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8 de julio de 1958
Excelentísimo Sr.
Presidente de la República
Dr. Alberto Lleras Camargo
BOGOTA - COLOMBIA
Señor Presidente:
Me excuso de que os
escriba de mi propia mano, con mala letra, pero me encuentro
descansando en las montañas, debido a una fatiga excesiva que me
ha hecho muy penosos los últimos meses. Por culpa de esta fatiga
no me había sido posible expresarle antes mi complacencia por
vuestra elección; la entrevista que tuvimos en octubre de 1957 y
todo lo que en ella capté, me ha llevado al convencimiento de que
Colombia, por vuestra acción presidencial, va a entrar en una
nueva fase.
Me aseguraron que
el informe que hicimos, al fin de nuestro estudio sobre las
condiciones del desarrollo de Colombia, está, después de largas
demoras, a punto de publicarse. El Dr. Alvaro Ortiz Lozano me lo
aseguró formalmente en una carta reciente que me escribió, para
aclarar algunos puntos de redacción. El trabajo que hicimos para
el Comité de Planeación en 1954, 1955, 1956 no está, pienso yo,
caducado, y me permito llamar su atención sobre su publicación.
Esta publicación, coincidiendo con vuestra toma de posesión del
poder, puede impresionar a los dirigentes colombianos y ayudarles
a percibir que ellos deben agruparse con confianza alrededor
vuestro, sobre un programa positivo y construtivo. La adhesión a
tal programa es, en efecto, la mejor vía para sobrepasar las
tensiones irritantes del pasado.
Me hubiera sido muy
agradable encontrar la posibilidad de una visita rápida á
Colombia para exponeros de viva voz lo que me parece más esencial
y más urgente dentro de las conclusiones de nuestro estudio. Pero
tengo la certeza que entre nuestros colaboradores colombianos, el
que se revelo el más capaz de seguir nuestro esfuerzo, podría
ser útilmente recibido por vos. Se trata del Dr. Héctor Morales
Velandia quien, dentro de las normas de "Economía y
Humanismo" fundó a SAGMAESCO después de nuestra salida y ha
venido completando, con los directivos de S.A.S., los sondajes que
habíamos realizado y, con la misma entidad, colocar cuatro
equipos polivalentes pilotos de zonas homogéneas.
Yo creo, en efecto,
que la generalización de estos equipos sobre todo el territorio
de Colombia, es una de las medidas más eficaces para acelerar el
desarrollo colombiano. Más aún, diría que ella es la condición
del éxito.
Sé que los
dirigentes de S.A.S., y particularmente su Síndico Gerente, el
Dr. Francisco Ruiz Jaramillo, quieren dar al Dr. Morales la
posibilidad de seguir y amplificar la colocación de tales equipos
polivalentes, por zonas homogéneas, a medida que un entrenamiento
adecuado permita disponer del personal competente necesario. Pero
me parece que en lugar de esperar una lenta extensión de un
esfuerzo tan necesario, convendría buscar la operación, quizás
por una ley, o de otra manera, de votar un crédito suficiente
para crear una escuela de formación de personal competente para
los equipos, para colocarlos lo más rápido posible y para darles
los medios de trabajo.
De acuerdo con sus
últimas cartas, el Dr. Morales me parece que ha hecho un estudio
muy preciso sobre los detalles de las disposiciones que podrían
ser tomadas para este fin. Es cierto que los servicios de Planeación
tendrán que ser considerablemente reforzados a fin de dominar los
difíciles problemas de la armonización del desarrollo; pero
también los servicios, muy bien equipados, de ejecución, serán
indispensables para que el desarrollo se efectúe sin que se
multipliquen los "estrangulamientos de botella", caso
que se encuentra en la casi totalidad de los países en curso de rápido
desarrollo.
Me perdonará, señor
Presidente, la libertad extrema que tomo, enviándole esta muy
larga carta dictada por mi gran amor a Colombia. Le enviaré
pronto el programa del IRFED, un Instituto que acabo de fundar
para preparar técnicos del desarrollo. Me complacería muchísimo
si a la apertura del ciclo de dos años, al principio de noviembre
de 1958, fuera posible recibir algunos alumnos colombianos de
calidad: ingenieros, agrónomos, veterinarios, médicos,
asistentes sociales, economistas, sociólogos, geógrafos, gentes
que deben trabajar en conjunto, región por región, para asegurar
el desarrollo.
Me resta agregar.
señor Presidente, mis sentimientos de profunda admiración y
profundo respeto, así como mis deseos para que vuestro gobierno
abra a Colombia las más grandes esperanzas y las más fecundas
realizaciones.
Fr.Jose LEBRET, O.P.
Ex-director de la Misión "Economia y Humanismo"
en Colombia, Director de Investigacion del Centro
Nacional de Investigación Científica.
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