Misión de Paz de ONU en Rwanda
año 1994

Diario de Anotaciones Personales

Parte VI

La intervención de Francia

Capítulo 24 :

Sigue la evacuación de refugiados

Autor:
© Mayor Waldemar Fontes
  wfontes@adinet.com.uy

Resumen:

Mulindi
16 de julio de 1994
H 2321 sábado 

EL CAMPO DE REFUGIADOS DE RUTARE

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Estoy de Oficial de servicio en el puesto de comando del sector.
Hoy empezamos la evacuación de personas desde Rutare hacia Kigali. Estuve todo el día en el campo de refugiados y lo recorrí por todos lados. Es realmente grande.
Hay unas 11.000 personas para volver a Kigali, de un total de 70.000 que están ahora aquí.
Hablamos hoy con el encargado del campo, el Capitán John del RPF y le explicamos que debían organizar a la gente en 7 columnas con su equipaje y con un líder por cada grupo para que cuando llegaran los camiones fuera fácil embarcarlos, pero a pesar de que le hicimos un dibujito y le explicamos 100 veces, cuando llegaron los camiones, fue imposible mantener el orden y hubo que recurrir a las varas de los organizadores y de la ayuda de algunos soldados de Ghana para que se organizara el embarque.
Como disculpa para el Capitán John, hay que reconocer que en realidad le avisamos con poco tiempo de anticipación, y él de todas maneras, logró organizar a la gente y en este primer día pudimos transportar unas 300 personas.
En los alrededores del campo pude apreciar los restos de lo que fue un campo de batalla sobre la pendiente que da al sur. Allí se pueden ver los pozos de fusilero, restos de uniformes, vainas vacías, cajas de munición así como varios hoyos de granadas de artillería que cayeron sobre la posición.-
Recorrimos la zona con el Capitán Keutchkarián, y encontramos una munición de RPG, el lanzacohetes de origen ruso que usan todos los ejércitos de por aquí, pero no nos quisimos acercar demasiado por miedo a que hubiera minas.
Hoy de mañana pudimos apreciar las primeras obras del nuevo gobierno de Rwanda. Grupos de personas a lo largo de la ruta entre Mulindi y Byumba han comenzado a limpiar los bordes de la carretera.
Esta carretera estaba sin mantenimiento desde que comenzó a guerra en 1990, y en algunas partes, la vegetación y los derrumbes la estaban tapando.
Es un buen comienzo, además en esta misma zona, hace ya tres días que veo gente labrando la tierra, y parece que esto se irá extendiendo por todo este sector, que es el que más rápidamente está volviendo a la normalidad.

Mulindi
21 de julio de 1994
H 2126 jueves

 
RESUMEN DE SUCESOS
Hace varios días que no escribo, pues en esta semana hemos estado muy atareados. Trataré de hacer un resumen de estos días.

Domingo 17 de julio:
Fuimos a Kabale a ver la final del campeonato del mundo entre Brasil e Italia, junto a los camaradas brasileños.
Fue un partido bastante aburrido que terminó 0 a 0 hasta luego del alargue, lo que obligó a ir a penales hasta que por fin Brasil se hizo con el triunfo y con su cuarta copa.
Al igual que la vez anterior, el enfrentamiento entre América y Europa se vivió entre los que presenciaban el partido. Casi todos los europeos hinchaban por Italia, y nosotros, los americanos, con el apoyo de todos los africanos, hinchábamos por Brasil.
Los africanos quieren mucho a Brasil, porque se identifican con su ascendiente negro.

Lunes 18 de julio:
DIA DE LA INFANTERÍA
El lunes seguimos con el trabajo en el campo de refugiados. De a poco se fue organizando las cosas, pero igual, en el segundo viaje del día, se produjo el acostumbrado desconcierto, y de nuevo los organizadores tuvieron que hacer uso de los palos para poner orden.
A la noche, tuvimos una reunión en Mulindi para festejar el ascenso del Mayor Frank, de Austria. Aprovechamos la ocasión para hacer un brindis por el día del Arma de Infantería. Los infantes presentes éramos el Capitán Berrutti y yo, y el Mayor Lenhart de Austria. luego de beber unas cuantas cervezas, y escuchar los discursos del novel Mayor Frank y del Comandante de Sector, el Teniente Coronel Masanganise, de Zimbabwe, pusimos música y bailamos entre nosotros unas cumbias que tenía el Mayor Lenhart de recuerdo de su estada en Camboya con el Contingente del Batallón Uruguay I, y luego el Capitán Berrutti y yo cantamos "a capella" el Himno de la Infantería en honor del día del Arma.
Finalmente, terminamos la jornada con campeonato de lanzamiento de dardos.

Martes 19 de julio:
EL TRABAJO DIARIO
Hoy le tocaba el día libre a mi equipo, pero por falta de gente tuve que ir vuelta al campo de refugiados. Fui solo en una camioneta, mientras que en otros vehículos fueron el Mayor Meissner, y el Mayor Moyo, de Zimbabwe.
Somos 9 observadores en todo el sector, y eso nos obliga a que tengamos que cubrir todos, todas las tareas, e incluso en contra de las normas habituales de NN.UU. a veces, debemos hacer patrullas, o escoltas desplazándonos solos en los vehículos.
Normalmente esto no se hace así en otras misiones, pero acá se ha desvirtuado un poco el concepto de nuestra real misión, en pos de prestar ayuda humanitaria, que es la verdadera tarea que estamos desarrollando.
Las patrullas deben hacerse con al menos dos observadores, de distintos países, para que los informes producidos tengan el valor de una observación neutral, pero ahora aquí en la realidad, estamos viviendo una situación de emergencia, y todo eso se ha dejado de lado, y por lo general, hacemos los trabajos, viajando en un mismo vehículo, observadores de un mismo país, o a veces solos como ahora.
Esto no es para nada recomendable, pues al contravenirse de esta manera las normas de NN.UU. si tuviéramos un accidente podríamos tener problemas, pero todo los que están aquí han dejado de lado los aspectos reglamentarios, y se están dedicando por completo a lo m
ás urgente que es tratar de salvar vidas humanas.
 
EVACUACION DE REFUGIADOS
La evacuación de gente sigue igual, el mismo desorden a la hora de subir a los camiones, la misma miseria, la misma angustia en la cara de los niños, la misma suciedad.
La gente orina, defeca y vomita en el lugar donde esperan a ser embarcados y también encima de los camiones, y los niños andan entre toda esa mugre, como si tal cosa. Es espantoso ponerse a observar a esos niños, son tan inocentes que dentro de todo algunos disfrutan el movimiento de los vehículos, la presencia de los extraños "msungos" (los blancos) y todo lo que pasa a su alrededor.
El lunes anterior, mientras venía el convoy, mi compañero de equipo fue a reconocer otra ruta más corta, y yo me quedé esperando a los camiones. Estuve una media hora allí y me senté a un costado del camino. Como siempre los curiosos me rodearon. Habrían unos 50 niños a mi alrededor, observándome de al lado. En esos momentos, uno se siente como un animal en el zoológico y no tiene otra cosa que hacer, que quedarse quieto y dejar que lo observen o irse y estar siempre moviéndose para que no se le encimen.
Cuando estaba sentado, un niño se sentó a mi lado y empezó a sacarme unos pastitos que tenía en el cordón de la bota. Lo hacía con una delicadeza... como si estuviera cuidando de una cosa muy preciada... No pude menos que mirarlo y sonreirle y el pobre me devolvió una sonrisa llena de alegría con una carita tan tierna que realmente me emocionó...
 
LA GENTE DE RWANDA
Volviendo a lo del martes, ese día cuando salimos con el primer viaje, vimos que una gran parte del campo sobre la parte Este, había sido levantada. A medida que avanzamos por el camino, nos fuimos cruzando con una columna de gente que caminaba rumbo a Kigali.
Nos cruzamos con los más rezagados justo sobre un puente antes de llegar a la ruta principal. Yo tenía lugar en mi vehículo, pues iba solo, y toda la gente me imploraba que los llevara. Al llegar sobre el puente, la columna se detuvo y ahí la gente nos rodeó, muchos imploraban que los llevaran y un hombre se me acercó y me pidió que llevara a su familia. Yo le dije que si y al abrirle la puerta, más de veinte personas, se pelearon por subirse, hasta que no se como, entre ellos se arreglaron y subieron a un joven matrimonio, con unos bebitos, junto con sus pertenencias. En unos minutos, la camioneta quedó desbordada de cosas y puede reanudar la marcha entre medio de todo el gentío que se desplazaba lentamente por el angosto camino, con sus bultos sobre la cabeza, mascando caña de azúcar como único alimento.
Mis pasajeros eran este matrimonio, con una niñita de 3 o 4 años y un bebé recién nacido. El bebé era una ratita y el padre lo transportó en la falda en el asiento de adelante junto a mí.
Le toqué una manito cuando lo vi, pues era un bebe realmente hermoso, y la madre desde atrás, se rió muy complacida porque aprecié a su hijo.
En el viaje uno de los camiones reventó un neumático y tuve que parar. Cuando se comprobó que lo podrían reparar, seguí con el resto del convoy y dejé a esta familia unos kilómetros antes de Kigali.
Al bajar, me dieron las gracias y entonces le di la mano a la niñita, la que con un poco de temor, me dio la suya luego de que la madre le dijera: -saluda al "Msungo".
 
LA MUERTE SIEMPRE PRESENTE
Volvimos para atrás en busca del segundo viaje y nos volvimos a cruzar con toda la gente que continuaba la marcha hacia Kigali.
Eran una columna de unos 10 km. de largo, caminando uno detrás de otro, familias enteras, con viejos y niños, cargando en la cabeza lo que podían llevar...
En Rutare, cargamos la gente del segundo viaje, y partimos de nuevo hacia Kigali. Este viaje fue más cansador que el anterior, pues era sobre el mediodía, con un calor tremendo y por unos caminos de tierra en los que quedábamos tapados de polvo.
Volvimos a bajar por el camino de tierra y salimos a la ruta. La gente seguía marchando desde la mañana y ya eran las cuatro de la tarde. (Entre Rutare y Kigali hay unos 50 Km)
Al llegar casi al mismo lugar en donde el camión del viaje anterior había reventado el neumático, otro camión que venía con problemas mecánicos, se detuvo.
La gente seguía caminando por el costado izquierdo de la ruta a nuestro lado. En eso, un camión del RPF que venía atrás nuestro, se largó a pasar por el costado y atropelló a alguien que venía marchando.
Se produjo un griterío, pero nadie hacía nada. Yo estaba del otro lado del camino, y no vi como pasó. Me acerqué a ver que había sucedido, entonces vi unos pequeños pies descalzos que temblaban sobre la banquina, y me dio terror pensar que el camión había atropellado a un niño. Igual me acerqué y comprobé que era una joven mujer. Su cuerpo estaba en un estertor, y con los ojos abiertos miraba hacia arriba. Otra mujer lloraba a su lado y pedía explicaciones. Un hombre que iba caminando se le acercó y trató de confortar a la herida. Los soldados del RPF que habían sido los causantes del accidente se miraban sin hacer nada.
Atrás del camión, venía una camioneta del RPF, y pasó entre los vehículos, sin dar importancia al incidente, continuando la marcha.
Nuestro trabajo era seguir con el convoy y transportar a la gente que teníamos allí, así que decidí dejar que los soldados RPF se hicieran cargo de la pobre infeliz, y di la orden de continuar la marcha.
 
LA NUEVA CLASE DIRIGENTE DE RWANDA
El martes, luego del 2do. viaje, me encargué de traerlo de vuelta al Tte. Cristopher, del RPF, que es nuestro Oficial de Enlace. Teníamos el cometido de buscar a su Jefe, para solicitarle la autorización para patrullar libremente en las zonas de nuestro sector. Lo buscamos por todo Kigali y no lo pudimos hallar.
Ese día en el Parlamento, se celebró la victoria del RPF y la instalación del nuevo gobierno e hicieron allí una ceremonia a la cual concurrieron todas las nuevas autoridades de Rwanda.
Todos los concurrentes fueron vistiendo sus mejores ropas, y fue algo extraño de ver, a esta gente, bien vestida, volviendo a sus casas, caminando por entre los restos de las trincheras que aún rodean al edificio del parlamento.
Se ha notado un cambio en la clase dirigente de Rwanda. Ahora son casi todos Tutsis, altos y flacos. Hablan inglés, en vez de francés, y casi todos han venido del exilio, y están viendo Kigali por primera vez en estos días.

Miércoles 20 de julio
SE REINICIAN LAS PATRULLAS
Todo este día estuvimos con el Tte. Cristopher buscando a su Jefe. Recorrimos toda la ciudad y estuvimos en Kanombe. Allí vi los restos del Campo Militar, ahora todo bombardeado y saqueado. De este lugar, el RPF obtuvo gran cantidad de armamento y equipo que las Fuerzas del Gobierno dejaron abandonado al huir.
Al mediodía almorcé con el Mayor Curbelo y el Mayor G. Costa, que volvió de Uruguay trayendo correspondencia y noticias frescas de nuestro país. Ahora somos seis los uruguayos en Rwanda.
A eso de las seis de la tarde, logramos encontrar al Coronel que buscábamos y nos comunicó que estábamos autorizados a circular libremente por el Sector, aunque no podemos instalar los equipos en ningún poblado, debiéndonos mantener en Mulindi por ahora.
Enseguida le comuniqué por radio la noticia al Comandante de Sector, y éste comenzó a preparar la planificación para la nueva etapa.
Llegué de vuelta a Mulindi a eso de la 20.00 Hrs. muerto de cansancio.

jueves 21 de julio
 
PLANES
Hoy de mañana me tomé un descanso y tomé mate tranquilo.
A eso de las 0930 fui a buscar agua al manantial y cuando volví salí a correr, para después tomar un baño reparador.
Hacía cuatro días que no me podía bañar, pues aquí el agua es un bien escaso, y estos días cuando llegaba de noche, no tenía agua, y al otro día debía salir temprano.
Para mantener un poco más la higiene, aquí todos los uruguayos nos hemos afeitado la cabeza, y el agua que bebemos es agua embotellada provista por UNAMIR.
Hoy de tarde estuve un rato trabajando en la computadora, preparando la documentación de los nuevos planes de patrulla y la organización de los nuevos equipos. Según nos explicó el Comandante de Sector, pronto recibiremos refuerzos. Pero por el momento seguimos los nueve haciendo todas las tareas.
Mañana saldremos en la primer patrulla hacia Ruhengeri, siendo nuestro equipo, el primer grupo de miembros de UNAMIR en ir a ese pueblo desde que empezó la guerra.
Iremos en una patrulla de largo alcance pernoctando en Ruhengeri, siempre y cuando el RPF nos deje llegar y/o no tengamos algún accidente con una mina...

   Misión de Paz de ONU en Rwanda - año 1994
Diario de Anotaciones Personales

® Autor: MayorWaldemar Fontes

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