¿Es posible una economía con rostro humano?

Bernardo Kliksberg

Especial para El Universal Caracas, domingo 20 de abril, 1997

 

 

 

 

 

 

Amartya Sen, catedrático de Harvard, prominente figura de las ciencias económicas de nuestro tiempo termina de recibir el prestigioso Premio Internacional Catalunya. Se suma a muchos otros concedidos a Sen, quien ha sido presidente de la Asociación Internacional de Economistas y, recientemente, presidente de la Asociación de Economistas de USA. Autor de numerosas obras de consulta obligada, traducido a múltiples idiomas, la visión de este gurú de la economía tiene acentos muy singulares. Las ideas de Sen, obligan a revisar dogmas y mitos muy difundidos y obligan a pensar. Veamos algunas de las sugerencias a un debate más abierto de este pensador de gran impacto actual a nivel internacional.

Sen se interroga sobre la concepción circulante en economía de que los hombres sólo buscan maximizar sus intereses personales y que estimular ello conducirá a que la economía funcione mejor. Pone en duda su validez. Plantea 'se supone que la economía está preocupada por la gente real'. Esta gente tiene motivaciones más amplias que el simple lucro: Simpatías, compromiso con causas, lealtades. Destaca 'los fríos tipos racionales llenan nuestros libros de texto pero el mundo es más rico'. Por otra parte, los hechos no indican que la incentivación del egoísmo personal conduzca a los mejores resultados colectivos. Entre otros, indica, el caso del Japón va en otra dirección. La sociedad evolucionó de un comportamiento de autointerés a uno basado en ciertas reglas como el deber, la lealtad, la buena voluntad, y ello mejoró la eficiencia de la economía y los logros personales.

Sen cuestiona la falsa antinomia Estado vs mercado. Es errado oponer uno a otro cómo se suele hacer. Las sociedades exitosas han lgorado armar un trabajo en equipo entre Estado, mercado y otros actores sociales. Resalta que en las últimas décadas 'muchos países de Europa Occidental han logrado asegurar una amplia cobertura de seguridad social con la prestación de atención en salud y educación públicas, de manera hasta entonces desconocidas en el mundo; el Japón y el este de Asia han tenido un alto grado de liderazgo gubernamental en la transformación, tanto de sus economías como de sus sociedades; la formulación pragmática de políticas se ha inspirado tanto en el mercado como en el Estado y en otras instituciones, tales como organizaciones de la comunidad'.

Duda de las visiones tradicionales de cómo se obtiene desarrollo. El progreso económico y el social, son interdependientes. Siendo el avance económico fundamental, en la realidad, sin desarrollo social no hay desarrollo económico sostenido. Así las economías que mejor han funcionado en los últimos tiempos han apostado fuerte a grandes inversiones continuadas en sus recursos humanos, y ahora están cobrando amplios réditos en productividad y competitividad por ello. Indica 'el papel de la educación y la salud pública ha sido el eje fundamental para contribuir al cambio económico y social en el mundo entero y en forma bastante espectacular en el este y sudeste asiáticos'.

Un grave obstáculo para el desarrollo de la existencia de altos grados de inequidad en una sociedad. Han fracasado totalmente las teorías económicas que decían que la polarización social favorecería la acumulación de capital y, por ende, el desarrollo. Las cosas no funcionan así en la realidad. Según la experiencia internacional, las sociedades con mejor equidad en la distribución del ingreso y las oportunidades tienen mejores chances de crecimiento económico firme. Las sociedades polarizadas generan múltiples ineficiencias. El tema es particularmente preocupante en América Latina que, aplicando el coeficiente de Gini, que mide la desigualdad es, según los datos, la región de mayor inequidad del mundo.

Sen pone en duda las mediciones comunes del desarrollo como el producto bruto per cápita. Dice que lo principal es si las condiciones básicas de vida de la gente mejoran. Eso no lo mide el producto bruto per cápita. En términos de dicho producto, Sudáfrica, Brasil, Gabón y Omán tienen varias veces el producto bruto per cápita de Costa Rica. Sin embargo, la esperanza de vida va en ellos de 53 a 66 años; en Costa Rica es de 75 años. El estado de Kerala, en India, con menor producto bruto per cápita a otros de ese país, supera ampliamente en condiciones de vida a los promedios de India: Esperanza de vida (70 años vs 57), alfabetización (91% vs 52%), alfabetización femenina (87% vs 39%). En ambos casos, Costa Rica y Kerala, hay buenos niveles de equidad y una historia de activas y eficientes políticas públicas en educación, salud y nutrición.

Sen sale al paso al mito de que las dictaduras tienen más posibilidades de lograr avances económicos. Señala que nada lo constata y que, en cambio, es posible observar cómo la democracia genera 'incentivos políticos' que obligan a los gobiernos a enfrentar problemas sociales graves. Constata que 'en la terrible historia del hambre en el mundo, nunca ha habido una situación de hambruna muy considerable en algún país con una forma democrática de gobierno y una prensa relativamente libre'.

Sen reclama que es necesario recuperar la relación entre ética y economía: 'Quiero argumentar que la naturaleza de la economía moderna ha sido sustancialmente empobrecida por la distancia creciente entre economía y ética'. En esta América Latina, plena en agudos problemas económicos y sociales y al mismo tiempo estancada en clichés y en debates poco imaginativos, parece muy útil recoger el reto de volver a pensar sobre el desarrollo y de que es posible e imprescindible construir una economía con rostro humano que propone la concepción global de este pensador, a quien el Nóbel de Economía Robert Solow, describió como 'la conciencia moral' de la profesión económica.

 


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