1. INTRODUCCIÓN
La
palabra capacidad no es excesivamente atractiva . Suena como algo
tecnócratico, y para algunos puede sugerir la imagen de estrategas
nucleares frotándose las manos de placer por algún plan contingente de
bárbaro heroísmo. El término no es muy favorecido por el histórico
Capability (Capacidad) Brown, que encarecía determinadas parcelas de
tierra - no seres humanos - sobre la base firme de que eran bienes
raíces que tenían "capacidades". Quizá se hubiera podido
elegir una mejor palabra cuando algunos años traté de explorar un
enfoque particular del bienestar y una ventaja en términos de la
habilidad de una persona para hacer actos valiosos, o alcanzar estados
para ser valiosos.1
Se
eligió esta expresión para representar las combinaciones alternativas
que una persona puede hacer o ser: los distintos funcionamientos que
puede lograr.2 Cuando se aplica el enfoque
sobre la capacidad a la ventaja de una persona, lo que interesa es
evaluarla en términos de su habilidad real para lograr funcionamientos
valiosos como parte de la vida. El enfoque correspondiente en el caso
de la ventaja social - para la evaluación totalizadora, así como para
la elección de las instituciones y de la política- considera los
conjuntos de las capacidades individuales como si constituyeran una
parte indispensable y central de la base de información pertinente de
tal evaluación.
Difiere
de otros enfoques que usan otra información, por ejemplo la utilidad
personal (que se concentra en los placeres, la felicidad o el deseo de
la realización), la opulencia absoluta o relativa (que se concentra en
los paquetes de bienes, el ingreso real o la riqueza real), la
evaluación de las libertades negativas (que se concentra en la
ejecución de procesos para que se cumplan los derechos de libertad y
las reglas de no interferencia ), las comparaciones de los medios de
libertad (por ejemplo, la que se refiere a la tenencia de "bienes
primarios", como en la teoría de la justicia de Rawls) y la
comparación de la tenencia de recursos como una base de igualdad justa
(como en el criterio de la "igualdad de recursos" de
Dworkin).
Algunos
autores han discutido, ampliado, usado o criticado los diferentes
aspectos del enfoque sobre la capacidad, y como consecuencia las
ventajas y dificultades del enfoque se han hecho más transparentes. Se
necesita, sin embargo una explicación más clara e hilvanada de todo el
enfoque, en particular debido a algunos problemas de interpretación que
han surgido en su evaluación y uso. En este capítulo intento aclarar el
análisis en un nivel elemental . Trataré de responder brevemente a
algunas críticas interesantes que se le han hecho.
2. FUNCIONAMIENTOS, CAPACIDAD Y VALORES
Quizá
la noción más primitiva de este enfoque se refiere a los "funcionamientos"
. Los funcionamientos representan partes del estado de una persona: en
particular, las cosas que logra hacer o ser al vivir. La capacidad de
una persona refleja combinaciones alternativas de los funcionamientos
que ésta pueda lograr, entre los cuales puede elegir una colección.
El
enfoque se basa en una visión de la vida en tanto combinación de varios
"quehaceres y seres", en los que la calidad de vida debe
evaluarse en términos de la capacidad para lograr funcionamientos
valiosos. Algunos funcionamientos son muy elementales como estar nutrido
adecuadamente, tener buena salud, etc., y a todos éstos podemos darles
evaluaciones altas, por razones obvias .
Otros
pueden ser mas complejos, pero seguir siendo ampliamente apreciados
como para alcanzar la autodignidad o integrarse socialmente. Sin
embargo, los individuos pueden diferir mucho entre sí en la ponderación
que le dan a estos funcionamientos – por muy valiosos que puedan ser -
y la valoración de las ventajas individuales y sociales debe tener en
cuanta estas variaciones. Por ejemplo, en el contexto de algunos tipos
de análisis social, al tratar con la pobreza extrema en las economías
de desarrollo, podemos avanzar mucho con un número relativamente
pequeño de funcionamientos centralmente importantes y de las
capacidades básicas correspondientes (por ejemplo, la habilidad para
estar bien nutrido y tener buena vivienda, la posibilidad de escapar de
la morbilidad evitable y de la mortalidad prematura, y así
sucesivamente).
En
otros contextos, que incluyen problemas más generales del desarrollo
económico, la lista puede ser mucho más larga y diversa. Es preciso
hacer elecciones al delinear los funcionamientos importantes. El
formato siempre permite que se definan e incluyan "logros"
adicionales, Muchos funcionamientos carecen de interés para la persona
(por ejemplo, utilizar un determinado detergente que se parece a mucho
a otros detergentes).
No
se puede evitar el problema de la evaluación al seleccionar una clase
de funcionamientos para describir y estimar las capacidades. La
atención se debe concentrar en los temas y valores subyacentes, en
términos de los cuales algunos funcionamientos definibles pueden ser
importantes y otros muy triviales e insignificantes. La necesidad de
seleccionar y discriminar no es un obstáculo ni una dificultad insalvable
para la conceptualización del funcionamiento y de la capacidad.
3. OBJETOS-VALOR Y ESPACIOS EVALUATIVOS
En
un ejercicio evaluativo, podemos distinguir dos preguntas diferentes;
1)
¿Qué
son los objetos de valor? y
2)
¿Qué
tan valiosos son los objetos respectivos?
Aunque
formalmente la primera pregunta es un aspecto elemental de la última en
el sentido de que los objetos de valor son los que tiene ponderaciones
positivas, la identificación de los objetos de valor es, no obstante,
sustantivamente, el ejercicio primario que hace posible tratar la
segunda pregunta.
Además,
la misma identificación de conjuntos de objeto valor, con ponderaciones
positivas produce una jerarquía de dominio, en la que se pueden
demostrar propiedades de regularidad como la transitividad, puede en
realidad distanciarnos y bastante en el ejercicio evaluativo.
La
identificación de los objetos de valor especifica lo que puede ser
llamado un espacio evaluativo consiste en utilidades individuales
definidas en los términos usuales de placeres, felicidad o satisfacción
de deseos.
De
hecho, un enfoque evaluativo completo implica cierta clase de
limitaciones informativas, de manera que se elimine el uso directo
evaluativo de varios tipos de información, es decir , de los que no pertenecen
al espacio evaluativo.
El
enfoque sobre la capacidad se interesa principalmente en la
identificación de los objetos-valor y considera al espacio evaluativo
en términos de funcionamientos y capacidades para funcionar. Por
supuesto, éste es si mismo un profundo ejercicio de evaluación, pero
responder a la pregunta 1) , sobre la identificación de los objetos de
valor, no proporciona, por sí sola una respuesta particular a la
pregunta 2) con respecto a sus valores relativos.
Esta
última requiere un ejercicio de evaluación adicional . Varias formas
sustantivas de evaluar los funcionamientos y capacidades pueden
pertenecer al enfoque sobre la capacidad general. La selección del
espacio evaluativo tiene bastante poder reductor porsi misma , tanto
por lo que incluye como potencialmente valioso como por lo que excluye.
Por
ejemplo, debido a la naturaleza del espacio evaluativo, el enfoque
sobre la capacidad es diferente de la evaluación utilitarista (más
generalmente, de la evaluación tradicional del bienestar) porque deja
lugar para una variedad de actos y estados humanos como si fueran
importantes en sí mismos no solo porque pueden producir utilidad.
También
deja espacio para evaluar varias libertades en forma de capacidades . Por
otra parte, el enfoque no asigna importancia directa a diferencia de la
derivada a los medios de vida o los medios de libertad, por ejemplo el
ingreso real, riqueza opulencia bienes primarios o recursos como lo
hacen otros enfoques . Estas variables no son parte del espacio
evaluativo, aunque pueden influir indirectamente en la evaluación a
través de sus efectos en las variables incluidas en ese espacio.
1 Esto ocurrió en la
conferencia Tanner que se dio en la Universidad de Stanford en
Mayo de 1979 (“Equality of What?_), y posteriormente publicada en Sen
(1980). Entonces se presentó la razón para concentrarse en la capacidad
en el contexto específico de la evaluación de la desigualdad . He
tratado de explorar la posibilidad de usar la perspectiva de la
capacidad para analizar otros problemas sociales, como el
bienestar y la pobreza (Sen,1982a,1983c,1985b), la libertad y el
estar libre (el autor usa en inglés la palabra liberty y freedom;
aunque son similares y comparten el significado en tanto hacen referencia
al poder de actuar y elegir sin coacción, la primera implica más el
poder de elegir y actuar y se usa en casos más generales; la segunda se
usa más para indicar la ausencia de restricciones o libertades
particulares, por ejemplo: en el caso correspondiente a estar libre del
paludismo y del esclavitud, pero el uso es en muchos casos ambivalente.
Sin embargo, en términos generales, podemos decir que la primera se
refiere a la libertad en sentido positivo y segunda en sentido
negativo, como la ausencia de algo perjudicial para la persona (Sen,
1983a, 1988a, 1992), niveles de vida y desarrollo (Sen, 1983b,
1984, 1987b,1988b), la discriminación sexual y las divisiones sexuales
( Kynch y Sen, 1983; Sen 1985c, 1990b), así como la justicia y la ética
social (Sen, 1982b, 1985a ,1990a).
2
Aunque en el momento en que propuse este enfoque no me di cuenta de sus
relaciones aristótelicas, es interesante observar que la palabra griega
dunamin, que Aristóteles empleó para tratar un aspecto del bien humano
y a la que a veces se traduce como “potencialidad”, puede traducirse
también como “capacidad para existir o actuar” (véase Lidell y Scott,
1977, p.452). Martha Nussbaum (1988) ha estudiado brillantemente
la perspectiva aristótelica y su relación con los recientes intentos de
elaborar un enfoque basado en la capacidad.
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