3. RASGOS ARCAICOS DEL VALENCIANO

 

3.1 Vocalismo

 

 

3.2 Consonantismo

 Es en el sistema consonántico donde el valenciano muestra mejor su carácter arcaico. Algunos de estos arcaísmos son los siguientes:

 

3.2.1 La polémica sobre la -r final

 

Excepto algunas comarcas del norte (Alcalatén, Maestrat, Ports, Pla de l'Arc) y sur (Vinalopó Mitjà), la mayor parte del valenciano conserva la -r final etimológica o histórica; parlar, menjar, salvador, fuster. La conservación de la -r del latín vulgar es una de las características más tradicionalmente asociadas al valenciano, sin embargo, algunos filólogos (Griera, Colomina, Montoya) creen que esta -r no es un rasgo arcaico de nuestra lengua sino que fue reintroducida con posterioridad al siglo XIII. Según esta teoría, la -r final histórica no se pronunciaba en el catalán de la época preliteraria (antes del siglo XIII, v. Gimeno, 1994, p. 94). Esta teoría puede ser rechazada por las siguientes razones:

  1. Las rimas antiguas catalanas confirman de forma muy clara la presencia de la -r final y no al revés. Es difícil imaginar que una consonante muda se hubiese podido mantener tan fielmente en la ortografía si no hubiera sido articulada de forma espontánea, (Giner, 1998, pp, 53, 56-60).
  2. Es dudoso que la elisión de -r sea preliteraria; en las hablas valencianas donde esta -r se elide, el fenómeno es moderno, tenemos argumentos contundentes al respecto:

3. Como vemos, es muy significativo que durante el presente siglo la reintroducción de -r no haya avanzado, más bien ha sucedido todo lo contrario, la elisión avanza allí donde antes hubo -r (Morella, Vinaròs, la Plana). Teniendo en cuenta lo dicho, la teoría de la reintroducción afirmaría que el catalán primitivo tuvo -r pero la perdió en el período preliterario anterior al s. XIII, luego la reintrodujo en Valencia hacía el siglo XV-XVI y la volvió a perder en villas como Vinaròs o Monòver (siglos XIX-XX) que antes la habrían reintroducido. Ninguna ley sobre el cambio lingüístico podría dar validez a tal afirmación sobre el va y ven de la -r histórica.

4. Las islas lingüísticas donde se elide -r (Alcoi, Pedreguer, Xàbia, Ibi, etc.) no prueban necesariamente un carácter arcaico en su peculiaridad. Aiguaviva (Teruel), es un islote catalán arcaizante que conserva la -r mientras que en el catalán de las villas próximas la -r se elide. ¿Podemos decir que Alcoi y Pedreguer mantienen la situación arcaica y Aiguaviva ha reintroducido la -r final?

  1. Desde un punto de vista estructural, si la -r final hubiera sido reintroducida en valenciano nos encontraríamos con muchas -r no etimológicas y lo cierto es que sólo hay dos casos comunes de epéntesis; cónter (compte) y càlzer (calze), ¿pueden dos palabras (aun siendo 10) avalar la teoría de la reintroducción? La -r final se pronuncia con precisión etimológica en la mayoría de las villas valencianas donde se conserva la -r final. Si la -r se reintrodujo, ¿cómo pudo hacerlo con tal precisión etimológica en individuos mayoritariamente analfabetos? Ni en las lenguas con menor índice de analfabetismo se podría dar una restauración de un sonido de forma tan precisa sin producir un número enorme de hipercorreciones ¿Han notado que le pasa a un andaluz tratando de reintroducir las líquidas finales -r, -s y -l?
  2. Es cierto que alguna villa de la Marina (norte de Alicante) se oyen casos de -r no etimológica ; jóver, hòmer, càurer, créurer, etc. pero no es menos cierto que estas erres parásitas son modernas y justificadas por la presencia mallorquina en la mencionada comarca. Los mallorquines no pronunciaban la -r final, y al acomodarse a la fonética valenciana sus proles introdujeron esas -r finales no etimológicas por hipercorreción (un caso similar se da en el inglés del área de Boston). De cualquier modo, estamos hablando de un fenómeno localizado, condicionado por unas causas histórico-lingüísticas concretas que no son extrapolables fuera del área mencionada.
  3. Sobre la -r que se oye en los verbos acabados en -re (béurer, càurer, vórer), su extensión es algo mayor y se oye irregularmente desde la Ribera del Júcar (Carcaixent, Vilanova de Castelló...) hasta la Marina, pero esta introducción se debe a un proceso morfológico moderno de naturaleza analógica que extiende la -r etimológica de verbos como conéixer o véncer a los verbos acabados en -re (caure, traure...). Como prueba tenemos el hecho de que allí donde se oye este fenómeno (excepto en la Marina), estas epéntesis ocurren en el verbo, pero no en los sustantivos.
  4. Se dice que la -r final se reintrodujo por influencia castellano-aragonesa, entonces, ¿por qué hay elisión de -r en Els Ports y El Maestrat (Maestrazgo) y L'Alcalatén, zonas de máxima proximidad al castellano-aragonés? Lo mismo podríamos decir de las hablas catalanas de Aragón, aún las más similares al aragonés pierden la -r final (excepto el islote arcaizante de Aiguaviva).
  5. Los partidarios de considerar a la -r final valenciana como una reintroducción sostienen que la -r se reintrodujo por la creciente elisión de la /d/ de los participios en -ada (parlada, pujada). Efectivamente, si parlada y pujada se pronuncian sin /d/, los participios pasan a pronunciarse igual que los infinitivos sin -r:
  6. parlada y parlar = parlà

    puajada y pujar = pujà

    De este modo el valenciano habría reintroducido la -r para evitar tales homonimias. Esta explicación suena válida sobre el papel, pero no sobre los mapas dialectales y lo cierto es que, salvo una pequeña franja fronteriza con Cataluña, las zonas que eliden -r en Castellón también eliden la /d/ en -ada y, pese a ello, la -r no se reintroduce. Las zonas de elisión de -r en Alicante también enmudecen -r final y /d/ en -ada y tampoco se observa la reintroducción de -r por este motivo. En resumen, tampoco este argumento es válido al carecer de ejemplos prácticos que lo justifiquen.

  7. Alegar que los plurales en -rs elidían la -r en los escritos antiguos (sabidós, llauradós, etc. ) y en las rimas tampoco prueba nada a favor de la teoría de la reintroducción. Parece claro que en la época clásica la -r de los plurales -rs se había enmudecido, pero esta elisión no es más que un fenómeno disimilatorio que, como prueban las rimas, no afectó al singular (llaurador) sino únicamente al plural (llauradós). Posteriormente esta -r se reintrodujo en los plurales por analogía del singular, no por influencia del castellano-aragonés, ¿por qué no? El castellano carece del grupo consonántico -rs en posición final y por tanto nunca podría haber favorecido el retorno de la -r etimológica en un grupo fónico (/-rs/) que le es extraño (¡le hubiera sido más fácil favorecer la elisión!). El aragonés antiguo elidía la -r en los plurales -rs (mulle(r)s), así que tampoco pudo haber favorecido la reintroducción de -r (v. Zamora Vicente, 1960, pp. 248-250).
  8. Jordi Colomina (Colomina, 1985, pp. 136-137) expone (como prueba de la reintroducción de la -r final en zonas meridionales del valenciano) el caso de la caída de -r en algunas zonas de Alicante y afirma que en las villas donde hay elisión, la -r final se mantiene como excepción en algunas palabras, las mismas que la mantienen en catalán noroccidental y central. Para Colomina, tal coincidencia confirma la antigüedad de la elisión de la -r final en catalán antiguo y la reintroducción de -r en zonas del valenciano meridional y alicantino. Tal consideración no tiene en cuenta que el mismo proceso que llevó al catalán a eliminar la -r final explica su conservación en algunas palabras: la -r final etimológica comenzó a caer por un proceso disimilatorio de /r/ en los plurales: -rs > s, ex: flors, plors > flos, plos..., posteriormente se formaron unos singulares analógicos sin -r: flo, plo, etc. pero vocablos como clar, cor, mor, ahir, mar.., que no suelen formarse en plural, no pudieron quedar sujetas al proceso disimilatorio expuesto y, no extrañamente, conservaron la -r. Al respecto de los pueblos alicantinos que habrían reintroducido la -r final (aquellos que según Colomina la pierden delante de los pronombres enclíticos, fe(r)-lo, (Colomina, 1985, p. 136-137)) habría que recordar lo que sucede en los pueblos de la Plana de Castelló, donde tal fenómeno no se remonta más allá de principios de siglo (v. Nules).
  9. Otro aspecto que invalida la teoría de la reintroducción es la conservación -si bien limitada- de la -r en catalán estricto moderno. De no haber habido -r en los infinitivos parlar, jugar, fer, esta -r nunca debería reaparecer en ningún caso pero buena parte del catalán del Principado tiene -r delante de pronombres enclíticos (dir-se, fer-ne, parlar-li ) ¿Qué pasa con estas erres? ¿También han sido reintroducidas? Carece de sentido.

 

Por los motivos expuestos, juzgamos precipitada y desmesurada la supuesta reintroducción de la -r final en valenciano. Se carece de argumentos terminantes y los que hay carecen de los apoyos necesarios tal y como justificó magistralmente el filólogo Josep Giner.

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