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Al
anunciarse el Premio Nobel de economía, otorgado a Amartya Sen, la
Academia Sueca lo asoció a sus aportaciones en materia de pobreza, hambrunas
y ``economía del bienestar''. La obra más citada en la prensa fue su
libro Poverty and famines (Pobreza y hambrunas, que no ha sido
traducido al español). Sen ha trabajado diversos temas en su fructífera
y prolija vida intelectual. Se trata de una obra compleja, difícil de
evaluar. Sus obras iniciales se centraban en los problemas de la
elección colectiva desde la perspectiva de la economía del bienestar,
la que se considera la única rama normativa del pensamiento
económico ortodoxo. Desde el principio asumió una postrura crítica al
utilitarismo y al principio del óptimo de Pareto fundado en él. Es
importante señalar que la crítica a este principio destruye una de las
bases fundamentales sobre las que se levanta la economía ortodoxa o
neoclásica. Sin este principio, no puede argumentarse que el mercado
produce resultados eficientes, óptimos. Lo notable es que el premio
Nobel no se lo otorgaron por estas críticas.
Es
en los setenta cuando empieza a abordar los temas de desigualdad social
y la pobreza. En 1976 publica su famoso artículo ``Poverty: an ordinal
approach to measurement'' (``Pobreza: un enfoque de medición
ordinal''), en el que desarrolla un nuevo índice para expresar la
situación agregada de la pobreza en una sociedad, conocido como el
Indice de Sen, que incorpora la distribución del ingreso entre los
pobres como el tercer elemento de la medición de la pobreza, además de
la proporción de pobres y la intensidad de la pobreza (qué tan pobres
son los pobres). Esto permite que el índice sea sensible a
redistribuciones de ingreso entre los pobres.
En
1981 aparece Poverty and famines, un libro que tiene, al menos,
dos partes y dos tipos de contribuciones. Por un lado, los capítulos 2
y 3 constituyen el texto clásico, obligado, del concepto y medición de
la pobreza. Aunque el libro no ha sido traducido al español, en 1992
(abril) la revista Comercio Exterior publicó la traducción de
estos dos capítulos. Además de la aportación del índice de Sen, el
material brinda aportes fundamentales. Quiero destacar dos.
En
primer lugar, el análisis y rechazo a la ``definición política de la
pobreza'', la definición de la pobreza (o de la privación) en función
de lo que parece factible de ser eliminado por medio de la política
pública: ``Es clara --dice Sen-- la diferencia entre la noción de
privación y la idea de lo que debería eliminarse mediante la política.
Ello es así porque las recomendaciones sobre política dependen de una
evaluación de factibilidades (debe-implica-puede), pero aceptar que
algunas privaciones no se pueden eliminar de inmediato no equivale a
conceder que no se deban considerar privaciones''. En otra obra usa la
contundente expresión ``la pobreza inescapable sigue siendo pobreza''.
``La medición de la pobreza --concluye Sen-- ha de considerarse como un
ejercicio descriptivo, que evalúa las penurias de las personas en
términos de los estándares prevalecientes de necesidades. Es un
ejercicio empírico y no ético'' (pp. 314-315). Si reflexionamos sobre
las mediciones de pobreza llevadas a cabo, desordenadamente, por el
gobierno mexicano, que sólo miden pobreza extrema y además tienden a
minimizarla, al mismo tiempo que rechazan las que, por ejemplo, yo
llevo a cabo y que resultan en mucha mayor pobreza, podremos concluir
que no han entendido, o más bien no quieren entender, esta idea de Sen.
En
segundo lugar, Sen rechaza que la medición de la pobreza sea un juicio
de valor, que el ejercicio sea ``fundamentalmente subjetivo: desplegar
las normas morales propias sobre las estadísticas de privación''. Esta
es la postura, por ejemplo, del Banco Mundial. Sen argumenta
vigorosamente contra esta idea y deja claro que las normas que
distinguen a quien es pobre de quien no lo es, tienen una existencia
social objetiva y que toca al investigador observarlas y
sistematizarlas. ``No es lo mismo afirmar que el ejercicio es
prescriptivo de por sí que decir que debe tomar nota de las
prescripciones hechas por los miembros de la comunidad. Describir una
prescripción prevaleciente constituye un acto de descripción, no de
prescripción'' (p. 314).
El otro grupo de contribuciones de Poverty
and famines está contenido en el resto del libro, dedicado al
análisis de las hambrunas desde la perspectiva conceptual de lo que yo
he traducido como ''titularidades'' (entitlements), un esquema
conceptual que sirve para explicar por qué la gente muere de hambre.
Pero de ello tendré que hablar la próxima semana, pues se ha agotado el
espacio.
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