general se podría afirmar que los padres están
insuficientemente preparados para dar a sus hijos una educaci6n
física y sicológica; por consiguiente, la necesidad de educarlos
y formarlos en este plano como en todos los otros es apremiante.
El
bajo nivel cultural, como ya lo dijimos al referirnos al nivel
escolar, presenta el problema del analfabetismo en la población
rural colombiana principalmente de la que esta en la edad
escolar. La explicaci6n a este problema se encuentra si se
considera que, cuando se logra que los padres de familia matriculen
a sus hijos en las escuelas, les permiten la asistencia solamente
durante uno o dos anos, y esto impidiéndoles frecuentemente la
asiduidad en la asistencia durante los periodos de trabajo en el
campo.
Como
no existen cursos de capacitación profesional y domestico, salvo
raras excepciones, se tiene como resultado que cuando el joven
llega a la edad de enfrentarse solo a la vida, solamente tiene
vagos recuerdos de su aprendizaje escolar.
Como
se carece de equipos de esparcimiento vivos e inteligentes, de
campos de deporte, de cultura física, artística y de las fiestas
populares que den oportunidad a las gentes de recuperarse de las
fatigas del trabajo, se aburren en sus ratos de ocio y entonces
pretenden distraer su aburrimiento con la bebida.
El
nivel social se encuentra afectado principalmente por el
individualismo bastante generalizado, cuya principal explicación
radica en la ignorancia. Cada uno, engolfado en sus problemas
personales no ve sino su interés inmediato, y no tiene la formación
suficiente pare darse cuenta de que el espíritu de mutua ayuda
favorecería a la vez el interés particular y el general.
Se
nota una gran inercia frente a los problemas de la colectividad
tanto por parte del común de las gentes como por parte de los
patronos. No se tiene respeto por la vida humana. Las gentes se
matan fácilmente impulsadas, la mayoría de las veces, por el exceso
de la bebida y en otras, azuzadas por la irresponsabilidad de
dirigentes políticos quienes aprovechándose de la ignorancia de
las gentes para extender su influencia, en las campañas
electorales se proponen mas excitar la venganza para con sus
adversarios políticos que presentarles sus programas de acción
en pro de las necesidades locales y regionales.
No
cabe duda que Colombia es un país casi exclusivamente católico,
y que el nivel espiritual del pueblo colombiano ocupa el primer
lugar entre los otros niveles. Sin embargo, esta confianza no
puede eximirnos de reconocer públicamente, que nuestro
catolicismo tiene sus puntos neurálgicos con sus consiguientes
repercusiones en la vida social y en el culto.
Entre
los factores que determinan el grado de des-cristianización
pueden ser contados: La ignorancia religiosa, bastante
pronunciada por razón del bajo nivel parroquial, relacionada
claro esta con la escasez de vocaciones sacerdotales y
religiosas, medio indispensable para ayudar a la educación
religiosa del pueblo y después a la educación humana. Es verdad
que, en su mayoría, las clases populares no están en condiciones
de costear los largos estudios de la carrera sacerdotal. Empero
hay pocas vocaciones en las clases burguesas, demasiado
materializadas.
El
materialismo practico junto con los escándalos ocasionados por la
vida individual o profesional tienen razones a la vez económicas
y sexuales. Se tiene una escasa noción del deber moral porque la
actividad cristiana esta casi reducida al culto; culto a su vez,
mezclado algunas veces de superstición por una devoción
equivocada o exagerada a los santos de predilección y, otras, por
adhesión a ritos mágicos y a horóscopos Con ello se ha olvidado
la obligación de, dar muestras de verdadera devoción, de
servicios sociales y de irradiación cristiana.
La
situación de la población urbana, paralela a la rural presenta
un estado de los más alarmantes y angustiosos agravado por el
hecho general de un nivel mucho mas bajo del grupo de los sectores
sociales, en relación con el grupo de los sectores básicos.
Hecho que nos pone de presente el grave descenso de las condiciones
humanas por el traslado muchas veces forzoso de las gentes del
medio rural al medio urbano.
Como
taras principales de esta triste situación del obrerismo en los
centros urbanos se consideran el bajo nivel técnico, la
inseguridad económica, el descuido bastante generalizado en la
organización municipal, la indiferencia de las elites ante la
suerte del pueblo y una grave insuficiencia educacional.
Estas
notas son características de un sub-proletariado bastante agudo,
de la insuficiencia de salarios para llevar una vida mas o menos
digna, de la inseguridad en el empleo como también del frecuente
desempleo, de un genero de vida vecino al nivel primitivo,
‑no obstante habitar en las ciudades‑ y de la pésima
capacitación domestica en nada superior a la muy baja de los
medios rurales.
Estos
son los focos creadores de poblaciones marginales predispuestas
para ser lanzadas a la revuelta, por los fingidos amantes de la
sociedad, quienes a expensas del pueblo, buscan hacer ventajas
políticas para intereses partidistas.
He
aquí las circunstancias que. angustian a nuestro pueblo y las
causas de nuestros males. Estas necesidades del pueblo
colombiano, reclaman la autentica y eficaz intervención de las
autoridades publican, de la Iglesia, cuyos valores religiosos han
desempeñado hasta ahora y deben continuar desempeñando un
papel primordial en la guarda de la moralidad, en la educación
y en las obras de caridad.
La
comprobación de que el nivel espiritual no esta en correlación
necesaria con la evolución de los demás niveles es de gran interés
desde el punto de vista pastoral. La vida de la gracia no esta
ligada al estándar de vide. El sacerdote y el militante fieles
a Dios pueden cristianizar sin que sea preciso alcanzar las
normas de comodidad elaboradas por los expertos. No es menos
cierto que tienen ellos el deber de amar a los hombres lo bastante
para luchar contra todas las formas de la miseria y para tratar de
abolir las economías inhumanas». P. Lebret, O. P. En el IV
Congreso Internacional de Sociología Religiosa (La Tourette,
Francia. 1953).
PUBLICADO
ORIGINALMENTE EN: Revista “Actualidad Cristiana”, Nº 19,
Bogotá, Colombia, Septiembre de 1960.
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