CAUSAS DIVERSAS QUE PREDISPONEN Y AUMENTAN EL FENÓMENO DEL VICIO EN COLOMBIA
Fr. Rafael Bernal B., O. P.

 

Al hablar del problema de los vicios en nuestra patria, pensamos en todos y cada uno de sus habitantes; pues si es cierto que el hombre por naturaleza no es impecable, en Colombia, un país de población tan heterogénea, son victimas de este lastre moral, el po­bre porque arrastra una vida infrahumana en el am­plio sentido de la palabra, y el rico porque sobreabun­da en bienes y comodidades.

Para trabajar sobre bases seguras, hemos querido emplear en el desarrollo de esta exposición los pun­tos de investigación realizados por el P. Luis J. Lebret en su "Estudio sobre las condiciones del desarro­llo de Colombia".

El P. Lebret, distingue tres niveles de consumo, que constituyen los valores humanos

  1. Bienes esenciales: son aquellos sin los cuales no se puede subsistir o vivir con dignidad (alimentación, vestido, alojamiento).

  2. Bienes de superación : son los que dan al hom­bre la posibilidad de realizarse plenamente (instruc­ción, cultura, religión).

  3. Bienes de comodidad : son los que sin ser esenciales al hombre le dan facilidades de vida, la mayoría de las veces ilusorias si no se orientan hacia la superación (radio, televisión, automóvil, habitación suntuosa, fiestas pomposas).

Fácilmente se puede observar que el conjunto de estos niveles se propone como centro de estudio al hombre en su punto de partida y en su punto de lle­gada, su centro de acción y de reacción. Sin embargo, no se trata del hombre abstracto, animal racional, ni menos aun de un hombre concreto, aislado y solo. Se trata del hombre concreto que vive en un medio geográfico, económico y social, en un país, en una fami­lia, en una ciudad, en un sector profesional o, mas concretamente, de una apreciación que aúne los aspec­tos económicos, sociales y humanos de este ser racional.

Una apreciación de esta índole es la que exige el bien común. Bien que si se practica en todas sus con­secuencias es el vinculo mas precioso de unión entre los pueblos; pero que si se desprecia se , convierte en el arma mas poderosa de su desintegración.

El hombre como ser libre que es, tiene la capaci­dad de juzgar el valor de las cosas que le son útiles para su progreso personal y el progreso de sus seme­jantes. Este hombre que con recto juicio elige lo que le sirve para su propia superación y la de su prójimo, se coloca bajo el signo del bien, bien personal y bien común.

Estos bienes así ordenados no se oponen sino que más bien se subordinan: el bien individual al bien de la colectividad, el bien material al bien espiritual, y el bien natural al bien sobrenatural.

Proponernos una lucha por el desarrollo del bien común, es colocarnos en el plano moral del hombre, ser espiritual y corporal a la vez.

El bien común, dice el P. Lebret, "se alcanza por el esfuerzo armónico de los individuos que forman un grupo; para llegar a él se necesita unidad de perspec­tiva, de formación, conocimiento de las ciencias y de las técnicas, y virtudes como la lealtad y fortaleza, compromisos con los mismos propósitos, coordinación de esfuerzos. Su búsqueda beneficia integralmente al individuo y a la colectividad" (Guía del militante).

La realidad colombiana Con el fin de evitar una complejidad embarazosa en el desarrollo de este pun­to, presentaremos primeramente los resultados del análisis de los diferentes niveles en el sector rural, para luego relacionarlos con los del sector urbano, insistien­do principalmente en to que el P. Lebret titula "Flagelos sociales: el alcoholismo, la licencia en las cos­tumbres, las deficiencias en la higiene, el alojamien­to, el servicio social y los esparcimientos".

Como taras causadas en el desequilibrio de la vida del campesino, tenemos : el bajo nivel técnico y económico, una com­pleta insuficiencia educacional, que repercute directa­mente en la vida domestica y en la salud del campe­sino, en su vida profesional, en su vida colectiva ru­ral, en la moral, en la educación y en el espirita reli­gioso.

El sector rural colombiano, presenta un nivel de salud muy deficiente originado por el bajo nivel eco­nómico y por una falta de educación en esta materia. El alcoholismo se encuentra bastante desarrollado aun­que no alcanza a superar la proporción de las zonas urbanas. Como causas principales de este problema se presentan: el gran interés de las administraciones departamentales porque se consuma la mayor cantidad posible de licor para que en esta forma rindan los ingresos de las rentas, y la débil resistencia que oponen los organismos de las gentes a los efectos del alcohol debido a la desnutrición, acompañada de un bajo ni­vel de vida y de la falta de educación.

El alcoholismo es uno de los peores lastres sociales, destruye al hom­bre, divide las familial y arruina las razas. La lucha para combatirlo, se debe desarrollar no mediante ridículas e ineficaces prohibiciones, sino mediante una forma mas inteligente como la enseñanza de sus funes­tos efectos, mediante la propaganda anti alcohólica, me­diante la reducción del numero de cantinas y por el reemplazo de las bebidas de alto grado alcohólico, por otras mas agradables y sanas. Facilitando una mejor nutrición del pueblo, elevando su nivel técnico y cul­tural, y brindándole diversiones sanas y honestas.

El problema de la desnutrición presenta tres motivos principales: uno de orden económico, que obedece al alto costo de los alimentos básicos y su contra­parte, los escasos recursos que incapacitan a las clases populares para la adquisición de estos productos.

Un segundo motivo es el de la ausencia del cor­porativismo de consumo que facilitaría los productos de primera necesidad a precios módicos.

La causa educativa proviene de la carencia total de conocimientos en materia de buena alimentación. y el analfabetismo de muchos que no les permita la instrucción necesaria acerca de la manera de alimen­tarse.

El nivel económico y técnico presenta sus fallas en lo concerniente a las condiciones de trabajo. Los jóvenes que trabajan fuera de los campos se echan a perder no solo moral sino físicamente. Con mocha frecuencia contraen enfermedades mortales, bien por­que la dureza del trabajo los debilita o por la falta de higiene en el lugar de éste. Son may frecuentes los casos de desempleo ocasionados por la falta de capacitación o por paro forzoso. En definitiva, su pobre condición de vide, su salario bajo, sus continuas mi­graciones de un lugar a otro, presentan graves problemas sociales.

El nivel de vide domestico presenta una situación pésima en el conjunto del país Las mujeres carecen del gusto por el trabajo domestico a consecuencia de su falta de disposición y de capacidad o porque se ven obligadas a colaborar con el marido en las faenas del campo, quedando de esta forma imposibilitadas pare ocuparse en los quehaceres domésticos.

Por otra parte las condiciones materiales en que viven los campesinos en sus casas son, además de la falta de formación, un obstáculo para un buen nivel domestico. Les es imposible a estas gentes conservar un minimum de limpie­za en la casa, en sus personas y en sus vestidos. El mo­biliario, cuando lo tienen, esta compuesto de enseres rudimentarios y dispuestos en desorden.

Para los momentos difíciles no posee ningún re­curso económico ni cultural, por lo cual, al presentár­seles el caso imprevisto, de una enfermedad, por ejem­plo, todos los cuidados que pueden dispensar al pacien­te, se reducen a fórmulas rutinarias, muchas veces in­fluidas por la superstición.

El nivel escolar representa el problema más grave para el conjunto del país; como consecuencia inmedia­ta de esto se presenta el impresionante problema del analfabetismo, termómetro que marca el grado de des­arrollo o de retraso de una nación. El bajo nivel de vida de la gran mayoría, la necesidad para los niños de trabajar desde muy jóvenes, la dispersión geográfica, y en especial la mala nutrición, son las causas mas generales que explican el ausentismo de la juventud de las escuelas.

A estas se deben agregar, la insuficien­cia de maestros de primaria en numero y calidad, la gran insuficiencia de enseñanza vocacional masculina y femenina, la deficiencia de locales para la enseñanza, como también la carencia de fondos escolares para la ayuda de los niños pobres.

En el sector de los factores sociales se presenta en primer termino el nivel familiar y conducta sexual cu­yas tares graves se pueden agrupar así: Inexistencia de la preparación prematrimonial; la promiscuidad en la misma pieza donde viven los hijos grandes y pequeños y, en la mayoría de los casos, también los padres, por falta de espacio; la ausencia de educaci6n general bien comprendida y finalmente la inexistencia total (le educación sexual por parte de la familia.

En gene­ral se podría afirmar que los padres están insuficientemente preparados para dar a sus hijos una educa­ci6n física y sicológica; por consiguiente, la necesidad de educarlos y formarlos en este plano como en todos los otros es apremiante.

El bajo nivel cultural, como ya lo dijimos al re­ferirnos al nivel escolar, presenta el problema del analfabetismo en la población rural colombiana prin­cipalmente de la que esta en la edad escolar. La ex­plicaci6n a este problema se encuentra si se considera que, cuando se logra que los padres de familia ma­triculen a sus hijos en las escuelas, les permiten la asistencia solamente durante uno o dos anos, y esto impidiéndoles frecuentemente la asiduidad en la asis­tencia durante los periodos de trabajo en el campo.

Como no existen cursos de capacitación profesional y domestico, salvo raras excepciones, se tiene como re­sultado que cuando el joven llega a la edad de enfren­tarse solo a la vida, solamente tiene vagos recuerdos de su aprendizaje escolar.

Como se carece de equipos de esparcimiento vivos e inteligentes, de campos de deporte, de cultura física, artística y de las fiestas populares que den oportuni­dad a las gentes de recuperarse de las fatigas del tra­bajo, se aburren en sus ratos de ocio y entonces pre­tenden distraer su aburrimiento con la bebida.

El nivel social se encuentra afectado principal­mente por el individualismo bastante generalizado, cu­ya principal explicación radica en la ignorancia. Cada uno, engolfado en sus problemas personales no ve sino su interés inmediato, y no tiene la formación suficiente pare darse cuenta de que el espíritu de mutua ayuda favorecería a la vez el interés particular y el ge­neral.

Se nota una gran inercia frente a los problemas de la colectividad tanto por parte del común de las gentes como por parte de los patronos. No se tiene res­peto por la vida humana. Las gentes se matan fácilmente impulsadas, la mayoría de las veces, por el ex­ceso de la bebida y en otras, azuzadas por la irrespon­sabilidad de dirigentes políticos quienes aprovechándose de la ignorancia de las gentes para extender su influencia, en las campañas electorales se proponen mas excitar la venganza para con sus adversarios políticos que presentarles sus programas de acción en pro de las necesidades locales y regionales.

No cabe duda que Colombia es un país casi ex­clusivamente católico, y que el nivel espiritual del pue­blo colombiano ocupa el primer lugar entre los otros niveles. Sin embargo, esta confianza no puede eximir­nos de reconocer públicamente, que nuestro catolicismo tiene sus puntos neurálgicos con sus consiguientes repercusiones en la vida social y en el culto.

Entre los factores que determinan el grado de des-cristianización pueden ser contados: La ignorancia religiosa, bastan­te pronunciada por razón del bajo nivel parroquial, relacionada claro esta con la escasez de vocaciones sa­cerdotales y religiosas, medio indispensable para ayu­dar a la educación religiosa del pueblo y después a la educación humana. Es verdad que, en su mayoría, las clases populares no están en condiciones de costear los largos estudios de la carrera sacerdotal. Empero hay pocas vocaciones en las clases burguesas, demasiado materializadas.

El materialismo practico junto con los escándalos ocasionados por la vida individual o profesional tienen razones a la vez económicas y sexuales. Se tiene una escasa noción del deber moral porque la actividad cristiana esta casi reducida al culto; culto a su vez, mezclado algunas veces de superstición por una devoción equivocada o exagerada a los santos de predilección y, otras, por adhesión a ritos mágicos y a horóscopos Con ello se ha olvidado la obligación de, dar muestras de verdadera devoción, de servicios sociales y de irradiación cristiana.

La situación de la población urbana, paralela a la rural presenta un estado de los más alarmantes y angustiosos agravado por el hecho general de un nivel mucho mas bajo del grupo de los sectores sociales, en relación con el grupo de los sectores básicos. Hecho que nos pone de presente el grave descenso de las con­diciones humanas por el traslado muchas veces forzoso de las gentes del medio rural al medio urbano.

Como taras principales de esta triste situación del obrerismo en los centros urbanos se consideran el bajo nivel técnico, la inseguridad económica, el descuido bastante generalizado en la organización municipal, la indiferencia de las elites ante la suerte del pueblo y una grave insuficiencia educacional.

Estas notas son características de un sub-proletariado bastante agudo, de la insuficiencia de salarios para llevar una vida mas o menos digna, de la inseguridad en el empleo como también del frecuente desempleo, de un genero de vida vecino al nivel primitivo, ‑no obstante habitar en las ciudades‑ y de la pésima capacitación domestica en nada superior a la muy baja de los medios rura­les.

Estos son los focos creadores de poblaciones mar­ginales predispuestas para ser lanzadas a la revuelta, por los fingidos amantes de la sociedad, quienes a ex­pensas del pueblo, buscan hacer ventajas políticas para intereses partidistas.

He aquí las circunstancias que. angustian a nuestro pueblo y las causas de nuestros males. Estas necesida­des del pueblo colombiano, reclaman la autentica y eficaz intervención de las autoridades publican, de la Iglesia, cuyos valores religiosos han desempeñado has­ta ahora y deben continuar desempeñando un papel primordial en la guarda de la moralidad, en la edu­cación y en las obras de caridad.

La comprobación de que el nivel espiritual no esta en correlación necesaria con la evolución de los demás niveles es de gran interés desde el punto de vista pastoral. La vida de la gracia no esta ligada al estándar de vide. El sacerdote y el mi­litante fieles a Dios pueden cristianizar sin que sea preciso al­canzar las normas de comodidad elaboradas por los expertos. No es menos cierto que tienen ellos el deber de amar a los hombres lo bastante para luchar contra todas las formas de la miseria y para tratar de abolir las economías inhumanas». P. Lebret, O. P. En el IV Congreso Internacional de Sociología Religiosa (La Tourette, Francia. 1953).

PUBLICADO ORIGINALMENTE EN: Revista “Actualidad Cristiana”, Nº 19, Bogotá, Colombia, Septiembre de 1960.



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